Aférrense a mí. Viene el destructor

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


Muchos de ustedes están sintiendo mucho dolor. Sus espíritus están de luto. El llanto les viene sin haberlo buscado. Y, sin razón aparente en los sucesos de sus vidas, aun así las lágrimas corren por sus mejillas.

«¿Qué me pasa, Padre?», me preguntan. «¿Por qué estoy llorando así si no me pasó nada? ¿Por qué siento este dolor? Es como si la muerte me rodeara, como si el luto me invadiera. ¿Qué está pasando?»

Y Yo les respondo:

Lo que están sintiendo no es de ustedes; es mío. Es mi dolor. Es mi luto. Es por tanta muerte que viene al mundo. Miles y miles de almas van a partir.

Tumbas innumerables, cementerios llenos. Muerte, muerte y más muerte. Desolación, hambre, destrucción. Luto, espanto. Desesperación de las madres que pierden a sus hijos. Llanto y más llanto, porque viene el destructor y viene con fuerza.

Aférrense a mí, mis hijos. No se desesperen, no desistan, no renuncien.

Prueba fuerte es lo que se viene para el mundo entero, y de allí solo saldrán victoriosos los que aprendieron a aferrarse a mí.

Aprovechen ahora que pueden fortalecerse. Aprovechen ahora para acercarse más y más. Aprovechen ahora para aprender a guerrear. Aprovechen ahora para consagrarse. Porque se viene contracción fuerte de la mujer en cinta.

Tengan fe y apacienten a mis ovejas. Trabajen en la mies. ¡No retrocedan!

He aquí el Señor hablando. No los he dejado. Aquí estoy, acompañándolos en cada proceso.

Yahweh

Nota: En esta profecía, «el destructor» se refiere a una entidad espiritual, a un ángel.

[Isaías 54:16] He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir.

[Éxodo 12:23] El SEÑOR pasará matando a los egipcios, y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará de largo aquella puerta y no dejará entrar en sus casas al destructor para matar.

[1 Corintios 10:6-12] Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

[Salmos 78:49-50] Envió sobre ellos el ardor de su ira; enojo, indignación y angustia, un ejército de ángeles destructores. Dispuso camino a su furor; no eximió la vida de ellos de la muerte, sino que entregó su vida a la mortandad.

[Mateo 24:8] Y todo esto será principio de dolores.