Consultar a un profeta hoy: ¿sí o no?

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández

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Bendiciones en el poderoso nombre de Cristo Jesús. Estoy aquí nuevamente para cumplir la obra del ministerio que el Señor me ha entregado.

[Efesios 4:11] Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.

Soy una vocera del reino de los cielos, una mensajera del cielo a la cual el Señor le ha encargado que escuche su voz y le transmita a su pueblo lo que Él quiera decir. Y en este momento, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, me paro firme en este púlpito celestial y espiritual en el cual el Señor me colocó para proclamar sus palabras delante de todo aquel que escucha, lo crea o lo deje de creer, lo tome o lo deje de tomar.

Este es un ministerio a las naciones, un ministerio de atalaya, un ministerio de revelación, un ministerio de profecía, con unción de lo alto, dado por Aquel que llama, por Aquel que constituye, por Aquel que instituye: por Jesús, el que envía a los apóstoles, el que establece a los profetas en este tiempo postrero, el que les da redes y cañas de pescar a los evangelistas, el que les da vara y cayado a los pastores, el que les da pan para las ovejas a los maestros del reino de los cielos.

En este momento estoy nuevamente aquí porque así me ha ordenado el Señor: «Hija, te he llamado para hablar a las naciones, escuchen o dejen de escuchar, crean o dejen de creer. Soy Yo el que te ha instituido para ser como trompeta y repetir lo que te hablo, explicar lo que te muestro e interpretar lo que te digo por símbolos, para entregar todo mensaje que viene de Mí».

Hijitos, dice el Señor, los estoy llamando en este momento a congregarse con mi Espíritu. Les estoy abriendo los oídos para que puedan escuchar mi voz. Les estoy impartiendo entendimiento en sus mentes para que puedan comprender lo que les quiero decir.

Noelia: Estoy viendo al Espíritu de Dios en forma de paloma blanca entrando en los corazones y comenzando a revolotear en ellos, como cuando revoloteaba sobre las aguas en los días de la creación, estableciendo lo que Dios quería establecer y ordenando las cosas que aún no estaban donde tenían que estar.

Soy Yo el que envía mi palabra viva y eficaz que provoca que sus entrañas se retuerzan como testimonio de mi poder, dice Dios, palabra que traspasa las barreras invisibles de lo físico para hacer que lo imposible se vuelva posible. Es mi palabra, como martillo que quebranta la piedra, la que envío en este momento a través de mi sierva Noelia para destruir toda barrera de incredulidad que no les permite avanzar.

[Jeremías 23:29] ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?

Amados míos, dice el Señor, soy Yo el que ha enviado a esta mujer valerosa para que, como una trabajadora del correo del reino de los cielos, les comunique lo que quiero que ustedes sepan.

En este momento avivo en sus corazones el fuego por todo lo que es profético, dice el Señor. En este momento despierto a sus espíritus a través de esta palabra profética enviada desde mi boca. Todo aquel que tenga sed es bienvenido en estos estanques de revelación y profecía de los últimos días, y todo aquel que no crea que soy un Dios que aún habla hoy puede elegir el camino de la sequedad.

Amados míos, estoy llamando a mi pueblo a que me consulte a través de mis profetas, dice Dios, pero les pido que lo hagan con dignidad, creyendo que tengo palabra para hablar y no dudando de si aún hablo hoy o de si les quiero hablar.

Amados míos, dice el Señor, quiero comunicarme con mi pueblo. Quiero responder a sus preguntas. Quiero ser un Dios presente. Quiero que se activen en lo profético, porque el Espíritu de la profecía hace reverdecer los paisajes secos, porque mi palabra es como un río que nace en una tierra que estaba sedienta. Y en estos últimos tiempos mi palabra corre abundantemente, así como vuelven a fluir los ríos de Israel que se habían secado.

Mi palabra es como martillo que quebranta la piedra, pero también es como agua que da de beber al sediento y al cansado, que lo restablece, que lo sana y que lo levanta. Mi palabra es como fuego que quema la hojarasca, que purifica, que enciende, que reaviva, que reanima y que restaura. Hay cosas que tienen que ser quemadas en ustedes, dice Dios, y a veces, a través de mi palabra, Yo quemo esas cosas que no tienen que estar en ustedes.

Crean que Yo hablo hoy a través de mis profetas, dice el Señor. Para ser bendecidos tienen que creer.

[2 Crónicas 20:20] Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.

Noelia: Muchos de ustedes a veces se sienten inspirados a consultar a un profeta por algún tema en sus vidas, pero no creen que Dios quiera responderles a través de él. Y no es que Dios no quiera darles esa respuesta, sino que la incredulidad en la que ustedes caminan levanta una barrera que les impide recibirla.

Unos se creen indignos de que Dios les responda a través de un profeta, y otros creen que consultar a un profeta era una práctica válida solo en la antigüedad, pero que hoy ya no lo es.

Algunos consultan a un profeta, pero no esperan hasta recibir la respuesta y por eso se equivocan. Piden una palabra a través del profeta, pero como no creen que van a recibir algo, van y toman decisiones apuradas, sin haber esperado la respuesta.

A través de estas situaciones el Señor pesa los corazones, porque para pedir una palabra hay que creer.

[Santiago 1:6] Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

Para pedir, primero hay que creer, dice el Señor, porque el que busca encuentra, y al que golpea se le abre. A veces ustedes vienen y golpean mi puerta, pero en vez de esperar a que Yo venga y la abra, ustedes se marchan antes de tiempo.

Están apurados, caminan en sus tiempos y no entienden que a veces la palabra se gesta, como un pan que primero tiene que ser horneado para luego ser consumido. Y cuando esa palabra madura y está lista para ser entregada, ese es el momento donde Yo la hablo.

Noelia: El Señor dice que hay algunos que vienen a un profeta para pedir una palabra, pero cuentan solo la parte de la historia que los deja bien parados y esconden lo que podría dejarlos mal. No son completamente sinceros, y el profeta lo sabe, porque Dios normalmente se lo revela. Entonces, el Espíritu Santo se contrista y no les da la respuesta que están buscando.

El Señor dice que también hay algunos que quieren palabra de un profeta solo para comprobar si realmente habla de parte de Dios. Su motivación es ponerlo a prueba. Y como el profeta lo sabe, porque normalmente el Espíritu de Dios se lo revela, se calla para no alimentar esa actitud pecaminosa y hacerse partícipe de esa falta de integridad y de ese caminar torcido.

Si van a preguntarme algo a través de un intermediario, como un profeta, vengan con manos limpias, dice el Señor. Vengan con un corazón puro. Vengan con honestidad, con claridad y con transparencia, y no se escondan, porque de cualquier manera lo que no está en la luz será revelado a ese profeta al que quieren consultar con mala motivación, con una actitud equivocada, con falta de integridad, deshonrando al profeta y contristando al Espíritu de Dios.

[1 Reyes 14:5] Mas Jehová había dicho a Ahías: He aquí que la mujer de Jeroboam vendrá a consultarte por su hijo, que está enfermo; así y así le responderás, pues cuando ella viniere, vendrá disfrazada.

Noelia: El Señor me muestra que algunos de ustedes, en su tiempo de intimidad con Él, han sentido por el Espíritu que debían escribir a un profeta para pedir una palabra de Dios, pero no han sido completamente honestos y han escondido parte de la situación. Y esto es contado como injusticia.

Otros han consultado a un profeta para ponerlo a prueba y comprobar si verdaderamente habla de parte de Dios. Esa actitud nace de la incredulidad, no de una inspiración divina, y también es contada como injusticia. Por eso, muchos tienen que arrepentirse y pedirle perdón al Señor.

[Lucas 20:23] Mas él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?

[Mateo 12:39] Él respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.

Sean honestos, dice el Señor. Vengan como niños. Si van a buscar palabra de mi Reino, háganlo con valentía. Háganlo con coraje. Háganlo con honestidad. Vengan sabiendo que son transparentes delante de la revelación que concedo a ese profeta.

Amados míos, pidan palabra, pero pidan bien. Pidan confiando en que les voy a responder. Sean íntegros. Vengan con manos limpias y sin pecado.

Noelia: El Señor dice que algunos piden palabra a un profeta sin estar en santidad. Pero antes de venir a la presencia del Señor a inquirir sobre los asuntos que necesitan resolver, tienen que ponerse a cuentas con Él. Tienen que venir con sus vestiduras limpias, blancas y sin manchas, estando sin culpa.

Ustedes se bañan antes de ir a una consulta médica, dice el Señor, pero vienen delante de mi presencia sucios y contaminados. Si cuando van a tratar su cuerpo primero se aseguran de limpiarlo, ¿cuánto más tienen que estar lavados y limpios cuando vienen a consultarme a Mí?

Noelia: En este tiempo, el Señor está llamando a muchos de sus hijos a consultar a sus profetas. El Señor dice que este tipo de ministración aún está fluyendo en estos tiempos postreros, porque esto hace que los miembros del cuerpo de Cristo dependan los unos de los otros.

A través de sus profetas el Señor confirma a sus hijos la inspiración que ya les dio el Espíritu Santo que mora en ellos. A través de sus profetas el Señor corrige al que va caminando por una senda torcida y no puede ver y reconocer su pecado. A través de sus profetas el Señor revela el futuro y alerta de acontecimientos venideros para que su pueblo se prepare y quizás no sufra daño.

Estos son los tiempos postreros, y la profecía fluye por toda la tierra. Los que están atentos, alertas y abiertos reciben esa revelación de Dios, pero los que están distraídos, los que no creen que Dios aún habla hoy, son como alguien que camina ciego y no puede discernir lo que está disponible para él a su alrededor.

Hijitos, crean que Yo aún hablo hoy, dice el Señor. Crean que tengo instrumentos separados, especialmente consagrados para transmitir lo que quiero decirles en estos tiempos postreros.

Que haya imitaciones de mi voz no significa que mi voz no esté sonando hoy, dice el Señor. Tienen que discernir, pero también tienen que creer. Tienen que pedir palabra a los profetas cuando sientan ese impulso por el Espíritu Santo, pero no depender de ellos.

Tienen que tener balance para saber cuándo, cómo y a quién pedir palabra de Dios, y cuándo contenerse para no pedir lo que Yo no les quiero dar, dice el Señor. Disciernan los tiempos, ajusten sus relojes proféticos, busquen mi guía, y cuando pidan, pidan bien y no pidan mal.

Noelia: Yo imparto fe en este momento en el nombre de Jesús. Imparto fe en todo aquel que necesita que se rompa esta barrera mental de incredulidad que no le permite creer a los profetas de Dios. En este momento envío la palabra como daga filosa que divida las aguas y entre en lo profundo de los espíritus para que una semilla profética de fe sea implantada.

En este momento abro los ojos de aquellos que están ciegos y piensan que no hay profetas en este tiempo postrero. En este momento destruyo toda semilla de incredulidad que han plantado aquellos predicadores ciegos, errados y equivocados que les hicieron creer esas mentiras de que la gente solo profetizaba hasta Juan.

En este momento restablezco el altar profético en las casas de aquellos hermanos y hermanas que me están creyendo y que se arrepienten de haber dicho que ya no hay profetas hoy. Señor, en este momento te pido que restaures en tu pueblo los cinco ministerios nombrados en Efesios 4:11, porque muchos creen en solo dos o tres de ellos.

En este momento, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, envío la palabra para que haga todo lo que Tú quieras, Dios, para restaurar la profecía en las casas, en los grupos de oración, en las congregaciones y aun en las calles.

Señor, envía el Espíritu de la profecía, que da testimonio de Jesús, a todo aquel que tenga sed de beber de estas aguas, porque una vida profética es gloriosa; hay un antes y un después en la vida del que la experimenta.

Señor, habla a tu pueblo, habla de día y de noche, habla por tu Espíritu, por los ángeles, por tu palabra, por sueños, por visiones, por profecías y por todas aquellas maneras en las que quieras hablar. Señor, habla a tu pueblo y responde a través de los muchos ministerios proféticos que has establecido para estos tiempos postreros, para que nadie se quede sin respuesta.

Oh, Dios mío, inspira a tu pueblo para que sepa a quién recurrir, a quién consultar, a quién preguntar. Revela por sueños a quién tiene que consultar y cuándo tiene que hacerlo, para que lo haga solo cuando sea necesario y no por curiosidad o para probar a tus siervos.

Yo bendigo a todo aquel que abre sus oídos para escuchar tu voz, Señor. Limpia a todos aquellos que están sucios por haber escuchado enseñanzas falsas y testimonios falsos de falsos hermanos y de falsos ministros que han dicho que no hay ministerio profético en este tiempo, Señor.

Oh, Señor, que tu Espíritu Santo venga en este momento y se mueva como arroyos sin freno y como cascadas de agua cristalina, lavando a tu pueblo de toda contaminación causada por la incredulidad hacia lo profético.

Padre, te pido que ayudes a todos aquellos que reciben palabras proféticas pero no creen que eres Tú quien les habla, y que les confirmes en este momento que eres Tú el que les ha hablado.

Oh, Señor santo y eterno, Dios de señales, prodigios y milagros, que aún te mueves en esta tierra mostrando tu poder y haciendo tu obra…

Que cada uno de los que vienen buscando una palabra profética con la espalda cansada encuentre descanso a través de esta palabra. Que toda boca cerrada se abra en este momento, en el nombre de Jesús. Que todo aquel que tenga miedo de escuchar tu voz o de consultar a un profeta, cuando seas Tú quien lo inspire a hacerlo, pueda desprenderse de esos miedos y ser íntegro, honesto y directo al buscar una palabra de tu parte.

Glorifícate en este momento, Señor. Que tu Espíritu se mueva sobre las aguas de tu creación en este momento y las agite, para que ya no estén estancadas.

El Señor dice que todo aquel que vaya a consultar a una boca profética trate de no hacerlo por su propia ocurrencia, por su desesperación o solamente por su necesidad, sino por la inspiración de Dios. Porque cuando alguien es inspirado por el Espíritu de Dios a consultar a un profeta, ese mismo Espíritu le va a decir al profeta qué tiene que responder.

La Escritura dice que todo se haga en orden y que aquellos que son hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios.

[1 Corintios 14:40] Pero hágase todo decentemente y con orden.

[Romanos 8:14] Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

No sean como mendigos que buscan pan para comer, dice el Señor, como si no se les hubiera dado pan a ustedes mismos en primer lugar. Primero coman de lo que Yo les doy directamente de mi cocina, y en segundo lugar, cuando haya necesidad, vayan al restaurante a comer y a pedir de esa comida que sirvo en otro lugar.

Noelia: Lo que el Señor dice es que ustedes primero tienen que buscarlo a Él de manera individual, para que Él les hable directamente por el Espíritu Santo, y solo buscar palabra de Dios a través de un profeta cuando Dios se lo indique.

Inquieran en mis asuntos, pero primeramente cara a cara, dice Dios, y en segundo lugar a través de terceros. Hay distintas maneras en las que Yo les hablo, pero nunca deben reemplazar la voz única, distintiva y personal del Espíritu Santo que se quiere manifestar en cada uno de ustedes y que los quiere guiar a cada uno de manera distinta.

Noelia: El Señor me dice que Él le habla de manera personal a cada uno de ustedes por su Espíritu Santo, pero algunos no creen que es Él quien les habla, y por eso recurren a un profeta. Pero esto no es bien visto por Dios.

Si ya les di pan para comer, dice el Señor, ¿para qué piden más? Si ya les indiqué cuál era el camino, ¿por qué insisten en preguntar más? Si ya tienen la respuesta, ¿por qué no la creen?

Noelia: Hay distintas situaciones. A veces es lícito buscar confirmación después de haber recibido una respuesta de parte de Dios, pero no por falta de fe en lo que Dios ya les dijo que tenían que hacer, sino para estar completamente seguros, y solo cuando el Señor da luz verde para pedir esa confirmación.

Dios habla, y los que son Suyos escuchan su voz y le siguen. Sus ovejas reconocen la voz de su Pastor y responden a ella. Pero muchos de ustedes son como ovejas que nunca conocieron la voz de su Pastor, porque no creían que su Pastor les quería hablar, porque no se acercaron suficientemente a ese Pastor para escuchar su voz, porque operaron desde la comodidad, tratando de escuchar al Señor a través de alguien más en vez de preguntarle directamente lo que necesitaban saber.

Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen, dice Jesús. Acérquense a Mí.

[Juan 10:4] Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

El Señor me revela que demasiados de los Suyos no conocen la voz de su Pastor, que demasiados no están conscientes de que su Pastor les está hablando, que demasiados escuchan la voz de su Pastor, pero la rechazan.

Cambien, dice Dios, y dejen de ser incrédulos. Caminen por fe y no por vista.

Hijitos, les quiero hablar. La Palabra dice que todos pueden profetizar, uno por uno, y el Espíritu de la profecía quiere manifestarse a través de mi revelación en cada uno de ustedes, pero la incredulidad es como una puerta que le cierran en la cara.

Crean que soy un Señor que habla, que soy un Pastor que llama, dice el Señor.

Noelia: Me viene a la mente el pasaje del Antiguo Testamento donde se habla del Urim y el Tumim, a través de los cuales los que querían saber algo de parte de Dios podían consultarlo.

[Números 27:21] Él se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación.

[Esdras 2:63] El gobernador les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim.

A través del sacrificio de Jesús en la cruz, el velo se rasgó en dos, y desde entonces se nos permitió lo que antes no nos era permitido. La distancia entre Dios y sus hijos se acortó, y después de la cruz nos convertimos en templos para que el Espíritu Santo habite en nosotros. Nos convertimos en reyes y sacerdotes del reino de los cielos, y cada uno de nosotros tiene entrada al lugar santísimo.

[Hebreos 10:19] Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.

Cada uno de ustedes puede consultarme a Mí, dice Dios. En ustedes mismos habita el mismo Espíritu de Dios que se movía sobre las aguas en los días de la creación. Pero muchos de mis hijos aún quieren moverse como en el tiempo del Antiguo Pacto, donde si no podían consultar al Urim y al Tumim quizás no tenían una respuesta.

[Génesis 1:2] La tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Si pusiera delante de sus ojos a un sacerdote con el Urim y el Tumim, muchos de ustedes aún hoy confiarían más en consultarlo a él que en consultar al Espíritu de Dios, que hoy vive en ustedes y a través del cual me comunico con ustedes.

El templo hoy son ustedes, dice Dios. El altar está en ustedes y la revelación está disponible para cada uno de los hijos de Dios en el Nuevo Pacto, pero no lo creen.

Escuchen mi voz y síganme, dice el Señor. Consúltenme, pero sean sabios. Esperen el tiempo indicado. No elijan ustedes al vaso al cual vayan a consultar. Escuchen mi consejo antes de moverse, y Yo les voy a indicar.

Noelia: El Señor me dice que en el Antiguo Pacto eran unos pocos los que estaban establecidos para que uno fuera a consultarles qué tenía que hacer, y me muestra a los jueces mencionados en el Antiguo Testamento.

Eran unos pocos árboles plantados para ir a comer de sus frutos y obtener respuestas, consejo, juicio, dirección, dice el Señor, mas el sacrificio de Jesús permitió que cada uno de ustedes hoy sea un árbol plantado para que ustedes mismos coman de sus frutos en primer lugar y también los compartan con los demás.

Es mi Espíritu Santo el que se mueve hoy en mis hijos y a través de ellos, en todos los que han nacido de nuevo, cuyos cuerpos se han convertido en el templo de mi santo Espíritu, dice el Señor. Es el viento de mi Espíritu el que quiere guiarlos para que sepan lo que tienen que hacer. Ya no hay necesidad de consultar al Urim y al Tumim, sino que el Urim y el Tumim están adentro de ustedes.

Esas piedras vivas se mueven adentro de ustedes, dice Dios, trayendo con poder la revelación que necesitan para estos tiempos postreros. Ustedes son el templo. Ustedes son el sacerdocio santo. Ustedes cuentan con la revelación con la que solo los sacerdotes o los profetas contaban en el Antiguo Pacto.

Noelia: El Señor les dice que honren a sus ministros, y serán prosperados. Honren a sus apóstoles, a sus profetas, a sus pastores, a sus maestros y a los que sirven y están consagrados, y serán prosperados.

Mediten, piensen y prepárense antes de dirigirse a alguien que es un vaso del templo de Dios, consagrado y apartado para su propósito. Midan sus palabras y respeten a esos vasos de honra, porque al hacerlo lo están honrando a Él.

El Señor los bendiga, los unja, los liberte, los sane, les provea, les confirme, los levante y haga todo lo que el Señor tenga preparado para ustedes en este tiempo. Abrazos y bendiciones. Amén.