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Mis comunidades se comportan como una familia de niños con retraso, dice Dios.
Mandala: Veo a los creyentes que van a una iglesia como si fueran niños que no saben atarse los cordones. Pero cuando uno los mira más de cerca, piensa: «Mmm, ya están demasiado grandes estos ‘niños’ para no saber atarse los cordones».
Y veo a un papá arrodillado, atándole los cordones a su hijo. Pero al mirar mejor, no es un padre: es el pastor, atándole los cordones a un miembro de su comunidad.
Tu pastor no es tu padre; soy Yo y únicamente Yo, dice Dios. Los que son engendrados por semilla incorruptible me deben honrar a mí como Padre, no a los líderes comunales.
Ustedes no son hijos de pastores, sino hijos de Dios. Deben comportarse como tales.
Mandala: Veo unas escenas en las que un niño pide que le corten la comida con un cuchillo para poder comer. Pero al mirar bien, se ve que no es un niño: ya tiene barba y es demasiado grande como para usar babero. Luego se ve otro momento, en el que pide ayuda para ir al baño. Se perciben como escenas grotescas y fuera de lugar.
Así son en muchos lugares: ¡malcriados! Pero no malcriados por uno, sino malcriados por tres, dice el Señor, el Padre de las luces.
¡Dependencias emocionales enfermas! ¡Dependencias mentales no permitidas!
¿Cuándo van a madurar?
Quieren tomar leche para siempre. No quieren crecer, no quieren asumir responsabilidades. Quieren que sus líderes les den todo servido. Se esconden detrás de las cabezas. Tomaron el lugar de la cola. ¿Acaso no di Yo mi Santísimo Espíritu para que sean cabezas sobre toda la tierra?
¡Cobardes en vez de conquistadores veo! ¡Mi alma se aflige!
¡Vagabundos en vez de trabajadores! ¡Charlatanes en vez de embajadores de mi Reino!
¡Deudas, deudas y cuentas sin pagar, sobremanera!
En vano se llenan la boca hablando de mí. No tienen mi coraje, ni mi amor, ni mi luz, ni mi poder.
Edifican paredes huecas que no resisten ni un solo golpe. Se viene la tormenta, y grande será la caída de esta casa.
Mandala: Dios les habla ahora a los pastores:
¡Ustedes quieren criar hijos que dependan de ustedes para siempre! ¡Ustedes se adueñaron de lo que es mío! ¡A mí pertenecen las almas!
Mandala: Escucho truenos, y siento que Dios está enojado con los líderes que hacen dependientes a sus miembros de ellos, como un vendedor de droga hace dependiente a su clientela.
Ellos quieren ser indispensables, dice Dios. No quieren que los pollitos maduren y vuelen.
Yo juzgaré. Recapaciten antes de que caiga el juicio.
¿No les alcanza retrasar el desarrollo de mis pequeños? Además, les ponen bozales, los meten en jaulas, les ponen grilletes y sogas alrededor de sus cuellos, piernas y brazos. Los ven crecer, pero los siguen vistiendo con ropa de bebé.
¡Capataces de esclavos! Escucho latigazos y golpes contra mis ovejas.
Bien han dicho mis profetas que los pastores se cuidan a sí mismos, que se engordan a costa de mi grey.
Unos se enriquecen sobre la espalda de mi rebaño, con dureza y opresión. En vez de vendarlos y cuidarlos, se convirtieron en su faraón. Estos son peores que los primeros.
Otros tomaron el lugar de Dios delante del pueblo: «Sí, mi pastor… Por supuesto, señor pastor… En seguida, pastor… Perdón por la demora, pastor…»
¿Qué será de los pastores que requieren honor como solamente le corresponde a Jehová, el único Dios vivo del universo? ¡Ay, y doble ay!
Estos que se atreven a jugar a ser Dios son peores que los segundos.
¿Desde cuándo mis hijos necesitan permiso para hacer el bien? ¿Desde cuándo se requiere un permiso para anunciar el evangelio de la paz?
Mi ira está encendida contra los que son tropiezo para mis órdenes. Mis instrucciones son santas y eternas, como Yo. Barro son, y los llevaré con el viento de mi boca, y no serán más tropiezo en mi camino.
¡Cuán necio es el hombre que prueba a Dios para encontrarse con su Creador en rebelión y sin poder justificar sus hechos! Ceñid vuestros lomos, porque me levantaré y trataré Yo personalmente con estos ‘siervos’ que no me sirven.
[Hebreos 5:12-14] Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; mas el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
[Mateo 23:9] Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.
[Jeremías 23:1-2] ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.