Vengo talando árboles que no dan buen fruto

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


En este tiempo estoy quebrantando muchos árboles. Vengo talando y talando, porque hay muchos de ellos que no dan fruto, y otros que dan frutos de perdición.

A mí no se me puede engañar, porque Yo soy la verdad, y hay muchos árboles que están podridos. Por sus tallos corre savia de engaño. Sus hojas son débiles y se caen. No pueden permanecer, porque no están en mí.

A estos árboles que dan sombra que no protege, bajo cuya copa se sientan los que buscan un evangelio liviano, los voy a cortar.

Son árboles de inmundicia. Son árboles despiadados que engañan a mis ovejas y las despojan de todo lo que tienen. Son árboles de mentira. Son árboles cuya apariencia parece de vida, pero por dentro están muertos.

Tú no te sientes a la sombra de estos árboles. Escudriña bien los frutos que ellos dan. ¿Son frutos que llevan a la vida eterna o son frutos que llevan encubiertamente al camino de la muerte y de la perdición?

El que se sienta debajo de ellos cree que se está resguardando, cuando en realidad va cayendo bajo el embrujo de esa sombra de malignidad.

Sal, hijito, sal de toda congregación donde Yo no soy lo primero. Sal del engaño mundano de las iglesias cristianas de estos días. Huye de donde se practican ciertas doctrinas de demonios que solo enaltecen la carne y sus deseos.

No participes de sus inmundicias. No te dejes comprar. No bebas de la copa que ellos han de beber, porque el que participa de sus liviandades participará también de sus juicios. Aléjate de estos movimientos de engaño que se levantan entre los cristianos.

Nada ha cambiado. Deben predicar el mismo evangelio que Yo he predicado, y el que no atiende a las viudas, al extranjero, a los huérfanos y al pobre no me ha conocido.

Sal de las iglesias vanas que solo andan en busca de vanagloria y de honor. Rompe la fila y sal de allí para empezar a seguirme a mí, y así caminar tomado de la mano de la Verdad, porque Yo vengo con el hacha en la mano y voy a arrancar a muchos de estos árboles. Voy a limpiar la era.

¡Niégate a ti mismo y ven en pos de mí!

Amén.

[Lucas 3:9] Ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.

[Mateo 7:20] Así que, por sus frutos los conoceréis.

[Apocalipsis 18:4] Oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.

[Gálatas 1:8] Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

[Santiago 1:27] La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

[Ezequiel 34:2-10] Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.