Prepárense para el arrebatamiento
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Elijo a un pueblo santo. Elijo a los que se han santificado y lavado con la sangre del Cordero. Elijo a los puros de corazón, a los que no se contaminan con los placeres del mundo, cuyos ojos son compasivos y saben diferenciar entre lo pulcro y lo vano.
Estoy separando el trigo de la cizaña. Estoy dividiendo las aguas. Estoy evaluando a todo aquel que declara mi nombre, para ver si realmente me ama.
Yo soy un Dios justo, y no hay acepción de personas en mí. Yo distingo entre lo limpio y lo manchado. Mis ojos recorren la tierra, buscando a los santos, a los redimidos, para apartarlos en el día postrero, cuando la separación del trigo y la cizaña esté completa.
Ese día relucirán las vestiduras del pueblo que se lavó de sus inmundicias. Ese día se podrá ver la blancura de los justos y santos.
Lávate, pueblo. Santifícate. No toques lo inmundo. Sé distinto. Apártate de lo vano. No te manches. Porque voy a venir por los sin mancha y los voy a levantar en el aire para estar siempre conmigo.
Voy a venir a quitar lo que resplandecerá en medio de una densa oscuridad. Voy a venir por las luces que mi Padre me dio. Voy a arrebatar lo que me pertenece. Voy a venir por lo que es mío y voy a tirar la cizaña en el fuego.
Ese día está llegando, ya viene. Sepan que su redención está cerca, a las puertas. Sepan que el tiempo se está acelerando para que el proceso doloroso por el que tienen que pasar no dure demasiado, porque de otra manera no serían capaces de resistir la prueba.
Yo estoy aquí, y los estoy guardando, dice el Señor. Yo estoy con los míos. No los he abandonado y nunca los abandonaré.
Yo soy el Señor de las luces, el Señor de los que iluminan, cuya luz proviene de mí. Yo soy la fuente de la luz verdadera, la que nunca se acaba, la que ilumina de verdad. Yo soy la luz del principio y la luz del final.
Yo soy LA LUZ y no hay tinieblas en mí. Yo soy la perfección y no hay error en mí. Yo soy la raíz de David, el que abre y nadie cierra, y el que cierra y nadie abre.
Yo soy el que está con ustedes hasta el fin de los tiempos, y ustedes deben venir a mí para limpiarse y así iluminar más y más. Porque así como existen focos de distintas intensidades, así también ustedes iluminan en distintos grados: algunos menos, otros más.
Yo tengo grandes luminarias, y tengo también pequeñas, pero todos deben iluminar, y el que quiera ser una gran luz debe acercarse más a mí y limpiarse aún más.
Recuerden esto: el que ha nacido de nuevo ya ilumina de por sí, porque su lámpara se ha encendido. Pero a partir de allí el fuego debe ir creciendo, como cuando alguien echa más leña al fuego para conseguir un fogón grande.
¿Entienden, hijos? Para cuando Yo venga, todo va a estar listo para ese momento, y las luces que se estaban extinguiendo van a comenzar a iluminar más.
Los fogones que se estaban apagando van a arder como nunca. Las lámparas cuyo aceite se estaba agotando van a estar llenas por causa de la tribulación que van a pasar, porque el peligro será tan grande que, para poder sobrevivir, no les quedará otra opción que encenderse e iluminar, excepto «aquellos que salieron de nosotros, pero no eran de nosotros».
Sean ustedes inteligentes y no dejen pasar el tiempo sin haberlo aprovechado. ¡Actívense! Iluminen al mundo que está en tinieblas.
Sean diligentes, no dejando escapar las oportunidades, porque cuando Yo venga, vendré por los activos, vendré por los que están despiertos. Porque el que está dormido no puede escuchar cuando alguien lo llama, pero el que está despierto y activo está esperando escuchar mi voz llamándolo para ser levantado.
¿Quieren ustedes subir? ¡Entonces rediman el tiempo! Pónganse a cuentas con el Rey antes de que les pida las facturas. Dispónganse a emblanquecer sus vestiduras haciendo justicia.
Sean prudentes, porque la serpiente es astuta y no espera, sino que aprovecha el tiempo que le queda. Derramen su corazón ante mí, sin reservas. Y espérenme, hijitos. Espérenme, porque ciertamente vengo por un pueblo escogido, y el que no esté listo no va a ser capaz de escuchar la trompeta del arrebatamiento.
Amén.
[Mateo 22:14] Muchos son llamados, y pocos escogidos.
[Apocalipsis 3:4] Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.
[Salmos 18:28] Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.
[Mateo 25:10] Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
[1 Tesalonicenses 4:16-17] Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
[1 Corintios 15:52] En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
[Mateo 24:29-34] E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
[Santiago 1:17] Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.