La revolución industrial y robótica que viene antes del fin

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández

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Hijos míos, dice el Señor, estoy hablando y no dejo de hablar, porque sé que muchos necesitan escuchar mi voz. Tengo mi boca abierta y no la he cerrado. Aún hoy sigo comunicándome con mi creación.

Aquieten sus espíritus para prestar atención a lo que hoy les voy a mostrar, dice Dios, porque ya les he mostrado muchas piezas de este gran rompecabezas, pero aún falta que les muestre más, para que ustedes, viendo cómo se arma el panorama final de los últimos tiempos, entiendan lo que ha de venir antes de que mi iglesia sea quitada de la tierra.

Les estoy hablando porque lo que viene es grave, dice Dios. Les estoy avisando, a través de distintas bocas proféticas que he abierto en distintos puntos de la tierra, lo que va a venir, para que cuando ocurra ustedes ya estén listos y no teman eso que estoy avisando.

Una de las cosas que vienen antes de que mi pueblo sea quitado del mundo es una revolución robótica, dice Dios. Es una revolución industrial, una nueva forma de vivir y trabajar. Y así como en la antigüedad el hombre adoraba imágenes de madera, de piedra, de yeso e inclusive de piedras preciosas, en estos últimos tiempos adorará el metal con el que se construyen las máquinas y los robots.

Noelia: Estoy viendo la tierra, y veo metales siendo extraídos para producir más y más robots, más y más máquinas.

Lo que viene es un abuso de los recursos naturales, dice el Señor. Si bien estas cosas están puestas en la tierra para que el hombre tenga distintos materiales con los cuales crear cosas que le ayuden a mejorar su calidad de vida, lo que les estoy revelando hoy no se trata de eso.

Lo que viene no es un uso de los recursos naturales, sino un abuso de ellos, dice Dios. La meta es fabricar más armas y más robots, más armas y más robots. La meta es armar un ejército robótico que sea mayor en número que los hombres y superior a sus capacidades, más veloz que los hombres y, si fuera posible, más inteligente que ellos.

Lo que viene es desbordante, dice el Señor. Fábricas que no cierran ni de noche ni de día, sino que trabajan 24/7 para producir más y más de estas máquinas que van a gobernar la vida del hombre. Ellas se van a sentar en mi trono, ocupando mi lugar, cuando Yo debería ser Dios para el hombre, que tiene sus pies sobre la tierra.

En estos últimos tiempos, su dios será una vez más una imagen, dice el Señor. El dios que se siente en ese trono en estos últimos días será un robot, algo que no puede sentir ni tener corazón, pero que responde a las órdenes de la élite mundial.

Amados míos, dice el Señor, lo que Satanás quiere hacer es anular por completo la imagen del hombre, que está creado a Nuestra imagen, y para lograr esto, está usando distintas técnicas y estrategias para que los mismos hombres comiencen a detestar la imagen que llevan y quieran ser cualquier otra cosa menos lo que son.

El hombre va a querer ser un robot y ya no una estructura de carne y hueso, dice el Señor, y con esto el diablo sabe que lo tiene en su mano y que puede hacer con él lo que quiera. Pero ustedes, hijitos, deben amarse más. Ustedes, los míos, deben mantenerse blanditos y no duros como el metal. Ustedes deben optar por la naturalidad y no por la artificialidad.

Amados míos, dice el Señor, lo que viene al mundo en esta área es una revolución total. Muchos van a caer en esta trampa. Ya muchos están adorando estos autos de marca Tesla. Ya muchos están anhelando moverse en taxis aéreos. Ya muchos sueñan en su corazón con tener una casa totalmente automatizada. Ya muchos, sin saberlo, están adorando la tecnología y, sin darse cuenta, el enemigo los va llevando a un extremo que no es sano, que no es bíblico, que no es de mi agrado, dice Dios. Tengan cuidado.

Noelia: Veo la estatua del sueño de Nabucodonosor, específicamente los pies, que son de barro mezclado con hierro. Y el Señor me dice que esto simboliza la mezcla final que se va a dar entre el hombre, que viene del barro, y los robots, que tienen partes de hierro.

[Daniel 2:32-34] La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Esa piedra que hirió a la imagen en sus pies y los desmenuzó simboliza a nuestro Señor Jesucristo en su venida para destruir el último reino de la tierra, que ya se está levantando.

Pero antes de que Yo vuelva, dice el Señor, la imagen del hombre tiene que ser borrada. La contextura física de los hombres tiene que ser cambiada. La idolatría de los hombres tiene que llegar a su máxima expresión.

Antes de que Yo vuelva, el hombre se va a mezclar con ese hierro fundido. El hombre va a incorporar estos metales en su cuerpo, convirtiéndose en una mezcla de carne y máquina.

Amados míos, para ustedes es ciencia ficción lo que estoy diciendo, y eso es porque no se imaginan hasta qué colmo de maldad puede llegar el hombre. Ustedes no piensan en eso, y muchas veces es porque no tienen conciencia del nivel del pecado al que puede llegar el hombre.

Pero lo que van a ver en estos últimos tiempos es una abominación total. Las cosas se van al extremo. Las cosas no van a seguir igual. Todo está contaminado y lo va a estar aún más, incluyendo los cuerpos, que eran naturales, pero se van a dejar modificar.

Noelia: El Señor me dice que hay distintas maneras en las que Satanás tergiversa la imagen del hombre para que ya no se asemeje a la imagen de Dios. No se trata solamente de las cirugías estéticas y de los tratamientos corporales no justificados, sino también de las mezclas entre los hijos de Dios y los hijos de los hombres, como en el capítulo 6 de Génesis, que habla de los nefilim, de los gigantes.

[Génesis 6:1-4] Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. … Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

Antes del diluvio, la abominación había llegado a un punto extremo, dice el Señor. Pero en estos tiempos postreros, la abominación será total y ya no parcial, porque el hombre cuenta con más medios para tergiversar su imagen, para olvidarse de quién es, para cambiar la creación hasta donde le sea posible.

Una de las cosas que Satanás usa para tergiversar la imagen del hombre es la genética, es decir, las mezclas y los híbridos, para que el hombre deje de ser cien por ciento hombre y termine siendo mitad hombre y mitad bestia, dice el Señor. Otra es la robótica, para que el hombre deje de ser cien por ciento hombre y termine siendo mitad hombre y mitad máquina.

La idea es borrar la imagen original y confundir al hombre en su identidad, dice el Señor. Para esto viene la robótica.

Hay un porcentaje de gente que trabaja en esta área, desarrollando la robótica, que sí tiene en su corazón mejorar la calidad de vida de los hombres, que sí tiene un deseo genuino de darles herramientas a los hombres débiles o necesitados de ciertas cosas para que puedan vivir más y mejor.

Pero lo que muchos de ellos no saben es que lo que crearon va a ser usado para el mal en el final, dice el Señor, y lo que alguna vez fue ideado para el bien va a desencadenar una guerra total.

Ustedes estén alerta, dice Dios. Lo que viene es una abominación total, no parcial. Ellos ya están armando ejércitos para pelear contra otros países, incorporando armas a robots que al principio dijeron que usarían para el bien del hombre. Ellos ya están entrenando perros robóticos y otros animales robóticos para despedazar la carne.

Hijitos, oren por esto, dice el Señor, porque la vida no será fácil a medida que pase más y más el tiempo. Oren para ser capaces de resistir las pruebas y tentaciones finales. Oren, porque todo se trata de automatizar la vida del hombre para que se acostumbre a ser un número más.

Oren para ser capaces de resistir hasta el final, dice el Señor, yendo en contra de la corriente. Oren para decir que no cuando sea común operarse para incluir partes de máquinas en sus cuerpos. Oren para recibir la verdad en sus corazones a través de mi Palabra.

Hay científicos locos, hay doctores endemoniados, y hay gente con muchísimo dinero que está invirtiendo en desarrollar nuevos prototipos capaces de superar al hombre, que produzcan sin parar, que no necesiten dormir, comer ni ducharse, y que no se enfermen.

Es una locura la revolución industrial que se avecina, dice el Señor. La población mundial ciertamente se va a reducir, y los robots van a crecer en número. La población mundial ciertamente se va a debilitar, y las máquinas se van a fortalecer. Los productores van a llegar a valorar más la vida de estas máquinas que la de los hombres.

Ellos van a pensar: «Si tengo que elegir entre un hombre y una máquina, me quedo con la máquina, porque es más precisa, porque no me genera conflictos interpersonales, porque no se queja, porque no tiene que detenerse a descansar, porque no le hace falta ingerir alimentos, porque no falta por enfermedad, porque me genera más dinero», y van a ver a los hombres como débiles e innecesarios.

«Hay que reemplazarlos», van a decir ellos cuando el precio de estos robots comience a bajar y se vuelva mucho más accesible que ahora.

Hay productos que van a desaparecer de las góndolas, dice Dios. Hay artefactos que ya no se van a necesitar. Hay rubros completos que van a desaparecer de los mercados para que la robótica ocupe su lugar. Y al que no quiera llevar este estilo de vida lo van a tratar como a alguien de la Edad de Piedra. Le van a decir incivilizado, loco, rebelde, débil.

Muchos van a salir de las ciudades y se van a ir a vivir al campo, dice el Señor, porque muchas ciudades ya son como una caja de vigilancia, donde todo está bajo cámaras, donde todo está codificado, donde todo está vigilado día y noche.

Las máquinas van a gobernar la vida del hombre, dice el Señor. Le van a quitar el trono al hombre y se van a poner ellas mismas la corona.

La humanidad va hacia ese barranco, dice el Señor, y ya no hay nada más que se pueda hacer que arrepentirse y aceptar la salvación que únicamente se puede recibir a través de creer en el Hijo de Dios.

Por eso he dicho tantas veces que las cosas se irían a los dos extremos, porque los que se mantengan puros, limpios, santos y también naturales van a tener que defender sus ideales, sus creencias y su fe contra aquellos que defiendan lo que viene en los tiempos postreros, contra aquellos que abracen más las cosas artificiales que las naturales.

Ellos buscan una identidad nueva, y el diablo se la va a dar, dice Dios. Ellos se sentirán superiores teniendo un brazo robótico y no uno de carne. Será como una competencia para ver quién se parece más a un robot y no a una persona. Y el que no se deje llevar por esta corriente será marginado de la sociedad, hecho a un lado, despreciado, y tendrá que resistir hasta la sangre en algunos casos.

Amados míos, ustedes ya son un número para ellos, dice el Señor. Los valores ya no cuentan. En estos días, que son como los días de Noé, el hombre se vuelve loco. En vez de intentar mejorar la tierra, se quiere ir a la luna, escapando de sus propios problemas, pensando que si pudiera mudarse de casa, las cosas irían mejor y no peor.

Pero qué estupidez es esa, qué arrogancia, dice el Señor, pensar que si uno quita sus pies de la tierra se va a salvar de la hecatombe que viene también a los astros. Porque todo lo que pueda ser sacudido va a ser sacudido; no solamente el cielo y la tierra, sino también la luna, el sol y las estrellas, astros que ya no van a dar su resplandor.

No va a haber escapatoria, dice el Señor. El único camino es tomar una decisión entre el bien y el mal, elegirme a mí o elegir a Satanás, tener un corazón de carne, blandito para amar, o endurecerse para ya no sentir más, al igual que un robot.

¿Qué quieren ustedes? ¿Qué es lo que están buscando? Aquellos que buscan más y más comodidad se equivocan. Aquellos que buscan más y más velocidad erran.

Los que quieran salvarse van a tener que elegir, y van a tener que elegir bien, dice Dios. Van a tener que levantar la cabeza permanentemente y mirarme a mí cuando sufran al ver cómo se desarrollan las cosas en el mundo, porque lo que está escrito se está cumpliendo.

Va a seguir así, y la vida del hombre sobre la tierra se va a volver cada vez más difícil. Y sí, para muchos será muy difícil resistir, pero no imposible si se toman de mi mano.

Noelia: En una visión veo a alguien que quiere resistir y se toma de la mano de Jesús, y veo que el brazo de Jesús no es metálico. Su brazo no tiene partes que no son de carne y hueso, y sus manos tienen los agujeros de los clavos. Él aún tiene el mismo cuerpo con el que caminó en la tierra, pero transformado.

Jesús tiene un cuerpo de carne y hueso, dice Dios, un cuerpo natural, no artificial, porque el que viene no es de metal, sino carnal y espiritual. El que viene no es mitad humano y mitad máquina. El que viene es cien por ciento guardado, sin contaminación. Sus huesos no sufrieron daño, para que cuando vuelva, vuelva entero.

Amados míos, no es un robot el que viene a buscarlos, dice el Señor Jesús. No es una máquina la que va a sonar la alarma cuando sean levantados. Es mi propia voz la que va a sonar como voz de trompeta, llamando sus nombres para que vengan a mí. Los que me pertenecen van a recibir a un Rey natural, no artificial. Los que me esperan van a encontrar la imagen original en la cual el hombre fue creado. Es el Hijo del Hombre el que viene, no el hijo de las máquinas.

[Apocalipsis 1:10-11] Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.

Es una voz de trueno la que van a escuchar, mezclada con voz de hombre. Es la trompeta del cielo la que va a sonar y la que los va a llamar, no una máquina.

Por lo tanto, vengo por los no contaminados, por los no mezclados, por los que no se entregaron a la marca de la bestia. Vengo por los que tienen mi marca, no la marca de Satanás. Vengo por los puros, por los blancos y por los que estén preparados.

Resistan, hijitos, dice el Señor. Resistan la tentación de amar este río de superficialidad que fluye por la tierra. Mírense al espejo y agradézcanme por haberlos hecho como los hice. Digan que no cuando vengan a ofrecerles algo que supuestamente es mejor que la imagen que les di.

Ustedes son míos. Yo los compré con precio de sangre. Y así como los vi nacer, quiero encontrarlos: cien por ciento naturales. No sucumban ante la vanidad. No hay mejoras que puedan hacerle al cuerpo, cuando ya tiene todo lo que necesita, cuando ya funciona como debería funcionar.

[Génesis 1:27] Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Hay distintos tipos de invasiones que vienen al mundo. Por un lado, ellos hablan de una invasión extraterrestre, y por otro lado viene una invasión robótica y también una invasión de «antídotos», que ellos van a aplicar en los cuerpos para enfermarlos.

Pero todo es parte de una misma bolsa. La invasión real es la invasión del engaño, la invasión de la maldad, la invasión de la contaminación, la invasión del error. Se van a manifestar distintas cosas, tanto espirituales como materiales, pero el trasfondo de esas cosas viene de la misma fuente.

Satanás es el padre de la mentira y engaña al mundo entero, no solamente disfrazándose de seres alienígenas, sino también tomando otros aspectos para llegar al hombre de distintas maneras. El diablo adquiere más y más poder, poder que le dan el pecado de los hombres en estos últimos tiempos y también sus hijos dedicados, que hacen sacrificios de sangre con muertos y con vivos.

Satanás crece en poder en estos últimos tiempos, y eso le da la posibilidad de manifestarse de distintas formas al mundo. Él tiene la capacidad de mostrarse de distintas maneras: como un animal, como un ser de luz o de oscuridad, como un ser de otro planeta, y también como una persona normal. Puede ingresar en cuerpos humanos y animales, y también en máquinas y en otras cosas materiales, como imágenes de talla o cualquier objeto que sea un anatema.

Él es el príncipe del aire y domina esa esfera, dice Dios. Él sabe cómo fascinar al mundo, cómo hacer trucos mágicos para embelesar a los hombres y hacer que le pidan más. Él es el mejor actor: el que mejor miente, el que mejor se disfraza. Tiene muchos disfraces. Puede adoptar distintos colores y derramar distintos aromas en los ambientes.

Muchos de ustedes tienen que abrir sus mentes limitadas para entender que las cosas espirituales son más amplias de lo que piensan. Satanás es un ángel caído que no ha terminado su trabajo. Es un arcángel caído que tiene limitaciones, pero eso no quiere decir que no pueda llegar muy lejos en lo que se proponga.

Amigos míos, eso es lo que él está haciendo en este tiempo, dice Dios. Los días de Noé son solo una sombra de los días actuales. Son solo una muestra de lo que va a suceder en este tiempo postrero.

En los días de Noé caminaban por la tierra distintas manifestaciones de Satanás, y él ya había avanzado bastante, afectando el ADN de los hombres y tergiversando mi imagen en ellos. Pero lo que ustedes van a ver en el mundo en estos tiempos finales no se compara con lo que está escrito, y la mente de muchos de ustedes aún no puede aceptarlo.

En muchos casos, la ciencia ficción es revelación de lo que viene, inspiración que puede venir de arriba o de abajo, y la mayoría de las cosas que ustedes vieron en esas historias de ciencia ficción fueron inspiradas por espíritus demoníacos en aquellos que las crearon.

En el mundo espiritual existen cosas con distintas formas y que realizan distintas tareas, y en muchos casos, lo que van a ver en estos últimos días es una manifestación de lo espiritual en lo físico, una mezcla de lo espiritual con lo físico.

Este es el tiempo para que las cosas se vayan más a los extremos, dice el Señor. Este es el tiempo donde la maldad se va al punto más lejano, adonde nunca se había ido. Y ustedes tienen que discernir de dónde viene lo que ven, quién es el que presenta la obra de teatro que están observando.

Los estoy preparando para esta revolución mitad material y mitad espiritual, dice el Señor, porque Satanás tiene su mano detrás de estas fábricas de robots y de máquinas de los últimos tiempos. Satanás está apurando al hombre para que produzca más y más chips, más y más códigos.

Noelia: Veo distintos productos que tienen números y códigos de barras, y a Satanás diciendo: «Vamos, vamos. Apúrense. Trabajen. Necesitamos que esto esté listo para marcar a todos los hombres lo antes posible. Necesitamos etiquetarlos para que ellos también sean como máquinas. Necesitamos codificarlos y ponerles un número para que sepan a quién pertenecen».

Veo al diablo diciéndoles a los de las fábricas de implantes: «Vamos. Trabajen. Vamos. Tenemos que ensuciarlos. Tenemos que contaminarlos. Tenemos que lograr que pierdan la cabeza y respondan a mis órdenes».

Esto es lo que estoy avisando, dice el Señor. Quedan advertidos. Aun por sueños los estoy alertando. Les he mostrado muchas cosas que ustedes no han creído, y aun ahora, mientras les estoy hablando, siguen sin creerlas.

Despierten y entiendan que si en los días de mi siervo Noé la maldad del hombre había alcanzado un punto espantoso que ya era insoportable, en los días de la venida del Hijo del Hombre será algo nunca antes visto, dice el Señor.

[Mateo 24:21-22] Habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Preparen sus corazones, dice el Señor, porque en un punto los voy a rescatar de esa maldad, pero hasta ese momento los voy a probar. Oren para que los ojos de la gente sean abiertos.

Oren, porque muchos hombres se quedan sin trabajo por causa de estos robots y máquinas nuevas. Oren, porque esta es una de las causas por las cuales viene una hecatombe financiera al mundo.

Noelia: Veo fábricas donde se ensamblan partes de distintas máquinas: algunas con formas humanas, animales o híbridas, y otras con formas que no se parecen ni a los hombres ni a los animales. También veo cómo los recursos de la tierra se extraen de manera violenta para fabricar más chips, más máquinas, más robots y más armas. La tierra va a sufrir violencia, y eso va a afectar aún más el clima.

La explotación extrema de los recursos naturales va a seguir ocupando el centro de la vida del hombre, y cada vez más las guerras se van a centrar en esos recursos necesarios para producir robots y máquinas, que, en el final de los tiempos, van a reducir la población del mundo.

Oren por esta revolución industrial, dice Dios. Oren por esta explotación de recursos. Oren para que la iglesia abra los ojos y no deje entrar a estos robots a los cultos. Oren para que los que ministran al pueblo les enseñen a amar lo que son y de lo que están hechos.

Intercedan, alerten a otros y despiértenlos, exhortándolos y corrigiéndolos para tal vez rescatarlos de ese camino al que inclusive muchos de los míos están yendo, dice Dios.

Los amo, hijitos, y los tengo en mi mano. Ustedes tienen que ser distintos. Ustedes no deben convertirse a ellos, sino que ellos deben convertirse a ustedes. Insistan y sigan caminando hasta el final, preguntándome todas las cosas. Los voy a ayudar y estoy con ustedes hasta el fin, porque soy fiel a mí mismo y amo a los que el Padre me dio, dice Jesús.

Amén y amén.