Visiones sobre Rumania: guerra, crisis, fuego
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Bendiciones en el nombre de Jesús. En el mensaje de hoy quiero compartirles lo que el Señor me ha mostrado acerca del país europeo llamado Rumania. Mientras intercedía por este país el 5 de junio de este año, vi que está bajo juicio, y el Señor me mostró algunas cosas que se van a agravar allí y algunos planes que sus enemigos tienen contra ella.
Cuando un atalaya ve desde la muralla que el ejército enemigo viene contra la ciudad, tiene que hacer sonar la trompeta para avisar del peligro que se acerca. De la misma manera, cuando Dios le muestra a un profeta lo que viene, su responsabilidad es advertir al pueblo acerca de lo que ha recibido del Señor.
[Ezequiel 33:2-6] Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada hiriere de él a alguno, este fuere tomado por causa de su pecado, demandaré su sangre de mano del atalaya.
Saber de antemano lo que viene es mejor que estar desprevenido, porque así podemos llevarlo delante del Señor en oración, buscar su guía, pedir protección y misericordia, interceder de manera seria y constante y hasta ayunar, como lo hicieron los habitantes de Nínive cuando el profeta Jonás anunció el juicio.
Hoy estoy aquí como atalaya a las naciones, tocando la trompeta para avisar a todo el que quiera escuchar acerca de lo que he visto venir sobre Rumania, para que, a través de la intercesión, este juicio tal vez pueda ser detenido o menguado, y si no, para que muchos se preparen y puedan atravesar de la mejor manera posible lo que viene sobre ese país.
Como ya les conté, hace un poco más de dos meses el Señor me llamó a interceder por Rumania. Apenas empecé a orar, vi llamas en una visión, y el Señor me hizo saber que Rumania está bajo juicio.
Vi fuego sobre Rumania. Vi a Rumania en oscuridad. Vi agitación social, rebelión, crisis económica, crisis política y guerra. Pero lo que más fuerte me marcaba el Espíritu Santo es la guerra. Vi la bandera de Rumania manchada de sangre y una espada clavada en su tierra.
El Señor me decía que los pecados de esta nación han colmado el vaso, y lo que más me remarcaba es la corrupción en el gobierno y en los líderes. Veía cómo la mugre de corrupción ensuciaba al resto de la nación, porque así como está la cabeza, está también el cuerpo.
El Señor me decía que Rumania está lejos de Él, que se ha apartado de Él y lo ha olvidado, y que la mayoría de los rumanos adoran a un Jesús falso, a un Jesús inventado.
Veía el trono de Rumania, y sentado en él había un Jesús que no era el verdadero. Era un Jesús ficticio, parecido al Jesús de la religión católica. El Señor me hizo saber que era el Jesús de la religión ortodoxa y me dijo: «Ese no soy Yo. Ellos adoran a un falso Jesús en vez de adorarme a Mí. Sirven a un falso Jesús en vez de servirme a Mí.»
El Señor también me decía que Rumania se está dejando infiltrar por células terroristas islamistas, aunque no a una escala tan grande como en otros países de Europa, y que esto va a traer consecuencias.
Veía atentados terroristas en Rumania y cómo los islamistas seguían extendiéndose por distintos países de Europa como un cáncer, y el Señor me decía que Europa es como un cuerpo que tiene cáncer y que ese cáncer ya hizo metástasis.
Esto todavía no ha llegado al nivel que va a alcanzar. Los enfrentamientos por este choque de creencias se van a dar a una escala mucho mayor, y las bombas van a explotar no solamente en Rumania, sino también en otros países de Europa.
El Señor me decía que esto es como una enfermedad que no se trató a tiempo y que hay una verdadera invasión espiritual en Europa. Esto no es algo nuevo, sino parte de lo que el Señor ya anunció a través mío, y va a seguir creciendo hasta llegar a provocar guerras religiosas en Europa.
Acerca de Rumania, el Señor me decía que la iglesia allí es débil en general, aunque quizás ellos no lo vean así. Es una iglesia que no camina en el poder de Dios como debería para poder enfrentarse a las huestes espirituales de maldad que se están moviendo en ese país y se están volviendo cada vez más fuertes.
Ante los ojos de Dios, la iglesia rumana está tibia y dormida. Vi pocas luces y las que vi no eran fuertes. Dios me decía que el juicio sobre Rumania aumenta porque la iglesia no quiere despertar y volverse a Él, porque no quiere ver la verdad.
Entre las visiones que el Espíritu Santo me mostraba, las más difíciles de digerir son las de guerra. Dios me hacía saber que hay planes de invasión contra Rumania, planes para que el enemigo venga como río, como dice la Biblia.
[Isaías 59:19] Vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.
El Señor me decía que el enemigo planea ir contra Rumania para quitarle parte de su territorio y, si fuera posible, borrarla del mapa, para que deje de existir como país y pase a formar parte de otro territorio.
Veía los límites de Rumania cambiándose, en una situación como la de Ucrania. Veía que las fronteras eran permeables y fáciles de penetrar, como las fronteras de Israel cuando Hamás irrumpió en el país.
Veía un éxodo desde Rumania por causa de lo que viene. Muchos salían del país y se dispersaban por otras naciones.
Esto no es algo nuevo. En otros mensajes proféticos ya he anunciado que va a haber un éxodo mundial desde distintos países y que la migración va a aumentar. Cuando el libro de Daniel dice que muchos correrán de aquí para allá en los últimos días, también se refiere a esta migración.
[Daniel 12:4] Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.
Además del éxodo, también veía niños muriendo en la guerra, mujeres que quedaban viudas y ancianos que habían vivido la Segunda Guerra Mundial y decían: «Otra vez tenemos que pasar por guerra. Otra vez…»
Hay como un trauma en Europa por las guerras mundiales anteriores y por toda una historia de guerra tras guerra y batalla tras batalla. El Señor me mostraba ancianos que decían: «No puedo creer que otra vez tengamos que pasar por esto».
Veía gente muy deprimida y amargada. También veía pastores y comunidades cristianas que se están preparando para lo que viene al mundo en los últimos días, y veía que el ejército extranjero quería tomar las fincas, granjas y refugios que estas comunidades están levantando en Rumania.
Así como en la antigüedad los enemigos de Israel venían a robarles lo que habían conseguido con el trabajo de sus manos, eso mismo veía para Rumania.
El Señor me hacía saber que Rumania tiene que prepararse para la guerra y proteger mejor sus fronteras, pero no está preparada como debería. Por causa de lo que está sucediendo en Ucrania, toda Europa debería estar en alerta, pero está bajo la influencia de un espíritu de letargo y no es capaz de reaccionar y prepararse como hace falta.
Veía comandantes del ejército en Rumania diciendo: «Bueno, ¿mandamos gente a proteger las fronteras o no?» Estaban titubeando, dudando y esperando alguna otra señal para reaccionar y alistar al ejército, las armas y las municiones. La defensa no está tan fuerte como debería, pero el enemigo sí lo está.
El Señor no me mostró con claridad cuál es el país enemigo. Tengo un sentir al respecto, pero no una confirmación total. Lo que sí puedo decir es que vi a Rumania en guerra. Era como una invasión o algo así. Vi soldados de otro país en las calles de Rumania.
La intención de este mensaje es avisar no solo a la población en general, sino también a la iglesia de Rumania, que tiene que interceder por esto y pedirle misericordia a Dios. Los cristianos tienen que levantar grupos de intercesión y orar por esta situación, y también prepararse espiritualmente para resistir.
Cada uno tiene que pedirle guía al Señor para saber qué tiene que hacer. A algunos Dios los va a llamar a salir de ese lugar, y a otros a quedarse para ser luz en medio de la oscuridad y el caos que vienen.
El Señor está llamando no solamente a la iglesia rumana, sino también a la iglesia del mundo en general, a prepararse para ver cumplirse delante de nuestros ojos lo que la Biblia anuncia, por ejemplo, en Mateo 24: guerras y rumores de guerra, terremotos, pestes y hambres en distintos lugares.
[Mateo 24:6-8] Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.
Los dolores de parto van a ir creciendo y nosotros no vamos a escapar de estas cosas. Vamos a atravesar esta tribulación para que nuestra fe sea probada y crezca, y nosotros salgamos más puros que el oro, para que cuando el Señor Jesús vuelva por nosotros estemos listos, como una novia ataviada y preparada para su venida, para el arrebatamiento.
Pero antes de eso, todavía falta que muchas naciones entren en guerra. Dios ha dicho a través mío que incluso naciones que ni siquiera pensamos que puedan entrar en guerra lo van a hacer, y la espada ya está clavada en muchas de ellas.
Oremos para que Rumania despierte y para que los hijos del Señor en aquel lugar se dejen guiar y usar por el Espíritu Santo y caminen llenos del poder de Dios. Oremos para que la iglesia aumente su luz y utilice las armas espirituales que necesita, que solo el Señor puede darle. Oremos para que los hijos de Dios puedan afrontar con dignidad y honor lo que viene, representando a nuestro Señor Jesucristo en ese lugar.
Oremos también por Europa. Nosotros, desde esta parte de Occidente, debemos interceder por Oriente, y Oriente debe interceder por Occidente. El Señor utiliza intercesores que hablan otros idiomas, que tienen otras culturas y que piensan de manera distinta, para que, viendo el panorama desde otra perspectiva, puedan interceder de diferentes maneras. Así, la copa de las oraciones de intercesión se va llenando y luego puede ser derramada sobre la tierra para que el Señor pueda cumplir sus propósitos.
Aún viene más guerra a Europa y a Asia. Los conflictos bélicos van a aumentar en vez de disminuir, y el mundo se va a ver sumergido en caos. Los misiles y los drones se van a cruzar por los aires desde distintas direcciones y hacia distintos destinos, y lo mismo va a pasar bajo el mar con los torpedos.
El mar también se va a ver muy agitado por las guerras que se van a dar por las islas y por los recursos naturales que se encuentran en él.
Con esto he cumplido con entregar este mensaje de advertencia y este llamado tan fuerte a la intercesión. No sé si la guerra y el caos económico y político que vi pueden ser detenidos. Lo que sí sé es que las visiones de guerra en Rumania fueron muy fuertes y muy claras.
Cuando pienso en Rumania, la sigo viendo en llamas, es decir, bajo el juicio de Dios. Pero tenemos que clamar de todas maneras para que tal vez el Señor tenga misericordia, porque Él escucha el clamor de sus hijos.
El profeta Amós también era un atalaya al que el Señor utilizó para advertir al pueblo acerca de lo que estaba viendo, y por causa de su intercesión se detuvieron dos de los tres juicios que Dios le mostró en visión, como podemos leer en Amós capítulo 7.
Que el Señor escuche el clamor y las oraciones de intercesión de sus hijos por Rumania y tenga misericordia de ella.
Un abrazo fuerte desde Argentina. Amén.