Luego de cada contracción habrá un descanso, pero no se confíen, y manténganse activos
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Hijitos, los dolores de parto irán en aumento. Luego de cada contracción habrá un descanso, para luego seguir con el trabajo de parto de la nueva tierra.
No se confíen en los momentos de aparente calma, porque después de la quietud vendrá otro sacudón, y otro, y otro, y otro.
Estén atentos, hijitos, pues el que llama también salva, y el que salva también quita la vida, y el que quita la vida también resucita a los muertos.
Atentos, hijos. No se duerman. Cada vez que venga una pausa, no aprovechen para irse al mundo ni para distraerse con los deseos de la vida, sino que sigan preparándose en Mí.
Oh, hijitos, no caigan en la trampa del diablo, quien distrae al mundo entero con cosas que le son placenteras a la carne. Ustedes sean sabios y manténganse concentrados, esperando Mi venida en santificación y en el poder del Espíritu Santo para predicar el evangelio hasta los confines de la tierra.
Entiendan que no hay tiempo que perder. El enemigo de las almas acecha constantemente y sabe que tiene que apresurar sus pasos para enemistar al hombre con Dios. Abran los ojos y vean cómo se va desarrollando toda una estrategia maligna de perdición para las almas que ignoran el conocimiento del Señor.
Aflijan sus almas aun cuando les vaya bien, no sea cosa que, cayendo en los deleites carnales, se olviden de a quién sirven.
Llamo a un pueblo a que se levante a hacer las obras de la luz. Llamo a todos los pies que predican la palabra a que caminen y recorran los rincones de la tierra, salvando almas del infierno.
Sean constantes en la oración y en la súplica por todas las almas que están perdidas en la vanagloria de la vida. No desmayen y no se cansen. Hagan el bien. Utilicen todas las armas que les he dado. Ayunen por los perdidos, para que se desaten las ligaduras de impiedad. Reúnanse a interceder por los cautivos. Liberten a los presos de sus cárceles espirituales. Quiebren cadenas y ataduras.
¡Muévanse, hijitos! Queda poco tiempo y hay que aprovecharlo bien, redimiendo cada segundo que pasa, porque sus días en la tierra están contados y no son para siempre, pues ustedes tienen un tiempo limitado para cumplir con los propósitos específicos que el Padre diseñó.
Caminen en ellos. ¡No se queden! Actívense por amor a Mí y a sus prójimos.
Vamos, hijitos. Desparramen las semillas del Reino. No se congelen y no se paralicen. Salgan de su inestabilidad para asentarse en Mí.
Si ustedes claman a Mí, Yo los voy a ayudar a salir del estancamiento donde se encuentran. Si ustedes claman a Mí con manos limpias, Yo los voy a movilizar. Pero deben entender que deben moverse igual y que, si ustedes no se activan, no van a avanzar.
Deben querer salir del estado en el que están. Deben pedir ayuda. Deben movilizarse para que la rueda comience a moverse. Son ustedes los que deben decidir primeramente si quieren avanzar o no, pues cuentan con el poder de la decisión.
Por lo tanto, no se queden congelados como una escultura de hielo que descansa en el paisaje. Actívense, movilícense, levántense, y entonces recibirán la ayuda que están esperando.
Soy un Dios de acción. Soy el Verbo de Dios. Soy Jesús, el Hijo de Dios, el hacedor de obras eternas.
Amén.
[Colosenses 4:5] Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.
[Efesios 5:15-16] Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
[Mateo 24:7-8] Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.
[Juan 1:1] En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
[Efesios 2:10] Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
[Eclesiastés 9:10] Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.