Quiero ser hallado

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández


De mañana me buscarás y Yo seré hallado. Cuando sale el sol, despierta la vida.

Ven a beber de mi arroyo de aguas cristalinas. Sé que tienes sed de más. Levántate temprano a buscarme y me encontrarás. Sigue mis pisadas.

He dejado la mesa servida para ti, para que desayunes conmigo al rayar el alba. Sediento estás, pero Yo ya he preparado la copa para que bebas.

Ven, amigo mío, amiga mía. No te detengas. Apresúrate a buscarme. Estoy detrás de la puerta.

Te he preparado un colchón de pastos verdes para que encuentres descanso y alivio. Es mi Espíritu lo que estás necesitando. Es mi Espíritu lo que anhelas.

Ven, amado, ven, amada, que Yo te daré de beber y ya no tendrás más sed, y estarás saciado de bien.

Amén.

[Salmos 63:1] Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas.

[Juan 7:37-39] En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

[Salmos 23:2] En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.