Hijitos, no se dejen hechizar por los pastores insensatos

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


Hijitos míos amados, ¿dónde están todos los oídos que quieren escucharme? Porque hoy voy a hablar de algo de que no se habla. Hoy voy a hablar de un tabú.

La iglesia se ha dormido, y mientras la iglesia duerme, el enemigo acampa en sus casas, sembrando semillas de destrucción. Mi gente no quiere escuchar y no quiere saber que lo que viene a la tierra es tremendo. En vez de eso, se tapan los oídos para no escuchar y se tapan los ojos para no ver.

¿No te has cansado de escuchar prédicas vacías? ¿No te das cuenta de que tu pastor no te alerta ni te prepara para lo que se avecina? ¿Por qué quieres seguir en la superficialidad, diciendo que me sigues, cuando en realidad estás sentado en el mismo lugar desde hace mucho tiempo, y allí te vas petrificando y endureciendo mientras pasa el tiempo?

¿No te aburres de comer siempre el mismo pan? ¿Por qué no buscas más de mí? ¿Te gusta estar así como estás? La rutina te va carcomiendo y va apagando tu fe.

¡Ya es tiempo de que todos ustedes que están en este estado de letargo espiritual salgan de allí! Comiencen a cuestionar lo que les dicen. Pregunten a sus pastores «por qué».

La mayor parte de mi gente se encuentra hechizada por sus líderes, siguiéndolos como sigue un perro a su amo, sin preguntar adónde va. Ni siquiera saben adónde van. Solo cumplen con rutinas y protocolos.

No avanzan, están estancados, y a muchos los mutilan, cortándoles las manos y los pies, pues los quieren inmóviles, quietitos y callados, para poder dominarlos mejor.

Lo mismo que hacen los gobiernos hacen las iglesias: los adoctrinan, los callan, los inmovilizan y les dicen todo lo que tienen y no tienen que hacer. Y así, mis hijos se convierten en hijos de los pastores en vez de darse cuenta de que tienen un Padre celestial que ansía tener cercanía con ellos.

Estoy cansado de esto. Mi alma está hastiada de ver cómo mis ovejas son encarceladas dentro de las iglesias, al punto de que mis hijos no pueden llevar el evangelio a las calles donde hay necesidad, porque primero tienen que rendir cuentas a sus líderes.

¡Pero por favor! Díganme cuándo encomendé Yo que esto se hiciera así. ¿Cuándo mandé a que se pierda tanto tiempo? Los míos viven en su círculo eclesiástico y no salen de allí para llevar el evangelio a ninguna parte, ni siquiera cuando les mando señales de que se tienen que mover. Qué amargura, qué dolor…

Malditos pastores insensatos, que solo están puestos para apagar el fuego de mis hijos. Los tienen como se tiene a las personas en un psiquiátrico: dopados, para que todo esté bajo control.

Así mismo están espiritualmente mis hijos: dominados por ellos y controlados hasta en lo más mínimo. Ya ni decisiones solos saben tomar. Sus pastores se convierten en sus ídolos, y así van reemplazando mi voz por la voz de ellos.

No es lo mismo pastorear que controlar. No es lo mismo contener que encadenar. No es lo mismo acompañar que hechizar.

Hasta maldicen a las ovejas cuando no les obedecen y se quieren escapar de esta manipulación…

Pero vendrá un día cuando pasaré la factura a todos estos líderes que encadenaron a mi gente, quitándole todo tipo de libertad para obtener lo que querían de ellos, dice el Señor. Me rendirán cuentas a mí y deberán decirme por qué hicieron lo que hicieron, por qué hicieron lo que Yo no mandé que hagan.

Este día está cercano, pues pasaré a mi iglesia por el fuego. Y cuando la pase, se quemarán los que no estaban cerca de mí. Se quemarán todos los que se durmieron en las sillas de las congregaciones, creyendo que me seguían a mí.

Y tú, despierta, hijo mío, y busca mi rostro, busca mi guía, busca mi voz antes de que sea tarde y ya no puedas mantenerte en pie.

Búscame de todo corazón y me hallarás, y Yo te mostraré los tesoros escondidos del Reino y te libraré de los pastores insensatos que se aprovechan de ovejas como tú, que han perdido el rumbo y ya no saben ni siquiera quiénes son, porque les quitaron su propia identidad y los convirtieron en un número más.

Búscame, y Yo te llevaré a aguas y delicados pastos, y allí te pastorearé y te enseñaré quién eres y lo que debes hacer por mi Espíritu.

Amén.

[Jeremías 23:1] ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová.

[Ezequiel 34:1-16] Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida. Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad. Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país. En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel. Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor. Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.

[Juan 10:27] Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.

[Salmos 23:1-2] Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.