Entiendan que son soldados de la fe y levántense a pelear
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Ahora es el tiempo de armarse. Existen distintos tipos de armas espirituales que Yo estoy entregando a Mis hijos, porque deberán pelear la batalla de la fe. Deberán resistir, levantando el escudo de la fe y cortando las mentiras del maligno con la espada de la Palabra.
Pero muchos de Mis hijos no están armados, y otros no saben cómo manejar sus armas espirituales, pues piensan que no es necesario defenderse, y mucho menos atacar. Piensan que Yo soy quien los defiende, y hasta cierto punto tienen razón. Pero hay batallas que deben pelear ellos, en Mi nombre.
Este es un tiempo de gran guerra espiritual, y los ataques del ejército enemigo son lanzados contra todos los hijos de Dios. La diferencia es que algunos de ellos se defienden y atacan, pero otros se quedan quietos, sin moverse, y entonces comienzan a sentir que se debilitan espiritualmente. Comienzan a sentir que, en vez de estar cada vez más fortalecidos, se vienen para abajo.
Esto pasa porque no entendieron que son soldados de la fe.
La fe hay que defenderla, alimentarla, cuidarla, atesorarla, porque de otra manera viene el adversario y se la roba a los que no velan.
Por lo tanto, aquel que no pelea, comience a pelear. Aquel que no defiende, comience a defender lo que le he dado. Aquel que no ataca, aprenda a atacar y a destruir las obras de la oscuridad.
Cada uno ármese acorde a su puesto en el ejército. Cada uno haga lo que le he mandado a hacer, sin perder tiempo.
Pídanme lo que necesitan, y Yo les daré armas espirituales acorde a su constitución, y les enseñaré a utilizarlas eficazmente para derrotar al ejército enemigo, que no pierde el tiempo y ataca constantemente para paralizar a Mis hijos, para dominarlos, para callarlos, para estancarlos, para atarlos, para destruirlos.
Sepan que si ustedes no se arman y no le dan batalla al enemigo, él avanzará sobre sus vidas, quitándoles lo que habían conseguido, porque su objetivo es despojarlos de todo lo bueno que les he dado, confundirlos, amedrentarlos, disipar los escuadrones del Dios vivo, distanciarlos, enfriarlos, apagarlos, hacerlos blasfemar, mantenerlos en condenación, separarlos de todo lo bueno, y más.
Esto es una batalla. Defiendan su fe. Levántense a pelear. No desmayen, sino que renueven sus fuerzas en Mí constantemente, pidiéndome que los fortalezca, pues el diablo no se cansa y es persistente.
Pero a ustedes les es dada la fuerza de Mi Espíritu para superar toda oposición de Satanás, y no serán tentados más de lo que puedan resistir. No tendrán más cargas de las que pueden llevar. No se les pedirá que vayan más lejos de lo que tengan capacidad de ir.
Cada uno, acorde a su capacidad, llevará las cargas que le sean impuestas y peleará las batallas que tenga la capacidad de ganar. Nadie será general si solo tiene la capacidad de ser cabo. Nadie será coronel si solo está listo para ser soldado.
Pero cada uno debe responder al puesto al que es llamado; de lo contrario, es considerado desertor y cobarde, y sufrirá las consecuencias de su deserción.
Hijitos, prepárense. Investiguen lo que necesitan saber sobre esta batalla. Vístanse de la armadura eficaz. Pídanme las armas; pídanme valor; pídanme perseverancia.
Prosigan al blanco, defendiéndose, atacando y erradicando, en el nombre de Jesús, lo que el enemigo planta.
Amén.
[1 Timoteo 6:12] Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
[2 Corintios 10:4] Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.
[Efesios 6:10-18] Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.
[Juan 10:10] El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
[1 Corintios 10:12-13] Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
[Lucas 10:19] He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
[Zacarías 4:6] Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.