No te mezcles con otra sangre en fornicación o adulterio
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Preciados y carísimos hijos de Dios, comprados a precio de sangre pura y santa, sin imperfección ni manchas; sangre que venció al pecado y a la tentación de ir contra las leyes de Dios; sangre preciada y poderosa para rescatar a todo aquel que se dé cuenta de que necesita ser rescatado de su propia maldad; sangre pura, no adulterada, que no admitió contaminación de ningún tipo ni especie…
A ustedes les hablo, a los santos del Padre celestial.
Rediman sus corazones en Mi justicia, hijos del Dios viviente. No se contaminen con nada, ni en el exterior ni en el interior. Mantengan sus conciencias puras, no alteradas por un mundo de descontrol. Mantengan sus manos limpias, no adulteradas por el robo o la corrupción.
Mantengan la ética y la moral del Reino. No se dejen adulterar. No se dejen corromper. Resistan la tentación de dejarse ablandar por la malicia y la iniquidad.
Sé que las tentaciones son fuertes, muy fuertes, pues Yo caminé en este mundo y supe lo que significa ser tentado de muchas maneras. No coqueteen ni se dejen coquetear. Manténganse santos para sus esposas o esposos.
No te ensucies antes de llegar al matrimonio. No te mezcles con otra sangre entrando en fornicación o en adulterio, pues, haciendo esto, haces pacto con él o con ella.
No accedas. Lo que dura un momento puede cambiar tu vida para siempre, y también la de tus descendientes. Guárdate. Espera. ¡No te mezcles! Soporta la tentación.
Satanás está ahí, a la puerta, esperando para poder entrar y así destruirte a ti y a los tuyos.
Aguanta. No desesperes. Ora, ayuna, lee y aprende a ser fuerte ante cualquier tentación que venga con el propósito de arruinar tu destino en Mí.
Yo soy el Dios de la santidad, de la pureza, de la consagración. No te ensucies y vela para no ceder. Sé fuerte y resiste, y recibirás la corona de la vida.
Amén.
[Hebreos 12:14] Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
[1 Tesalonicenses 4:4] Que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor
[2 Corintios 7:1] Amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
[Santiago 1:12] Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
[1 Corintios 6:18] Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
[Colosenses 3:5] Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.
[1 Tesalonicenses 4:3] La voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación.
[Hechos 15:29] Que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis.