Cada alma me pertenece
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Pueblo mío, pueblo mío, te estoy puliendo, te estoy refinando, te estoy lavando, te estoy emblanqueciendo. Aún no quieres escucharme, pero tus oídos se van abriendo de a poco, y de a poco vas entendiendo que sin mí, tu Dios, tus esfuerzos son vanos.
Yo soy el que da la vida, y Yo soy el que la quita. Yo soy el que da el aliento de vida, y Yo soy el que lo apaga.
¿Entiendes que la vida está en mis manos? ¿Piensas que todos los que están muriendo, están muriendo al azar? Pues no. Cada alma está contabilizada. No son simples números ante mis ojos. Cada alma tiene importancia. Sin embargo, tú te preguntas por qué me llevo a los que me llevo, por qué les quito el hálito de vida.
¿Quieres saber por qué? Yo voy a responderte, porque he escuchado la pregunta en tu corazón, dice el Señor.
Yo lo hago así porque cada alma es mía; me pertenece. Yo hago engendrar, y Yo hago perecer. La vida y la muerte están en mi mano, y cada segundo tiene su propósito en la vida de cada cual. No hay nada desperdiciado. Nada es por suerte, porque la suerte también es mía.
Pero a lo mejor tú piensas que me he equivocado, así como Job también pensó que Yo me había equivocado. Ilusos los que piensan que no sé lo que hago. Si Yo soy el que determinó el comienzo de la vida de un hombre, ¿cuánto más no voy a trazar su fin?
No te escudes en tu dolor; más bien entiende que Yo soy Dios. Yo soy Dios arriba, y Yo soy Dios abajo. Yo soy el que soy, y tu vida está en mi mano. Pero ámame, porque Yo realmente te amo.
El que resucita a los muertos, el que da fuerza al cansado, el que tiñe de gris el cielo y de rojo las aguas, el que da brillo a la luna, el que genera los espacios, el que hace fluir la clorofila, el que impide que choquen los astros… ese soy Yo, grande e inexplorable, Rey incomparable, el que te hizo en detalle con sus propias manos.
Diligente, escúchame, y Yo te haré entender.
Yah
[Deuteronomio 32:39] Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; Y no hay quien pueda librar de mi mano.
[Génesis 2:7] Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
[Ezequiel 18:4] He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.
[Isaías 66:9] Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios.
[Proverbios 16:33] La suerte se echa en el regazo; Mas de Jehová es la decisión de ella.
[Salmos 139:8] Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.
[Job 10:8] Tus manos me hicieron y me formaron; ¿y luego te vuelves y me deshaces?