No se alejen de la simpleza del evangelio

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


Por estos días corren diferentes ríos de aguas, dice el Señor. Son ríos doctrinales que corren por la tierra de Mi pueblo.

Algunos de esos ríos están limpios y cristalinos, pero otros están sucios y contaminados; y más aún, demasiados no solo están sucios y contaminados, sino también llenos de serpientes venenosas.

Algunos de los Míos dejan de escudriñar Mi Palabra para escudriñar otras cosas y comienzan a perderse en ideologías peligrosas. Otros interpretan erróneamente lo que hablo y lo que dejé escrito, armando sus propias conclusiones y errando.

Demasiada confusión, demasiadas doctrinas equivocadas, demasiada gente tomando agua de estos ríos contaminados para luego enfermarse, debilitarse, aislarse y alejarse de Mí, de la Verdad absoluta.

Qué tristeza la Mía, pues no deseo que se pierdan. Pero al hombre no le alcanza la simpleza del evangelio. Cree que tiene que haber algo más, y que eso tiene que ser rebuscado. Pero Yo no vine a complicar la vida del hombre, sino a sanarla y restaurarla.

Es simple seguirme. Tan solo tienen que amarme a Mí y a sus prójimos. No necesitan saber tantas cosas para darle de comer al necesitado. No necesitan ser expertos en la ley para atender a la viuda.

Simplifiquen sus vidas. Síganme haciendo lo que Yo hacía, caminando en fe, sin complicarse con vanas palabrerías.

¿Por qué quieren enredarse la mente? ¿No es mejor servir en humildad que pretender saberlo todo?

No hay tiempo que perder. Hay demasiada necesidad, y los obreros están distraídos, creyendo que para servir les falta conocimiento. Pero la realidad es que para servir al otro solo se necesita un corazón quebrantado que viva en Mi presencia.

¡Pongan las manos en la mies! ¡Avancen! Dejen de estancarse aprendiendo cosas que Yo nunca les pedí que aprendan. Al que llamo, llamo; y al que no llamo, no llamo.

No se carguen con tareas que Yo no les di. Sean concretos en lo que hagan. No den tantas vueltas. No se distraigan con lo que los hombres les digan que deben o que deberían hacer.

¿Quién es el que manda? ¿No soy Yo el amo de sus vidas? Pues entonces síganme a Mí, no a los hombres.

El que escudriña los corazones y sabe lo que hay en ellos
Jesús, el Hijo del Dios eterno

[Jeremías 17:5] Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.

[Hechos 5:29] Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

[Gálatas 1:10] Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

[2 Timoteo 2:16] Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad.

[2 Corintios 11:3] Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

[2 Corintios 1:12] Nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.