Muchos de ustedes están débiles por falta de oración

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


Hijos Míos, este es un tiempo para orar. No descuiden la retaguardia. Velen y oren para que, cuando venga el ladrón, no los encuentre durmiendo y pueda entrar.

Hijitos, muchos de ustedes están débiles por falta de oración. Han dejado de hablarme. Han dejado de clamarme. Han dejado de pedirme ayuda. Ya no se acercan a Mi trono para tener una relación con su Dios.

Hijos, entiendan lo que es amar. ¿Acaso ustedes dejan de hablar con sus hijos por días, por meses, por años? Entonces, si se comunican diariamente con ellos, ¿cuánto más deberían hacerlo conmigo?

Muchos piden respuestas y bendiciones del cielo, pero nunca vienen a Mí para que conversemos. A otros solamente les interesa pedirme y exponer cómo se sienten, pero no quieren escuchar lo que Yo tengo para decir. ¿No creen que Yo soy un Dios vivo? ¿Creen que estoy mudo como las estatuas de madera? ¿Por qué entonces no siguen a esos dioses que no hablan ni responden?

Mi pueblo no entiende la importancia de la oración diaria. Se duerme, esperando recompensas en esta vida, no entendiendo que las recompensas vendrán después de ella. Mi pueblo es interesado y solo abre su boca para pedirme autos, casas, esposos y salud, pero no abre sus oídos a Mí. Tiene pereza para alabarme. No tiene tiempo para amarme de todo corazón.

Pero Mis ojos están sobre aquellos que anhelan y buscan Mi presencia, sobre los que levantan oración varias veces al día, porque anhelan comunicarse con su Dios, porque desean permanecer cerca de su Dios.

Sobre ellos están Mis ojos: sobre los de corazón entregado, sobre los que Me consultan cada paso que dan. Ellos son los que viven noche y día cerca de Mi trono en el espíritu, con una actitud de humillación ante su Dios.

Para ellos dispongo ángeles. Ellos cuentan con Mi protección. Ellos cuentan con Mi guía y Mi dirección, pues no buscan atajos, sino que prefieren encontrar las respuestas por ellos mismos, acercándose a Mí.

No van a preguntarle al profeta en primer lugar, sino que primero Me preguntan a Mí. No siguen a cualquier hombre que les aconseja, sino que en primer lugar Me piden consejo a Mí.

Hijos, ustedes aprendan a orar constantemente, con acción de gracias, bendiciendo todo, intercediendo continuamente por toda alma que necesite oración, impartiendo lo bueno que tienen y que les he dado, adorándome mientras Me hablan, alabándome con todo su corazón.

Oren, hijitos. Oren, oren y oren. Tres veces, oren.

Mis hijos tienen más tiempo para sus mascotas que para Mí. Mis hijos saben prestarle atención a cualquier otra cosa antes que a Mí, como si Yo no existiera. Lo único que Me dan muchos de ustedes es indiferencia.

Arrepiéntanse de abandonarme y de venir a Mí solo cuando están en apuros, y empiecen a construir lazos entre ustedes y Yo. Estoy esperando que sus palabras lleguen a Mis oídos. Estoy esperando escuchar sus voces. Anhelo que sus oraciones lleguen a Mi presencia con olor a santidad.

Oren, hijos. No se descuiden. No se enfríen. No se distraigan. No se alejen. Vengan para que los perdone, los limpie y los santifique a través de esa oración.

Amén.

[Lucas 18:1] También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.

[Efesios 6:18] Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos

[1 Tesalonicenses 5:17] Orad sin cesar.

[Lucas 22:46] ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.

[Marcos 14:38] Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

[Daniel 6:10] Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.