Vuelve, hijito
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Cuando uno deja de frecuentar a un amigo, ese amigo normalmente se aleja de nosotros porque entiende que no hay interés en pasar tiempo con él. Y con el tiempo, la mayoría de las veces ya no hay posibilidades de reentablar la relación, porque es como que algo se enfrió o se rompió, o porque ese amigo se ofende y no nos perdona.
De la misma manera, muchos dejan de «frecuentar» a Dios. Lo desprecian, lo desechan, lo excluyen, lo dejan de lado. Pero a diferencia de los hombres, si tú quieres volver a buscarlo, Él no te va a desechar.
Dios no es rencoroso y no pierde interés en ti. Él espera a que vuelvas a «frecuentarlo». Él anhela oírte llamar a su puerta y está dispuesto a perdonarte tus ofensas y tu desinterés.
Vuelve, hijito, dice el Señor. No te tardes. Vuelve a Mí.
[Lucas 15:20-24] Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.