Bendiciones, estimados hermanos en Cristo Jesús. El texto que el Señor me entregó para el mensaje de hoy es:

[Lucas 12:49] Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?

Viene tribulación al mundo, dice el Señor. El hombre genera su propia tribulación. El hombre genera el caos del que después se lamenta. El hombre está perdiendo la cabeza, la lógica, el sentido común y el sentido del orden. Viene fuego al mundo, y el hombre pide ayuda a sus dioses, generando más consecuencias y más fuego.

Insensatos, ¿cuándo me van a buscar a mí, al único Dios verdadero que tiene poder sobre el fuego, el agua y sobre todo lo creado? Búsquenme a mí, hijitos, porque viene tribulación al mundo.

Tardos para oír, duros de corazón, lentos para entender, faltos de paciencia y secos en sabiduría. Hoy los llamo a encontrarme a mí en ese horno de fuego.

Fuego va a salir de la boca de los gobernantes y fuego van a lanzarse unos contra otros. Fuego va a arder en las ciudades y fuego en las zonas rurales. Fuego es lo que viene: fuego, fuego y más fuego.

El mundo ya está en llamas, y esas llamas no van a menguar, sino que van a aumentar.

¿Está preparado mi pueblo? No, no está preparado. Mi pueblo está dormido y anestesiado. El mundo está en llamas, el mundo está que arde, pero la iglesia está tibia. No se compromete con nada.

La historia no se vuelve a repetir, sino que empeora. Las naciones abren fuego entre ellas.

Viene fuego a la tierra. Para los injustos es fuego de juicio, para los justos es fuego de prueba y de purificación, pero todos pasarán por el fuego de la tribulación.

El fuego de la persecución aumenta, pero también aumentará el fuego del Espíritu en ustedes. El fuego ya está encendido y no se va a apagar. Los gobernantes y diplomáticos hablan de paz, pero en realidad le echan más leña al fuego.

Fuego cruzado. Fuego cruzado. El mundo se quema, y solo los que sepan caminar en fe no se quemarán junto con el mundo.

No teman ni desmayen. Estoy con mis hijos. Estoy siempre con ustedes. Tengan fe, y van a poder sobreponerse. Pónganme a mí primero, y Yo seré su esperanza.

El mundo no tiene una columna fuerte de la cual abrazarse, pero ustedes sí. Todo aquel que crea que Jesucristo es el Señor y lo siga, sabrá entender por qué sucede lo que sucede y sabrá qué hacer. Los de afuera del Reino tratarán de escapar de todo lo que viene y no encontrarán refugio, pero el que se refugie en mí habitará confiado.

Es mi copa de juicio la que derramo sobre el mundo, y mientras ese fuego se sigue esparciendo, también el fuego de mi Espíritu se esparcirá en las congregaciones que busquen la santidad y la manifestación del Santo Espíritu.

Mientras los gobernantes de las naciones escupan fuego entre sí, los ministros de mi casa que estén encendidos también tendrán palabras de fuego, con las cuales quemarán la basura que se predica y encenderán lo que estaba apagado.

Este es un año de fuego. Verán fuego por todos lados y verán cómo se abre el fuego entre un grupo y otro, entre una etnia y otra, entre una región y otra. Las naciones se pelean por los tronos y por los territorios, pero ustedes, para poder resistir a lo que viene, reúnanse a orar y hablen en lenguas de fuego.

[Hechos 2:3] Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

Velen, como una vela que se queda encendida durante la noche. No se dejen apagar.

Noelia: El Espíritu de Dios habla estas cosas no solo a su pueblo, a la iglesia, a los despiertos, sino también a los dormidos, para que quizás se levanten del sueño, y también a los inconversos, para que vengan al único que puede rescatarlos del infierno de fuego que les espera si no se arrepienten de sus pecados y comienzan a caminar en justicia después de haberse lavado.

Mientras profetizaba, veía fuego y explosiones en distintas partes del mundo, volcanes que lanzaban lava y fuego, e incluso fuego sobre el mar. Veía que las armas que las naciones vienen acumulando para este tiempo de guerra eran lanzadas, provocando fuego en distintos lugares del mundo.

Esto no va a frenar, dice el Señor. Esto no va a detenerse.

Noelia: Escucho la palabra «guerra» y escucho la palabra «rendición».

A Ucrania no le va a quedar otra salida que rendirse, dice el Señor, por causa del fuego que ha lanzado Rusia contra ella y que no ha podido frenar.

Noelia: Yo veía al gran dragón rojo, que representa a China, lanzar fuego que quemaba a Taiwán. Mientras las visiones seguían desarrollándose, veía que, mientras los taiwaneses estaban en los campos, el fuego de las armas que lanzaba el dragón caía sobre ellos.

Oren, hijitos, dice el Señor. Oren, porque la llama ya estaba encendida, pero Yo la voy a levantar. La voy a levantar para que lo que se tenga que manifestar, se manifieste. La voy a levantar para que aquellos que estaban fríos se enciendan por amor a mí. La voy a levantar para provocar lo que se tenga que provocar, para que aquellos nudos de antaño finalmente se desaten. La voy a levantar para que todo lo que está escondido debajo de la superficie suba y ustedes puedan ver las cosas tal como son.

Noelia: Ahora veo a los gobernantes de la tierra.

Trump se convierte en un lanzallamas. Él está determinado a ser quemado él mismo, si hace falta, con tal de no retirarse del trono de Estados Unidos antes de haber lanzado el fuego contra las naciones que ya tiene planeadas.

Verdaderamente, hijitos, para poder resistir lo que viene al mundo y que ya se está desarrollando, van a tener que encenderse ustedes también.

Noelia: Veo a alguien que va a la cocina y sube la hornalla de mínimo a máximo.

Para poder resistir la oposición que viene contra los que están encendidos en llama de fuego del Espíritu Santo, dice el Señor, ustedes van a tener que buscar intencionalmente esa llama santa, ese arbusto encendido en fuego que arde pero no se consume.

Hijitos, no es broma lo que viene sobre el mundo. Viene la tercera guerra mundial.

Prepárense, porque fuego es lo que viene al mundo. El fuego ya está encendido, pero se va a levantar aún más.

Noelia: Veo que muchos de nosotros vamos a ver el fuego por las ventanas de nuestras casas.

Créanlo y ardan en el poder del Espíritu Santo, dice el Señor, para que a través de esa manifestación del poder del Espíritu en ustedes tengan una guía clara de lo que tienen que hacer y de cómo hacerlo, cuándo hacerlo, dónde hacerlo y hasta dónde hacerlo, porque deberán tener muy en claro cuándo comenzar y cuándo terminarlo, o cuándo entrar y cuándo salir.

No avancen sin antes haber recibido la guía clara del Espíritu Santo de Dios para sus vidas, porque están en campo minado.

No se muevan a Europa si no es bajo mi clara dirección. No se muevan a Asia si verdaderamente no soy Yo el que los llama a moverse a ese continente.

Hijitos, dice el Señor, deberán estar aún más cerca mío para no equivocarse, para no pisar una de las bombas en el campo minado por donde están caminando y que explote, provocando fuego en sus vidas.

Búsquenme en el lugar secreto de su habitación y enciendan esa fogata, dice el Señor.

Noelia: Veo una casa con una chimenea, y el que la habita añade leña para que el fuego no solo permanezca encendido, sino que aumente y el calor en ese hogar no se apague.

Ustedes son los que tienen que echarle leña al fuego del Espíritu Santo, no solamente en ustedes mismos, sino también en sus hogares, en sus familias, en sus grupos de oración, de intercesión, de alabanza o de ministración, y aun en sus congregaciones.

Oren por todo lo que tenga que ver con fuego, dice el Señor, porque mientras el fuego aumenta su llama en el mundo —el Señor está hablando de los juicios que van a seguir cayendo sobre la tierra—, ustedes tienen que arder aún más.

Amén.