Yo estoy escuchando a Mi pueblo, pero Mi pueblo no quiere escucharme a Mí
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Amados hijitos, no sean rebeldes conmigo. Escuchen Mi voz. Hay muchos corazones endurecidos que no quieren escuchar Mi voz, pero ustedes sean blandos en sus corazones. No se endurezcan, porque Yo quiero hablarles.
Yo estoy escuchando a Mi pueblo, pero Mi pueblo no quiere escucharme a Mí. Se tapan los oídos, escuchan otras voces, escuchan otros ruidos, para no estar en silencio y escucharme a Mí.
Son como cuando el pueblo le dijo a Moisés que Yo no hable con ellos, sino solo con él. Se avergüenzan de ser Mis hijos. No quieren lavar su pecado; no quieren ser corregidos; no quieren ser exhortados. No están limpios ni listos para el momento de Mi venida.
Son tibios. No se deciden ni por Mí ni por el diablo. No se encaminan en algo hasta terminarlo, sino que van para un lado y para el otro, errantes como las olas del mar.
¿Cuándo van a escucharme? ¿Cuando tengan el agua al cuello? ¿Cuando vean las estrellas caer del cielo? ¿Cuando vean al mar salirse de su centro? ¿Cuándo?
¡Escúchenme ahora! Abran sus oídos a Mí. No tengan miedo de lo que voy a decir, pues el que está limpio tiene limpia la conciencia y no hay culpa en él.
Yo soy Dios, el Dios de Israel, y estoy hablando a los Míos para que se aperciban de todo lo que va a venir.
Arrepiéntanse, pónganse a cuentas conmigo y escuchen Mi voz antes de que venga la calamidad, pues les hablo por amor y los corrijo para que se salven de las llamas del fuego que arde eternamente.
No sean testarudos y no endurezcan sus corazones, porque vengo por un pueblo ablandado y con oídos abiertos a lo que Yo tengo para decir.
Amén.
[Hebreos 3:15] Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
[Éxodo 20:18-23] Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos. Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis. Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios. Y Jehová dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros. No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis.
[Proverbios 10:17] Camino a la vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra.
[Proverbios 4:20-22] Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.
[Deuteronomio 13:4] En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.
[Lucas 11:28] Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
[Hebreos 12:6] El Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.