No puedes seguir a otro señor
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Quiero que tengan claro que si me siguen a mí, no pueden seguir a otro señor.
Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, el Primero y el Postrero. A mí deben venir todos los que buscan la libertad. De la fuente de mis aguas deben beber los sedientos de justicia y de verdad.
Si tú sigues a las riquezas, dejas de seguirme a mí. Si tú sirves a Mamón, no puedes servirme a mí. Dirás que me sirves, pero no lo estarás haciendo; estarás mintiendo.
No te pierdas en el dinero. Pon tus ojos en lo invisible, en lo que perdura para siempre. No maquines pensando en cómo puedes hacer dinero. Si necesitas dinero, pídemelo. Yo ya sé lo que necesitas y cuánto necesitas.
Tú debes amarme siendo pobre o siendo rico. De esta manera serás rico de todas formas.
Sé sabio con lo que te doy. Adminístralo bien. Mira bien dónde siembras las semillas que te he dado, porque el que provee soy Yo y el que quita soy Yo, acorde a donde hayas sembrado. Así que fíjate bien dónde plantas tus bienes, no sea que se te quite hasta lo que te quede.
Yo soy Jesús, el repartidor.
[Mateo 6:24] Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
[Job 1:21] Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
[Mateo 6:8] No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
[Filipenses 4:12] Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
[2 Corintios 9:6] El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
Noelia: En esta palabra profética específica, cuando aquí el Espíritu Santo habla de sembrar, se refiere a dónde invertimos nuestro dinero y bienes materiales. Por ejemplo, si tú inviertes en una bruja para que adivine tu futuro, si compras cigarrillos u otra cosa para pecar, tú estás sembrando en el reino del enemigo; por lo tanto, lo que cosecharás vendrá del reino del enemigo.
Si tú inviertes tu dinero o bienes materiales en ofrendar a gente que necesita ayuda, en regalar Biblias, en apoyar a ministerios que vienen de Dios, por ejemplo, estarás sembrando en el Reino de Dios; por lo tanto, lo que vas a cosechar vendrá del Reino de Dios.