Bendiciones, pueblo del Señor. La porción de las Escrituras que el Espíritu Santo me trajo hoy es:

[Apocalipsis 6:1-17] Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer. Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino. Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra. Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos. Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?

Amados míos, dice el Señor, le estoy hablando a un pueblo que no sabe mirar al cielo y entender el lenguaje de las estrellas, del sol y de la luna en estos tiempos postreros. Le estoy hablando a un pueblo que, aunque le muestro las mismas señales que están escritas en varias porciones de los libros de la Biblia, aunque le muestro esas señales a través de sueños, no está entendiendo lo que quiero decir.

Le estoy hablando claramente a sus oídos y le digo que está transitando los tiempos postreros, los últimos días. Sin embargo, hay una parte de ese pueblo que aún espera que los jinetes apocalípticos sean soltados, no entendiendo que ellos hace rato están haciendo su trabajo, trabajo que Yo les he dado, dice el Señor.

¿Acaso no han visto que la espada de ese jinete ya está extendida sobre la tierra, provocando guerra, muerte, destrucción y que se maten unos a otros? ¿No han visto la hambruna que ya está creciendo en muchos lugares del mundo?

¿No se han dado cuenta de que hay pestes cada vez más inteligentes y con la capacidad de matar a masas de personas en muy poco tiempo, a pesar de las vacunas creadas por los científicos, a pesar de todo lo que ha avanzado la medicina?

¿No se han dado cuenta de que la cantidad de personas que están muriendo por ataques de animales salvajes, en vez de disminuir, va en aumento, aunque el hombre sabe cómo vivir seguro y alejado de estos animales peligrosos?

Es porque cuando mi mano está extendida, dice el Señor, no hay nada que la pueda frenar. No hay nada que la pueda hacer volver atrás para guardarse en mi bolsillo.

Hijitos, ustedes aún no han tomado conciencia del tiempo en el que están caminando, dice el Padre. Sin embargo, hoy les hablo por amor. Hoy le hablo a mi pueblo porque lo amo y porque le aviso incansablemente, una y otra vez, como cuando alguien utiliza un disco rayado y escucha siempre la misma frase por un tiempo determinado, porque así es necesario que le hable a mi pueblo en este tiempo, hasta que tal vez, escuchando una vez más una de las mismas frases que vengo repitiendo, reaccione y se ponga en alerta.

Esos cuatro jinetes ya han sido enviados hace mucho tiempo para cabalgar sobre la tierra, y ustedes leen el libro del Apocalipsis pensando que esto es para mucho más adelante.

A través de esta palabra profética quiero que se ubiquen en el espacio y en el tiempo. Quiero que entiendan, realicen, concienticen y acepten que estos son los tiempos postreros y que lo que está profetizado en el libro de la Revelación de Juan en parte ya se ha cumplido y todavía se está cumpliendo. Aunque es cierto que ustedes no van a formar parte del fragmento más difícil por el que el humano va a transitar, también es cierto que ustedes van a estar presentes cuando el sexto sello se abra.

Algunos de ustedes dicen: «¿Cómo es eso? Yo pensaba que la iglesia ya no iba a estar aquí para cuando los sellos fueran abiertos», y no se han dado cuenta de que el Cordero ya ha abierto los primeros cinco sellos.

¿Esto los escandaliza?, dice el Señor. ¿Esto los saca de su comodidad? ¿Acaso esto que estoy hablando los sacude demasiado? ¿No era lo que esperaban? ¿Qué quieren que les diga? ¿Quieren que les hable con flores, dulces y caramelos? ¿Quieren que les dé comida chatarra?

Yo no soy un Dios que alimenta a su pueblo con comida que no se puede comer. No soy un Dios que suaviza las cosas que no deben ser suavizadas. Soy un Dios que habla con verdad cuando utilizo una boca profética. Soy un Dios que avisa permanentemente, no solo a través de sus atalayas, de sus trompetas, de sus ministros enviados para esa tarea, sino también a través de distintos medios como sueños, visiones y profecía individual y en comunidad.

Hijitos, dice Dios, tienen que madurar y entender que están creados para vivir en estos tiempos postreros. Tienen que aceptar que cuando los hice a cada uno de ustedes, los hice exactamente como tenían que ser y con lo que iban a necesitar para tener la victoria de caminar en estos tiempos difíciles y peligrosos, pero pudiendo obtener ese trofeo.

Ustedes deberían glorificar mi santo nombre por eso, dice el Señor. Ustedes deberían estar celebrando que son las almas de los últimos días. Ustedes deberían estar brindando por haber sido encontrados dignos de caminar en estos tiempos finales y ver con sus propios ojos cómo se cumplen estas profecías.

Sin embargo, muchos son como perros cobardes que huyen cuando escuchan a un ladrón, en vez de enfrentarlo, dice el Señor.

Hijitos, dice Dios, lávense la cara con agua fría y prepárense para lo que viene, porque ustedes son el pueblo del tiempo postrero, y lo que van a ver nunca se ha visto antes. Lo que van a presenciar es lo que está escrito que se va a agudizar en el mundo hasta que nazca el bebé: la nueva tierra y el nuevo cielo.

Amigos míos, dice el Señor, esta es una carta profética de amor a través de la cual les hablo, porque los cuido, porque me encargo de ustedes, porque no los dejo solos, porque me preocupo por el que está perdido, confundido, extraviado. Y muchos de ustedes están perdidos en los tiempos proféticos en los que están caminando.

Los amo tanto que les hablo con el 100% de la verdad, no con una verdad a medias, dice el Señor. No les pinto un cuadro que no es legítimo. No trato de venderles un producto que no es lo que parece.

Amigos míos, dice el Señor, tienen que entender en algún momento que hablar la verdad, por más difícil que sea de escuchar, también es amar. Y porque los amo, estoy con ustedes en este momento, abriéndoles los ojos.

Lean el libro de la Revelación de Juan, estúdienlo, medítenlo, órenlo, pídanme revelación, y conéctenlo con otras partes de la Biblia que hablan sobre los mismos eventos, tal vez desde otro enfoque, porque Yo le mostré a distintos tipos de vasos lo que iba a suceder en este tiempo y lo dejé plasmado y escrito en los libros de la Biblia de distintas maneras.

Ustedes tienen que conectar esas piezas del rompecabezas del reloj profético, dice Dios, e ir entendiendo poco a poco cómo es realmente este tema.

Dejen de mirar al libro de la Revelación de Juan como si fuera un libro ajeno que a ustedes no les va a tocar, y comiencen a sumergirse en él, así como en el libro de Daniel, que también habla sobre estos mismos tiempos postreros. Dejen de mirar estas historias como si fueran pasadas o futuras y no presentes, porque este es el tiempo del cumplimiento.

Yo les voy a dar la llave de la revelación para que entiendan estos libros, dice Dios, si realmente me buscan y si realmente me preguntan. Por ustedes mismos ciertamente no los van a poder entender, porque están escritos en clave, a través de símbolos misteriosos, justamente para que no todo el mundo los comprenda, sino solamente los que me busquen de todo corazón, porque la revelación no le es dada a los cerdos, porque la revelación es valiosa y no se le da a cualquiera.

La revelación es como una perla que se entrega a los que están llamados a cuidarla, a administrarla bien y a amarla. No es algo que se da a los chanchos.

[Mateo 7:6] No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

La revelación no se desperdicia. La revelación no se regala a alguien que no la quiere cuidar como si fuera oro puro. Esa es mi intención: que cuando revelo cosas a los míos, se encarguen de esas revelaciones como si fueran lingotes de oro guardados en sus casas. Y aunque a veces la respuesta no es coherente con mi intención, de todas maneras la revelación no es entregada para ser desperdiciada.

Noelia: El Señor espera que lo que Él da se cuide y no se desperdicie, aunque nuestra respuesta no es siempre la que Él espera.

En este tiempo les estoy revelando a muchos las cosas que me habían preguntado, dice el Señor.

Noelia: Veo al Señor enviando muchas perlas a la tierra desde su trono.

Estas perlas que estoy enviando desde mi trono son para ustedes, dice el Señor, y son revelaciones sobre lo que está escrito, que no entendían hasta ahora. Pero tienen que creer y tratar de entender cuáles son estos tiempos que están viviendo, donde todo se está sacudiendo.

Si ustedes son negligentes y se hacen los ciegos y los sordos, no queriendo saber en qué tiempo están caminando, entonces esas perlas tal vez igual les sean entregadas, pero no van a ser capaces de reconocerlas y recibirlas. Y aun si las recibieran, en muchos casos no sabrían cómo cuidarlas.

Hijitos, dice el Señor, lean el libro del Apocalipsis, porque esos jinetes ciertamente ya están rodeando la tierra, trayendo mortandad, pestes y distintos tipos de muerte.

Por más ciencia que desarrolle, el hombre no va a poder hacer nada contra los juicios que esos jinetes han lanzado sobre la tierra, y esto va en aumento, dice el Señor. No es algo que se va a calmar, sino que va a empeorar.

¿Están entendiendo lo que les hablo? dice el Señor.

Noelia: Algunos de ustedes entienden una parte del libro de la Revelación, pero hay otras que no entienden. Sin embargo, Dios dice que lo busquen de todo corazón, porque este es el tiempo de la revelación de muchas de esas cosas que antes no podían ser comprendidas como ahora.

Hay muchos ministros que inventaron una interpretación humana sobre muchos pasajes de la Revelación de Juan, pero hasta ahora no había forma de obtener la revelación de ciertas cosas que están escritas para este tiempo.

Ellos dieron vuelta la Palabra, la acomodaron, la hicieron encajar en el entendimiento humano, pero eso no quiere decir que realmente recibieron una revelación de lo alto sobre lo que está escrito para este tiempo, porque no era el momento de ser revelado.

Hay profecías que no se van a entender hasta que se cumplan o hasta que se acerque el tiempo de su cumplimiento. Pero para ustedes sí hay una mesa preparada para que coman, porque justamente ustedes son las almas de los últimos días: creadas, formadas y entrenadas para tener el coraje de transitar estos días.

Por eso hay cosas que a ustedes sí les voy a revelar, si verdaderamente meditan en ellas, si verdaderamente me buscan, si verdaderamente me preguntan y si verdaderamente se conectan a la fuente del Espíritu de Dios para recibir esas revelaciones, no de ningún hombre, sino de la fuente de la sabiduría, que soy Yo.

Pregúntenme e inquieran en estos asuntos. Conecten los pasajes de Isaías y de otros profetas que también profetizaron sobre lo mismo que escribió Juan en el libro de la Revelación, y Yo les voy a mostrar cuáles son esos pasajes específicos, dice el Señor. Les voy a dar los nombres y los números de esos capítulos y versículos.

Presten atención, porque hay muchas cosas que están conectadas en la Biblia. Hay pasajes que no están completos, pero, si ustedes investigan en el resto de los libros, se completan entre sí cuando los conectan.

Entender el suceso profético de los acontecimientos de los últimos días es como armar un rompecabezas, dice Dios. No alcanza con conocer solo una de esas piezas. Ustedes tienen que buscar todas las piezas que están escondidas en las Escrituras y conectarlas, para que este rompecabezas, este mapa final, se vaya armando en su totalidad.

Muchos de ustedes tenían la mente limitada, angosta en la manera de pensar, dice el Señor, y creían que lo que está escrito en el libro de la Revelación de Juan se limita solo a eso. Sin embargo, hay muchos pasajes de la Biblia que hablan de lo mismo que habló Juan, pero de otras maneras, desde otros puntos de vista o con distintos niveles de detalle. Hay cosas que están escritas de manera general, y hay otras que están escritas incluso con detalles.

Amplíen y abran su mente, dice el Señor. No se queden con lo que tienen, porque hay mucho más.

Noelia: Ahora estoy viendo una Biblia. La veo llena de perlas, y el Señor me dice que hay que buscarlas hasta encontrarlas, hasta que se pueda formar un collar de perlas. Un collar no se puede hacer con una sola perla, sino que se necesitan muchas.

Para que ustedes entiendan y puedan ver la pieza final completa, dice Dios, tienen que buscar perla por perla en la Biblia y formar ese collar de perlas tan valioso, tan preciado y tan hermoso.

Ustedes tienen la capacidad, pero el enemigo les ha mentido, haciéndoles creer que no son capaces o dignos de entender lo que está escrito para estos tiempos. Pero no va a ser por su propia fuerza, entendimiento o ciencia. Recuerden que es por revelación, y no solamente por entendimiento.

[Mateo 13:45] También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas

Noelia: En el año 2018 compartí una palabra profética donde el Señor me reveló que los cuatro jinetes del Apocalipsis ya estaban haciendo su trabajo, que los primeros cinco sellos ya estaban abiertos y que faltaba que se abre el sexto, porque aún no ha sucedido que el sol se oscurezca, la luna no dé su resplandor y las estrellas caigan del cielo. Y esto no es metafórico, sino literal, aunque al mismo tiempo hay un simbolismo profético.

El Señor me había revelado que estos jinetes hace tiempo están haciendo su trabajo, y de hecho vemos guerras, hambrunas, mortandad, pestes y demás, y ustedes tienen que entender que el trabajo de estos jinetes se va incrementando con el paso del tiempo.

Estos sellos ya han sido abiertos, y los jinetes ya están haciendo lo que el Señor les ha ordenado, trayendo estos juicios terrenales. Y tienen que entender que esto se irá haciendo cada vez más evidente, en mayor cantidad y con mayor intensidad, a medida que el tiempo avanza y se acelera.

Ustedes tienen que leer estos pasajes juntos: Mateo 24, Lucas 21, Marcos 13, el libro de Daniel, la Revelación de Juan, e incluso ciertos pasajes de los profetas y de Tesalonicenses que hablan sobre los últimos días y la venida del Señor. Tienen que poner todas esas piezas sobre la mesa y estudiarlas juntas, pidiendo al Espíritu Santo de Dios que les revele cómo están conectadas.

Inquieran en estos asuntos y entiendan que esto va a aumentar progresivamente, dice el Señor. La manifestación del trabajo de los jinetes y el número de los mártires del que habla la Biblia cuando se abre el quinto sello van a ir en aumento.

No es que de un día para otro va a ser el fin del mundo, sino que los dolores de parto se van a ir incrementando, y ustedes van a ver el trabajo de estos jinetes cada vez más fuerte, más abundante y más notorio.

Noelia: Por eso es que las cosas no van a mejorar, sino que van a empeorar. Pero para nosotros van a ser una oportunidad de evangelización, de santificación y de preparación para la venida del Señor Jesús.

Hijitos, dice Dios, prepárense para estos tiempos postreros. Escuchen lo que se dice que pasa en el mundo entre las naciones, lo que supuestamente acuerdan los gobernantes. Escuchen, porque va a haber noticias muy fuertes en el área de la salud: opresión del pueblo y control a través de la vacunación nuevamente.

Escuchen las noticias de la Organización Mundial de la Salud, porque ya están preparando el próximo virus, junto con su antídoto. Ustedes ya lo han escuchado y lo saben, dice el Señor, pero no han reaccionado y no se han preparado para quedarse o para morir en mi nombre, si fuera necesario.

Ustedes tienen que estar listos, dice Dios, ya sea para que los llame a quedarse en la tierra y pasar por las cosas que van a venir, siendo probados y volviéndose herramientas útiles en mis manos, o para que los llame a irse de la tierra en este tiempo.

Ustedes tienen que estar libres de sus propios deseos y llenos de los míos, y si mi deseo es quitarlos de la tierra en estos tiempos postreros y traerlos cerca de mi presencia, entonces para ustedes también tiene que ser un sí y un amén, y no un «No, Señor, no lo permitas. No quiero.»

Cambien la mentalidad, dice el Señor. Cambien de tener una manera de pensar terrenal a tener una manera de pensar celestial, porque tienen su foco en la tierra y no en el cielo. Tienen su foco en las cosas materiales y pasajeras y no en las celestiales y eternas. Tienen su foco aquí, en este mundo, y no están entendiendo que, aunque están en este mundo, no son de este mundo.

Ustedes son peregrinos, dice el Señor. Son como pasajeros en tránsito y tienen que vivir desprendidos de todo lo que existe en este mundo. Sin embargo, muchos de ustedes desean cosas materiales y quieren quedarse, porque disfrutan de este mundo. Pero el que ama al mundo se constituye enemigo de Dios.

[Santiago 4:4] ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Hijitos, dice Dios, ¿cuándo van a pensar de manera celestial y no carnal? ¿Cuándo se van a identificar más con el Reino de los cielos que con el reino de la tierra? ¿Cuándo se van a comportar como ciudadanos del Reino de los cielos y no como ciudadanos de este mundo?

Ustedes no son hijos de este mundo, sino hijos de arriba. No están bajo el gobierno del príncipe de este mundo, que es Satanás, sino bajo el gobierno del Dios de los dioses, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Ustedes son herederos de la nueva tierra y del nuevo cielo. ¿Por qué adoran y aman tanto este mundo, sin tomar conciencia de que este mundo, como hoy lo conocen, va a pasar por completo y va a dejar de existir cuando haya nueva tierra y nuevo cielo?

Cambien, dice Dios, y comiencen a comportarse como hijos de arriba y no de abajo.

Amados míos, dice Dios, estén preparados para todo, tanto para vivir como para morir. Hoy los llamo a pensar diferente —a pensar como Yo pienso y como piensa mi Hijo—, a entregarse más, a dejar de ser inmaduros, niños espirituales que no han crecido en la manera en que entienden las cosas, aunque sus cuerpos ya son adultos.

Dejen de tomar leche espiritual y empiecen a alimentarse con carne. Dejen de ser como niños caprichosos, carnales y apegados a todo lo que ven, sienten y tocan, y aprendan a vivir más por el Espíritu.

[Romanos 14:8] Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Noelia: Veo a una persona estudiando el libro de la Revelación de Juan. Lo lee muchas veces, pero no lo puede entender y dice: «Para mí esto está como en clave, y no tengo la forma de descifrarlo». Cuando lee esas palabras, es como si leyera un idioma extraño y antiguo, un idioma jeroglífico, con símbolos que no conoce, y no tiene manera de saber qué significan.

Clama a mí y Yo te responderé, y te enseñaré cosas ocultas, que tú no conoces, dice el Señor.

[Jeremías 33:3] Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Aún no han entendido que Yo revelo lo que quiero revelar a quien Yo desee revelarle. Si realmente clamaran a mí, si me buscaran de todo corazón y pidieran la luz de revelación sobre esas escrituras, ciertamente Yo les iluminaría el entendimiento y les abriría los ojos para que lean la Revelación de Juan y empiecen a entenderla.

Todo es posible para el que cree, dice el Señor; no para los incrédulos, no para los carnales, no para los superficiales, sino para los que se sumergen profundamente y bucean en las aguas del Espíritu de Dios hasta encontrar las perlas escondidas en esas aguas profundas como tesoros preciados.

[Proverbios 2:3-5] Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.

Noelia: En este momento, el Señor está impartiendo fe a muchos de ustedes sobre este tema. Hay muchas preguntas que se han generado en sus corazones, pero el Señor lo hizo así a propósito, para que esas preguntas los lleven a buscarlo y así encuentren las respuestas.

Tengan fe y escudriñen todas las cosas, dice el Señor.

Noelia: Cuando uno lee el Apocalipsis, es importante estudiar las cartas a los tesalonicenses, donde Pablo habla sobre los eventos de los últimos días. Pablo escribió cosas que son profecías para estos tiempos postreros y que se conectan con lo que dice el Apocalipsis.

El Espíritu dice de nuevo que pongamos estas cosas como cartas sobre la mesa, porque para poder jugar a este juego necesitamos todas esas cartas y no solamente algunas de ellas.

Dios dice que prestemos atención, porque vamos a ver cada vez más cómo se cumplen las profecías escritas en la Biblia y también las de los profetas actuales.

En este momento el Señor está impartiendo sabiduría sobre los tiempos, como la que tenían los hijos de Isacar.

[1 Crónicas 12:32] De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos.

Dios está impartiendo entendimiento sobre los tiempos proféticos, no solamente de su plan profético general, sino también de tu vida. Veo que muchos de ustedes están recibiendo una unción de lo alto que cae sobre sus cabezas para abrirles la mente, que antes estaba cerrada.

Dios derrama de esta copa para que bebas. En este momento veo una copa de vino, y el Señor me dice que te da un vino nuevo para beber.

Bebe de esta copa, hijito, dice el Señor, porque te voy a sorprender.

Noelia: Dios dice que esta copa significa no solamente la revelación que Él te da, este entendimiento de los tiempos como tenían los hijos de Isacar, sino también la comunión entre los hermanos.

Celebrar la Santa Cena entre los hermanos y hablar sobre estos misterios con ellos complace al Señor, y Él también responde a esta búsqueda grupal enviando perlas de revelación a sus hijos.

Ahora veo un cierre, que simboliza el final de esta palabra profética, y también veo una jeringa, que interpreto que tiene que ver con las vacunas.

El Señor advierte que se están preparando vacunas que contienen tóxicos para la vida del hombre. Por un lado, estas vacunas van a prevenir que uno se contagie de los virus que la élite va a lanzar, pero por otro lado van a intoxicarnos con otras cosas y a programar nuestro cuerpo —eso es lo que escucho— para recibir lo que viene después.

Dios dice que les ha revelado esto por sueños a muchos de ustedes y que les ha advertido a muchos que oren sobre ciertas vacunas que los han obligado a colocarse, y que también pidan sabiduría para saber si tienen que aceptar o no estas inyecciones.

Creo que el Señor va a seguir hablando a través mío sobre este tema en el futuro. Por ahora, el Señor dice que estemos alerta a los sueños que recibimos sobre estas cosas y que oremos y pidamos dirección, sabiduría y discernimiento.