El Señor dice a su pueblo hoy:

Adórenme, hijitos, adórenme. No tengan vergüenza de adorarme. Ábranse a mí. Adórenme. Déjense quebrantar, dice Jesús, porque busco un pueblo quebrantado para manifestarme en él. Busco un pueblo que esté abierto, como una casa con sus portones abiertos de par en par, para que pueda ingresar y moverme libremente en esos templos que son mis hijos.

Amados míos, la tierra tiembla, gime con dolores de parto. Todo está patas para arriba. Entréguense a mí, dice Jesús, para que pueda manifestar el propósito que quiero manifestar en sus vidas. Conságrense más, dice el Señor.

No quiero compartirlos, amados de mi alma, dice Jesús. Llamo, llamo a mis hijos a mirarme, a buscarme, a acordarse de su identidad. Hoy los llamo a que me miren otra vez y se enamoren más de mí. Los llamo a que me sean fieles, no importa lo que tengan que atravesar.

Mírenme, amados míos. No me olviden, dice Jesús. Miren esa cruz. No se pierdan en los placeres de la carne, porque pagué un precio muy alto por ustedes y no quiero perderlos. Búsquenme insistentemente, mis amados, dice el Señor, porque mi alma los anhela celosamente.

No voy a compartirlos, dice el Señor. Es demasiado alto el precio que he pagado por ustedes, hijitos míos, como para dejarlos ir tan fácil. Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para ir a buscarlos y que vuelvan a mi lado.

Caliéntense por mí y aprendan a amarme de todo corazón y ya no más a medias, dice el Señor. Ámenme como Yo los amo: con un amor perfecto, con un amor paciente, con un amor perdonador, con un amor que a veces no entiende, pero que igualmente acompaña.

Ámenme de verdad y ya no más a medias, dice Jesús. Denme todo su corazón, porque los quiero para mí.

Hijos, el mundo se viene abajo. El mundo se desmorona, amados míos. No se hagan los ciegos. ¿No pueden ver que la casa se cae ladrillo por ladrillo? ¿No pueden ver que la casa se llueve? ¿Acaso no pueden ver que la tierra se deshace debajo de sus pies?

Es desolación lo que viene al mundo, hijitos, es destrucción: millones de muertos, miles de huérfanos, hambre, pestes, calamidades. Para donde miren habrá caos y destrucción, dice Jesús. ¿Cómo van a resistir si no están parados firmes en mí? ¿Cómo piensan que lo van a lograr si no se toman de mi mano?

Amados, esto está escrito. No se distraigan. Mi iglesia tiene que prepararse y crecer, dice el Señor. Mi iglesia tiene que madurar y entender que debe ser probada por el fuego.

Estoy avisando, dice el Señor. Cada vez levanto más bocas y abro otras para advertirles desde distintas perspectivas, con diferentes palabras, a través de distintos sueños y visiones que derramo sobre mi pueblo, revelación por doquier, y no quieren oír lo que viene, amados míos.

El mundo se triza, como un vidrio que se parte en pedazos. El mapa del mundo se rompe por todos lados y no solo en una región. Terremotos, angustia de las gentes por el rugido del mar, y ustedes siguen comprando y vendiendo, casándose y dándose en casamiento. Ustedes siguen haciendo planes de carrera. Ustedes siguen como si nada fuera a pasar.

Viene lo peor, dice el Señor, y mi pueblo está distraído, al igual que en los días de Noé. Es entendible de parte de los inconversos, de los que no me conocen, de los que no han leído lo que está escrito sobre estos tiempos postreros; se puede entender de alguien que está ciego, a quien nunca se le fue revelado lo que está por acontecer, pero no de ustedes, que saben estos pasajes de memoria, pero no se preparan.

Son testarudos, dice el Señor. Los tengo que mover, como cuando alguien intenta mover a una mula por la fuerza, porque de otra manera no reacciona.

Amados, es porque los amo que estoy anunciando destrucción repentina, dice el Señor. Es porque los guardo que les aviso de este paisaje de desolación que se aproxima.

No han visto nada todavía, dice Jesús, ni una pizca de lo que está a punto de acontecer. Las personas van a volver a tener que usar máscaras contra radiación.

Noelia: Estoy viendo a una persona en un paisaje desolado, usando una de esas máscaras extrañas de protección para poder seguir respirando cuando el aire está radiactivo, como una máscara de gas.

Mientras la ciencia avanza, dice el Señor, la ética del hombre retrocede, amados míos. Ustedes van a ver atrocidades. ¿Se sorprenden porque ahora las personas quieren ser animales? Eso no es nada en comparación con lo que van a ver en un futuro cercano.

Sus ojos van a presenciar realmente una abominación desoladora en lo biológico, dice el Señor. Van a presenciar mezclas de todo tipo: mezcla de carne de humanos con carne de animales, mezclas genéticas de distintos tipos, mezcla de humanos con robots.

Ustedes van a ver cómo todo se va por el basurero delante de sus ojos, dice el Señor. Van a ver cómo se concreta lo que les enseñaron en las películas de ciencia ficción, y los brazos robóticos estarán exhibidos en las tiendas para que los compren como si fueran caramelos, no solamente la gente que no tiene brazos, sino también la gente que no los necesita.

La abominación desoladora viene, dice el Señor. La perversión y las cosas que se van a manifestar a través de las invenciones de la ciencia son impensables e inimaginables para ustedes.

¿Están preparados? ¿Están fortalecidos? ¿Saben lo que está bien y lo que está mal? ¿Tienen claro hasta dónde deben llegar con estas invenciones, con estas violaciones corporales? Porque eso es lo que hace el hombre cuando cambia su apariencia a través de cirugías estéticas para verse mejor. Las mujeres violan sus cuerpos cuando se agregan mamas para ser «más bonitas».

El hombre no se valora, dice Dios. El hombre quiere ser mejor de lo que es porque se cree imperfecto, y la ciencia viene a violar mi creación.

¿Hasta dónde están ustedes dispuestos a dejarse penetrar por esa impureza que ya se vende como moneda corriente, pero que va a llegar a un punto que hoy no han visto, no conocen y tampoco se imaginan? Mezcla de carne con metal…

Van a tratar de mejorar el funcionamiento del cerebro con esos cables que van a implantar en la cabeza de las personas, conectándolos con otras partes del cuerpo, en nombre de la salud; pero en realidad, a la larga, va a ser para quemarlos, para apagarlos, para destruirlos cuando ya estén tan viciados por estas cosas no naturales, sino artificiales, y va a ser demasiado tarde para huir, dice el Señor.

¿Hasta dónde están ustedes dispuestos a mantenerse naturales? ¿Hasta dónde van a defender su templo cuando quieran cambiar sus dedos por dedos mecánicos sin razón? ¿Cuán lejos van a llegar, hijitos?

Voy a pedir cuentas, dice el Señor, y llegado el momento les voy a preguntar a los que dijeron que eran míos:

«¿Por qué cambiaste tu apariencia? ¿Por qué te cambiaste el rostro que Yo te di? ¿Por qué avanzaste haciéndote semejante a ellos, que son como maniquíes que salen todos iguales de una sola fábrica? ¿Por qué lo hiciste, hijito? ¿Por qué cediste, hija, si eras perfecta tal como te creé? ¿Por qué te dejaste llevar por ese río artificial, quebrantando mis leyes espirituales y físicas, ensuciándote, llenando mi templo, mi casa, de cosas que lo único que hicieron fue funcionar como una piedra de tropiezo entre tú y Yo?»

Así les voy a decir, dice el Señor.

Van a ver ministros en los altares predicando el evangelio con un brazo biónico que no necesitaban, solo por vanidad. Van a ver mujeres haciéndose llamar profetisas, liderando congregaciones, con forma de muñeca de plástico, dice el Señor.

Abominación desoladora es lo que viene al mundo y en parte a mi casa, y los que se mantengan santos, los que se mantengan como son, los que defiendan la hermosura real, la hermosura según mi criterio y no el del mundo, serán tratados como la escoria, serán relegados, serán vituperados, serán menospreciados, dice el Señor. No van a encajar con esta mayoría mitad humana, mitad artificial.

Ya es tarde, dice el Señor. Ya existen fábricas de partes de cuerpos robóticas para implantar en la gente, comenzando con temas de salud, pero la meta final no es la salud, no es mejorar la calidad de vida de las personas; es dominarlas a través de esas partes robóticas.

Reemplazar partes naturales del cuerpo por partes robóticas será como si el diablo recibiera ese sacrificio, dice el Señor. Estas personas serán como donantes al enemigo, ofrendando un brazo, ofrendando una pierna o quizás las dos, para correr más rápido, para rendir mejor en el deporte, para bailar mejor, para producir más y por más tiempo. Más, más, más, más…

El hombre es insaciable, dice el Señor, y esto no va a frenar. Y habrá algunos de mis hijos que entrarán en esta corriente artificial y hasta entregarán sus ojos físicos a los científicos para que se los reemplacen por ojos biónicos, por ojos robóticos, que ellos en su momento van a manejar a través de los controles que habrán creado.

No se dejen llevar, dice el Señor. No se dejen engañar, porque no quiero que mi pueblo se mezcle con Babilonia, porque estoy llamando a mi pueblo a salir de en medio de esta abominación desoladora que viene sobre el mundo.

No cambien sus narices, dice el Señor, no aumenten sus bocas. ¿Acaso no les alcanza la imagen que ven en sus espejos? Yo no miro lo de afuera, sino el corazón, pero no me agrada un corazón que se ha contaminado con ese nivel de vanidad.

Amados míos, ¿por qué se implantan cabellos cuando ya los perdieron? ¿Por qué juegan con la sangre o con parte de ella en nombre de la juventud o de la sanidad?

Hijos, despierten, dice el Señor. Es atroz, es inimaginable lo que viene: embriones naciendo fuera de los úteros, tal como las películas lo mostraron; mezclas de semillas, nuevas plantas, nuevos frutos; humanos con partes animales.

Lo que están viendo es una preparación, una introducción al mundo animal. Hablo de los therians, que tanto les llaman la atención. ¿Acaso no lo anuncié desde el principio?

Lo mismo que se dio antes del diluvio es lo que se está desarrollando ahora en los últimos tiempos, pero con mayor gravedad. Antes destruí la tierra arrasándola con agua, pero ahora será con fuego: fuego para los que abominan de esta forma, fuego para los que contaminan mis semillas, fuego para los que mezclan como los brujos mezclan los ingredientes en sus ollas, fuego para los que menosprecian los cuerpos humanos.

[2 Pedro 3:6-7] El mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Amados míos, reflexionen, dice el Señor. Y todos ustedes que estaban nadando en este río artificial de cualquier manera, salgan de él ahora y arrepiéntanse, porque voy a juzgar a los inicuos.

Voy a juzgar a los que se dejaron cortar con cuchillo para cambiar sus facciones. Voy a juzgar a los que se corten las orejas cuando esté de moda tenerlas por la mitad. Voy a juzgar a los que se mutilan, quitando partes del cuerpo para cumplir con los estándares actuales de belleza.

Voy a juzgar a los promiscuos, dice el Señor. Voy a juzgar a los que practican el bestialismo. Voy a juzgar a los que abominan de distintas maneras. Todos serán pesados en mi balanza.

Por eso los llamo a santidad, dice el Señor. Los llamo a guardarse de estas cosas. Los llamo a cerrar sus mentes con murallas de protección para que no entren estas modas. Guárdense y manténganse limpios.

No se mezclen con cosas modernas que los médicos van a practicar, que invaden el cuerpo, que cambian su funcionamiento, que alteran el orden en el que está hecho.

Cuidado, hijitos, dice el Señor. No entren en esas modas. No se dejen perforar cientos de veces la piel de cualquier lado para tintarla de cualquier manera. Arrepiéntanse de marcarse de esta manera. Manténganse puros para mi venida, dice Jesús. No cedan a la tentación de ser como ellos.

Es mejor caminar solo que mal acompañado, y si siguen en la compañía de estas personas que están cada vez más lejos de la imagen original, ustedes también se van a ir pareciendo a ellos, porque ¿cómo van a caminar dos juntos si no están de acuerdo?

Guarden su corazón de la vanidad y quédense como están, dice el Señor. Ámense como Yo los amo, porque vengo por un pueblo santo. No vengo por máscaras, ni caretas, ni nuevos diseños que los hombres quieren dibujar; vengo por los míos, por los que Yo hice, por los que Yo creé, dice el Señor, y quiero encontrarlos tal como los he hecho.

Arrepiéntanse de entrar en los quirófanos para «mejorarse», dice el Señor, para quedar irreconocibles y borrar su vieja identidad. ¿Ustedes creen que esto va a sanar el problema de raíz que tienen en su identidad? Claro que no. Al contrario, esto los lleva a caer en una rueda sin fin, donde nunca se está saciado, donde el ojo estético nunca deja de desear nuevos cambios.

No caigan en esa rueda sin fin, donde uno nunca está conforme con cómo se ve, con cómo funciona o con cómo se siente, dice el Señor. Ustedes no pertenecen a esas modas. No participen de estos laboratorios de ingeniería biológica.

Noelia: El Señor me muestra que estos científicos tratan de mezclar partes humanas con partes animales o vegetales, con distintos tipos de genes, para crear nuevos seres.

El que les da la inventiva para esto es el mismo Satanás, dice el Señor, porque su propia imagen, tergiversada y pervertida, a veces se muestra como una mezcla de personas con animales, de personas con demonios, de animales con demonios y todo tipo de combinaciones perversas.

Satanás se goza en estas mezclas, y ustedes no pueden gozarse en una tergiversación de su imagen original. Satanás mismo se glorifica mostrándose como un híbrido, dice el Señor. Por lo tanto, va en camino de manifestarse a sí mismo en forma de híbridos reales y físicos.

No caigan en este dominó de eventos artificiales y manténganse como están, dice Dios.

Les advierto, hijitos. No se toquen el cuerpo. No se toquen la cara. No cambien su apariencia. Manténganse tal cual son, como alguien que se prepara para mí, para que no se avergüencen; porque, llegado el momento de buscar a los míos, no voy a reconocer a algunos. Voy a buscar las mismas caras que les di, y muchos ya no las van a tener y no los voy a reconocer.

Noelia: El Señor me dice que esto es en parte lo que este pasaje significa:

[Mateo 7:22-23] Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

En parte, esta palabra se va a cumplir cuando venga por mi pueblo y no reconozca la cara de muchos por causa de las intervenciones estéticas que se han realizado, por causa de los cambios corporales por los que han pasado.

Las personas se entregan como un bife sobre las camillas de los consultorios estéticos, dice Dios, como un bife que se corta de distintas maneras para acomodarlo como uno quiere. Y Satanás se goza de esto, porque él se glorifica en el cambio de la imagen que Yo creé.

Voy a venir por caras verdaderas, dice Jesús. Vengo por cuerpos reales, donde la grasa es parte de ellos. Vengo por narices originales. Vengo por orejas enteras.

Noelia: El Señor me muestra que en algún momento se va a poner de moda que partes de las orejas estén cortadas. Va a estar de moda quitarse partes del cuerpo, mucho más de lo que se ve ahora, porque al hombre nunca le alcanza con cambios, con mejoras.

Se va a llegar al punto de quitarse partes del cuerpo, de cortarse las orejas para que queden solo los agujeros. Se va a llegar a extremos, a mutilaciones.

Vengo por los míos, dice Jesús, por los que Yo hice. Vengo por los que estén completos, porque Yo pagué por todas las partes de esos cuerpos, no solo un porcentaje. Mi sangre fue derramada por cada habitación del templo que son ustedes.

Arrepiéntanse ahora, dice el Señor, todos aquellos que hayan caído en estas trampas satánicas.

Noelia: El Señor me dice que esas partes mutiladas de cuerpos serán sacrificios para el diablo, ya sea conscientemente o inconscientemente. Cuando la gente se quita partes del cuerpo innecesariamente, esas partes son sacrificios al enemigo, ofrendas al mal. Y todas las partes del cuerpo que estén transformadas a la fuerza, provocando dolor, heridas, sangrado y traumas en la biología del cuerpo, son como territorios dedicados a Satanás.

Por eso, todo aquel que haya entregado estas áreas al diablo tiene que arrepentirse y hablar con Dios antes de que sea tarde y el Deseado de las naciones venga y encuentre su corazón contaminado y orgulloso de lo que ha hecho.

Dios me dice que vamos a ver mezclas de personas con animales caminando por la calle. No van a ser máscaras como ahora. Estos híbridos se van a manifestar en las calles. Todo lo que antes parecía una locura va a convertirse en algo normal.

Prepárense, dice el Señor, porque estos híbridos se van a manifestar antes de que caiga fuego del cielo. Prepárate, mi iglesia, dice el Señor. Prepara tu corazón y decide mantenerte limpio, y aprende a decir que no.

Noelia: El Señor me dice que muchos de ustedes han tenido sueños relacionados con lo que he hablado, y que algunos de esos sueños no eran simbólicos, sino revelaciones de lo que ya está escrito, pero que el Señor está aclarando ahora con más detalle.

El Señor me indica que deben orar sobre esos sueños, que deben interceder sobre lo que Dios les está revelando y que, en algunos casos, cuando Dios lo indique, incluso deben compartirlo con la iglesia, para que estemos preparados para ver lo que se va a manifestar, que en el mensaje profético de hoy Él llama «abominación desoladora».