No adoren a las imágenes. Destruyan todo anatema

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


Amados hijos del Dios Altísimo, vengan a Mí, como cuando los niños de un jardín se sientan cerca de la maestra para escuchar lo que les va a decir. Pues ustedes son Mis hijos, hijos que tienen que escuchar a su Padre celestial cuando Él quiera hablar.

En el cielo existen diversas criaturas celestiales, algunas de ellas desconocidas por el hombre. Mi mano ha creado cosas diversas y distintas entre sí. Mi mano ha desarrollado distintos sistemas de cuerpos celestiales y de cuerpos terrenales. Es Mi mano la que ha hecho todo esto, con Mi sabiduría y Mi ciencia, las cuales son perfectas.

Yo no tengo nada que aprender; no tengo nada para perfeccionar. Todo está en Mí, y Yo estoy en todo. Mi Espíritu lo abarca todo: arriba, abajo y abajo de abajo.

Nadie puede escapar de Mí, porque si te das vuelta, Yo estoy ahí. Si miras para arriba, Yo estoy ahí. Y si bajas tu cabeza, Yo estoy ahí. Porque soy Espíritu, y en Mi Espíritu están todas las cosas, pues Mi Espíritu es como un contenedor que lo contiene todo.

El hombre piensa que puede escapar de Mí, pero vaya adonde vaya, allí estoy Yo. ¿Por qué? Porque todas las cosas Me pertenecen; son Mías, pues las he creado Yo.

Tú, hombre, no creaste el universo y todo lo que hay en él. Tú no creaste a los animales y todo lo que hay en ellos. Tú no creaste a las plantas y todo lo que en ellas hay. Tú no pusiste al sol en el cielo para que alumbre de día y a la luna para que alumbre de noche. Tú no formaste las estrellas. Tú no trazaste los caminos que el hombre deba caminar.

Tú no lo hiciste todo. Lo hice Yo, el Creador por excelencia, cuya sabiduría el hombre no puede contener en su totalidad. Y tú, hombre, aun sabiendo esto, Me das la espalda y prefieres elegir a los dioses de madera y de piedra que ni crean, ni escuchan ni hablan. Prefieres poner tu fe en imágenes talladas que ni siquiera pueden oírte cuando les hablas. Prefieres adorar a las figuras en vez de dedicar tu adoración a un Dios vivo y real.

¿Por qué? Pues porque los otros dioses te dan la libertad de pecar deliberadamente sin recibir corrección. Esas imágenes solo están allí para darte la ilusión de que eres escuchado, pero en realidad estás solo frente a ellas, pues Yo no estoy allí.

¿Quieres saber, oh hombre, quién es el que te hizo con Su propia mano? Pues no te hizo una imagen de madera ni una escultura de piedra; te hice Yo con Mi sabiduría, con Mi ciencia y con Mi poder. Fui Yo, oh humano.

Deja de adorar imágenes paganas. Destrúyelas como las destruyó Ezequías y destruye todo altar de idolatría en tu casa, pues si dices que Me amas pero adoras a otros dioses, Mi ira está contra ti.

¿Piensas que puedes servir a dos amos? Pues te equivocas. O estás conmigo o estás contra Mí.

Muchos de ustedes verdaderamente creen en Mí, pero no se dejan limpiar de la idolatría y están obstinados en seguir el camino de Coré y el error de Balaam. No abandonan a sus dioses de plata, de oro y de todo tipo de materiales, materiales que fueron creados por Mí.

¿Por qué Me ofendes así? Al único que debes adorar es a Mí. Al único que debes seguir es a Mí. Al único que debes mirar es a Mí.

Deja ya de venderte y de prostituirte, y quita toda imagen de las paredes. Incendia todo anatema. Limpia tus manos y tu casa y no concurras a los templos que adoran al sol y al ejército del cielo. No sigas a la «virgen», pues, haciéndolo, estás ligando tu alma al demonio de la idolatría.

No existe otro Dios aparte de Mí. Adora solo a Dios. No pongas tu esperanza en otra cosa que no sea Yo. No entregues tu dinero a los ídolos para que te lo multipliquen.

Sal de allí. Límpiate. Recapacita. No te maldigas con pactos y con las abominaciones que practican este tipo de sectas. No concurras a ninguna fiesta pagana donde la atención se coloca en las imágenes.

Como fue antes, lo es ahora. La misma idolatría y perversión se practica entre los que dicen conocerme. La gente sigue y sigue fundiendo sus becerros de oro. Usan su creatividad para inventar nuevos «santos» que no son santos.

¡Qué disgustado estoy! Por eso, arrepiéntete ahora y ven a Mí. No necesitas verme para adorarme, no necesitas hacerme una estatua para seguirme, pues Yo soy Espíritu y estoy allí donde me hables, allí donde me busques.

Quiero que Me ames, que te limpies y que te entregues solo a Mí, al que te dio la vida.

Amén.

[Romanos 1:25] Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

[Éxodo 20:3-6] No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

[Deuteronomio 7:26] No traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.

[Josué 7:13] Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana; porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás hacer frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros.

[1 Juan 5:21] Hijitos, guardaos de los ídolos.

[1 Corintios 6:9-10] ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

[Deuteronomio 4:39] Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.

[2 Reyes 18:1-5] En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías. Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.

[Juan 4:24] Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.