Fortalezcan sus espíritus
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
2020, año de la redención. Lo dije antes y lo vuelvo a decir ahora. ¿Por qué? Porque los estoy refinando como se refina la plata siete veces en el horno de fuego, porque es a través del fuego que los materiales preciosos son refinados.
Ustedes ven caos, confusión, incertidumbre y desorden, pero Yo veo refinamiento, perfeccionamiento, procesamiento y crecimiento en mi pueblo. Por eso quiero alentarlos hoy, mis amados hijos.
¡Sigan adelante! No se dejen llevar por lo que ven los ojos de la carne, ni se dejen atrapar por los miedos y las dudas con las que el diablo los quiere rodear, porque Yo estoy ahí. Nunca he perdido mi señorío. Nunca he dejado de liderar.
¡Confíen en mí y no desmayen! Yo aún soy Dios y tengo las riendas en mis manos.
Atentos, caminen muy atentos, en estado de alerta, velando, porque el que no vele no va a poder resistir todo lo que viene. Se van a dar cuenta de que, si están fuertes en el espíritu, aunque la carne sufra, nada los va a vencer. Pero si desestiman el mantenimiento del espíritu, ni la carne ni el espíritu resistirán cada sacudón que se avecina.
Este mensaje es muy importante, dice el Espíritu de Dios, porque la carne de sus cuerpos va a sufrir, y hasta puede llegar a debilitarse cuando pase por estas tribulaciones momentáneas.
Solo por la fuerza del espíritu, cuando habita en el Espíritu Santo del que lo sostiene todo, el edificio quedará en pie. Pero si la carne y el espíritu están débiles, no hay sostén para el edificio. Ni la carne ni el alma pueden sostener al espíritu, sino el espíritu a los demás.
¿Entienden, hijitos? La carne puede morir y pasar a la tierra, de donde vino, pero es el espíritu del hombre el que tiene que estar fortalecido para el día postrero, aunque sufran y sus cuerpos se debiliten. Solo así obtendrán la victoria.
Entonces, aquellos que no lo han hecho, levanten el edificio a través de edificar sus espíritus, manteniéndose en una comunión constante con el Espíritu Santo, orando en todo tiempo e intercediendo por todos los santos y por los que han de entrar en el reino de Dios, poniendo su cuerpo en sujeción con ayuno, alabándome, levantando clamor a mí, comiendo la Palabra continuamente para que sus espíritus estén fuertes, alimentados y cimentados; viviendo en constante santidad, con una piadosa manera de vivir, apartándose del mundo y de sus suciedades; amándome, dice Dios.
Sean benditos en la gracia y en el poder de nuestro Señor Jesucristo. Con amor eterno los he amado. Amén.
[Zacarías 13:9] Meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.
[Daniel 11:35] También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.
[Proverbios 18:14] El espíritu del hombre puede soportar su enfermedad, pero el espíritu quebrantado, ¿quién lo puede sobrellevar?
[2 Corintios 4:16] Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
[Romanos 8:6] Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
[Lucas 21:36] Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.