Intercesión profética por Israel

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández

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Bendiciones en el poderoso nombre de Cristo Jesús. Estoy aquí nuevamente por orden del Señor, y la tarea que me ha sido encomendada hoy es interceder por Israel.

La Biblia dice:

[Ester 4:15-16] Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo: Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.

El Espíritu de Dios me traía a la mente este pasaje y me hacía entender que quiere convocar a sus hijos a interceder por Israel, así como Esther tuvo que hacerlo por su pueblo, que se hallaba en peligro, o como Daniel pidió perdón por los pecados del pueblo para que Dios tuviera misericordia de ellos.

El Señor me decía: «Convoca a las Esther y a los Daniel de los últimos días para que abran su boca en favor de mi tierra elegida, para que hagan ofrenda en favor de mi pueblo escogido».

Mientras recibía estas indicaciones, veía que cuando nosotros nos reunimos en el espíritu a interceder por Israel es como si ofrendáramos una moneda de oro que colocamos sobre la ciudad de Jerusalén. Cuando nosotros venimos a ponernos en la brecha entre Dios e Israel, estamos ofrendando al Señor.

Así como Esther consagró su vida y estaba dispuesta a morir por su pueblo si hubiera sido necesario, nosotros también tenemos que consagrar nuestra vida para interceder regularmente por el pueblo judío, que no ha sido reemplazado por nosotros, los que estamos nacidos de nuevo, que somos judíos en el espíritu.

El Señor me decía: «Hija, vuelve a convocar a mis hijos a que formen parte del ejército de oración por Israel en estos últimos tiempos», porque, si bien Israel ya tiene su destino escrito en la Palabra de Dios, ese destino se va a concretar por causa de los intercesores, que tienen la misión de hacer que los planes proféticos de Dios se manifiesten en la tierra a través de su intervención.

En esta reunión venimos a orar de una manera espiritual, dirigida por el Espíritu Santo de Dios, que escudriña lo que hay en el corazón del Padre y coloca en el corazón de los intercesores lo que tenemos que proclamar para que se concreten los planes de Dios con Israel.

Vengan a esta reunión, dice el Espíritu Santo. Estoy silbando por toda la tierra para convocar a estos guardas a que se coloquen en los muros de mi ciudad.

[Isaías 62:6-7] Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.

Noelia: Aunque estemos separados en lo físico, estamos congregados en el espíritu. Y me veo al frente de un ejército que va a la batalla con un mismo corazón.

Amado Padre celestial, venimos todos reunidos como si fuéramos judíos, poniéndonos la camiseta de Israel y levantando la bandera de Israel para pedirte por Israel, para intervenir en los asuntos espirituales y terrenales que acontecen en Israel en este tiempo postrero.

No debemos ser ignorantes del misterio de Israel en estos últimos días, cuando Jerusalén es la copa que sacude al mundo entero y lo será aún más. No debemos ser ignorantes de lo que acontece en Israel en estos días postreros. Nosotros, los que conocemos tu Palabra y estamos injertados en ese olivo, tenemos que estar al tanto de lo que acontece en ese árbol.

Señor amado, en primer lugar te quiero pedir perdón por la ignorancia de tu casa cristiana. Te quiero pedir perdón porque tu pueblo no se ocupa de estudiar en la Biblia lo que significa Israel. Te quiero pedir perdón porque no cumplimos nuestra tarea con respecto a Israel.

Muchos de nosotros aún ni siquiera queremos ver a Israel como Tú lo ves. Muchos de nosotros nos mantenemos al margen de lo que acontece en el Medio Oriente. Te pido perdón por la ignorancia de tus hijos, que deberían saber y no saben, que deberían entender y no entienden, sino que hablan de lo que no conocen.

Amado mío, perdona a tu pueblo su ignorancia y su arrogancia, porque muchos nos creemos más que el pueblo judío por sangre, solamente por haber tenido la revelación del Mesías. Pero no entendemos que este endurecimiento en parte que ha acontecido a Israel no es para siempre, sino que cuando entre la plenitud de los gentiles, Tú te vas a encargar de tu pueblo escogido.

Aunque está escrito que Tú no has desechado a tu pueblo, muchos cristianos no han entendido que Israel, el pueblo escogido según la promesa de Abraham, no ha sido desechado y reemplazado, sino que sigue siendo parte de tu elección, y esa promesa aún está vigente.

Padre de la gloria, te pedimos perdón porque no hemos entendido cuál es tu propósito para con Israel y tantas veces hemos hablado tonterías acerca de los judíos, ofendiendo a tu elección, ofendiendo a tu corazón, olvidando que es por causa de sus padres y no porque ellos sean buenos.

Que los hayas elegido para que sean tu pueblo no significa que los ames más que a nosotros o que les perdones más pecados que a nosotros, porque Tú no haces acepción de personas. Señor, perdónanos, porque muchos de nosotros no entendemos que es por causa de los padres y de la promesa que le hiciste a Abraham.

[Deuteronomio 10:15] Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día.

Señor, tu pueblo cristiano en su mayoría no entiende este pasaje. No entiende que tu elección no depende de si ellos se equivocan o no, sino que simplemente es por causa de los padres, y eso no ha cambiado. Hay un trato que Tú tienes para con tu pueblo, que has seleccionado de entre todas las naciones para ser tu pueblo, y ese trato no ha terminado.

Nosotros venimos a pedirte perdón por la ignorancia de tu pueblo cristiano, que piensa que porque Tú has puesto tus ojos en nosotros, has descartado a los judíos. Tu pueblo cristiano no entiende que vendrá un día en que todo el remanente de Israel que haya quedado vivo para ese momento será salvo. No entiende que ese endurecimiento del que habla la Biblia no es completo, sino en parte, como si hubieras puesto en pausa a Israel para que no pueda verte, para que nosotros seamos salvos, Señor.

Señor, tu pueblo cristiano te ofende cuando ofende a tu pueblo judío, no entendiendo que tu promesa a los padres sigue vigente y que Israel es tu hijo. Y así como un padre no desecha a su hijo cuando se equivoca y no deja de amarlo cuando es rebelde, Tú no has abandonado a tu pueblo escogido simplemente porque se rebele contra ti, Señor.

Nuestro deber es interceder por ellos, dándote gracias, porque gracias a los judíos nosotros podemos verte, porque colocaste un velo sobre sus corazones y quitaste el velo de nuestros ojos. Si ellos no estuvieran velados, nosotros no podríamos verte. Si todo Israel ya fuera salvo, no te hubieras ocupado de los gentiles.

Gracias por ese pueblo escogido, Señor. Gracias por ese pueblo seleccionado de entre todas las naciones para ser tu pueblo, no porque sea un pueblo grande o un pueblo bueno, sino simplemente porque Tú lo escogiste.

Señor, te pedimos perdón por la ignorancia de tu iglesia, porque tu iglesia habla de cosas santas y no sabe lo que está diciendo. Hay muchos gentiles que no entienden que se hicieron judíos en el espíritu al haberse convertido al Salvador y haber nacido de nuevo por agua y por espíritu, y quieren ser judíos en la carne, practicando costumbres que Tú no demandas de nosotros.

Si supieran en la tierra de Israel lo que estamos haciendo aquí de este lado, se mofarían de nosotros, Señor. Te pedimos perdón, porque hay muchos cristianos que quieren hacerse pasar por judíos y no lo son, no entendiendo las diferencias entre la carne y el espíritu, no entendiendo que hay un Israel en la carne, con el cual todavía no has terminado, y un Israel en el espíritu, del cual forman parte los judíos y los gentiles que se han convertido a Jesús.

Ahí ya no hay varón ni mujer, ni esclavo ni libre, ni judío ni gentil. Todos están invitados a la mesa del Israel espiritual.

Señor, perdona la ignorancia de tu pueblo que cree que por ponerse un talit es más judío que los judíos. Perdona el fetichismo de tu pueblo cristiano que cree que por poner una menorá en su congregación es más judío que los judíos. Perdona, Señor, porque hay parte del pueblo cristiano que cree que porque conoce algunas palabras en hebreo es más judío que los judíos. Cuánta ignorancia, Señor.

Perdónanos y dígnate a mirarnos en esta noche, Padre amado, el Dios de Israel, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob y también el Dios de Yeshúa, el judío de los judíos, en cuya cruz estaba el cartel que lo declaraba como el rey de los judíos.

Señor, en este momento venimos a pedirte por el Estado de Israel. Venimos a pedirte por la tierra de Israel, que Tú entregaste a las doce tribus, esa tierra cuyos límites dejaste escritos en tu Palabra y que hoy quieren repartir como los soldados repartieron los vestidos del judío de los judíos. Hoy venimos a interceder juntos por esa tierra disputada, por esa tierra dividida.

Padre amado, sabemos que Israel como país ya está dividido, porque no hay acuerdo dentro del pueblo. Sabemos lo que acontece hoy en el parlamento. Sabemos de la gran división dentro del propio pueblo, que no se pone de acuerdo sobre si ir a la derecha o a la izquierda. Ellos están divididos, y tu Palabra dice que un reino dividido o una casa dividida no pueden permanecer.

[Marcos 3:24-25] Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.

Señor, mira a esa tierra que la ONU planea dividir. Padre amado, te pedimos justicia por causa de la tierra que entregaste a los hebreos después de cruzar el Jordán y venimos a interceder por ella, porque la veo rajada al medio, como cuando viene un terremoto y parte la tierra a la mitad, dejando una abertura.

Padre, ten misericordia. Recuerda la promesa hecha a los padres. Recuerda que esa tierra es de Israel para siempre. Señor, te pedimos por esos territorios, porque dicen «Paz, paz», y no hay paz. Señor, te pedimos por esa solución de dos estados que se quiere firmar, porque eso significaría que Israel pierda parte de la tierra que Tú les diste a los descendientes de Abraham.

Nosotros no venimos a interceder de manera secular, Señor. No venimos con argumentos geopolíticos, sino con argumentos bíblicos, y te pedimos con respecto a esa solución que nada va a solucionar.

Todos los países que pongan su firma en ese acuerdo de dos estados para crear un estado palestino y para que Jerusalén quede dividida sobre el papel van a estar firmando su propia muerte, dice el Señor. Todos los países que vengan contra Israel serán juzgados.

Y así como alguna vez utilicé a Babilonia como instrumento de juicio contra Israel por sus propios pecados, pero después decreté juicio contra ese instrumento, de la misma manera, en estos últimos días primero usaré a las naciones para traer juicio contra Israel, pero luego vendré con juicio contra ellas mismas.

Noelia: Señor, inspira a las naciones y hazles saber que no deben participar en ese documento. Venimos aquí para interceder por todas las naciones en las que tienes tus ojos. Señor, inspira al presidente Trump para que no sucumba ante la presión que los príncipes de Oriente están ejerciendo sobre él.

Dios dice que si Trump firma esa solución, Estados Unidos mismo va a ser dividido. Si Estados Unidos divide a Israel, Estados Unidos será dividido a su vez.

Veo que Trump no quiere formar parte de este acuerdo, pero es como si le pusieran la lapicera a la fuerza en la mano y le llevaran la mano a firmar ese papel. Él tiene la convicción de no hacerlo, pero es como si en algún momento no le quedara más que hacerlo por causa de la presión ejercida sobre él por otros intereses que tiene para con su nación.

Trump tiene que saber que si él firma este acuerdo de dos estados, va a firmar una división para Estados Unidos de América, dice el Señor. Hijitos, intercedan por esta división.

Noelia: Dios me dice que la ONU es una serpiente que solo escupe veneno ante las naciones. La ONU quiere morder a Israel para llenar su territorio de veneno para que se hunda y deje de ser. La ONU tiene como objetivo eliminar a Israel del mapa y darles ese territorio a otras naciones. La ONU no está a favor de que Israel tenga un estado.

Cueva de serpientes, sepulcros blanqueados que hablan de justicia pero no la hacen, dice Dios, mintiendo al mundo en nombre de los damnificados en las guerras que se dan en ese lado del mapa.

Hijitos, no caigan en esas trampas, dice el Señor. Lean la Biblia. Estén edificados en mi Palabra. Ustedes no tienen que hablar como habla el mundo, sino de acuerdo con lo que dice mi Palabra. Ustedes no tienen que estar a favor de lo que habla la gente que dice que sabe de lo que habla, sino a favor de mis propósitos. No hablen en ignorancia. No apoyen lo que no los he llamado a apoyar.

Estoy aquí, dice Dios, trayendo luz a mi pueblo que está en oscuridad, a mi pueblo que pasa al lado de un bebé que recién ha nacido y lo ignora, aunque ve que está en sangre, aunque ve que después de haber nacido ha sido abandonado.

Ustedes son así, dice Dios. Se lavan las manos como Pilato. Son como Nicodemos, que fue a visitar al Salvador de noche, y no dan la cara.

Amados míos, o están conmigo o están contra Mí, dice Jesús. Porque Yo soy el primer intercesor a favor de mi pueblo judío.

Noelia: Veo a Jesús en el cielo, intercediendo por Israel enfrente del trono del Padre.

Cuánto más tienen que hacerlo ustedes, dice el Señor, que tienen sus pies en la tierra, en la jurisdicción en la que les ha sido otorgada la autoridad que necesitan para interceder por Israel. Amados míos, dice Dios, intercedan por lo que les estoy mostrando.

Noelia: Vuelvo a ver un mapa que se raja y se divide a la mitad, y el Espíritu me muestra que esto va en contra de la Palabra del Señor y de sus principios, y que el Señor mismo se va a levantar contra las naciones que colaboren para que eso suceda.

Hijitos, dice Dios, intercedan por mi pueblo. Intercedan por los judíos que aún no se han convertido, porque este endurecimiento de Israel no es total; es en parte. Y en este tiempo estoy tocando el corazón de muchos judíos que no se han convertido a Jesús, que no lo han reconocido como el Mesías profetizado en la Torá, que no han creído en el anuncio.

En este tiempo vengo por muchos de ellos para abrir sus ojos y para que, una vez que sus ojos estén abiertos, puedan dar luz a un pueblo cristiano que no tiene entendimiento sobre el misterio de Israel, dice Dios.

En estos días postreros estoy llamando a muchos judíos para que se conviertan a Mí, así como lo hice con Saulo, que pudo ver la luz cuando estaba en tremenda oscuridad.

[Romanos 11:25-26] Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad.

Noelia: El Señor dice que en el tiempo que viene va a maravillar al pueblo cristiano. Vamos a ver la conversión de muchos judíos, y Él va a darles ministerios para que iluminen a los cristianos gentiles y corrijan su entendimiento acerca del misterio de Israel y de los judíos.

Los judíos que se van a convertir a Yeshúa en estos días vienen a limpiar las doctrinas de la iglesia cristiana de todo el mundo, en especial de Occidente, para que haya una revelación especial en los últimos tiempos acerca del significado de Israel y de que Dios no ha terminado con su pueblo elegido.

El Señor quiere que intercedamos para que Él se revele a muchos judíos que viven hoy en Israel y la luz de revelación salga de Sion hacia el resto del mundo, en especial hacia su pueblo de Occidente.

El Señor quiere que oremos por la conversión de muchos judíos en este tiempo, porque hay un número de judíos que aún no se ha completado y que tiene que venir a los pies del Señor en estos días postreros por causa de nuestra oración y ayuno por ellos.

Esto es una confirmación para muchos de ustedes que se estaban preguntando si deben interceder por la conversión de los judíos. En este tiempo el Señor confirma este llamado a muchos de ustedes a través de sueños, porque ustedes se ven orando por ellos, están soñando con judíos, se ven caminando en la tierra de Israel y no entienden lo que eso significa.

El Señor dice que en muchos casos la interpretación de esos sueños es que el Señor los está llamando a interceder por ellos. Esta es una confirmación para muchos de ustedes que no sabían si avanzar o retroceder, que no sabían qué hacer con esa inspiración, con esa necesidad de orar por los judíos.

Adelante, hijos, dice el Señor. Oren por ellos, porque Yo recompensaré. Y recuerden que cuando lo hagan será como una ofrenda de monedas de oro colocada simbólicamente sobre Sion, mi monte santo.

Ofrenden esa intercesión para que todo lo que está escrito se cumpla, dice el Señor. Levanten su clamor por el pueblo que hoy está ciego, por el pueblo que hoy sigue como Saulo y no se ha convertido a Pablo.

Oren por ellos para que las escamas caigan de sus ojos y me puedan ver. Oren por ellos para que el velo en sus corazones sea rasgado. Oren para que la circuncisión verdadera, la del corazón, se manifieste en ellos. Oren para que, habiéndose rasgado en dos ese velo que hoy está en su corazón, entre el Espíritu Santo y vivifique esos espíritus muertos.

Oren con el pasaje de Ezequiel que habla sobre el valle de los huesos secos. Oren como si estuvieran profetizando ese pasaje otra vez, así como lo hizo mi siervo Ezequiel. Profeticen sobre esos huesos secos que hoy se están congregando para recibir vida y ya la están recibiendo.

Noelia: El Señor me revela que esta profecía de Ezequiel se ha cumplido solo parcialmente, porque el Espíritu de Dios aún no ha venido a resucitar a estos muertos como lo va a hacer cuando venga Jesús y se manifieste a su pueblo, cuando todo ojo lo vea y todos proclamen que Él es el que es.

Pero sí hay algunos de esos cuerpos muertos que se están levantando por causa de su oración, dice Dios.

[Ezequiel 37:4-6] Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

El Señor dice que en este valle de huesos secos y esqueletos la vida está llegando progresivamente, pero cuando venga Jesús a manifestarse a todo el Israel que quede vivo para ese momento, todo ese valle va a resucitar.

Ahora el Espíritu de Dios está entrando en algunos de esos cadáveres cuyos huesos, músculos y tendones ya se han juntado y están listos para recibir el aliento de vida, como Adán recibió el aliento de vida de Dios. Pero otros cuerpos aún están muertos y otros aún están desmembrados. Aún hay esqueletos que no se han formado por completo.

El Señor dice que nosotros tenemos que orar proclamando Ezequiel 37 y creyendo que esta transformación de la muerte a la vida se está dando por causa de nuestra oración, porque esa es la voluntad de Dios. El ejército de ese valle ya ha recibido vida parcialmente. Por causa de nuestra intercesión y de nuestro ayuno, algunos de ellos ya están caminando para la gloria de Dios.

Estoy viendo un valle oscuro y huesos en el piso. Algunos cuerpos se están juntando, otros ya se han juntado, y otros ya han recibido al Espíritu de Dios y se han levantado del piso para vivir.

Hay una vida que se está dando en parte, dice Dios, y hay otros de estos esqueletos que se están preparando para recibir la revelación de Jesús como Salvador y para recibir al Espíritu Santo y nacer de nuevo en Jesús.

No todo está perdido, dice Dios, pero muchos de ustedes hablan como si no hubiera esperanza para ellos, como si Yo los hubiera abandonado completamente. Muchos de ustedes hablan como si Yo no tuviera un plan para el pueblo que Yo escogí, pueblo que hoy está parcialmente muerto, pero que va a vivir.

Amados míos, dice Dios, sigan con este trabajo de intercesión. Hoy vuelvo a convocar a muchos guerreros a las filas de esta armada, y así como existe el ejército del país de Israel, también hay un ejército espiritual que estoy convocando para orar y hacer guerra espiritual por Israel.

Ustedes son parte de ese llamado, dice el Señor. Ustedes son parte de los convocados, pero tienen que ser valientes. Tienen que dar la cara y no avergonzarse de formar parte de ese ejército, porque el que se avergüenza de Israel se avergüenza de Mí, dice Jesús, y el que niega a Israel me está negando a Mí, pecando contra la Palabra escrita y contra Dios.

Noelia: Seguimos levantando este clamor e intercediendo de acuerdo con tu propósito y no con el nuestro. Señor, abre los cielos sobre nosotros. Caiga tu revelación sobre tu pueblo acerca del misterio de Israel. Reciban tus hijos una semilla de intercesión para saber cómo interceder eficazmente por Israel en estos días.

Muchos quieren hacerlo, pero no saben cómo. Tú los estás llamando y muchos de ellos sienten una carga, pero no saben cómo presentarse ante Ti y clamar por eso.

Oh, Señor, quita el velo de todos los que están ciegos y no pueden ver lo que está escrito sobre Israel en la Biblia. Oh, santo Rey celestial, danos ese cetro que necesitamos para interceder con autoridad por Israel. Quita toda duda y confusión de todos los que están dispuestos a venir a esta convocatoria para interceder por Israel. Concédeles valentía en este momento a todos los que tengan miedo de involucrarse en esta guerra espiritual por Israel, valentía como la que les diste a los 300 soldados de Gedeón, valentía para ir a esta batalla poniendo la cara por Israel y no escondiéndose.

En este momento reparto armas espirituales para interceder por Israel. En este momento imparto sobre tus hijos toda revelación de lo alto que me ha sido dada a mí para interceder por Israel. La imparto sobre los que quieren saber, los que quieren ver, los que quieren entender, los que te dicen: «Sí, Señor. Yo vengo a enrolarme en este ejército de los últimos días por tu pueblo Israel».

En este momento reparto en el nombre de Jesús una unción especial para interceder por Israel y por los judíos. Abro la boca de todos los que tenían miedo de interceder por Israel. Imparto amor para interceder por esta causa, Señor, amor que Tú primero impartiste en mis entrañas cuando estaba pisando esa tierra.

En el nombre de Jesús imparto un manto y una bandera simbólica de Israel sobre todos los hogares para que sean como una casa judía más. Imparto todo lo que quieras impartir a través mío para esta causa de intercesión.

Oh, Señor, llama a estas Esther que estoy viendo ahora. Confírmales el llamado a interceder por los judíos. Llama también a los Mardoqueo, que tienen la misión de cortar la cabeza a los Amán. Señor, llama a todo intercesor profético. Llama a todos los hijos e hijas que antes no tenían revelación en esto, pero que a partir de hoy la van a tener. Confirma ese llamado, Señor.

Gracias, porque yo veo un ejército que va creciendo. Al principio son pocos, pero después vienen más y más, porque es Dios el que hace esta convocatoria. Es el Señor el que está sonando el shofar en este momento desde su torre santa para llamar a todos los que estén dispuestos a pelear por Israel en estos últimos tiempos.

El Espíritu de Dios me trae a la memoria que hoy en día en el país de Israel no son solo hombres los que van al ejército; son hombres y mujeres. Los jóvenes de 18 años son enrolados obligatoriamente en el ejército y por dos o tres años aprenden a pelear, según el sexo de cada uno.

Hombres y mujeres son los que estoy llamando para formar parte de este ejército celestial, dice Dios, ejército que viene no solo para defender, sino también para atacar.

¿Qué van a hacer con este llamado? Contéstenme y no me dejen esperando, dice Dios. Acepten y no se queden dudando. Porque el que defiende lo que estoy llamando a defender, defiende mis asuntos. El que batalla por lo que Yo quiero que batalle, batalla por Mí.

Noelia: Dios me indica que debemos interceder contra el espíritu de antisemitismo, que está ganando tanta fuerza en este tiempo. Tenemos que interceder por las muchas familias judías que van a sufrir atentados en los días que vienen en todo el mundo.

El Señor también me indica que tenemos que interceder por las elecciones de Israel que vienen este 27 de octubre, para que el trono del primer ministro sea ocupado por la persona que el Señor quiere que lo ocupe. Tenemos que interceder por esas elecciones y ser valientes, y no concentrarnos solo en nuestros propios países y naciones, porque la Biblia dice que pongamos primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas nos serán añadidas.

El Señor me está indicando ahora que primero hay que interceder por lo que ocupa el primer lugar en la lista de prioridades de Dios. Primero tenemos que interceder por Israel y Jerusalén, y después por nuestras naciones.

Ahora lo veo a Netanyahu, y el Señor me dice que él debe hacerse a un lado, pero no quiere hacerlo. Yo escucho: «Depon la tiara. Quita la corona». El Señor quiere que Netanyahu deponga su tiara y se quite la corona, porque su tiempo de gobernar se ha cumplido y él tiene que dar un paso al costado. El Señor espera de él que entienda que su temporada de gobernar se ha terminado y que él mismo tome la decisión de bajarse de ese trono, pero él no quiere hacerlo.

El Señor me dice que el juicio está preparado contra Netanyahu por insistir en ese puesto de donde Él lo está llamando a salir. Si él insiste en ir contra la voluntad de Dios para su vida política y para Israel, Dios también va a venir contra él.

El Señor me repite que el tiempo de Benjamín Netanyahu como primer ministro de Israel se ha cumplido, pero él insiste en retener la corona y la capa real. Si Netanyahu insiste en ir contra la voluntad de Dios, lo veo chocando contra una pared.

Intercedan por él, dice el Señor. Intercedan por esas elecciones en el parlamento. Intercedan para que mi voluntad sea establecida.

Noelia: Veo una revuelta en el parlamento de Israel, un movimiento de las sillas, y el Señor dice que viene un movimiento recio en el parlamento de Israel.

Oren por esto, hijitos, dice el Señor, porque Israel aún va a ser sacudido políticamente y cabezas van a ser cortadas drásticamente. Oren, porque lo que suceda en esas elecciones los va a afectar también a ustedes y al resto del mundo. Oren como si fueran las elecciones de sus propias naciones. Oren como si sus corazones estuvieran allí, sabiendo que lo que pasa allí repercute en el resto de la tierra, porque Israel es el centro, el origen.

Intercedan por todos los que están involucrados en esas elecciones parlamentarias, dice Dios. Intercedan por ellos para que busquen mi voluntad y no la de los hombres. Por más que no todos estén nacidos de nuevo, esto no quiere decir que no puedan conocer mi voluntad.

Intercedan con fuego y con insistencia, dice Dios, porque es de suma importancia lo que se determine en esas elecciones. Lo que nazca de esos acontecimientos determina el destino no solo de Israel, sino de muchas naciones.

Yo voy a recompensar, dice el Señor. Vayan por fe. Pregúntenme a Mí y no intercedan de acuerdo con lo que les enseñan las noticias, sino con lo que les enseño Yo por el Espíritu Santo. Pidan revelación. Díganme: «Padre, ¿cómo tengo que interceder? ¿Cuál es tu voluntad?», para arrancar, destruir y derribar lo que no viene de Mí, y plantar y edificar lo que Yo quiero que se dé.

Noelia: En este momento bendecimos a Israel en el nombre poderoso de Cristo Jesús. Bendecimos al primer ministro y al parlamento. Bendecimos a esa tierra y a todos los judíos que aún están esparcidos en el mundo.

[Génesis 12:3] Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

He dejado tu bandera clavada en esta tierra espiritual, Señor.

El Señor dice que cuando ustedes están cerca de judíos, no se escapen de estas personas, y me hace saber que algunos de ustedes sienten vergüenza y miedo de estar cerca de un judío. Si se enteran de que hay un judío cerca de ustedes, huyen de su presencia.

Algunos de ustedes tienen compañeros de trabajo judíos o van a la misma congregación que algunos hermanos judíos que creen en Jesús, pero se escapan de su presencia porque no saben cómo hablar con ellos e inclusive sienten rechazo por ellos.

El Señor dice que tienen que arrepentirse de esta actitud y abrirse al pueblo judío, abrazar al pueblo judío, ministrar al pueblo judío, evangelizar al pueblo judío y bajar la vara de juicio contra el pueblo judío, porque así como ustedes los miden, el Señor los va a medir a ustedes.

Tienen que pedirle inspiración al Espíritu Santo para saber cómo acercarse a ellos, cómo tratarlos, cómo bendecirlos, cómo escucharlos, porque ellos en su gran mayoría se sienten rechazados, apartados, dejados de lado, maltratados, aislados.

El Señor me revela que en muchos casos ustedes les hacen bullying incluso a los judíos que ya se convirtieron a Jesús cuando ellos están cerca de ustedes.

Los invito a meditar sobre esto y a escudriñar sus corazones. Si tienen esta actitud, arrepiéntanse, dejen de cerrarse al pueblo judío y comiencen a abrirse a ellos y a comportarse como Dios espera que se comporten con ellos.

El Señor también indica que debemos formar nuevos grupos de intercesión por Israel. Muchos de ustedes van a recibir la inspiración para formar un grupo que ore por Israel regularmente. En mis grupos de intercesión oramos por Israel regularmente, porque es un llamado que Dios hace a sus hijos en estos últimos días.

Dios me dice ahora que esto tiene que expandirse y crecer, porque hace falta un ejército aún más grande, y Dios sigue convocando a formar grupos de intercesión dedicados a interceder por Israel.

Espero que esto los haya impulsado a volver a la intercesión y tengo fe de que hoy se han abierto ríos de intercesión por esa tierra bendita por Dios. Hagan caso y sigan en este trabajo.

Bendiciones y saludos desde Argentina, en el nombre poderoso de Jesús.