Sigan haciendo el bien sin esperar recompensa ahora. Hay algo mucho mejor que les espera
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Amados y preciados hijos del Dios Altísimo, bienaventurados los que escuchan Mi palabra y la ponen por obra, porque ellos son sabios y recibirán la retribución correspondiente a su obediencia.
Estos son los que tienen un lugar preparado en las inmediaciones espirituales, los que convivirán con el Dios vivo. Para ellos hay tesoros y secretos que les serán revelados a su tiempo.
Yo soy el Dios de los vivos. El que habite en Mí nunca verá la muerte.
La obediencia es la fuente de la bendición. Los rebeldes no heredarán el reino de Dios. Los cobardes no son obedientes, pues en ellos el miedo es superior al amor.
Miren, hijos Míos, la obediencia de Jesús hasta el final de Su vida en esta tierra. Él no dudó ni un segundo en hacer la voluntad de Su Padre, por más que sabía el dolor y los vituperios que acarrearía esa obediencia.
Santos, créanle a un Dios que retribuye a los que obedecen. Nadie quedará sin su recompensa. Pero por ahora deberán caminar por fe, no por vista, como viendo el galardón, pero sin haberlo visto.
¿Lo creen? ¿Ustedes verdaderamente creen que Yo pago? Nadie quedará sin juzgar.
Bienaventurados son los que obedecen, aun sabiendo que la obediencia probablemente les traerá sufrimientos en este mundo, porque en la vida eterna les traerá galardón.
No desmayen, queridos. ¡Aliéntense! No busquen ver los resultados de su obediencia ahora. Hay algo mucho mejor que les espera. Ahora es tiempo de sembrar para luego recoger, pero los frutos de lo que sembraron no los verán a pleno aquí abajo, sino que se harán visibles después.
Ustedes saben que deben esperar algo mejor, pero no sean impacientes. Desarrollen la paciencia y la fe que caracteriza a los hijos de Dios, a aquellos que han aprendido que en este mundo no verán la justicia manifestada acorde a sus actos, sino que la verán después, cuando se acabe el proceso en este mundo.
Resistan, hijitos. ¡No desmayen! Sigan haciendo el bien sin esperar recompensa ahora. Acumulen tesoros en el cielo. Acumulen deudas que se les serán pagadas después de esta vida.
No sean como los del mundo, que piensan que esta vida lo es todo y que no hay nada más después de ella. Sean sabios y sufran lo que tengan que sufrir hasta que se manifieste lo que se va a manifestar. No se escondan y sigan haciendo lo bueno. Pongan la espalda a favor de la justicia. Defiendan al maltratado. Abran sus bocas por el abusado.
Respeten las reglas del Reino de Dios para que, cuando venga el Señor, los encuentre haciendo lo justo y lo bueno y, si fuera necesario, aún sufriendo por eso, así como Él sufrió por causa de la justicia en un mundo malévolo y despiadado, pues así serán hijos de Dios.
Amén.
[1 Pedro 2:20] Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.
[Filipenses 2:8] Estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
[Hebreos 5:8-9] Aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.
[Gálatas 6:9] No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
[Isaías 40:10] He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.
[Proverbios 11:18] El impío hace obra falsa; mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.
[2 Corintios 4:17-18] Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.