Hijos míos, los estoy escuchando
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Hijos míos, derramen sus corazones a mí. Yo los estoy escuchando. Muchos de ustedes piensan que Yo no los escucho cuando hablan conmigo, porque le han creído al mentiroso en vez de creerme a mí.
Yo tengo oídos para mis hijos, para aquellos que se afligen y lloran delante de mí por las injusticias del mundo, para aquellos que se lamentan cuando un alma se pierde y quieren ser pescadores de hombres. Tengo oído para los que ayudan al necesitado y dan de comer al pobre. Tengo oídos para la ama de casa que pide noche y día por su esposo e hijos. Yo escucho al que honestamente me pide ayuda porque sabe que solo no puede.
Mis ojos están ahí, observando la vida de mis hijos, y mis oídos están abiertos al clamor de un pueblo a su Dios.
No piensen que no los escucho. No se dejen engañar. Cada palabra que dicen es escuchada por mi Espíritu. Yo conozco las intenciones del corazón y hasta puedo escuchar lo que este piensa. Antes de que abran la boca, Yo ya sé lo que van a decir, puesto que ya he escuchado lo que hablan en sus corazones.
Amados míos, ¡háblenme y no dejen de hablarme! Clamen, y no dejen de clamar, porque su clamor toca mi corazón y llega a lo profundo de mi alma.
Vuelvo a repetir: ¡No piensen que no los escucho! Mis oídos están abiertos a los justos y a los que me están buscando y quieren conocerme.
No escuchen al depredador, que les miente diciéndoles que el Padre no presta oído a sus oraciones, porque de cierto les digo que el Padre escucha hasta a las flores cuando lo alaban. ¿Cuánto más no los escuchará a ustedes, que son sus hijos amados?
Amén.
[Salmos 116:1-2] Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días.
[Salmos 34:15] Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
[1 Juan 5:14-15] Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
[Salmos 5:1-3] Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
[Mateo 6:8] No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
[Juan 9:31] Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye.