Vuelvan a la gracia

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


En estos días, dice Dios, muchos de ustedes se están haciendo preguntas en sus corazones: «¿Voy bien? ¿Me falta algo? ¿Me sobra algo? ¿Estás contento conmigo, Señor? ¿Te estoy agradando, Señor? ¿Tengo que dejar de hacer algo? ¿Tengo que empezar a hacer algo? ¿Tengo que cambiar algo?»

Y así, preguntas y más preguntas fluyen de sus corazones y llegan a mi Espíritu.

Yo les respondo:

¿Qué más quieren de mí? Ya viví una vida austera. Ya fui por ustedes a la cruz. Ya sufrí como si hubiera pecado, pero sin pecado. Ya me entregué como cordero que va al matadero. Todo lo hice por ti.

¿No les alcanza? ¿Por qué quieren volver a los rudimentos de antaño? ¿Por qué desprecian mi sacrificio queriendo seguir en el pacto de la carne? ¿Acaso Yo no morí para hacerlos libres de las ataduras de la ley?

Escrito está: «Maldito el que muere en un madero». A través de esta maldición Yo los hago libres, pero no les alcanza. Quieren más. Quieren atarse a los rudimentos antiguos. No quieren la libertad del Espíritu. Prefieren las ataduras de la carne. Ponen su seguridad en rituales físicos.

¿Para qué vine? ¿No fue para romper las cadenas? ¿Por qué quieren volver a colocarse las esposas? ¿Por qué desprecian el sacrificio de la cruz?

No entendieron. No lo captaron. Se dejaron seducir y hechizar por la letra. Se dejaron llevar por doctrinas de hombres.

¿Dónde queda mi gracia, dónde está Mi poder si Yo no pudiera hacer libres a los que estaban bajo el pacto de la carne?

Gálatas insensatos, ¿quién los fascinó de tal manera que se olviden de que Yo no vine para abolir la ley, sino para elevarla a un estado mayor: al estado del corazón, al estado del pensamiento, al estado de la mente y del espíritu?

Gálatas insensatos, arrepiéntanse de quebrantar la ley del Espíritu, porque al desechar el pacto en mi sangre, me están desechando a mí, dice Jesús.

Vuelvan a la gracia. Vuelvan a caminar en el Espíritu. Las leyes están escritas en sus corazones, no en el papel.

¡Rompan las cadenas! Líbrense de las ataduras que les han colocado aquellos que aún caminan por vista y con un corazón endurecido, que no entiende que Yo vine para establecer un pacto mejor.

Son los mismos fariseos los que me siguen persiguiendo, los que se aferran a la ley de Moisés para demostrar que son hijos de Abraham porque cumplen con la ley.

Hijos de Abraham son aquellos que me creen, aquellos que me siguen, aquellos que me invocan, aquellos que me adoran en espíritu y en verdad. Hijos de Abraham son aquellos que están cimentados en la fe.

¡No los escuchen! Cierren sus oídos a aquellos que quieren imponerles cargas que no sean las impuestas sobre los gentiles. ¡Aggiornense! Está disponible para los hijos de Dios una ley espiritual mayor. ¡No sean insensatos! ¡No se dejen hechizar! ¿Por qué volver a colocar un velo cuando ya ha sido rasgado?

Despierten, amigos, y comprendan que Yo soy Dios, un Dios que los rescató de la esclavitud de Egipto. ¿Por qué volver a ser esclavos?

Yo soy el Mesías, y si no sigues mi camino, Yo no puedo caminar contigo. Yo soy el Cristo, pero si estás velado no podrás encontrarme donde Yo habito.

Amigo mío, amiga mía, date la vuelta y no te sigas metiendo en eso. Pon tus ojos en mí, en el Señor sobre el descanso. Descansa en mí, y Yo te haré libre.

[Gálatas 3:1-5] ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

[Romanos 8:1-5] Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

[Hechos 21:25] Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.

[2 Corintios 3:6] Asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.

[Gálatas 2:21] No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

[Romanos 6:14] Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

[Romanos 3:28] Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

[Gálatas 5:18] Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

[Gálatas 3:10] Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

[Juan 1:17] Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

[Romanos 4:13] Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.

[Gálatas 3:13] Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)

[Gálatas 3:19] Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.

[Romanos 7:6] Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

[Hechos 15:24] Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley

[Mateo 27:51] Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron