Hijitos míos, clamen a mí

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


Hijos míos, ¡clamen a mí! Aprendan a clamar con llanto, con súplica, con quebranto, con un corazón dolido por la maldad del mundo.

No sean fríos y distantes. No repriman el dolor que causa la injusticia. Permítanse llorar y lamentarse por las mismas cosas por las que mi corazón se duele.

¡Clamen, hijitos, clamen! Yo estoy escuchando.

[Salmos 55:17] Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz.

[Lucas 18:7] ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?