Mensaje profético para Brasil y las Américas
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
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Bendiciones en el poderoso nombre de Cristo Jesús. Estoy aquí nuevamente para hablar de parte del Señor en uno de los meses más agitados de este año, un año donde las aguas políticas se van a seguir agitando bastante, las piezas del ajedrez mundial se van a seguir acomodando y muchos se van a asombrar por lo que Dios va a hacer en estos últimos meses de 2026.
Por esa causa, el Señor sigue insistiendo una y otra vez en que haga honor a mi llamado y que, así como Él me ungió para ser mensajera a todas las naciones de la tierra, no deje de trabajar entregando esos sobres celestiales no solamente a su pueblo, sino a todo aquel que tenga oídos para oír y, aunque no esté en los caminos de la fe, quiera conocer la perspectiva de Dios acerca de lo que está sucediendo en el mundo en estos últimos días.
Para todo aquel que tenga oídos para oír, esta palabra profética está disponible para comer. Para todo aquel que tenga un corazón intercesor, todo lo que habla el Señor en estos últimos tiempos a través de portavoces como yo está servido en la mesa.
El Señor utiliza personas con un llamado como el mío no solamente para anunciar el porvenir, sino también para revelar las maquinaciones del enemigo contra las naciones, para que quizás los intercesores que vengan a escuchar lo que Dios quiere revelar oren por eso, clamando y pidiendo misericordia para que muchas de esas maquinaciones malignas sean detenidas o retrasadas.
Gracias, Padre celestial, por este momento donde podemos disponernos a conocer lo que hay en tu corazón para las naciones de la tierra en estos últimos meses de 2026.
Señor, los tiempos están en tus manos y los reyes están en tus manos, pero muchos de tus hijos no entienden lo que estás haciendo ni cuáles son tus planes proféticos para estos últimos días, porque no quieren oír tu voz ni leer tu Palabra. Y Tú estás aquí, utilizándome como vaso profético para traer luz a todos aquellos que están en oscuridad.
Padre de la gloria, ten misericordia de tu pueblo en este tiempo postrero y ayuda a todos aquellos que sienten que tienen la mente cerrada para que entiendan lo que nos estás diciendo, mostrando y advirtiendo.
Señor, gracias por traer claridad a través de lo que nos estás revelando, porque muchas veces inclusive tus hijos tienen opiniones personales acerca de lo que está aconteciendo en estos últimos tiempos y se equivocan. Muchas veces piensan que lo que cierto presidente o primer ministro está a punto de hacer es bueno y que Tú estás a favor de eso, pero no es así.
Hijitos, dice el Señor, Brasil está en mis manos. Brasil es una nación de mucha estima ante mis ojos, una piedra preciosa como la esmeralda, cuya luz y cuyo color se reflejan en las naciones que la rodean.
Amados míos, dice el Señor, mi mano está sobre Brasil, provocando un sacudimiento político en este tiempo.
Muchos no quieren votar para elegir un presidente porque no quieren hacerse cargo de la responsabilidad que tienen, dice el Señor. Quieren dejar que los demás voten por ellos. Se tapan los oídos porque están cansados de la corrupción en Brasil, de los políticos, de los partidos políticos, de los crímenes y de las decepciones. Pero Yo estoy llamando a mi pueblo brasilero a elegir a un rey, dice Dios.
Noelia: Estoy viendo una torta dividida en tres partes: dos partes más grandes y una parte más pequeña. Las partes más grandes representan a los que han votado por la izquierda y por la derecha, y la parte más pequeña, a los que no se han presentado a votar en las elecciones del 4 de octubre. Ninguno de los dos candidatos obtuvo los votos necesarios para ganar, por lo que habrá un balotaje en los próximos días.
Aunque la tercera parte es más pequeña que las otras dos, es demasiado grande comparada con el tamaño que debería tener, y el Señor me dice que su Espíritu va a llamar a todos esos habitantes de Brasil a cumplir con su deber ciudadano. Estoy viendo que el Espíritu de Dios ya está agitando al pueblo brasilero, llamando a los espíritus de los hombres y las mujeres a ir a votar en ese balotaje.
El Espíritu de Dios va casa por casa, trabajo por trabajo, lugar por lugar, para tratar de alcanzar y de tocar a los espíritus de los que quieren hacerse los ciegos y los sordos y mantenerse neutrales, aunque esa no es la única razón por la cual muchos no han votado. El Señor me los está mostrando ahora lavándose las manos para no votar.
Quiero aclarar que esto no es mi opinión. Yo solamente estoy cumpliendo con la tarea que el Señor me ha dado: comunicar a su pueblo lo que Él quiere hacerle saber. No estoy involucrada en estas elecciones ni estoy a favor o en contra de ningún partido político o candidato, sino que simplemente estoy cumpliendo mi rol de mensajera.
Es el Señor el que quiere movilizar a aquellos de su pueblo en Brasil que no han participado en estas elecciones y hacer que se levanten de la silla donde están sentados y ejerzan su responsabilidad ciudadana votando en este balotaje.
El Señor me muestra que dentro de esta tercera porción de la torta hay un gran porcentaje de cristianos que creen que Dios no se involucra en la política, que creen que es mejor no meterse en estos asuntos.
Pero Dios está indicando justamente lo contrario y está llamando a todos los hermanos en Brasil a involucrarse en esta elección y a pedir al Espíritu Santo inspiración para saber a quién votar, porque Dios quiere usar esta elección para cumplir su voluntad en Brasil.
Así que, como primer punto en este mensaje profético, el Señor me hace saber que es el Espíritu Santo el que se está moviendo en Brasil para agitar las aguas y llamar a todos aquellos que no se han involucrado en estas elecciones presidenciales.
El Señor me dice que esta es una respuesta para algunos de ustedes que se preguntaban si tienen que participar de esta votación o no. El Señor dice que se involucren en los asuntos de su nación, porque cada uno de sus votos puede contribuir a que el propósito de Dios para Brasil se cumpla o se deje de cumplir. Esto es parte de la responsabilidad que tiene cada ciudadano que puede votar en Brasil.
Hijitos, dice el Señor, no se hagan los ciegos y no se hagan los sordos.
Noelia: El Señor me muestra que algunos no solo no quieren involucrarse, sino que ni siquiera quieren saber qué está pasando. Se mantienen ajenos a esta situación y no entienden que el pueblo cristiano brasilero tiene que ser activo en estos asuntos, porque Dios quiere utilizarlos para cumplir sus propósitos en esa nación.
Hijitos, dice el Señor, voten con fe, porque estoy inspirando a muchos para que sepan a qué candidato tienen que votar.
Noelia: El Señor me muestra que Él quiere que Brasil se abra para formar parte de una alianza de presidentes con ideologías similares, más que nada de la derecha, para que se forme una especie de superunión sureña.
El Señor quiere que estos presidentes se junten para proteger los recursos naturales de América del Sur, reivindicar ciertos valores cristianos que se habían relegado, reforzar los límites de sus países y proteger a América del Sur del islam y de las células terroristas que quieren venir en mayor cantidad para provocar atentados terroristas en este lado del mundo.
El Señor dice que América del Sur tiene que unir sus esfuerzos para defender su tierra del islam. Y veo una bandera con una medialuna que avanza del este al oeste, lo que significa que las potestades del islam quieren venir a dominar en este territorio sureño, y Brasil no está exento.
El Señor está poniendo en el corazón de los líderes de las Américas el deseo de cerrar las fronteras a este movimiento, que primeramente se está dando en lo espiritual y después se manifiesta en lo físico a través de la migración de los musulmanes.
Es el Señor el que está llamando a estos presidentes a reforzar sus fronteras. Es el Señor el que está advirtiendo a esas cabezas que deben reforzar las leyes migratorias para que lo que está invadiendo Europa y otras partes de la tierra no venga con la misma fuerza para este lado. Lo he visto antes y lo sigo viendo ahora como un cáncer que se expande rápidamente.
El Señor indica a sus hijos que deben intensificar su intercesión por esto, especialmente por las fronteras de los países de las Américas y por sus presidentes, para que no duden en ponerles un freno a aquellos migrantes que el Espíritu de Dios les indique.
Es el Señor el que está haciendo sus corazones fuertes como el acero para guardar esta parte de la tierra, y esa determinación va creciendo cada vez más. El Señor está inspirando a las cabezas de los países de las Américas a cuidar sus territorios. Y veo que, a medida que bajamos desde América del Norte hacia América del Sur, la influencia del islamismo va disminuyendo.
Dios llama especialmente a los sudamericanos a interceder para que esta situación se mantenga así y a prepararse para la migración que estoy viendo y que se va a dar en el futuro hacia esta parte del mundo.
Dios dice que vienen células terroristas, no solamente a Brasil, sino a toda Latinoamérica, para atacar, para destruir, para matar, para contaminar, para desviar, para desmoralizar a las naciones latinoamericanas.
En el mensaje anterior, el Señor habló acerca de cuidar nuestro territorio, defender lo nuestro y no permitir que se nos quite de las manos lo que nos corresponde. Y ahora está dando más luz sobre esto y recalcando que hay una invasión terrorista que se está dando y que se va a seguir dando.
El islam sale a conquistar. El islam sale a invadir y a poblar, y Dios está convocando a su pueblo a clamar por las tierras y a clamar por los gobernantes para guardar nuestros límites. Dios nos está llamando a involucrarnos en estos asuntos no solamente espiritualmente, a través de la oración, la intercesión y el ayuno, sino también ejerciendo nuestros derechos ciudadanos.
Veo que Brasil cambia de color. Brasil es una gran pieza en el tablero de ajedrez mundial de estos últimos días. Veo un lingote de oro muy grande e importante en Brasil, por lo cual es decisivo lo que suceda en ese país en los días que vienen.
Por lo tanto, el Señor está llamando no solo a los brasileros a interceder por su nación y por lo que Él está exponiendo hoy, sino también a todas las naciones latinoamericanas, porque lo que suceda en este país va a impactar el resto de la región.
Estoy viendo que se forma un gran bloque sudamericano con una misma ideología, con un mismo pensar, con un mismo sentir. Se forman conexiones en los aires entre Brasil y otras naciones.
Lo que viene es grande, dice el Señor. Lo que viene es importante. Estoy sacudiendo el tablero mundial. Estoy dando vuelta las cosas. Estoy levantando lo que está abajo para humillar lo que está arriba.
Noelia: Dios repite lo que ya ha dicho antes a través mío. Él se glorificará en el sur de las Américas para sorprender al mundo, y muchos de Oriente van a venir para este lado del mundo. Muchos en Oriente van a envidiar lo que va a suceder en estos tiempos postreros en este lado del mundo.
Lo humillado será exaltado, dice el Señor, y lo exaltado será humillado.
Noelia: Veo un fuego que nace en Tierra del Fuego, en el extremo austral de las Américas, y sube hacia el norte.
Tengan fe, dice el Señor, pero también hagan lo que tengan que hacer.
Estoy agitando a Brasil para que reaccione. Estoy llamando a los intercesores en Brasil para que me pidan que traiga a la luz los crímenes que han cometido sus cabezas. Les estoy pidiendo que clamen por justicia en Brasil.
Les estoy pidiendo que conquisten territorios que han sido contaminados por causa de los brujos que han sido contratados por su cabeza, dice el Señor. Le estoy pidiendo a toda la gente profética en Brasil que reconquiste territorios que fueron entregados al enemigo por gente como Lula da Silva. Estoy llamando a mis poderosos intercesores brasileros a pedir justicia para una nación que ha sido corrompida por ese mandatario.
Hablen, hijitos, dice el Señor. Intercedan proféticamente para que les revele cómo romper esas cadenas que han mantenido atadas ciertas cosas en Brasil por causa de la corrupción y de la injusticia que se ha cometido en la presidencia de Brasil.
Pídanme que exponga lo que hay en los bolsillos de da Silva, dice el Señor. Pídanme que haga salir a la luz esta red de conexiones que van por debajo de la tierra y que él utilizó para lograr su cometido. Oren por justicia.
Noelia: Escucho la palabra «cárcel», y el Señor me hace saber que esa sería la justicia para Lula da Silva. Y escucho también las palabras «corrupción», «negligencia», «mafia».
Estoy llamando a mi pueblo a que me pida luz en los asuntos presidenciales, dice Dios, porque hay corrupción que quiero exponer, hijitos. Hay una red que quiero desmantelar.
Pero para eso, quiero que intervenga mi pueblo que está ungido para arrancar, derribar y destruir todo lo que no viene de Mí, para que, una vez liberado el espacio, plante, edifique y construya lo que venga de mi corazón.
Pídanme que exponga lo que está escondido a sus ojos y a la justicia brasileña, dice el Señor, porque hay muchas cosas que ustedes no saben, pero Yo sí las veo. Hay muchas injusticias y delitos graves que se han cometido, y mi balanza está pesando todo.
Noelia: Estoy viendo que esta red de corrupción de la cual el Señor está hablando comienza a caer, así como cayó y aún sigue cayendo la red de corrupción de Cristina Kirchner en Argentina.
Estoy viendo entramados políticos y negocios, y el Señor me hace saber que hay personas con las manos sucias, que han metido la mano en el tesoro nacional.
El Señor está llamando a sus intercesores en Brasil a pedirle en oración que todo esto sea puesto sobre la mesa para que los responsables sean llevados a juicio y condenados.
Soy Yo el que les habla, el Juez perfecto, el que juzga todas las cosas sin equivocarse, dice Dios, el que pesa a la perfección en una balanza no corrupta. Estas palabras vienen de Mí, y soy Yo el que las habla para que ustedes sepan cuál es la verdad y qué voy a hacer.
Oren por la justicia de Brasil, dice el Señor. Oren por los jueces y por las cortes. Oren, porque muchos están comprados. Muchos han recibido coimas.
Noelia: Dios me muestra que hay una gran red de corrupción en la justicia brasileña, y Él llama a su pueblo a orar.
Este es el momento para interceder por eso, dice el Señor. Este es el momento para intervenir en estos asuntos, porque Yo soy ciertamente el que pone reyes y el que quita reyes, y también soy el que les paga acorde a lo que hayan hecho. Y la justicia que hago es en parte por el clamor de mi pueblo.
[Lucas 18:7] ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?
[Daniel 2:21] Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
Brasil cambia, dice Dios. Brasil gira el timón de su barco. Y soy Yo el que está llamando a mi hijo —Brasil— a unirse a esta coalición sureña de líderes y países que tienen en su corazón oponerse a lo que quiere invadir a Sudamérica.
Los amo y estoy escuchando sus oraciones. Tengo mucho pueblo en mi nación brasileña, pero aún falta que muchos se activen, que hagan lo que tengan que hacer y que no se laven las manos. Y Yo también estoy pesando en mi balanza qué hacen con la responsabilidad espiritual que tienen.
Brasil es Mío, dice Dios, y lo estoy llamando a un cambio. Espero que mi pueblo se active y no se distraiga, porque Brasil es clave para los tiempos finales y grande es su influencia en el mundo.
Noelia: Estoy viendo un mapa y dos ojos grandes que se fijan en el territorio de Brasil.
Todo el mundo va a ver lo que voy a hacer en este gigante latinoamericano, dice Dios, en este gran reino que voy a levantar en estos últimos tiempos.
De Brasil saldrá una luz capaz de iluminar hasta muy, muy lejos, dice Dios, pero mi pueblo debe orar para que se cuiden las fronteras, para que se cuiden los mares, para que se guarden las murallas espirituales de esta nación.
Mi pueblo debe colocarse en la brecha y levantar vallado, dice Dios, porque lo que sucedió en España —hablando de los migrantes que invadieron Ceuta— viene para este lado de la tierra. Y para cuando eso suceda, las fronteras y las costas de Brasil ya deberían estar preparadas, al igual que las de los demás países que tienen costa sobre el Atlántico.
Noelia: El Señor dice que esto es una advertencia sobre los movimientos migratorios de los últimos tiempos. Se está planeando una invasión del este al oeste, y el Señor está advirtiendo a su pueblo y a los reyes para que se preparen para ese momento. Son olas de migración difíciles de frenar si para cuando lleguen a este lado como un tsunami, no hay ninguna barrera que las pueda contener.
Deberán fortalecerse las leyes, dice Dios. Deberán reforzarse las guardias. Deberán tomarse medidas extremas para no dejar que el enemigo entre a invadir estas tierras sureñas.
Noelia: Yo bendigo a Brasil y a su tierra en el nombre de Jesús.
El Señor también me muestra que viene fuego literal sobre esta tierra. Vienen olas de incendios forestales y de incendios en distintas áreas, y esto va a suceder en parte por causa de los rituales que se han hecho en el trono de Brasil, abriéndole la puerta a estas potestades incendiarias para quemar ciertas porciones del territorio de Brasil.
Clamen por arrepentimiento, dice Dios. Clamen y arrepiéntanse en nombre del pueblo por la brujería que se ha hecho en esa tierra, porque en vez de bendecirla la han maldecido, y en vez de purificarla la han ensuciado.
Clamen como clamó Daniel por el pecado de su pueblo. Clamen en nombre de aquellos que se han equivocado, y voy a escuchar, dice Dios. Clamen para que, una vez juntadas en mi copa las oraciones de clamor por la tierra brasileña, este incienso sea derramado a su tiempo sobre esos campos y ese fuego no alcance la magnitud que habría alcanzado.
Clamen por mi tierra brasileña, dice el Señor. Bendigan este país y doblen rodillas, brasileños, para pedir por lo que viene.
Noelia: El Señor también quiere clamor por el balotaje que viene en estos días. El Señor pide a su pueblo en Brasil que interceda por la parte final de estas elecciones para que no avance ningún plan para robarlas.
Su oración es clave, dice Dios, y mis narices están esperando oler el incienso de su petición.
Noelia: Clamamos por el fuego del Espíritu Santo en Brasil, Señor. Clamamos por una purificación en tu pueblo. Clamamos para que bendigas esta tierra. Clamamos por dirección para tus hijos, para que sepan lo que tienen que hacer y para que apoyen tus propósitos.
Clamamos por el trono de Brasil, Señor, y para que sean expuestos los planes de los corruptos. Clamamos para que tu justicia se vea en esa área, para que levantes lo que está caído en este país vecino.
[Salmos 33:5] Él ama justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
Gracias, Señor, por este mensaje profético para dirigir a tu pueblo y a tu ejército intercesor de estos últimos tiempos. Confirma este mensaje a cada uno de tus hijos, Señor.
Alabado sea el Señor. Saludos desde Mendoza, Argentina.