Decídete por mi y sigue mis pisadas
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Muchos corazones están agitados. «Dios nos dejó», dicen.
¿Acaso Yo no dije que estaría con ustedes hasta el fin? Sí, sí, lo dije. En cambio, los que no permanecen conmigo hasta el fin son muchos de ustedes. Me abandonan, eligen otro camino, miran para otro lado. Se esconden detrás de excusas:
«Ahora no puedo. Mañana voy a seguirte, Jesús.»
«Tengo cosas que resolver.»
«Primero quiero lograr mis metas.»
«Primero quiero un trabajo.»
«Primero quiero una familia.»
«Cuando mi esposo vuelva, te sigo.»
«Cuando encuentre una mujer, te sigo.»
«Primero necesito una casa para poder seguirte.»
«Primero necesito estar bien económicamente.»
«Me recupero del duelo y te sigo.»
«Si mis amigos te siguen, yo también.»
«No te voy a seguir, porque a mi familia no le gusta.»
«No puedo seguirte, porque mi novio es mundano.»
«Mi esposo no quiere que te siga.»
«No puedo seguirte, porque se burlan de mí.»
«Cuando mi mujer se convierta, ahí voy a poder seguirte.»
«No puedo seguirte, porque tengo hijos.»
«No quiero seguirte, porque mis padres me obligan.»
«No quiero seguirte si no lo hago de corazón.»
«Quiero seguirte, pero tengo miedo.»
«Casi te sigo, pero tengo dudas.»
Y así la larga lista continúa.
Cuando Yo venga en las nubes, solo se irán conmigo los que estén completamente decididos.
Por lo tanto, decídete. ¡Ven hacia mí! Sigue mis pisadas. Encuéntrame, porque quiero que me halles. Sube conmigo a la final trompeta.
Ven, hijito, ven. Decídete por mí. Yo valgo la pena.
[Lucas 14:15-24] Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.
[1 Corintios 15:52] En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.