Hagan intercesión y destruyan las obras del mal
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Pueblo Mío, presten atención. Se viene un sinfín de calamidades a la tierra, y ustedes deberán estar preparados para resistir todo esto, permaneciendo firmes en la fe. Porque aquellos que estén débiles no llegarán victoriosos al fin de los tiempos, pues solo el que se asiente sobre la roca permanecerá firme, sin titubear.
Sean astutos, no dejándose estar, no dejándose tentar, no dejándose seducir, no dejándose entibiar. Ármense para defenderse de todo ataque del enemigo. Detengan todo plan que proviene del mal. Aten, destruyan, derriben.
Restablezcan lo que el enemigo destruyó. Sean ofensivos contra las fuerzas del mal. Avancen como un ejército organizado, cada uno en su puesto de trabajo. No desestimen la oposición. Apliquen estrategias, organícense y protéjanse entre sí. No se distraigan. Enfóquense. Apunten, y ¡fuego!
Yo estoy con ustedes, enviando Mi armada de ángeles guerreros cada vez que ustedes oran e interceden. Apliquen el poder de la palabra.
Intercedan, porque ciertamente están en una guerra y el combate en estos días aumentará. El enemigo aplicará estrategias que antes no aplicaba y tendrá éxito sobre muchos que se descuidaron. Pero ustedes pueden salvar a esas almas de la perdición si interceden por ellas y si atacan con las armas del espíritu.
Esto es un llamado a la intercesión, para que Mi pueblo interceda por los cautivos, por los desahuciados, por los engañados, por los hechizados, por los enceguecidos, por los enfermos, por los endemoniados, por los lunáticos y extraviados, por los solitarios y entristecidos, y por todo aquel que necesita de la intervención del hombre.
Escúchenme y trabajen. ¡Muévanse! Desarmen las obras de las tinieblas.
Amén.
[Jeremías 1:10] Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.
[Efesios 6:18] Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos
[Mateo 18:18] De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
[Éxodo 32:31-32] Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.
[Nehemías 1:5-6] Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
[1 Juan 3:8] El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.