Dejen de preguntarse si los amo
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
A ustedes les parece que ven, pero no ven como deberían. A ustedes les parece que escuchan, pero no están escuchando como deberían. A ustedes les parece que saben, pero no saben como ya deberían saber.
¿Por qué no son diligentes y escudriñan? ¿Por qué no son aplicados e indagan?
Hay mucho más para aprender. Hay mucho más para atesorar. Hay mucho más para dilucidar. Pero, como no quieren venir a lo hondo, como no se quieren mojar, como no se quieren comprometer, como no quieren cambiar, no van más allá.
Sin embargo, dice el Señor, Yo igualmente los estoy llamando a servirme. Igualmente los amo como un padre ama a su hijo, aunque no se comporte 100% como a él le gustaría.
Aquí estoy, mis amados. Soy paciente, tanto como sé que ustedes no lo serían conmigo, porque los amo, porque me di por entero por los míos, los que el Padre me entregó.
Así soy Yo, un Padre que no hace acepción de personas, no hace acepción de hijos. Cada uno es bien amado. Cada uno es importante. Cada uno es estimado, precioso para mí, único, atendido, escuchado, guiado, cuidado.
¿Ustedes aman a sus hijos? Pues tampoco los aman como deberían amarlos, así como Yo los estoy amando a ustedes. Pero sepan, sepan que mi amor no depende de sus obras, de lo que hacen o de lo que dejan de hacer. Mi amor va más allá de lo que ustedes se imaginan.
A la mente humana le cuesta comprender cómo los amo Yo, porque mi amor no depende de si ustedes hacen las cosas bien o no; no cambia cuando se equivocan. Yo los corrijo, pero mientras los estoy corrigiendo los sigo amando, porque siguen siendo mis hijos.
Ustedes son mis vides escogidas. Ustedes son la manzana de mis ojos. Ustedes son mi deseo. Si fuera necesario, aunque no lo es, iría de nuevo al calvario por ustedes. Así los amo. Pero ¿cuántos de ustedes irían una sola vez por mí? Pocos, dice el Señor. Pocos.
Pero igualmente los sigo amando y amando, porque mi amor no depende de si son perfectos o no, sino que Yo los estoy perfeccionando mientras los sigo amando.
Si se caen, Yo los levanto mientras los sigo amando. Ustedes son importantes para mí; cada detalle de sus vidas. Cada lágrima que cae de sus ojos la tengo contada en mis manos.
Despierten, y dejen de preguntarse si los amo, porque ya fui a la cruz por ti, por ti y también por ti, por el amor que les tenía, que les tengo y que les tendré, hijitos míos amados.
Yo, el Padre Eterno que no hace acepción de personas
[1 Juan 4:19] Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
[Romanos 2:11] No hay acepción de personas para con Dios.
[Juan 15:13] Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
[Proverbios 3:12] Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.
[1 Corintios 8:2] Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.