Los estoy llamando a la guerra de los últimos días
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
¡Alístense, mi pueblo! Estoy llamando soldados a mi ejército. Ejército de los últimos días es el que estoy preparando, hijos afortunados de ser parte de MI PLAN para el tiempo del fin.
Ustedes son esos. Ustedes saben quiénes son, porque Yo los estoy llamando y los estoy entrenando.
No se distraigan, porque Satanás también los está llamando. ¿A cuál de los dos llamados van a responder? Porque el enemigo levanta a sus soldados, y Yo a los míos.
Imagínense lo que va a suceder. Los dos reinos están preparando a sus armadas celestiales y a sus armadas terrenales para el enfrentamiento final, del cual ustedes serán parte.
¡No teman! Los que teman no podrán formar parte de mi armada. Los cobardes no entran en el ejército, sino que se quedan mirando desde afuera.
¿Ustedes quiénes quieren ser? ¿Los que pelean o los que miran?
Decídete! Opta por mi. Responde a mi llamado.
Ármate. Entrena. Pelea. Destruye más obras del mal. Desata. Quiebra. Desmenuza. Libera. Corta con la espada. Defiéndete. Amedrenta. Asusta a los enemigos con tu autoridad. Desmantela. Genera caos en el otro campamento.
No dudes. Ataca al ejército enemigo. Destruye su plan. Expónlo. Derriba paredes invisibles. Cierra puertas que él abrió.
¡Anímate! Te he dado todo lo que necesitas para que en mi nombre hagas y deshagas, destruyas y reemplaces, plantes y edifiques. ¡Adelante! Ve con fuerza y arrebata, que Yo voy contigo.
Amén.
[Joel 2:11] Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?
[2 Timoteo 2:3-4] Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
[2 Corintios 10:3-4] Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.
[Jueces 7:2-3] Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil.
[Efesios 6:12-13] Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
[Jeremías 1:10] Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.