Estamos presentes aquí para ser de bendición a un pueblo santo, para bendecir, edificar, encaminar, guiar y clarificar a un pueblo que necesita escuchar la voz de Dios en estos últimos tiempos, donde el fin de todas las cosas se aproxima. Porque aún no es el fin, pero son los tiempos finales, los tiempos postreros. La gloria sea para el Señor por todo lo que va a hablar hoy, por todo lo que nuestro Elohim viviente te va a decir en este tiempo profético que vamos a pasar juntos.
Yo (Noelia) veo un manto que cae del cielo, y el Espíritu me hace saber que es un manto profético que está cayendo sobre todos nosotros, los que nos congregamos juntos virtualmente en lo físico, pero en el espíritu unidos, para buscar la voz de nuestro Dios, para buscar socorro y ayuda en Él. Este manto profético que ahora está bajando del cielo no solamente está cayendo sobre este estudio, sino que sobre todo aquel que se conecta con esta labor que estamos haciendo profética.
Gracias, Señor, por ese manto profético que ya está cayendo sobre tu congregación santa, sobre la congregación de los justos que entiende que la profecía es necesaria en estos últimos días, que sin profecía tu pueblo se desenfrena como dice Proverbios. Gracias porque la Palabra dice que el testimonio de Jesucristo es el espíritu de profecía, por lo tanto, el que profetiza tiene que dar testimonio de Jesucristo porque todas las cosas apuntan a Él.
[Proverbios 29:18] Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado.
[Apocalipsis 19:10] Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Todas las cosas en nuestras vidas como cristianos deben estar hechas para Él, para el Salvador, para el Mesías, para nuestro Rescatador, para nuestro Señor Jesucristo. Todo el que profetiza tiene que apuntar al Hijo de Dios. Todo el que profetiza a través de esas palabras proféticas tiene que acercar a todo aquel que escucha al Hijo de Dios. Todo aquel que profetiza lo hace para que el que escucha estas palabras de vida tengan un mayor conocimiento de quién es ese Jesús del que habla la Biblia. Toda la profecía ronda alrededor de Él, alrededor de su venida, de su manifestación, de su carácter.
Él se revela a través del espíritu de la profecía.
El Señor dice, hijitos, hijitos, Yo no solo quiero hablarles, sino que quiero hablarles seguido, y muchos de ustedes no entienden por qué mis siervos, los profetas de estos días, están hablando tanto. Es porque Yo los mando, a que abran sus bocas y no se callen. Porque tienen que entender que soy un Padre bueno, que no deja a sus hijos a oscuras, sin entendimiento, que les avisa a sus hijos que ciertos pasajes bíblicos están a punto de cumplirse frente a sus ojos.
Hijitos, imagínense lo que sería para ustedes, si solamente les hubiera dejado las Escrituras que profetizaron las cosas que están sucediendo ahora y las que van a suceder. Pero ya no habría profetas en este tiempo, si ya no se moviera la profecía en este tiempo, imagínense, hijitos, lo que sería.
Serían como un árbol seco, porque no escucharían mi voz, porque no beberían de esas aguas que ustedes beben cuando Yo les hablo. Yo soy un Dios misericordioso y por eso les hablo y les hablo y no les dejo de hablar. Y que haya falsas voces dando vueltas, no quiere decir que Yo no esté hablando de todas maneras, dice el Señor.
Hijitos, entiendan, porque he multiplicado la palabra que reciben aquellos que se entregan cada vez más a Mí, para que ustedes no se queden sin su pan diario. Porque la Palabra dice que no solamente de pan vivirá el hombre, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios. Yo (Noelia) estoy sabiendo que muchos de ustedes se preguntan: ¿cómo puede ser que esta mujer siempre tenga palabra profética para el pueblo? ¿Cómo puede ser que profetice tanto? ¿Cómo puede ser que hable tan regularmente de parte del Señor? Y no solamente se lo están preguntando conmigo, como una enviada de la voz de Dios.
Se están haciendo esta misma pregunta, porque no soy solamente yo la que he intensificado mi conexión con el pueblo del Señor para hablar de parte de Él, porque Él me ha enviado, sino que esto está sucediendo alrededor de todo el mundo y muchos profetas que antes hablaban hasta cierto nivel, o solamente a veces, empezaron a entregar palabras proféticas más seguidas, empezaron a ministrar más al pueblo del Señor, a estar más cercanos, a ser más encontrados por los hijos de Dios. Y muchos de ustedes se están preguntando en sus corazones, ¿por qué está pasando eso? ¿Acaso lo están haciendo porque ellos quieren ser vistos? ¿Acaso lo están haciendo porque quieren más suscriptores en sus redes sociales? ¿O por qué cuanto más hablan más dinero le dan?
El Espíritu me está revelando estos pensamientos de sus corazones, porque Dios quiere traer luz y hablar sobre esto, para que entiendan cómo funcionan las cosas espirituales.
El Señor dice, hijitos, es que muchos de ustedes todavía no entendieron en qué tiempos están caminando, que son tiempos de engaño, el engaño ha crecido y seguirá creciendo, el engaño va a ser como una peste, como un cáncer que se propague por todos lados, imposible de parar, porque tiene que darse así.
No es que Yo no tenga la potestad de frenar ese cáncer, que en esta visión representa el engaño que se viene al mundo entero. Si no que se tiene que dar así, para qué lo falso se muestre y lo verdadero se manifieste. Tengo que hablarles más, para que conociendo más mi voz, discerniendo que soy Yo el que habla, entonces después puedan reconocer lo falso.
Hijitos, si Yo no hablara tanto en estos días, ustedes se perderían, porque las voces engañosas se oirían más que la mía, y aunque mi enemigo me quiera imitar, a través de voces que se parecen a la mía, nunca va a estar por encima de Mí.
Hijitos, si Yo no les hablara en la manera y en la regularidad en la que les estoy hablando, ustedes también se quejarían y me preguntarían: ¿Señor, por qué no nos hablas? Necesitamos escucharte cuando hay tantas voces falsas dando vueltas ¿Por qué no te muestras? ¿Por qué no te manifiestas a nosotros? Si Yo no hablara en la manera en la que estoy hablando, con la regularidad, con la que estoy hablando, con la intensidad en la que les estoy hablando en estos días por mis bocas, ustedes también se harían preguntas en sus corazones, me cuestionarían de todas maneras.
Porque mi pueblo siempre se queja, dice el Señor, al igual que los hebreos cuando los liberté de la tierra de Egipto, que cuando estaban en la transición del desierto se quejaban por lo que tenían y por lo que no tenían. Siempre hay un motivo, por el cual mi pueblo se queja. Hijitos, pero no se quejen, porque la queja amarga sus corazones. Y dice la Biblia que no dejemos crecer una raíz de amargura en nuestros corazones.
Hijito, hijita, entiende que soy Yo el que he levantado estas voces proféticas para que hablen día y noche, para que guíen a un pueblo, así como en aquel tiempo cuando mi pueblo salió de la tierra de Egipto, Yo envié a Moisés y a Aarón a hablarles, para guiarlos, para que sepan lo que tengan que hacer. En este tiempo que estoy sacando a mi pueblo de un Egipto espiritual que representa distintos tipos de esclavitud y de pecado también, estoy mandando a estos Moisés, a estos Aarón de estos días, a estas voces proféticas para que guíen a mi pueblo, para que sepan cómo salir de esa esclavitud, de ese Egipto simbólico de estos días.
[Hebreos 12:15] Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.
Hijitos, no se contaminen los unos a los otros quejándose, dice el Señor. Porque ustedes se quejan si los profetas hablan, ustedes se quejan si los profetas no hablan, ustedes se quejan cuando los profetas hablan y no dicen lo que ustedes quieren escuchar, y nunca están conformes. Son como niños caprichosos imposibles de conformar. Arrepiéntanse de la queja, escuchen mi voz, pónganla por obra y disciernan.
Yo (Noelia) veo trigo y cizaña que crecen juntos, pero en esta visión, representa que hay mucha falsa profecía, también dando vueltas, y voces mezcladas. Y no todos los que se dicen ser enviados de parte de nuestro Padre Celestial lo son. Yo estoy viendo este trigo y esta cizaña que crecen juntos, son trigos altos y la cizaña está pegada junto con el trigo y van creciendo grandes. En estos días el crecimiento del trigo y la cizaña es muy alto. Estoy viendo trigos altos como esas plantas de trigo que ya no están recién nacidas, que están recién creciendo, sino que se están volviendo plantas adultas, plantas grandes, y junto con ese trigo veo la cizaña que se pega a este trigo, haciéndose pasar también por trigo verdadero, por trigo bueno, por la planta buena para comer.
El Señor con esto quiere decir, es cierto que está plagado de este cáncer, que el Señor mencionaba antes, que representa el engaño de estos últimos días. Esta cizaña lo está abarcando todo y están mezcladas las cosas, el trigo junto con la cizaña. Si ustedes quisieran, en un mismo día escuchar 10 vídeos proféticos de distintas personas, y 5 vienen de mi boca, esas palabras, y 5 vienen del enemigo, o inspiradas por el enemigo.
Hijitos, tengan cuidado, tienen que discernir todas las cosas, tienen que examinar todo lo que se habla y quedarse solamente con lo bueno, con lo escritural, con lo verdadero, y eliminar todo error, borrar todo lo que no va acorde a lo que está escrito, todo lo que se opone a lo que está escrito, todo lo que no concuerda con el carácter del Espíritu de Dios. Pero que haya cizaña no quiere decir que el trigo no exista, dice el Señor. Sean sabios y escudriñen todas las cosas, hijitos, porque muchos de ustedes han decidido o están a punto de decidir taparse los oídos para no escuchar más mis palabras, por causa de que a veces les confunde escuchar a una persona y después escuchar a otra, que supuestamente las dos personas hablan de parte mía.
Algunos de ustedes están a punto de decir, listo, no escucho más a ninguno, porque ni siquiera se ponen de acuerdo entre ellos. Pero dice el Señor, cuidado, cuidado, porque la cizaña no se puede arrancar sin arrancar también el trigo. Y si desechas todo lo que escuchas, no solamente vas a estar desechando la cizaña, sino también el trigo. La solución no es que escuches más palabras proféticas, sino que elijas qué escuchar, a quién escuchar, cuándo escuchar, cuánto escuchar, por el Espíritu de Dios.
Además, cuando escuches, que vayas examinando lo que escuchas, mientras lo estás escuchando, y desechar lo que no es escritural, lo que no acerca al Señor Jesús, como decíamos al principio, lo que no te lleva a la santidad y libertad, sino todo lo contrario de todas estas cosas y quedarte con lo bueno. Así que, hijitos, sean sabios, porque ustedes están pasando por una prueba de refinamiento en estos últimos días.
[Juan 10:27] Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.
El problema es que si tú dejas de escuchar a todas las voces proféticas que están hablando en este tiempo, comenzarás a dejar de discernir la voz del Señor. Vas a dejar de escuchar su voz en las que sí son verdaderas voces y lo vas a dejar de seguir. Porque una de las cosas que hace el Señor a través de sus vasos proféticos es dirigir al pueblo, o corregir la dirección por donde va el pueblo.
Guiar al pueblo, así como Moisés y Aarón guiaron al pueblo de la salida de Egipto hasta la tierra prometida. La solución no es apagar todas las voces, sino meterte en el cuarto de oración. Buscar más intimidad con el Señor. Pedirle al Espíritu de Dios que te revele cuáles de las voces que dicen, que están hablando de parte mía en este tiempo, realmente son enviadas por Mí. Pero no desechen todo, porque si ustedes dejan de escuchar mi voz a través de la profecía, se van a empezar a sentir secos como un árbol que se queda sin savia.
Porque mi Palabra es esa savia que corre por dentro de las plantas, dándoles la vida. Mis ovejas oyen mi voz y Yo las conozco y me siguen. Ustedes tienen que oír mi voz, y no solamente leer la Biblia y no solamente afilar la espada del Espíritu a través del estudio de la Biblia. Por eso dice la Palabra en 1 Corintios, que el don que más habría que anhelar es el de la profecía. Porque la profecía edifica exhorta y consuela.
[1 Corintios 14:39] Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas.
Dice ese versículo, procurad profetizar y en otro pasaje, dice que, el que profetiza es mayor. Porque el que profetiza le habla a la iglesia para edificación, consolación, exhortación. Entonces, todos los dones que otorga el Espíritu Santo repartiéndolos como Él quiere, son anhelables, pero la profecía es esencial.
Dice el Señor, a veces ustedes se están a punto de quedarse sin esa bendición tan grande para sus vidas, por causa de que existe lo falso.
[1 Corintios 14:5] Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
Por eso yo (Noelia), a veces, cuando estoy profetizando oro en lenguas, interpreto las lenguas y profetizo a través de la interpretación de esas lenguas. Porque estoy mezclando el don de profecía con el don de interpretación de lenguas para entregarles el mensaje, acorde a lo que el Espíritu Santo me va inspirando.
Así que, hijitos, les aviso que esta separación que ustedes están viendo adentro del pueblo de Dios se va a incrementar, porque les estoy hablando de distintas maneras. Algunos vasos proféticos hablan de una manera, otros vasos proféticos hablan de otra manera.
[Efesios 4:11] Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.
Jesús instituye los ministerios, que no es lo mismo que los dones que otorga el Espíritu Santo, pero aquellos ministerios que instituye nuestro Señor Jesucristo, aquellas personas que están instituidas en alguno de estos cinco ministerios nombrados en Efesios 4:11, personas ungidas y enviadas por nuestro Señor para trabajar en esos ministerios específicos. El Señor estaba hablando sobre ellos.
El Señor quiere que entiendas que en este tiempo vas a notar distintas operaciones entre los mismos vasos proféticos que Él levantó, ungió y envió a hablar a las naciones. Porque dice la Biblia también en Corintios que existen distintas operaciones, pero el Espíritu Santo es el mismo. Lo que ustedes no están entendiendo es que somos distintos profetas y profetisas, instituidos por nuestro Señor Jesucristo, ungidos y enviados por Él, pero con distintas operaciones. El ministerio es el mismo, pero la operación es distinta y la tarea es distinta.
[1 Corintios 12:4-7] Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
[1 Corintios 12:11] Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
El Señor quiere que entiendas por causa de las preguntas que su pueblo dice: ¿cómo puede ser que Noelia opere de cierta manera y hable de estas cosas, pero otro siervo, que también es profeta, está operando en otra manera? Y está hablando quizás de las mismas cosas, pero desde otra perspectiva, o quizás está hablando sobre otros temas completamente distintos y otra profetisa, quien también he escuchado, opera distinto a ellos dos ¿Cómo puede ser?
El Señor responde, ustedes tienen que entender que no hay solamente ministerios y dones y operaciones, si no hay distintas asignaciones, el don puede ser el mismo, pero la operación o la asignación puede ser distinta para cada uno de ellos. Quizás hay cinco pastores distintos y todos tienen un ministerio pastoral dado por nuestro Señor Jesucristo, pero los cinco tienen una forma de moverse distinta por el mismo Espíritu.
Los cinco operan distinto o tienen distintas asignaciones, que son tareas específicas que tiene que hacer cada ministro del Señor.
[Efesios 2:10] Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Entonces, teniendo tres profetas distintos, por ejemplo, ustedes van a ver que los tres están transitando un camino distinto, pero eso no quiere decir que no sean los tres profetas enviados por Dios.
Si no que la asignación de cada uno de esos tres profetas difiere la una de la otra, porque hay que cubrir un mismo plan que viene del Señor, que es un plan profético, pero hay distintas áreas y Él manda a los obreros a cubrir cada una de esas áreas y no siempre coinciden estas asignaciones o áreas de las que se encargan cada uno.
Yo (Noelia) estoy viendo ahora un campo donde el jefe tiene tres trabajadores, y a cada uno de ellos envía a tres distintas áreas del campo. Así el dueño de esta viña va cubriendo todo el campo, porque no puede mandar a los tres trabajadores a la misma parcela de tierra porque sobrarían los obreros, y las otras áreas quedarían sin cubrir.
[Mateo 20:1] Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.
El Señor nos explica hoy lo que está sucediendo. El mover que Él está haciendo dentro de su pueblo por su Espíritu Santo. Está hablando de los vasos proféticos que ustedes están escuchando y por qué están viendo las diferencias que se ven entre uno y otro. Yo (Noelia) estoy sabiendo ahora que los profetas, por más que compartimos un mismo ministerio, somos diferentes en el carácter, tenemos corazones distintos, y suele haber distinciones si el profeta es hombre o mujer.
No quiere decir que el don sea mejor o peor por ser hombre o mujer, sino que la operación del vaso profético la determinan muchas cosas, como su constitución, lo que hay en el corazón de ese profeta, el nivel de sanidad interior y de liberación que ha recibido, cuánto él ama, el amor que tiene en su corazón por Dios y por su prójimo, por el pueblo, la asignación que se le ha sido dada.
Por ejemplo, en mi caso me muevo tanto en lo que es interpretación de sueños, visiones, profecías, lenguas, porque es uno de los aspectos en la que estoy llamada a trabajar, que quizás si ustedes escuchan a otros profetas no nadan en estas aguas, no quiere decir que no puedan interpretar, porque una de las tareas de los profetas es interpretar la voz de Dios, entenderla y enseñarle al pueblo a interpretarla.
Pero van a ver que algunos son más fuertes en el área de la interpretación y otros no, y no quiere decir que esté mal, sino que tal vez no es una asignación particular de este profeta y del otro sí.
[1 Corintios 12:16] Si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
Porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. Pero ustedes tienen que entender que dentro de un área ministerial, por ejemplo, evangelistas, ustedes van a ver que algunos evangelistas son más proféticos que otros.
Otros se mueven más en liberación, pero no tanto en la profecía, otros tienen un corazón más para evangelizar a jóvenes, pero no tanto a adultos o ancianos. Hay distintas operaciones aun dentro de los ministerios, pero eso no quiere decir que no venga de Dios por esas diferencias, sino que somos como de distintos colores.
Yo (Noelia) veo a un grupo de evangelistas y los veo como si todos tuvieran un color distinto, pero no dejan de ser evangelistas. Porque son como un mismo grupo de herramientas, pero que se utiliza distinto, acorde a la persona que tiene que alcanzar, a la influencia que va a tener.
Hay evangelistas que son como martillos, que van por la calle y dicen arrepiéntanse porque viene la ira de Dios y se van al infierno, son como muy fuertes, como chocantes. Pero porque son como evangelistas, que ante los ojos del Señor son sus martillos, y están llamados a evangelizar a corazones duros, que si no se les habla de otra manera no reaccionan. Y después están los evangelistas que hablan más del amor de Dios, que son como más tranquilos, que su llegada es a personas más frágiles. Entonces son distintas herramientas, unos evangelistas son como martillos, los otros son más como lijas, y así. Pero eso no quiere decir que la forma en la que operan no venga del Señor.
Entonces el Señor te dice hoy, hijitos, hijitos, no tomen decisiones a la ligera. Yo (Noelia) estoy sabiendo ahora que algunos de ustedes dijeron «yo voy a dejar de escuchar a tal persona, y a esta otra persona», porque no entendían que son como distintas olas proféticas que se mueven y que forman parte de un mismo mar. Algunas olas son más bajas, otras son más altas, algunas son más suaves, otras son más agresivas, otras son como un tsunami y demás.
El Señor dice, tengan cuidado, hijitos, tengan cuidado de las decisiones que van a tomar, porque en este tiempo mi pueblo está siendo probado en lo que escucha, ve, habla y hace con la información que recibe.
Una de las razones por las cuales el Señor está permitiendo que varios profetas enviados a hablar a las naciones estemos operando de manera distinta, es para que su pueblo aprenda a discernir, para que viendo el pueblo una diferencia entre los profetas que están enviados a hablar a las naciones, esto los provoque a escudriñar las Escrituras y a ver si lo que estamos diciendo está acorde a lo que está escrito o no.
¿Por qué? Porque el engaño irá en crecimiento y si no somos entrenados hoy en esta área, de aprender a discernir lo que se dice que viene del Señor, entonces cuando verdaderamente se manifieste el Anticristo y se manifieste en un nivel audaz el engaño y la apostasía que va a venir, que va a ser muchísimo mayor a la que hay hoy, para ese momento nosotros ya tengamos desarrollados los sentidos en el discernimiento del bien y del mal.
[Deuteronomio 13:3] No darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.
El Señor logra un propósito, aun cuando hay profetas falsos que se manifiestan y hablan al pueblo de Dios. Él saca provecho a cualquier manifestación falsa de su voz, para que el pueblo abra sus oídos, escudriñe la Biblia y aprenda a discernir.
[Apocalipsis 2:2] Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos.
Ustedes tienen que probar a los profetas, apóstoles, maestros, evangelistas, pastores, a todo ministro que diga que está enviado de parte de Dios. Mientras se manifiesta lo falso, el Señor está sacando provecho para entrenar al pueblo, para que aprenda a discernir, a separar lo que viene de Él de lo que no, y para que tal vez de una vez por todas se ancle en lo que está escrito.
[1 Juan 4:1] Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.
En este tiempo hay muchos falsos profetas y hay también hermanos que están confundidos, porque piensan que porque tienen el don de profecía, tienen un ministerio profético, o son enviados a las naciones, o a hablar en público. En ocasiones es cierto, en otras no lo es. No tienen claro que solamente es un don y no un ministerio de Efesios 4, y no tienen claro cuál es su asignación, si son enviados por el Señor para hacer lo que están haciendo.
No estoy diciendo que todos los que están en público profetizando son falsos o están confundidos, pero ciertamente varios que están profetizando en público, no son enviados de parte del Señor para hacer ese trabajo. Y no todos los que están profetizando en público son profetas. Muchos solamente tienen un don de profecía, y creen que porque tienen uno de los nueve dones espirituales son profetas y tienen el ministerio profético de Efesios 4:11. No es lo mismo y la asignación quizás no sea la misma, y cuando uno corre un pie del camino, es fácil equivocarse, aunque no lo haga a propósito o en confusión, sin claridad y sin entender verdaderamente la dirección del Señor sobre sus vidas.
No está sucediendo solamente que están mezclados los profetas de Dios que hablan en público con los falsos, con brujos y adivinos que se hacen llamar profetas, sino que también hay hermanos y hermanas confundidos, y que están yendo por su propia carne a profetizar a las masas y no han sido enviados. Pero no lo hacen a propósito, sino que están confundidos, sin embargo, eso no quita que se puedan equivocar o que puedan llevar a un pueblo al error o a la confusión, por eso el Señor quiere que disciernas en estos tiempos engañosos.
Dice el Señor, hijitos, hijitos, no se confundan, porque dice la Biblia:
[1 Tesalonicenses 5:21-22] Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.
Hijitos, ese pasaje no dice que desechen todo. Ese pasaje dice y les ordena que escudriñen y examinen todo, y después de haberlo hecho, desechen lo malo y retengan lo bueno. Que se abstengan de toda clase de mal. Así que siempre la guía para obrar tiene que ser las Escrituras.
Si no saben qué hacer porque están confundidos escuchando distintas voces proféticas, y no saben a quién escuchar porque están hablando distintas cosas, tienen que ir a la Biblia y encontrar la dirección de lo que tienen que hacer con eso ahí. Y después algunas cosas las van a tener que desechar y otras retener. Los panes podridos los van a tener que tirar y los panes buenos los van a tener que comer. Hijitos tengan cuidado porque tal vez esa voz que están a punto de silenciar o esa boca que están a punto de callar puede ser la mía.
Esa boca que están escuchando y que están a punto de cerrar sus oídos a ella, puede ser la mía a través de esa persona. Sean sabios, porque si un pueblo en estos últimos días se queda sin la voz profética, se pierde más rápido. El pueblo que está pasando por los dolores de parto, que está siendo probado, que está adentro de una nube de confusión donde tiene que discernir sí o sí lo que es verdadero de lo que no lo es, si ese pueblo se queda sin la voz profética, además de leer la palabra profética más segura que es la Biblia, le será más fácil entrar en el error, perderse, desviarse, creer en la mentira.
Hijitos, cuidado, dice el Señor, escudriñen, examinen, no importa de quién se trate, no importa a quién tienen enfrente, porque una misma persona puede estar hablando la verdad hoy, y equivocarse tres años después. Hijitos, examínenlo todo, no desechen todo, examínenlo, sin tener en cuenta el amor que le tienen a esa persona, examinen igual lo que habla, y quédense solamente con lo bueno. Y si no están seguros de algo, para eso tienen el lugar secreto para preguntarme a Mí, si es que no lo entendieron todavía en las Escrituras. Porque este es el tiempo de la separación del trigo y la cizaña, en el sentido de que se van a manifestar muchas cosas que aparentaban ser buenas, pero no lo eran.
Otra de las cosas que está pasando y que va a empeorar, es que algunos ministros que sí fueron enviados de parte del Señor, que empezaron bien, se están empezando a desviar, y se van a desviar. Es un tiempo donde las cosas están inestables, es un tiempo de cambios, como vengo diciendo, desde hace algunos meses. Y estos cambios también tienen que darse adentro del cuerpo de Cristo, en las congregaciones de Dios, entre los santos, porque voy a sacar a la luz, lo que está en los corazones, y voy a poner luz sobre los que son míos de los que no lo son, los que son profetas de los que no son profetas, los que son apóstoles de los que no son apóstoles, y así con todos los ministerios que el hombre dice que tiene. Porque estoy abriéndole los ojos a un pueblo que me pidió que se los abra.
Hijitos, escudríñenlo todo, no coman todo lo que les den, porque si no serían como niños, que comen cualquier caramelo que les dan en la calle los extraños. Pudiendo contener veneno esos caramelos o droga, si ustedes mismos les enseñan a sus hijos pequeños que no acepten cualquier cosa que les den de comer de alguien que no conocen ¿Entonces, por qué ustedes comen cualquier cosa sin fijarse en el alimento? Cuidado hijito, porque si ustedes siguen comiendo basura, chatarra espiritual, sin escudriñar lo que están comiendo, les puede traer indigestión espiritual, les puede generar enfermedades.
No solamente confundirlos, desviarlos, entibiarlos, apagarlos, marearlos, sino que realmente después de eso los problemas son mayores, si siguen comiendo porquerías, dice el Señor. Porque ustedes no quieren darle muchas golosinas a sus hijos, porque saben que alimentan parásitos, que no nutren, sino que contaminan, que provocan adicción a la azúcar y muchas cosas más. Sin embargo, ustedes sí quieren comer comida rápida, vencida, que no nutre y son adictos a comer estas cosas. Tengan cuidado, sean maduros en lo espiritual, abran los ojos, hijitos.
Dice el Señor, solamente los que están verdaderamente cerca de Mí, no van a caer en los engaños que están predicando algunos. Inclusive algunos, no solamente son falsos, sino que son míos, pero se están desviando de la verdad. Cuidado hijitos. Esto es una alarma que estoy haciendo sonar. Esto es una alerta, hijos. Oren por los ministros. Oren por los profetas para que mi voz llegue clara, para que mi voz traiga claridad y no confunda. Oren, porque en este tiempo hay un gran ataque contra los profetas enviados a las naciones. Es una misión específica para derribarlos. Porque el diablo sabe lo necesarios que son en estos últimos días para que mi pueblo no se confunda y aprenda a discernir mi voz.
Para que mi pueblo sepa cuál es el tiempo en el que están caminando, cuál es el tiempo profético, lo que tienen que hacer para que mi pueblo reciba instrucciones específicas para este tiempo. El diablo los quiere eliminar en este tiempo a los profetas enviados a las naciones, a los atalayas que están avisando lo que va a venir y que mi pueblo se tiene que preparar. Oren, hijitos, por ellos. El diablo los quiere derribar. Los está golpeando fuerte. Intercedan, si no quieren quedarse sin esas voces proféticas. Porque ellos también necesitan de sus oraciones, de su contención.
Intercedan, hijitos, porque el diablo los quiere confundir, volver locos, enfermar y matar en este tiempo para callar mi voz en ellos. Oren para que quizás si alguno de ellos está torcido se enderece. Porque hay caminos que al hombre les parece correcto, recto, seguro, pero no siempre es así. Oren para que enderece los pasos de mis profetas, y tenga misericordia de ustedes en ellos, porque para eso están puestos, para que ustedes sean bendecidos.
Hijitos, en este tiempo el diablo anda buscando profetas que se desvíen para empezar a trabajar para él. Que sean como Balaam, que empezó bien, pero que se vendió al pecado, a la codicia y entrando en este error, dejó de trabajar para Mí, y comenzó a trabajar para el diablo. Oren, porque mis atalayas y mis vasos proféticos están siendo atacados en estos días, cuando ustedes más los necesitan. Apoyen a estos ministerios. Pero escudriñen por las Escrituras todo lo que están hablando. Cualquiera sea el vaso que están escuchando. Amén.
[1 Corintios 14:31] Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
[1 Corintios 14:29] Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.
Ustedes no están teniendo en cuenta este versículo. Juzguen, dice el Señor. No hay pecado en juzgar la profecía. No hay pecado en escudriñar bíblicamente hablando si lo que se está profetizando es sano o no. Pesen las profecías, investiguen, escudriñen, mediten en la Palabra y juzguen lo que se profetiza.
Yo (Noelia) estoy viendo a una persona que está profetizando y mientras profetiza esa persona simbólicamente está atada a una Biblia. Tiene como una soga que lo une a la Biblia.
El Señor dice, que cuando escuchen a un profeta hablar, sea quien sea, fíjense si su ancla más segura es la Biblia. Si utiliza la espada continuamente mientras se está profetizando o si se empieza a alejar de lo que está escrito, si deja de nombrar las Escrituras mientras habla, enseña o profetiza. Esto es un llamado de atención. Si ustedes ven que un profeta deja de utilizar la Palabra, la empieza a utilizar cada vez menos, no respalda lo que dice a través de lo que está escrito, entonces es una alerta roja.
No estoy diciendo que no se puede profetizar sin leer la Palabra o sin mencionar los pasajes. Estoy diciendo cuando un profeta cree que lo único importante es la revelación que recibe y él mismo ya no está anclado en lo que dice la Palabra, dejan de leer la Biblia y de estudiarla, dejan de ver si realmente lo que siguen recibiendo está acorde a lo que está escrito, le dejan de dar importancia a las Escrituras y ponen primero a la profecía cuando es al revés.
No desechen a un vaso profético por operar distinto al otro. Si no que desechen el error en cualquiera de sus manifestaciones y niveles.
El Señor está preparando un pueblo para lo que viene. Dije varias veces que lo que se está dando en este tiempo profético, es que se está preparando el escenario para dos cosas distintas. Por un lado, la manifestación del anticristo y, por otro lado, la venida del Señor. Entonces, todas las fichas se acomodan, como un escenario donde se va preparando la escenografía en un teatro para que empiece la obra. El Señor está preparando a un pueblo para el gran engaño.
Este poder engañoso ya se está manifestando, pero va a crecer aún más como un cáncer, pero adentro de la iglesia del Señor y no solo afuera. El pueblo ya tiene que estar entrenado en discernimiento.
[2 Tesalonicenses 2:10-12] y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
Dios envía un poder engañoso, y si el pueblo de Dios no está entrenado a juzgar con justo juicio, a discernir, a separar las aguas entre lo que es verdad del error, entonces el pueblo también va a creer en este poder engañoso, por eso el Señor está hablando sobre estas cosas en este tiempo.
Toda la profecía, todo lo que es profético, tiene que apuntar al Hijo de Dios. Porque el espíritu de la profecía es el testimonio de Jesucristo.
El que profetiza testifica de Él. El que profetiza lo revela a Él. El que profetiza apunta a Él. Porque todo se trata de Él. Si alguien profetiza y no se trata de Él, si esta palabra no ayuda a los que escuchan a acercarse al Hijo de Dios, a edificarse, a llegar a la estatura de ese varón perfecto, si la palabra no apunta a Jesús, no lo pone en el centro, no lo pone en el medio, no es lo primero de lo que se habla, si esa palabra profética no ronda alrededor de Él, es otra alerta roja.
Si el que profetiza, profetiza sobre distintas cosas, sobre distintas áreas, eventos y demás, pero nunca menciona al Hijo de Dios, o se refiere a Él, o apunta a Él, o ayuda a las personas que escuchan a acercarse a Él, es una alerta roja. Porque la profecía nunca apunta a la persona que está profetizando en el sentido de ponerlo primero, de exaltarlo, de vanagloriarlo, sino que siempre apunta al Señor Jesús. Si esto no pasa, de que Él sea lo más importante, entonces es una alerta roja.
Dice el Señor, la profecía debe llevar al quebranto de los corazones, a la humillación y no a la exaltación, a la limpieza y no a la contaminación, a una vida en santidad y no de pecado, al entendimiento y no a la confusión.
Si la profecía te da paz que viene de Dios, entonces es bueno, porque Jesús es el que da la paz. Pero si te deja peor de lo que estabas, más confundido, más estancado, más retrasado en las cosas de Dios, en las cosas espirituales de tu vida, y no te ayuda a salir del lodo, entonces es una alerta roja. Porque al árbol se lo juzga por los frutos, y los frutos de la profecía no son que uno sepa lo que va a pasar, lo que va a venir, sino el refinamiento del carácter de la persona que escucha, porque se hace cada vez más parecido al carácter de Jesús.
La profecía verdadera lleva frutos del reino, frutos de paz, de justicia, de santidad, de acercamiento a Dios. Pero si es todo lo contrario, entonces es una alerta roja. Entonces el Señor dice, juzguen las profecías, además de pesarlas a través de las Escrituras, por los frutos que llevan. Y si alguien solamente habla permanentemente del futuro, pero esa profecía que habla no edifica ayudando a la persona a que se perfeccione para ser más parecido al Señor Jesús, si el que profetiza solamente anuncia lo que va a venir, pero no tiene frutos de justicia, de verdad, de paz, si no consuela, edifica, redarguye de pecado, si no llama al arrepentimiento, entonces alerta roja.
Y como tarea, el Espíritu Santo les deja que estudien todo sobre la profecía en la Biblia: ¿Para qué sirve? ¿Cómo se manifiesta? ¿Cómo se juzga? Los profetas del Nuevo Testamento y del Viejo Testamento, los dones de revelación.
Me viene ahora el libro del Apocalipsis, donde todos sabemos que anuncian las cosas que van a acontecer, pero el libro comienza diciendo que Juan recibió la revelación de Jesucristo, todos esos eventos proféticos revelan al Señor y lo que Él va a hacer. Revelan su carácter, su tarea y por cuanto profetiza eventos futuros, siempre ronda alrededor de la revelación de Él.
[Apocalipsis 1:1] La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.
Lo primero que dice el libro del Apocalipsis, «es la revelación de Jesucristo que Dios le dio, a Juan a través de su ángel y revelándole las cosas que van a suceder pronto».
Dice el Señor, sean inteligentes, prudentes, mansos, pero prudentes; separen lo bueno de lo malo, dividan las aguas en ese aspecto, disciernan lo que viene de mí de lo que no, porque a veces están las cosas mezcladas, y una misma persona puede estar hablando un porcentaje de verdad y después se puede equivocar en algo. Tengan cuidado, porque el corazón es engañoso más que todas las cosas.
Muchos de ustedes tienen que ir al cuarto secreto y preguntarle al Señor si tienen que seguir escuchando a tal profeta o profetisa o no. O si tienen que interceder por tal profeta o profetisa o no. Cada cual tiene que buscar la guía en particular, para que Él les indique de cuál arroyo tienen que beber.
Yo (Noelia) estoy viendo un regalo, y el Señor dice que este ha sido un regalo para muchos de ustedes que venían haciendo estas preguntas, que no estaban entendiendo lo que está sucediendo. Y si no lo terminaron de entender, les recomiendo volver a escuchar desde el principio de esta transmisión hasta el final, cómo va conectando el Señor lo que va diciendo. Ustedes también tienen el Espíritu Santo, dice el Señor. Es el mismo Espíritu Santo que le habla a los profetas del Señor.
Por lo tanto, cuando un profeta habla por el Espíritu Santo y no por otro espíritu, o por su carne, el Espíritu Santo que está adentro de ustedes, les va a dar testimonio de que ese profeta está hablando por ese mismo Espíritu Santo, porque es el mismo Espíritu Santo, no son dos espíritus distintos. Así que cuanto más relación tengan con el Espíritu Santo, más fácil les va a ser discernir si lo que el profeta habla viene de Dios o no, o si es un profeta de Dios o no.
Pero si nunca desarrollan una relación íntima con el Espíritu Santo, aprendiendo a entenderlo, a seguir su guía, a escucharlo, entonces más difícil les va a ser discernir, porque no saben cómo habla el Espíritu Santo y no lo van a poder escuchar cuando les diga: No escuches a esta persona porque Yo no la envié a hablar lo que está hablando. O cuando te diga: Sí, esta persona está hablando enviada por mí.
Dice el Señor que presten atención en los sueños porque Él les va a responder por sueños. ¿Cuáles de las personas que están entregando profecía a las masas vienen de Él y cuáles no? ¿A cuáles tienen que escuchar, a cuáles no? ¿Cuáles están desviadas y cuáles no? Porque quizás hasta a veces tengan que dejar de escuchar a alguien por un tiempo hasta que se enderece de nuevo, y cuando vuelve a enderezarse y se corrige en algo que quizás se equivocó o estaba mal o entendió mal, el Señor les va a decir ahora puedes volver a escuchar a esta persona. Hay muchas cosas que pueden pasar con respecto a esto.
A muchos de ustedes, el Espíritu Santo les está hablando ya de esto, pero no están haciendo caso porque tienen miedo de que no sea el Espíritu el que les habla.
Muchos de ustedes no creen que es el Espíritu Santo el que les está poniendo una incomodidad de escuchar a alguien en particular, y ahí entran en confusión por no hacer caso.
Los bendigo, abro sus oídos. Renuncien a todo miedo de escuchar. Escuchen, pesen, juzguen, y disciernan. Desechen o retengan. Pero no tengan miedo porque el miedo confunde. Y si están ya en un estado en que están muy confundidos, muy dudosos, al punto de que ya no tienen paz, entonces dejen de escuchar a todas las voces proféticas, por un tiempo mientras se van al cuarto secreto a buscar a Dios, a que les devuelva la paz, a volver a encontrar la calma en el Espíritu, a volver a escuchar solamente la voz de Dios leyendo las Escrituras, en oración y buscándolo a Él, dice el Señor.
Y cuando se sientan firmes de nuevo, vuelvan a escuchar. Pero esos son casos extremos, porque ya están tan confundidos, tienen voces mezcladas, no entienden lo que pasa, no saben a quién seguir escuchando, qué tomar de lo que se está diciendo. Este es el caso de alguien que verdaderamente ya está perdido en lo que escucha.
Gracias por todo. De verdad que agradecemos sus oraciones, muy necesitadas, son días muy, muy difíciles.
Así como dijo el Señor, estamos siendo golpeados muy, muy fuerte de distintas maneras. Los golpes son muy fuertes y realmente se necesita la oración y el apoyo en intercesión de un pueblo. Todo ministerio necesita de la intercesión de un pueblo.