Gracias, Padre celestial, por este entendimiento que estás regalando a tu pueblo como un don preciado que viene de lo alto y que solo Tú puedes dar.

Veo que el Señor, a través de este ministerio y de otros con llamado de atalaya, está ayudando a su pueblo a entender con mayor detalle en qué tiempo está y qué es lo que viene. Es como si les diera una lupa a los atalayas para iluminar lo que ya dejó escrito y traer claridad donde aún hay oscuridad.

Puedes amar a Dios, haber nacido de nuevo y aun así no entender ciertas áreas. Tal vez has crecido, pero todavía necesitas más luz, y a través de la revelación que viene de arriba, el Señor trae entendimiento y desbloquea partes de la mente que estaban cerradas.

A veces esos bloqueos vienen del enemigo, pero otras veces simplemente no era el tiempo de entender ciertas cosas. La falta de entendimiento no siempre es consecuencia del pecado, de la falta de comunión o de un ataque espiritual. A veces es cuestión de tiempo.

Como dice Eclesiastés, todo tiene su momento. Puede que hace años no estuvieras listo para entender algo que hoy sí puedes entender, porque hay palabras, sueños o profecías que el Señor da antes de que llegue el tiempo de interpretarlos.

El Señor comienza hablando de esto porque quiere que entiendas que quizás antes no estabas listo para escuchar lo que Él está hablando hoy a través de sus siervos, los profetas. Quizás hace unos años no entendías lo que el Señor hablaba a través de ciertas bocas proféticas, pero ahora estás listo y tu corazón ha sido arado y preparado para recibir las semillas de su palabra.

Puede que hoy cambien algunos puntos en tu entendimiento de las cosas del Señor, porque hoy estás listo, porque hay un crecimiento espiritual que se da en nosotros cuando permanecemos en la vida verdadera, que es Jesús.

Estoy viendo a una persona caminando por su camino espiritual y encontrándose con paredes enfrente, como puertas cerradas, como trabas que le impiden avanzar. No todas son obstáculos del diablo; a veces es el mismo Señor quien las coloca, porque todavía no estamos listos para pasar a la siguiente etapa de nuestra vida espiritual sin recibir daño.

Hay momentos en los que necesitamos detenernos, asimilar lo que estamos viviendo, comprenderlo y cerrar ese ciclo antes de seguir adelante. Y cuando llega el tiempo, el Señor quita esa pared que nos estaba frenando.

[Daniel 12:4] Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.

[Daniel 12:10] Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.

Hay cosas que quizás antes no estabas listo para recibir, aunque ya las habías escuchado. Pero hoy tu corazón está abierto, como cuando el Señor abrió el corazón de Lidia para que pueda recibir la palabra que los apóstoles anunciaban y así convertirse.

[Hechos 16:14] Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

Antes, el Señor no abrió tu corazón por distintas razones, sobre todo para cuidarte, o porque no estabas maduro o preparado para recibir ciertas verdades. Pero hoy el Señor ya abrió tu corazón para recibir esas verdades que antes no entendiste y pensabas que eran mentiras.

El Señor habla esto en este tiempo para compartir, a través mío, ciertas verdades que muchos de ustedes antes no tomaban como tales. Quizás otros predicadores ya las habían predicado, pero ustedes no estaban listos para recibirlas ni podían digerirlas.

Eran como niños espirituales a quienes se les quiere dar alimento sólido cuando aún no están preparados para asimilarlo. Solo estaban listos para tomar leche espiritual, no carne.

Por eso el Señor ahora te va a decir cosas que ya habías escuchado en tu caminar y que antes no podías entender, pero hoy sí las entiendes. Hoy sí las recibes, las comes, las digieres y te nutren.

Este es tu tiempo, dice el Señor.

Noelia: Jesús les dijo a sus discípulos:

[Juan 16:12] Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

Jesús les dijo eso porque sabía discernir en qué tiempo estaban, cuál era el estado de sus corazones y hasta qué punto podían digerir las revelaciones que Él tenía para darles. Por eso hubo cosas que no les reveló, porque todavía no estaban listos. Pero años después, el Espíritu de Dios quizás se las reveló.

El Espíritu de Dios les está hablando esto a varios de ustedes que están pasando por una lucha interna. Algo dentro de ustedes quiere resistirse a recibir la palabra que el Señor está hablando, una palabra más cortante que espada de doble filo.

En su corazón saben que lo que estoy diciendo viene de Dios, pero al mismo tiempo sienten como si algo se levantara por dentro para impedirles recibir estas verdades.

[1 Corintios 3:1-2] Yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía

Algunos de ustedes no van a entender de inmediato lo que el Señor habla a través mío, sino después, como cuando María guardó en su corazón lo que el ángel le dijo acerca de Jesús, porque en ese momento no lo entendió del todo.

[Lucas 2:19] María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

El Señor me revela que muchos de ustedes están experimentando una batalla interna ahora: «Esto que está diciendo Noelia es muy fuerte y va en contra de lo que me enseñaron durante años. Desde que tengo memoria me predicaron otra cosa, incluso usando la Escritura para demostrar que lo que me enseñaban era correcto. Y ahora viene esta sierva y me dice que no, que no es así».

Eso les va a provocar un conflicto interno a muchos, porque estas doctrinas contra las cuales el Señor viene a través de mí y de otros ministros apocalípticos, que somos como los Nehemías de este tiempo, generan oposición y resistencia.

Al diablo le costó mucho trabajo implantar estas falsas doctrinas en la iglesia. Trabajó durante años para plantar esos árboles que no dan buen fruto. Y cuando viene gente como yo, con un martillo santo para derribar esos árboles petrificados que solo traen muerte, duda y confusión, que atan, enferman, oprimen, manipulan y controlan a los hijos de Dios, el diablo no lo va a permitir tan fácilmente. Va a tratar de mantener vivas esas doctrinas para seguir trayendo muerte y opresión a tu vida, para seguir teniéndote atado.

Hijitos, dice el Señor, estoy levantando martillos.

Noelia: Estoy viendo mazos mucho más poderosos que simples martillos.

Hijitos, dice el Señor, tienen que abrir los ojos y entender que estos árboles podridos, petrificados y muertos —que representan las falsas doctrinas implantadas en la iglesia y que han crecido durante tantos años, incluso pasando de generación en generación— no pueden ser destruidos de otra manera que con mazos espirituales poderosos. Tengo que derribar estos becerros de oro con violencia, porque no hay otra manera de destruirlos.

Noelia: El Señor me revela que a veces las palabras que hablo les duelen. La verdad duele, confronta y a veces te pone en una encrucijada donde no tienes más remedio que tomar una decisión.

Eso es justamente lo que el Señor quiere hacer a través de estas palabras proféticas que me está dando en estos días: confrontarte, provocarte a pensar, a reaccionar y a escudriñar la Biblia como los bereanos, para comprobar si lo que te están predicando realmente es así.

Esto te confronta, te incomoda y a veces hasta te paraliza, porque el Señor va a pesar lo que haces con estas palabras: qué decisiones tomas y cómo reaccionas.

Ahora veo a alguien que escucha las cosas que hablo —que muchas veces son fuertes— y se queda paralizado, como si le hubieran echado un baldazo de agua fría. La persona queda sorprendida, pensando: «Guau, es fuerte lo que estoy escuchando».

[Hebreos 4:12] Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Así como en este versículo, así se sienten muchos de ustedes que vienen escuchando estas transmisiones proféticas. A veces es como si les clavaran una daga en el espíritu, de tanto que les duele la verdad que se les está tirando en la cara.

Eso es lo que está pasando en estos días con muchos de ustedes, a quienes el Espíritu de Dios ha sorprendido con lo que ha venido hablando sobre el viejo pacto y el nuevo pacto, y sobre que hay un pueblo que tiene que volver a la gracia.

Están divididos. Pensaban que estaban seguros donde estaban antes de escuchar estas palabras, pero ahora se sienten confundidos y dicen: «¿Cómo puede ser? Si fuera la palabra de Dios, en vez de sentirme confundido, tendría que tener más claridad. Si fuera el Espíritu de Dios el que le está hablando a Noelia, tendría que tener paz y no sentirme confundido como me siento ahora, cuando antes de escucharla no me sentía así».

Pero lo que el Señor está haciendo es golpearlos con ese mazo espiritual y mover estructuras en sus vidas que eran como edificios viejos: parecían inamovibles, parecía que nunca iban a caer, pero en realidad se sostenían sobre doctrinas de hombres. Y cuando esta palabra viene, como un martillo que quebranta la piedra, ustedes se sienten inseguros.

Ustedes habían puesto su seguridad en ciertas doctrinas erradas, y en este tiempo el Señor está derrumbando esas columnas que han abrazado durante tantos años.

Por eso se sienten inseguros y confundidos. Por eso dudan y piensan: «Esto que habló Noelia me suena extraño. ¿Será así? ¿No será así?». En el fondo de sus corazones sienten que el piso que pisaban se está moviendo. Están pasando por un terremoto espiritual.

[Jeremías 23:29] ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?

Ahora los veo parados sobre un piso que parece firme, pero cuando el Señor aplica el martillo de la verdad de su palabra a través de mí, ese piso empieza a romperse y ustedes sienten que van a caer.

Hijito, hijita, dice el Señor, no te preocupes.

Noelia: Veo que ese piso era una ilusión, pero cuando el Señor lo quita completamente de debajo de tus pies, realmente vas a pisar sobre la Roca y vas a entender lo que es estar parado sobre una Roca real, que nada puede destruir, una Roca eterna que nunca va a ser conmovida debajo de tus pies si decides creer y pisar sobre ella.

[Hebreos 12:26-27] La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

El Espíritu me dice que todo lo que es movible en este tiempo va a ser quitado, va a ser destrozado, derribado, desarraigado, para que solamente queden las cosas inconmovibles. Pero esto no es un proceso cómodo ni fácil.

Date tiempo, ten paciencia y espera en el Señor mientras oras para que Él haga clic en tu corazón y te dé el entendimiento de las cosas que ahora no comprendes. Pídele fe al Señor, porque sin fe es imposible agradar a Dios, y porque las enseñanzas proféticas recientes sobre la diferencia entre el viejo pacto y el nuevo pacto no se pueden entender completamente si uno no camina en fe.

Hijito, dice el Señor, ten paciencia, porque estoy rompiendo con este martillo de la verdad estructuras de piedra en ti, en tu vida, en tu corazón, que funcionaban como barreras espirituales para que no puedas avanzar como Yo ya lo determiné desde antes de la fundación del mundo. Quiero que camines en esas obras que Yo creé, pero tiene que ser por fe y no por vista. Tiene que ser bajo la gracia y no bajo las ataduras y la esclavitud de la ley de Moisés.

Hijito, estoy rompiendo ataduras en tu vida, dice el Señor. Vas a despertar y vas a entender por qué, siendo un hijo de Dios, te sientes atado, esclavizado y no libre; por qué, siendo un hijo de Dios, te sigues sintiendo controlado y manipulado.

Noelia: Muchos de ustedes piensan: «¿Cómo puede ser que todavía me sienta como si estuviera en una cárcel, si estoy yendo a una congregación y estoy cumpliendo con mis deberes cristianos?»

Son falsas doctrinas que vienes creyendo, tomando, comiendo y aplicando desde hace tanto tiempo, porque así te las enseñaron. No lo hiciste a propósito, sino porque no conociste otra cosa.

Las falsas doctrinas atan, encadenan, estancan, dice el Señor.

Hijitos, muchos de ustedes me han preguntado hace mucho tiempo en su cuarto secreto: «Señor, si estoy buscándote, si estoy leyendo la Palabra, si estoy ayunando y sirviendo, si soy un buen cristiano, ¿por qué me siento estancado? ¿Por qué algunos hermanos avanzan y yo no? ¿Por qué tu poder no se manifiesta en mi vida como en otros?»

Algunos de ustedes conocen a hermanos que son libres en el Espíritu porque caminan y viven por fe, bajo la ley de la libertad y no bajo la ley de las obras, y los envidian sin darse cuenta, pensando: «Quisiera ser como esa hermana, que tiene mucha fe y se ve libre, gozosa y alegre, pero no puedo; no sé qué es lo que me está atando».

El Señor dice que, en muchas ocasiones, son las falsas doctrinas que te han enseñado y que has creído y aplicado. En vez de traerte fruto de gozo, paz, libertad, avance e identidad en Cristo Jesús, esas doctrinas trajeron a tu vida todo lo contrario: opresión, angustia, tristeza, estancamiento, frustración, aburrimiento, sensación de atadura, de freno y todo tipo de fruto que viene de abajo.

Hijitos, tengan esperanza, dice el Señor, porque los comienzos a veces son los más difíciles.

Cuando uno planta un negocio nuevo, normalmente no logra grandes ganancias el primer día. Plantar un negocio es parecido a la agricultura: primero hay que trabajar mucho y, con el tiempo, se ven los frutos; y cuando esos frutos crecen y están maduros, se puede comer de ellos. No es que uno planta un negocio y ya genera ganancias de un día para el otro.

Los comienzos muchas veces son difíciles, dice el Señor, pero cuando uno empieza a plantar algo o a trabajar en algo, tiene que ser paciente y entender en qué tiempo está.

Noelia: Este es un tiempo donde la Iglesia de Dios está pasando por un proceso de transición y cambios, donde cosas viejas y establecidas están siendo quitadas para poder plantar las nuevas y verdaderas. El Señor está arrancando de raíz árboles erróneos para despejar el terreno de la Iglesia y plantar árboles que den fruto para el Reino de los cielos.

Entonces, tenemos que entender en qué tiempo estamos, no solo a nivel personal, sino también como iglesia. La Biblia dice:

[Santiago 5:7] Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

Tenemos que entender que hay dos escenarios que se están desarrollando al mismo tiempo en estos días. Por un lado, todas las cosas se están preparando para la aparición del Anticristo. Por otro lado, la Iglesia se está preparando para la venida del Señor.

Pero el Señor no va a aparecer sin antes confrontar a cada uno de los miembros de su cuerpo para que tomen una decisión, para ver si van a caminar en la verdad o si van a seguir el rumbo del error hasta que caigan en la trampa del Anticristo.

Las aguas se están separando en este tiempo. La verdad se está apartando cada vez más del error. Estamos en el tiempo de la separación del trigo y la cizaña, y una de las maneras en que el Señor está evidenciando quién forma parte del trigo y quién de la cizaña es confrontando a sus hijos con verdades que nunca se hablaron o que dejaron de hablarse hace mucho tiempo, como la enseñanza de que el diezmo no corresponde al Nuevo Pacto.

El Señor está sacudiendo el avispero en este tiempo.

Ahora veo a alguien que golpea un panal y las avispas salen enfurecidas a picar a esa persona.

Eso es lo que está sucediendo y lo que va a suceder con todos los ministros apocalípticos, los Nehemías de este tiempo, los que estamos llamados a derribar doctrinas erróneas que tienen raíces tan profundas y tan extendidas que, cuando uno toca esos temas, es como si sacudiera un avispero. Las avispas van a salir a picar, se van a defender y se van a resistir.

[Jeremías 1:10] Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

Así son los comienzos. Uno tiene que entender que, cuando viene con una verdad que confronta una mentira antigua, se va a encontrar con este tipo de oposición.

Ahora veo cocodrilos muy viejos, enormes y pesados, casi imposibles de mover, que no mueren fácilmente y que siguen vivos desde hace generaciones.

Estos cocodrilos representan doctrinas erróneas que han sido implantadas en la mente de los hijos de Dios, por ejemplo para obtener ganancias de manera incorrecta, malinterpretando las Escrituras y usándolas en contra de los congregantes.

Estas doctrinas son como cocodrilos que viven durante décadas, sobreviviendo temporadas difíciles, tormentas y todo tipo de embestidas. Tienen una fuerza descomunal y una boca que mata y devora. En este tiempo el Señor está matando a estos cocodrilos, pero este trabajo recién comienza.

El Señor me revela que muchos de ustedes están soñando que estos animales los atacan y los muerden. A través de esos sueños, el Señor les muestra que a su alrededor hay falsas doctrinas muy antiguas y resistentes. Pero el Espíritu de Dios viene como un estruendo del cielo, como un viento recio, a destruir lo que trajo muerte durante tanto tiempo, y va a traer vida en su reemplazo.

Hijitos, dice el Señor, tengan fe y resistan este proceso.

Noelia: El Señor me revela que la peor persecución que viene contra los verdaderos cristianos no va a ser de parte de los incrédulos, sino de adentro de la iglesia. Y una vez más se va a cumplir lo mismo que le sucedió a Jesús, a quien no lo mataron los incrédulos, sino sus propios hermanos. Por eso dice la Biblia:

[Mateo 24:10-13] Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.

Todos los que no entienden que Dios está desarraigando estas falsas doctrinas ya se están levantando contra los enviados de parte de Dios para restaurar las cosas que ahora están caídas, pero se van a levantar aún peor, hasta el punto de matarlos.

[Marcos 13:12-13] El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.

Este pasaje no se refiere solo a la familia de sangre, sino también a la familia en el espíritu. Los mismos hermanos se van a levantar contra otros hermanos.

En otro mensaje profético dije que va a haber dos iglesias: una falsa y una verdadera. Esto siempre fue así, pero en estos últimos días se va a acrecentar. Lo blanco va a ser más blanco y lo negro más negro, y los grises van a ir desapareciendo. Los tiempos se van volviendo cada vez más extremos y violentos, tanto para lo bueno como para lo malo.

Pero el punto que el Espíritu quiere señalar hoy es que los que estén en el lado oscuro se van a levantar contra los que estén en el lado claro, pensando que hacen bien y que tienen la verdad.

[Juan 16:2] Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

No se sorprendan si los expulsan de las congregaciones.

Hijitos, dice el Señor, tienen que entender que vengo por una iglesia verdadera. No vengo por una novia falsa.

Noelia: Veo que alguien soñó con dos novias: una verdadera y otra falsa.

La iglesia falsa se va a mover aún más en fuego extraño y en doctrinas demoníacas, que son mitad verdad y mitad mentira. Pero a la iglesia verdadera el Señor le está limpiando las vestiduras, le está abriendo los ojos y la está corrigiendo, disciplinando y preparando.

Se están manifestando dos novias distintas, y ustedes tienen que decidir en este tiempo a cuál de las dos van a pertenecer.

Hay dos cosas que están sucediendo en este tiempo: la preparación para la manifestación del Anticristo y la preparación para la venida de Jesús.

Lo más doloroso es que la iglesia falsa se va a encandilar cuando se manifieste el Anticristo. Se va a fascinar cuando vea a ese hechicero. Pero a muchos de los que ahora forman parte de esa iglesia, el Señor los va a rescatar, y eso ya está pasando.

El Señor está haciendo todo lo posible para rescatar a los que forman parte de ella, para quitarles las vendas mágicas que tienen en los ojos. Está sacudiendo a esa novia falsa para que tal vez muchos se despierten del sueño, entiendan que están en una religión falsa y salgan de ella.

Pero los que se queden no van a permanecer igual, sino que van a ir de mal en peor, porque el que no junta con el Señor desparrama.

[Mateo 12:30] El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

Por eso es urgente que tomes una decisión a favor de la verdad. Aunque te dé miedo y te cueste cambiar ciertas cosas en tu vida espiritual, cosas que están arraigadas y que te daban una falsa seguridad, es importante que resistas mientras el Señor limpia tus vestiduras y te quita de los ojos las vendas mágicas que te pusieron esas doctrinas.

Resiste este sacudón que el Señor está haciendo en ti para que despiertes, porque es necesario. Estamos siendo zarandeados para que el trigo se separe de la cizaña. Es un zarandeo que viene de Dios, pero cada uno tiene que decidir a cuál iglesia va a pertenecer.

Los que sigan en esa falsa iglesia, arraigados a falsas doctrinas y a esas edificaciones humanas, no van a permanecer igual. Si no se deciden por la verdad, van a estar cada vez peor, y el diablo va a aprovechar eso para preparar sus corazones, para que cuando se manifieste el Anticristo se identifiquen con él: el rey de la apostasía, el rey del engaño, el rey de la mentira, a quien se le va a conceder poder de abajo para hacer señales, prodigios y milagros engañosos.

Hijitos, dice el Señor, entiendan que tengo que hablar palabra dura, como el martillo que quebranta la piedra, porque de otra manera no puedo llamarles la atención; de otra manera no me escucharían. Si Yo sonara la trompeta de una manera suave, mi pueblo no se daría vuelta para escuchar la alerta y ver qué está pasando.

Tengo que sonarles el shofar de una manera multiplicada, para que realmente me presten atención. El sonido tiene que ser fuerte. Tiene que retumbar adentro de ustedes, confrontarlos y provocarles ruido internamente, para que tal vez así entiendan que tienen que prestar atención.

Reaccionen, dice el Señor. Les estoy hablando. Hay ciegos que los están guiando, y ustedes los siguen. Están acostumbrados a seguir a ciegos.

Noelia: Veo a un ciego que le pone las manos en la espalda a otro ciego y lo va guiando al abismo. Y al lado, el Señor manda todo tipo de ministros y señales para que los dos se den cuenta de que van caminando al barranco.

Ustedes saben que el Señor les está hablando, pero no quieren escuchar porque tienen miedo. Tienen miedo de oír la verdad, porque si realmente la oyen, la creen y cambian ciertas cosas en sus vidas, eso implicaría pagar un precio que no quieren pagar.

Ustedes quieren seguir estando cómodos. Quieren seguir practicando doctrinas falsas. ¿Por qué no quieren enfrentarse a lo que tendrían que enfrentar si realmente tomaran lo que el Señor les está diciendo?

El Señor me dice que la cobardía lleva al infierno. Los cobardes no entran en el Reino de los cielos.

[Apocalipsis 21:8] Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

El Señor me dice que les ha dado un pan y ahora ustedes no saben qué hacer con él. Es como cuando a alguien le regalan algo tan bueno y tan inesperado que queda estupefacto y dice: «Esto es mucho para mí. No sé qué hacer con esto». Así están después de haber escuchado las palabras proféticas que compartí en los días anteriores.

Hijitos, dice el Señor, ¿qué van a hacer ahora con este pan que tienen sobre sus mesas? ¿Lo van a dejar allí hasta que se pudra? ¿Van a hacer como si nunca lo hubieran recibido? ¿Se van a lavar las manos como Pilato, que sabía hacer lo bueno y no lo hizo? ¿O van a decidir comerlo y también repartirlo, para ser libres, para crecer, para avanzar y para traer libertad a otros y a ustedes mismos?

Noelia: Ahora veo a muchos Moisés de estos días. El Señor está llamando a muchos de ustedes a ser como Moisés, para liberar a un pueblo cautivo.

Muchos hablan de Babilonia, pero no saben realmente lo que significa. Otros sí lo saben, pero aun así no salen de ella.

Tanto que hablan de salir de Babilonia, pero ustedes no quieren salir, dice el Señor. Sin embargo, estoy llamando a los Moisés de estos días para que, una vez que les sean abiertos los ojos, rescaten a otros, como Moisés, que primero conoció la verdad, pagó un precio y después fue enviado a Egipto para rescatar a su pueblo.

Este pan que les estoy dando, dice el Señor, este pan controversial que agita las aguas, no se los estoy dando solamente para que lo coman ustedes, sino también para que lo compartan con los demás, convirtiéndose así en los Moisés que estoy llamando en estos últimos días.

Hijitos, imagínense si Moisés hubiera rechazado el llamado de liberar a sus hermanos hebreos. Imagínense si Moisés hubiera dicho: «No, Señor, yo no estoy loco. No, Señor, yo no quiero ser maltratado por mis hermanos egipcios. Déjame así nomás».

Noelia: Si Moisés hubiera sido cobarde y no hubiera querido pagar ese precio, ¿dónde estaríamos hoy nosotros? Por eso el Señor te confronta hoy con esta palabra, para que tomes una decisión. ¿Vas a comer este pan o no lo vas a comer? Y una vez que lo comas, cuidado, porque va a venir el diablo para hacerte vomitarlo. Y el Señor me dice que si haces eso, vas a ser como el perro que vuelve a su vómito.

Muchas veces, lo que pasa es que el Señor responde sus oraciones cuando le piden que los haga libres, rescatándolos de ciertas esclavitudes en sus vidas que tienen que ver con falsas doctrinas. Pero con el tiempo, ustedes vuelven atrás, como los hebreos que querían regresar a la comodidad, aunque el Señor los había sacado con maravillas, señales y prodigios.

Ahora quiero compartir un testimonio. Desde el año pasado, el Señor me llevó a orar por libertad en mi vida: libertad espiritual, libertad en mi alma, libertad en mi casa y también libertad en mi país, Argentina.

El Señor me decía: «Hijita, ora por libertad. Pide libertad», y yo no entendía por qué el Espíritu me llevaba a interceder y clamar tanto por libertad. Pero ahora entiendo que no solo mi país necesitaba libertad, sino que yo misma necesitaba ser libre de ciertos conceptos errados que el Señor tenía que revelarme y corregir. Y esa libertad que el Señor me iba a dar a mí por causa de esas oraciones, también la iba a impartir a otros que la necesitan.

Les comparto esto para que intercedan por la libertad de un pueblo cautivo en falsas doctrinas, por libertad en las congregaciones y también por libertad en sus pastores, porque la mayoría de ellos no los manipulan y los controlan con doctrinas falsas a propósito, sino que así fueron enseñados. Pero eso no quiere decir que esté bien.

Son como los hebreos que estuvieron 400 años en Egipto. No sabían vivir de otra manera. De generación en generación, nunca probaron la libertad. ¿Cómo podían desearla si ni siquiera la conocían? Y lo mismo sucede hoy en muchas congregaciones.

[Éxodo 12:40-41] El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto.

Intercedan, clamen y ayunen por la libertad de los hijos de Dios, para que el Señor libere a muchos de estas falsas doctrinas que esclavizan, que atan, que frenan y que a veces hasta llevan a la muerte espiritual.

Hijitos, dice el Señor, intercedan por libertad, giman por libertad, ayunen por libertad. Para poder resistir lo que viene hasta la venida de Jesucristo, es necesario que mi pueblo camine en la libertad del Espíritu, que sea liberado de ataduras, de malinterpretaciones bíblicas y de maneras incorrectas de pensar.

Hijos, es mi Espíritu el que los está llamando a ser libres, pero muchos aman sus cárceles, así como los hebreos amaban la cárcel de Egipto. Muchos aman los latigazos, como los hebreos llegaron a acostumbrarse a esos castigos.

Escudriñen sus corazones para ver si este es su caso y, si lo es, arrepiéntanse y pídanme que les revele cómo es vivir en la libertad del Espíritu, cómo es vivir obedeciendo los mandamientos bajo la ley de Cristo.

Noelia: El Señor me muestra que la ley de Cristo representa la tierra prometida y la ley de Moisés representa la tierra de Egipto. Ahora el Señor tiene a muchos en una transición, porque tomaron algunas partes de la ley de Moisés para guardarlas, y entonces el diablo trajo esclavitud en esas áreas.

El Señor los está llamando a pasar por una transición y a ser libres en esas áreas en las que ustedes estaban tratando de caminar por obras, en cosas específicas del viejo pacto que hoy se predican en las congregaciones como si todavía estuvieran vigentes, sin entender que la ley se elevó al espíritu y está escrita en nuestros corazones.

El que nos guía en esta transición hacia la tierra prometida es el Espíritu de Dios, no la ley escrita en tablas. No es Moisés quien nos está sacando hoy de esa tierra de Egipto, sino Cristo Jesús, el mediador de un pacto nuevo y mejor que el anterior, el que derramó su sangre para hacernos libres.

Honren ese sacrificio, dice Jesús. Solamente los que caminen bajo la ley de la libertad van a poder ser usados como instrumentos poderosos en los últimos días, porque uno tiene que moverse por el Espíritu para hacer sanidades, milagros, prodigios y señales, y no por una ley carnal.

[Santiago 1:25] Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

Noelia: No es una libertad que nos da permiso para pecar, sino una libertad que nos da permiso para hacer buenas obras que traen el fruto del Espíritu Santo en nosotros.

El Señor quiere usarte poderosamente en los últimos días, para que mientras todo se viene abajo, tú seas la sal de la tierra y la luz del mundo. Pero si no aprendes a caminar bajo esa perfecta ley, la de la libertad, bajo la guía del Espíritu Santo, no vas a ser hacedor de la obra ni bienaventurado en lo que hagas, porque solo el Espíritu Santo puede guiarte a llevar los frutos que Dios quiere que lleves. Solo siguiendo la guía del Espíritu Santo, bajo este nuevo pacto, vas a ver las obras de Dios manifestarse poderosamente en tu vida.

Los presos no pueden ser usados para muchas cosas, porque están presos; pero el que está libre puede, porque tiene libertad para hacerlo. Dios quiere usar a muchas personas que hoy están presas por haberse dejado dominar por falsas doctrinas. El Señor tiene misericordia de ellas y las llama a salir de esas cárceles, porque para eso Él vino.

Hijito, quiero usarte, dice el Señor, pero en vez de estar en las calles predicando por el Espíritu Santo y rescatando almas perdidas, estás cada día agregando nuevas reglas religiosas a tu vida. ¿Cómo puedo llamarte al servicio de la obra si estás ocupado guardando preceptos que no te estoy llamando a guardar en este tiempo? Para que Yo pueda usarte con grandeza, primero tienes que estar libre.

No tengan miedo, dice el Señor. Operen guiados por mi Espíritu. Hagan obras que provienen de la fe, no de las obras del viejo pacto.

Hijitos, séanme fieles, porque Yo ya me entregué por ustedes y los quiero usar poderosamente. Sean libres en el nombre de Jesús y no sean como los fariseos, que se levantaban para defender lo indefendible, para defender lo que estaba destinado a desaparecer.

Decidan por mí, dice el Señor. Colóquense bajo el techo del nuevo pacto y no del viejo. Colóquense cien por ciento y no parcialmente, porque Yo no derramé mi sangre para comprarlos al ochenta por ciento, sino completamente. Yo no derramé mi sangre para liberarlos a medias, sino por completo.

Dejen atrás cualquier cosa que los frene y pongan sus manos en la mies, como un trabajador que se pone a disposición de la obra porque está libre para hacerlo.

Hijitos, dice el Señor, entiendan que los estoy preparando para un nuevo tiempo, un tiempo glorioso donde se van a manifestar obras mayores que las que Yo hacía. Pero esto solamente se va a ver en aquellos de los míos que caminen por fe, bajo la gracia que Dios les otorga.

Si ustedes quieren ver mi gloria y la manifestación del poder del Espíritu en sus vidas, tienen que renunciar a cargas que Yo nunca les llamé a llevar y que ni siquiera los que se las imponen son capaces de llevar. Recapaciten, piensen y actívense. Tomen decisiones y pónganse a cuentas.

Noelia: ¿Qué hubiera sido de nosotros si no te hubieras entregado en ese sacrificio, Señor? Seguiríamos siendo esclavos. Señor, te pido que des luz, revelación y entendimiento. Te pido que desbloquees toda mente que hoy no esté capacitada para entender lo que estoy diciendo por tu Espíritu. Te pido que reprendas y eches fuera todo espíritu de incredulidad que no les permite a los hermanos ser verdaderamente libres.

Señor, desata toda soga y toda cadena en ellos, en el nombre de Jesús. Libértalos, porque la Palabra dice que a quien el Hijo liberta será verdaderamente libre, que la verdad lo hará libre.

[Juan 8:36] Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

[Juan 8:32] Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

No sean libres solo hasta un nivel; sean completamente libres, dice el Señor.

Noelia: Bendigo a todo corazón deseoso de beber de tu palabra, Señor. Reemplaza toda cobardía por denuedo en este momento, en el nombre de Jesús, Padre, para que tomen decisiones a tu favor, a su favor y a favor de los hermanos. Señor, reparte ahora unción de Moisés sobre ellos, para que sean rescatadores de los hermanos que están en esclavitud. Otorga varas de autoridad a todo aquel que te diga: «Acá estoy, Señor. Envíame a mí».

Manifiéstate como te manifestaste en la zarza ardiente, Señor. Llámalos a esta libertad como me llamaste a mí, Padre, en el nombre de Jesús, y llámalos a libertar a los que aún se quedan atrás. Úngelos de la cabeza a los pies con unción de libertad. Padre Santo, quema toda mentira, todo error y toda falsa doctrina en sus mentes y en sus corazones.

Señor, destruye todo cocodrilo, todo animal antiguo, en el nombre de Jesús. Restaura todo lo caído. Trae la verdad e ilumina con esa verdad. La verdad es Jesús. Él es la verdad, el camino y la vida. Oh Señor, revélate aún más a ellos. Revélales el sacrificio. Revélales lo que significó un antes y un después en la vida del hombre.

Señor Jesús, revela lo que significa la gracia y la fe.

Ahora ajusto el cinturón de la verdad en los hermanos, porque eso es lo que veo que estoy haciendo cuando hablo estas cosas que vienen de arriba: el cinto de la verdad en ellos se ajusta un poco más.

Abre los ojos para que te puedan entender, Señor. Da sueños, visiones, profecías y palabras. Trae a la mente de los hermanos versículos que respalden lo que estoy diciendo por tu Espíritu, porque Tú me enviaste, Padre. La gloria es para ti.

He cumplido nuevamente. He hecho rodar este pan.

[Jueces 7:13-14] Cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: Veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que cayó, y la trastornó de arriba abajo, y la tienda cayó. Y su compañero respondió y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.

Hoy temprano veía el pan del que habla este pasaje, y el Señor me decía: «Hijita, no te preocupes por los que vienen contra esta palabra, porque cuando abras tu boca, mi palabra va a ser ese pan que ruede contra el campamento del enemigo y los destruya».

Amén.