El hombre se olvidó de que es polvo
Mensaje profético recibido por Mandala Weber
Soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.
El hombre pide mucho, pero da poco. Exige, pero no está dispuesto a dar. Es rápido para recibir, pero le cuesta abrir la mano cuando hay que dar sin nada a cambio.
Le gustan los negocios, le gusta sacar provecho cuando las leyes están a su favor. Es rápido para presionar a su prójimo cuando las reglas están a su favor, pero lento cuando le toca cumplir, salvo cuando siente la fuerza de la justicia sobre su hombro.
Habla mal a su prójimo y, así como habla a su prójimo, así me habla a Mí, al Dios todopoderoso. Aparece con sus actitudes y vanidades, como si Yo le debiera algún favor. Se postula como un gallo orgulloso, como si fuera un honor escuchar sus oraciones.
El hombre se olvidó de que es polvo y al polvo volverá, como lo he dicho.
Al que se aferra a su tienda, esta le quedará desolada; y al que entrega su tienda por amor a mi nombre, al que hace sacrificio de amor digno de mi nombre, a este lo levantaré del polvo a la luz.
Mi nombre es grande y la creación se inclina delante de mi majestad, pero el hombre se cree importante, aunque sus días están todos contados delante de mi espejo eterno.
No quiere dar el hombre carnal y, por ende, no recibirá, porque no premio la carnalidad; premio al que seriamente me busca a Mí, al único Dios, lleno de gracia y generosidad.
El sacrificio requiere amor, y el amor se obtiene de Aquel que está hecho de amor: el omnipotente e inescrutable Dios.
El que no da no recibirá. Al que no pregunta, no le será contestado. El que no busca no encontrará. Al que no golpea, no le será abierto. Al que no tiene ni pide, le será quitado aun lo que cree tener como si fuera suyo.
Hijitos, deben comprender con quién están tratando. Deben comprender quién soy Yo.
Honren a Dios. Honren a Aquel a quien le corresponde. ¡Toda la creación honre a Dios!
Amén.
[Génesis 3:19] Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
[Éxodo 3:6] Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
[Lucas 6:38] Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.