Justos e injustos estarán en el mar para cuando venga la tormenta, pero no todos los botes se hundirán
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Amados y preciados hijos del Dios viviente. Tengan en cuenta las palabras que les deja hoy el Espíritu Santo de Dios.
Vienen tiempos difíciles para los hijos de Dios. Vienen confusión, angustia y quebranto. Viene tribulación. Las aguas del mundo se van a agitar aún más, y Mis hijos deben permanecer en el bote de la salvación, porque si permanecen allí, por más que el bote sea sacudido por las olas, no se va a hundir.
Muchos creen que no van a venir olas agitadas para el pueblo del Señor, pero están equivocados. Las olas vienen para todos: para los justos y para los injustos. Todos estarán en el mar cuando se agiten las olas y venga la tormenta, pero no todos se hundirán.
Se hundirán solo los que no hayan sabido aferrarse a Mí. Se hundirán aquellos botes que estén cargados de pecados. Se hundirán los botes que no hayan aliviado su carga, sino que estén llenos de cosas innecesarias para el viaje.
Sé sabio, hijo Mío, y alivia tu carga. Elimina de tu vida todo lo que no necesitas para seguirme. Echa al agua todo aquello que te pesa, y haz tu bote más liviano. No te apegues a nada. Sé libre en Mí, porque verás que en muchas etapas de este viaje te encontrarás solo conmigo y con nadie ni nada más.
Yo soy tu salvación. Yo soy tu bote. Si permaneces en Mí, nada podrá hundirte. El viaje será duro igual, pero llegarás a buen puerto tarde o temprano. Pero si no permaneces en Mí, tu bote se llenará de gente que no tiene que estar allí y tendrás cargas pesadas que no podrás llevar, y el enemigo de las almas hará lo que quiera hacer con tu vida y con los tuyos.
Por eso, amigos, les insisto: aprendan a apegarse solo a Mí, a su Salvador, porque la salvación solo está en Mí.
Firma el que rescata a los náufragos, el que calma las tormentas, el que camina sobre el agua: Jesús, el Hijo de Dios.
Amén.
[1 Timoteo 4:10] Por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
[Mateo 7:25] Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
[Apocalipsis 3:10] Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
[Juan 6:18-21] Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba. Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo. Mas él les dijo: Yo soy; no temáis. Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra adonde iban.
[Mateo 8:23-26] Entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
[Juan 15:4] Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.