Vengan a mí con manos santas

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


Hijitos, lávense las manos. No toquen nada inmundo.

Estoy escudriñando las manos de mi pueblo y estoy encontrando que no todas están puras y santificadas.

¿Robaste algo? Arrepiéntete.

¿Pagaste dinero sucio? Arrepiéntete.

¿Extorsionaste a alguien? Arrepiéntete.

¿Manchaste tus manos sexualmente? Arrepiéntete.

¿Agrediste a tus hijos con tus manos? Arrepiéntete.

¿Ejerciste violencia contra tus padres con tus manos? Arrepiéntete.

¿Tocaste a otra mujer, que no era la tuya? Arrepiéntete.

¿Hiciste ídolos con tus manos? Arrepiéntete.

¿Usaste tus manos para alabar al enemigo tocando instrumentos? Arrepiéntete.

¿Pecaste con tus manos? Arrepiéntete.

Levantad las manos santas, adorando a Dios.

Quiero ver las manos de los hijos de mi pueblo emblanquecidas y sin manchas. No te contamines con anatema y acércate a mí blanco y resplandeciente.

Habla el Dios de la santidad, el Dios de la pureza y de la perfección, el Santo de Israel.

Amén.

[1 Timoteo 2:8] Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.

[Salmos 24:3-4] ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.

[Isaías 1:18] Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

[1 Pedro 1:16] Escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.