Atiendan mi llamado y prediquen la verdad
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Este es el tiempo donde voy a abrir los ojos de mucho pueblo, porque muchos van caminando como ovejas que van derecho al barranco, pensando que las llevan hacia pastos verdes. Están engañados por hombres y mujeres malvados que solo buscan provecho para sí mismos y para los suyos.
Estos engañadores hablan en mi nombre y se llenan la boca con palabras mentirosas que endulzan los oídos de muchos cristianos tibios que no quieren ir más lejos por amor a mí.
¡Desenfunden la espada, guerreros de la luz! Rompan, destruyan, desarmen y desbaraten toda puesta en escena de estos actores y actrices del infierno.
¿Por qué esperan que Yo lo haga todo? ¡Muévanse y prediquen la verdad que corta, que raja, que despierta, que amonesta, que sacude!
El tiempo se acorta y mucho pueblo debe ser rescatado de estas lagartijas camaleónicas que cambian de color de acuerdo a lo que les conviene.
¡Atiendan mi llamado! Les he dado un látigo espiritual para que desbaraten las mesas del templo, y es la lengua que pronuncia mis dichos para cortar como espada de doble filo.
Mis varones se me duermen. Mis varones se acobardan. Los pasan por arriba como un tractor que ara la tierra. Están somnolientos, adormecidos, quedados y no van a la guerra. No tienen coraje para enfrentar a las zorras.
Estoy indignado de ver que, mientras estén cómodos, calentitos y saciados, ya se conforman y no se involucran con la milicia.
¡Despierta, pueblo mío! ¡Ataca! ¡No te dormites! ¡Es tiempo de guerra!
[Hebreos 4:12] La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
[Juan 2:15] Haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas.
[Lucas 13:32] Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra.
[Sofonías 3:4] Sus profetas son livianos, hombres prevaricadores; sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley.
[2 Pedro 2:1] Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.