También disponible en
Soy el gran Alfa y Omega. Los juicios que se avecinan, se avecinan por vuestra maldad, no por la mía. No hay maldad en mí. Soy un Dios bueno y justo, que paga a cada cual lo que se merece.
El hombre debe arrepentirse de culpar al Creador y de sus intentos inútiles de ensuciar mi santo Nombre. El hombre se llena de autosuficiencia y no quiere bajar la cabeza. Se creen ser dioses, hasta que descubren el hecho de que de polvo están hechos y al polvo volverán.
En espanto y tormenta se despiertan los devorados por el orgullo y la vanidad. Gusanos serán sus lechos, y el fuego no se apagará contra aquellos que odian a Dios.
El hombre busca prosperidad en el mundo, pero la prosperidad verdadera es conocerme a mí, al único y verdadero Dios, quien llama a lo invisible para que se manifieste.
Mis palabras no se vencen y mis decretos se ejecutan, porque largo es mi brazo y fuerte el viento de mi respiro. No hay rincón del universo que no será alcanzado por la justicia de mis cortes. No hay alma que pueda esconderse de mi justicia.
Justicia es uno de mis santos nombres, y la justicia proviene de mí, porque no hay justo fuera de mí. Una vez más los llamo a sentarse y hacer cuentas conmigo.
El tiempo no será más, y habrá crujir de dientes en las tinieblas de afuera para todos los que rechazaron mi pacto de rescate.
¡Recapaciten!
[Deuteronomio 32:4] Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.
[Romanos 2:6] El cual pagará a cada uno conforme a sus obras.
[Génesis 3:19] Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
[Isaías 66:24] Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre.
[Romanos 3:10] Como está escrito: No hay justo, ni aun uno.