Hijos míos, aprendan a creerme y a confiar en mí

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


Hijitos, no desmayen. Renueven sus fuerzas en mí. Yo les doy aliento, Yo les doy paz, Yo les hablo, Yo los guío, Yo estoy con ustedes.

¡Créanme! No necesitan verme para saber que estoy ahí. No necesitan escucharme audiblemente para saber que igualmente les estoy hablando a sus espíritus. Aprendan a caminar por fe y no por vista. Aprendan a creerme y a confiar en mí.

Los hijos del diablo no dudan de su padre. Son firmes en su fe en él. Lo defienden y le obedecen sin cuestionarlo. Lo adoran de corazón sincero, dedicado a la maldad.

Pero los míos dudan, se enojan conmigo, hacen berrinches. Se van y luego vuelven. Me culpan de todo y hasta quieren vengarse de mí. Esto es injusto.

No saben que soy un Padre bueno que ama a sus pequeñitos, que los cuido de las asechanzas del diablo, que mando ángeles permanentemente a guardar sus entradas y sus salidas, que los bendigo, que les hago regalos, que los empodero, que los saco de los pozos donde se meten cuando no me quieren escuchar, que voy delante de ellos para mostrarles el camino, que cuando oran, allí están mis ángeles tomando nota, y que ellos se encargan de cuidar y proteger a sus hijos y a sus pertenencias. Y mucho, muchísimo más…

Yo estoy al tanto de todo lo que sucede en sus vidas. Yo sé lo que hay en sus corazones. Yo los voy limpiando y perfeccionando para el día en que retorne mi Hijo amado. Les quito vendas de los ojos. Los salvo de la muerte innumerables veces, hasta que llega el tiempo de partir. Les doy de comer tanto en la carne como en el espíritu. Les doy sabiduría. Les doy lo que me piden cuando les hace bien. Les preparo casa celestial. Escribo sus nombres en el libro de la vida y los ayudo para que se mantengan grabados. Los exhorto, los corrijo y les muestro el camino. Estoy en medio de ellos. No me retiro. La lista sigue y sigue…

Nunca dejo de trabajar en pos de ellos, pero ellos son carnales y no ven todo lo que Yo hago por sus vidas. Si fueran espirituales, entenderían que su Padre celestial está al tanto de todo y no se preocuparían por cada detalle que acontece, como si caminaran completamente solos.

Entiendan, hijos, que para seguir al Rey se debe confiar en Él. Si tú me elegiste, debes tener la seguridad de que voy a hacer las cosas bien.

Piensa que mi entendimiento es superior, mi capacidad es superior, mi sabiduría es superior, mi ciencia es superior, y todo lo que soy está por encima de lo que es el hombre. Por lo tanto, aunque no entiendan ciertas cosas, deben confiar en su Dios igual.

¡Confía, confía, confía! Entrégate ciegamente a mí. Soy un Padre bueno y sabio, y quiero lo mejor para ti.

[2 Corintios 5:7] Por fe andamos, no por vista.

[Juan 20:29] Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

[Proverbios 16:20] El entendido en la palabra hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado.

[1 Juan 4:16] Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

[Salmos 31:19] ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!