La maldad está llegando a su colmo y viene la hora más oscura
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
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Muchas bendiciones en el nombre poderoso de Cristo Jesús. El Señor hoy me traía a la mente este pasaje:
[Daniel 8:23] Y al fin del reinado de estos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.
Por si no lo sabías, Dios mide la maldad del hombre. La maldad del hombre tiene una medida, y esa medida tiene que llegar a un punto: en primer lugar, para que el Anticristo se manifieste; y en segundo lugar, para que los juicios finales del Señor contra la maldad del hombre sean lanzados sobre la tierra.
La Biblia dice:
[Génesis 15:16] Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.
Este es un pasaje muy interesante, que habla de una medida de la maldad del hombre, en este caso, del pueblo amorreo. Cuando la Palabra dice que no ha llegado a su colmo la maldad, interpreto que el pecado de ese pueblo aún no había alcanzado el nivel por el cual vendría el juicio definitivo de Dios.
El Espíritu Santo también me traía a la mente este pasaje:
[Génesis 6:5] Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Lo mismo está sucediendo y va a seguir sucediendo en estos últimos días. Como el Señor dijo muchas veces a través mío, todas las cosas se están yendo a los extremos y las medias tintas van a ir desapareciendo cada vez más, porque los hombres tienen que tomar una decisión, y la mayoría no van a decidirse por lo bueno, sino por lo malo.
Pero eso a lo que la Biblia llama malo, eso a lo que llama pecado, aún no ha llegado a la medida a la que tiene que llegar para que el fuego de Dios caiga del cielo. Y para que el Señor llegue al punto de enviar fuego, fuego que literalmente va a caer del cielo, la maldad tiene que llegar a un extremo aún peor que el que vemos ahora.
[2 Pedro 3:6-7] Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.
Para cuando este pasaje se cumpla —y tiene que cumplirse, porque es parte de la justicia de Dios—, la medida de la maldad de los hombres tendrá que aumentar aún más y llegar al extremo más negro al que pueda llegar.
Cuando entrego este tipo de palabras proféticas, a veces veo una línea con el blanco en un extremo, el negro en el otro, y distintos tonos de blanco, gris y negro entre los dos.
Así como en un extremo el blanco es un blanco puro, sin oscuridad en él, los que no elijan a Dios, los que no pongan a Jesucristo como su Señor y Salvador en estos tiempos postreros, sabiendo o sin saberlo, están caminando hacia el extremo del negro total.
No es un negro como el que conocemos en la tierra, sino un negro espiritual; y este negro se vuelve cada vez más pesado, cada vez más denso, cada vez más tenebroso.
Pero aún estamos caminando en un período donde la paciencia del Señor espera, donde la paciencia del Señor aguanta, donde Dios da muchas oportunidades, una y otra y otra vez, a todos los hombres, para que ningún hombre pueda decir, cuando esté enfrente del Señor Jesucristo como juez, que Él no le dio la oportunidad de arrepentirse.
Para cuando Dios derrame este fuego sobre la tierra, todos los hombres ya habrán tenido más de una oportunidad de arrepentirse de sus pecados y de volver atrás en esa línea, hacia el blanco puro, hacia Dios, que es luz.
[2 Pedro 3:9] El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Amados míos, dice el Señor, estoy preparando a Mi iglesia para que sus mentes puedan digerir lo que van a ver hacer a los hombres que no me tengan en el trono de sus corazones. Porque en este tiempo, antes de que Mi juicio final sea derramado sobre la tierra, la medida de la maldad del hombre en general va llegando a su punto límite. El hombre está llegando a un punto que muchos de ustedes no se imaginan.
En los días de Noé, antes de que venga el diluvio, los hombres ya cometían aberraciones bastante difíciles de aceptar para un corazón menos malvado que el de ellos. Pero en estos tiempos postreros los hombres cometerán pecados aún mayores, abominaciones terribles, porque el nivel de la maldad del hombre en estos últimos días es distinto del nivel de la maldad del hombre en los días de Noé.
Hoy el hombre es aún más malo que en los días de Noé. Hoy el hombre es aún más perverso que en los días de Noé.
[Mateo 24:37] Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
Hijitos, dice el Señor, en el manual de vida que les he dejado está escrito que la maldad en estos días correría como un caballo salvaje sin riendas. Hijitos, deben abrir sus mentes para aceptar que lo que viene no será fácil de ver. Será difícil de entender cómo puede ser que los hombres hagan lo que van a hacer.
Pero eso es lo que es. Tienen que aceptar la realidad y no negarla, dice el Señor, porque negar lo que está escrito es como hacerme mentiroso a Mí. Si la Palabra dice que los días de la venida del Hijo del Hombre serán como en los días de Noé, así va a ser.
Los estoy preparando para ver delante de sus ojos cómo el vaso se llena, dice el Señor, cómo la medida de la maldad de los hombres se eleva hasta el punto más alto al que puede llegar. Estoy preparando sus corazones a través de estas palabras difíciles de escuchar y de recibir, porque no soy alguien que les miente, como les va a mentir el hijo de la maldad.
A propósito de él, dice Jesús, es justamente esta maldad la que va a darle lugar a la manifestación del hijo de perdición.
Cuando el pueblo peca, cuando es malo, cuando va contra Mis leyes, le es dada una cabeza similar a él, que le haga justicia. De la misma forma, lo que viene a hacer el Anticristo es manifestar lo que los hombres ya tienen en su corazón.
Noelia: Me viene a la mente el pasaje donde el pueblo pidió un rey y Dios respondió que les iba a conceder esa petición, pero también les advirtió que ese mismo rey que ellos pidieron los iba a oprimir de distintas maneras.
[1 Samuel 8:10-18] Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.
Lo mismo sucede con cualquier nación o agrupación que camina en maldad, dice el Señor. La cabeza que es colocada manifiesta lo que hay en el cuerpo, porque los líderes suelen representar a las masas. Si el pueblo está corrupto, la cabeza que le es otorgada también es corrupta. Y si el pueblo clama por justicia en un nivel suficiente, la cabeza que le es otorgada también es justa.
Por lo tanto, dice el Señor, el Anticristo viene con todo preparado, con la mesa ya servida, con el lugar ya libre en ese trono para ocuparlo sin problema. Mi pueblo tiene que entender que lo que el Anticristo viene a hacer es representar a la mayoría de los hombres que caminan sobre esta tierra, que no me han elegido a Mí ni se han entregado o consagrado a Mí.
Esta medida de maldad está a punto de llegar a su tope, dice el Señor. El vaso está casi lleno. Los pecados de los hombres son cada vez más numerosos y más graves. Porque hay pecados menores y hay pecados mayores, así como hay pecados que no son de muerte y pecados que sí son de muerte.
Hay distintas formas de pecar y distintos niveles de maldad, dice el Señor. Hay corazones que están podridos, pero hay corazones que están aún más podridos. Así como hay corazones buenos, también hay corazones que son aún mejores.
Hay distintos niveles de maldad y hay distintos niveles de bondad, dice Dios. No todas las cosas están mal, pero lo que hoy les quiero enseñar tiene que ver con la maldad y no con la bondad.
Escuchen la palabra que les hablo, dice el Señor. Sé que sus corazones se entristecen por el comportamiento de los hombres en estos últimos días, y el Mío también. Pero esto tiene que darse para que la balanza se incline tanto que Mi martillo golpee sobre la mesa y envíe el juicio que tengan que recibir los hombres que no se hayan arrepentido para ese momento.
Es parte de Mi justicia que esto suceda, dice Dios. A partir del día en que cayó en el Edén, el hombre siguió cayendo espiritualmente; y a medida que fue descendiendo en el nivel de maldad, en la expresión del pecado, se fue oscureciendo cada vez más.
Así como Lucifer fue echado de la presencia del Dios santo, puro, sin mancha y sin pecado, y a medida que iba cayendo iba perdiendo su esplendor, así sucede con los hombres, dice el Señor. Aunque no cayeron tan bajo como Lucifer, de a poco lo están alcanzando.
Noelia: Veo el jardín del Edén en lo alto, y veo que, cuando el hombre pecó, cayó de ese lugar. Pero no permaneció en un estado estable, sino que, a medida que su maldad fue avanzando, fue cayendo cada vez más abajo. Y Dios me muestra que hay distintas alturas espirituales, y que no todos están en el mismo nivel.
El Señor me muestra que, cuando Lucifer se rebeló, cayó más abajo que el hombre y se llenó de una oscuridad aún mayor. Llegó al extremo más profundo de la maldad. Tocó fondo y se volvió horriblemente perverso, perdiendo toda la belleza que tenía cuando habitaba entre las piedras preciosas, cerca del Señor.
[Isaías 14:12-15] ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
En este pasaje, la Biblia nos habla de alturas espirituales. El tercer cielo, que es la morada del Señor, es un lugar altísimo, y el lugar a donde cayó Lucifer, un lugar bajísimo. Mientras Lucifer iba cayendo, iba perdiendo la gloria que tenía al estar en la presencia de Dios. Iba perdiendo la hermosura, iba perdiendo la gracia y el amor, hasta llegar al extremo de los extremos de la maldad y del horror.
Hijos míos, dice Dios, ustedes tienen que entender que, aunque los cuerpos de los hombres aún estén vivos y sus pies pisen sobre esta tierra, que es un lugar intermedio entre mi morada y las partes bajas a donde cayó Lucifer, los espíritus de los que no me buscan, que no creen en Mí, que no saben amar, que no conocen el perdón, que están llenos de odio, de injusticia, de abominación, de rebelión, de hechicería, de idolatría, de perversión y de muchas cosas más, siguen bajando, alcanzando niveles de oscuridad cada vez más grandes.
Tienen que entender que la medida de maldad en el vaso tiene que llegar hasta el tope para que llegue el final de todas las cosas como ustedes las conocen y se dé lugar a una tierra nueva y a un cielo nuevo, dice el Señor.
Lo que sucedió en los tiempos de Noé, cuando, a través de una tragedia, llegó el fin de lo anterior para darle lugar a algo nuevo, fue una representación de lo que viene en los últimos días, en el fin de todas las cosas como ustedes las conocen ahora.
Esto es parte de mi plan, dice el Señor. Por eso tienen que prepararse y amar mi venida, desearla y orar por ella, pero también preparar sus corazones para ver cómo esta medida de la maldad del hombre crece hasta alcanzar niveles difíciles de aceptar y difíciles de entender.
Si ustedes ya ven que los hombres son malos, esta maldad se va a multiplicar varias veces más de lo que ahora están presenciando. Imagínense: si ahora los hombres ya han llegado al punto al que han llegado, ¿cómo será cuando finalmente este vaso esté lleno al cien por ciento?
Hay hombres malos, pero hay hombres más malos. Hay hombres perversos, pero hay hombres aún más perversos. Y la maldad del hombre va a llegar a tal punto que algunos van a parecer demonios. Van a manifestar tanto la maldad en la que operan que se van a comportar como demonios. Serán como animales desaforados y salvajes, sin amor.
[2 Timoteo 3:1-5] En los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita.
Eso será lo que ellos han elegido, dice Dios. No será porque el diablo los obligó, sino porque se abrieron para recibir esa malicia.
Pero ustedes tengan esperanza, amados míos, dice Dios. Mientras ellos se van al extremo de la maldad, ustedes corran hacia el extremo de la bondad. Mientras ellos hacen la voluntad de su señor, ustedes hagan la voluntad del Señor de ustedes. Mientras ellos revelan el corazón de Satanás, ustedes revelen el corazón del Padre Celestial. Mientras ellos dejan correr sus apetitos carnales, ustedes ganen dominio propio. Mientras ellos se ponen de acuerdo y se unen para hacer daño, ustedes únanse para reparar.
Noelia: Mientras leía los adjetivos del pasaje de 2 Timoteo, el Señor me hacía saber que ninguno de ellos alcanza para describir la maldad a la que el hombre va a llegar, y que muchos de ustedes son ingenuos en ese sentido, porque les cuesta imaginarse cómo será esto cuando se manifieste.
Estoy hablando de esta manera para que abras los ojos y te prepares para ver la maldad en su máxima expresión, dice el Señor; para ver cómo estos hijos del diablo serán capaces de aniquilar a niños inocentes a sangre fría; para ver guerras más cruentas y cómo esta maldad se manifestará en gente que debería hacer el bien y ayudar, pero que utilizará su conocimiento para lastimar.
Noelia: El Señor está hablando de científicos, de maestros, de médicos, de enfermeros y de otras personas que tienen conocimientos para ayudar; pero como sus corazones van a estar completamente oscurecidos y llenos de malignidad, van a usar lo que aprendieron para perjudicar a los demás a propósito.
Preparen sus ojos para ver el bien en su máxima expresión, pero también el mal, dice el Señor. Preparen su corazón para presenciar cosas tremendas, terribles, sin participar de ellas. Preparen su mente, porque el diablo querrá volverlos locos; pero en Mí serán capaces de permanecer fuertes y resistir mientras ven cómo se desarrolla la maldad en estos últimos tiempos.
Noé fue capaz, dice el Señor, y su justicia lo ayudó a soportar lo que veía a su alrededor por largo tiempo, mientras recibía mis órdenes y construía el arca para que todos los que quisieran entrar en ella pudieran salvarse. Noé resistió lo que sus ojos presenciaron, y no fue menor ni fácil lo que él vivió. Pero su obediencia fue su escudo, y su resiliencia fue la clave.
Noé es un ejemplo para ustedes, dice el Señor. Deben aprender de la historia que él forjó a través del ejemplo de su vida, porque la justicia era su estandarte, y el amor, su capa. Él estaba cubierto de la verdad, y esa fue su protección.
Noé pudo resistir ese nivel de maldad que habían alcanzado los hombres de su época. ¿Cuánto más ustedes, que cuentan con el Espíritu de la gracia viviendo en ustedes, si es que están nacidos de nuevo?
Los amo, hijitos. No se preocupen por nada. Estoy presente. Yo soy el arca, dice Jesús. Entren y habiten en Mí, y ninguna de estas cosas que van a ver en estos últimos días los va a afectar realmente si permanecen en Mí.
Pero Noé no subió y bajó del arca. Noé no subía por momentos para después arrepentirse y bajar. Él estaba decidido a obedecer hasta el fin, y por eso halló mi gracia.
Ustedes sean como Noé y resistan mientras la maldad aumenta. Sigan amando mientras los hombres se siguen enfriando. Ustedes resistan y no sean iguales a ellos. No dejen que sus corazones se conviertan en corazones de piedra. No renuncien al amor y no renuncien a sentir, aunque a veces las cosas les duelan. Sean blanditos, tiernos, pero fuertes como el acero, que no se deja doblar fácilmente.
Ámenme a Mí, dice Jesús, y déjense llenar con el Espíritu Santo, para que sus corazones sean como una fuente inagotable de esta misma paciencia que Yo practico para no aniquilar a los hombres malvados de la tierra antes de darles tiempo para que todos tengan la oportunidad de sobrevivir.
Estoy escuchándolos y me estoy encargando de ustedes, así como me encargué de mi siervo Noé, dice Dios. Pero deben ser justos, deben ser buenos, deben caminar con los pies limpios y las manos sin manchas y sin sangre. Deben amar lo que Yo amo y permanecer en mi Palabra. Deben resistir hasta el final y perseverar mientras se desarrolla la hecatombe final.
[Mateo 24:13] Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.
El vaso se está llenando, y mi ira va llegando, dice Dios. Y mientras tanto voy a probar a los Míos para ver si realmente me creen como me creyó Noé, si realmente me obedecen como me obedeció Noé, si realmente llaman al arrepentimiento como lo hizo mi siervo Noé.
Abran sus bocas y cuéntenle al mundo lo que viene, para que tal vez algunos de ellos vengan al arca de la salvación a tiempo. Porque, como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
Noelia: En el nombre de Jesús. Amén y amén. ¡Gloria al Señor por esta palabra!
Gracias, Señor. Fortalece a todo aquel que está caído o se siente débil, Padre. Imparte Tu fuerza de lo alto, Señor. Imparte Tu luz y Tu amor a todo aquel que se sienta solo, Señor. Que Tu presencia sobreabunde a través del Espíritu Santo, que es nuestro Ayudador y nuestro Consuelo.
Señor, abrázalos. Háblales de estas cosas con amor. Ábreles los ojos a todos aquellos que los tengan vendados acerca de lo que estás diciendo. Revela Tu Palabra a los que aún no entienden de lo que estoy hablando, Padre. Trae luz a sus casas. Ilumina la Palabra para revelarla a los que la leen, pero no la pueden entender.
Señor, haznos capaces de digerir lo que vamos a ver manifestarse en el mundo. Haznos capaces de resistir los tiempos turbulentos que estamos viviendo y que se van a poner aún peor. Inspíranos a seguir siendo ejemplos de Jesús mientras caminamos en el mundo.
Bendice las manos de aquellos que necesitan una unción para trabajar para Ti en estos últimos tiempos. Ayúdanos a ser siervos más útiles y a hacer Tu obra, para que, en medio de estos tiempos, mientras Tus juicios se derraman sobre la tierra, Señor, Tus buenos propósitos también se cumplan.
Gracias, Señor. Imparte esperanza en esta hora. Imparte alegría y óleo de alabanza y gozo a todo aquel que está afligido. Gracias porque nos hiciste capaces de resistir lo que viene y nos creaste para este tiempo y para esta hora. Gracias porque confiamos en Ti.
Señor, Tú no sacaste a Noé de la tierra cuando llegó el diluvio, sino que lo salvaste de la catástrofe indicándole lo que tenía que hacer para ser salvo de ese diluvio. De la misma manera, no vas a sacar a Tus hijos de la tierra durante la primera parte de Tus juicios finales, pero sí los vas a guardar mientras se mantengan en el arca de la salvación, unidos a quien es la salvación: Yeshua, Jesús el Señor.
Ayúdanos a preparar esa arca, Señor, que también simboliza una preparación para poder resistir estos últimos tiempos. Danos las herramientas que necesitamos. Danos la inteligencia, la sabiduría y la unción que tenía Noé para que, mientras veamos que la maldad se desata de una manera descabellada a nuestro alrededor, nos mantengamos caminando en la misma justicia que él.
[Juan 17:15] No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
Danos más amor por Ti, Padre, por Tus cosas, por Tu verdad y, más aún, por Tu Palabra, para cortar toda mentira en este tiempo engañoso.
Te amamos, Señor, y amamos Tu Palabra. Gracias, Padre. En Ti confiamos.
Amén.