He aquí que soy un Dios bueno. Ven y descansa en mí
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
He aquí, soy un Rey perdonador. Mis manos están llenas de misericordia, perdón y dádivas. A todo aquél que me cree estoy dispuesto a entregarle los tesoros del Reino. Mi generosidad es amplia y abastece de agua al sediento como el pozo de Jacob abastecía al que tenía sed.
Descansen en mí, dice el Señor. Aprendan a reposar en mi espalda. Entréguenme sus cargas. No las lleven ustedes; más bien, dénmelas para que las lleve Yo en mis manos.
Si ustedes me creen, Yo les quitaré el yugo del cansancio y lo reemplazaré por un yugo liviano, porque para eso estoy, para llevar las cargas del cansado, para darle aliento al desesperado, para levantar al caído, para consolar al afligido.
Si ustedes supieran quién soy Yo, no dudarían ni un segundo de mi amor y de mi bondad. Pero dudan porque no creen que Yo soy Dios. Cavilan en sus corazones porque se imaginan que Yo soy traidor como el hombre. No entienden que Yo soy fiel. No valoran mi fidelidad porque no la entienden, porque no la pueden captar.
Esto es así porque el enemigo de las almas ha hecho un buen trabajo, colocando en sus mentes pensamientos equivocados sobre mí. Pocos me conocen como en realidad Yo soy. Pocos pueden ver mi esplendor. Pocos creen que de verdad Yo soy un Dios bueno que se compadece de los sufrimientos de sus hijos y que los mira con absoluto amor, misericordia y perdón.
Yo estoy ablandando muchos corazones que estaban endurecidos por los dolores de la vida. Estoy reemplazando corazones de piedra por corazones de carne. Estoy calentando los corazones frisados por la hechicería y la frialdad. Estoy rajando el velo de muchos corazones que permanecían cerrados a mí. Lo estoy haciendo Yo, un Dios bueno que ama a su creación.
Resistan el dolor, hijitos. Yo estoy con ustedes. No se aparten de mí. ¡Tómense de mi mano misericordiosa! Reciban mi amor; reciban mi perdón. No se suelten. Estoy aquí y los acompaño durante este proceso. No desmayen. Coman y beban de estas palabras, porque aún queda camino por recorrer.
Amén.
[1 Reyes 19:7-8] Volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
[Mateo 11:28-30] Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
[Lucas 18:19] Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios.
[Salmos 145:8-9] Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras.
[Salmos 86:5] Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.