Groenlandia ha sido marcada
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
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En esta oportunidad quiero compartir con ustedes lo que el Señor me ha mostrado acerca de Groenlandia, la isla más grande del mundo.
Hace un mes, mientras estaba intercediendo con uno de mis grupos de intercesión profética, el Señor nos indicó que teníamos que interceder por esa región y me habló de algunas cosas que se estaban gestando para ese lugar.
Llamativamente, antes de ayer hubo un eclipse solar cuya franja de totalidad pasó por Groenlandia, y esto no es casualidad. Más allá de ser fenómenos poco comunes e impactantes de ver, los eclipses solares también son señales, porque una de las maneras en que el Señor habla es a través de los movimientos de los astros.
[Hechos 2:19-20] Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto.
[Génesis 1:14] Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años.
[Mateo 2:1-2] Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
[Lucas 23:44-46] Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad. Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.
Dios habla a través de su creación, y tenemos que prestar atención a estas cosas sin cruzar los límites que Él estableció, pero tampoco descartarlas pensando que prestarles atención es astrología.
Acerca de Groenlandia, el Señor me mostraba que distintas potencias mundiales están interesadas en este lugar por su ubicación estratégica y por sus recursos naturales. No es solamente Estados Unidos.
Como todo el mundo sabe, Donald Trump ha expresado abiertamente su interés en adquirir esta isla, pero hasta el día de hoy Dinamarca ha dicho que no, y la población local tampoco quiere pasar a formar parte de otra nación.
El Señor me decía que a los gobernantes de esas potencias mundiales no les importan los pocos nativos que viven allí y que, si para quedarse con ese territorio y sus recursos tienen que eliminarlos, lo van a hacer.
El Señor también me decía que Groenlandia tiene tierras raras y otros minerales que aún no han sido descubiertos, y que el hielo se va a ir derritiendo cada vez más rápido, lo que va a permitir descubrir cada vez más de estos recursos naturales.
En otros mensajes proféticos, el Señor ya ha dicho que en distintos lugares de la tierra existen importantes yacimientos de oro, y los países donde se encuentran ni siquiera saben que están allí. Pero, como el Señor también ha dicho, la geografía va a ir cambiando, y esto va a hacer que cada vez se descubran más de estos yacimientos.
En estos tiempos postreros, las naciones más importantes se van a pelear por los recursos, porque son necesarios para fabricar armas para las guerras que vienen, pero también para la robótica y la tecnología. Por eso, los lugares donde se encuentran estos recursos se van a volver cada vez más importantes.
El Señor me decía que hay islas australes muy frías donde se van a encontrar recursos naturales importantísimos, y que las naciones se van a pelear por ellas. Una de esas naciones es Inglaterra, que vuelve a tener protagonismo en estos últimos tiempos. Inglaterra estira el brazo para tomar territorios y quedarse con esos recursos naturales.
El Señor me decía que Inglaterra tiene una capacidad especial para extraer recursos de la tierra y fabricar la maquinaria necesaria. Inglaterra sabe cómo explotar esos recursos de manera eficiente y no se va a quedar quieta.
Entonces, los hijos de Dios que viven en países con islas donde se van a descubrir recursos naturales van a tener que orar para que haya una protección especial sobre esos recursos, para que el Señor revele dónde están los que todavía no han sido descubiertos y para que los gobernantes tengan la inspiración necesaria para proteger esas zonas.
Ahora veo el mapa del mundo, con puntos rojos que varias naciones ya tienen marcados para atacar y quedarse con esos lugares específicos, porque saben que hay una carrera armamentística y una pelea por la robótica, y que se viene una revolución industrial robótica, de la que el Señor ya ha hablado a través mío.
Los robots van a llegar a superar en número a los seres humanos, y también va a haber ejércitos de robots. Algunas de las guerras del futuro van a ser entre robots, y vamos a ver cosas que hoy parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Pero para fabricar todos esos robots se necesitan recursos naturales.
El Señor decía que las guerras también se van a dar en el mar, y va a haber más derrames de petróleo sobre el agua.
Además, el agua se va a volver cada vez más importante. Los ríos se van a ir secando y muchas naciones se van a quedar sin agua. Esto ya lo estamos viendo en algunos lugares, pero va a llegar a niveles extremos, y las naciones que van a tener suficiente agua para el consumo humano van a tener cada vez más importancia.
El agua va a llegar a ser más valiosa que el oro, y mucha gente se va a mudar de los lugares donde vive ahora. Algunas ciudades van a quedar desiertas porque se va a acabar el agua de los ríos de los que dependían. El hombre se va a mover como un nómada, buscando lugares donde todavía haya agua, pero esos lugares van a ser pocos y cada vez más gente se va a concentrar en ellos.
Todo se va a los extremos, y las almas también necesitan ser extremas. Van a ver cómo los gobernantes se vuelven cada vez más apasionados y más extremistas. Todo va a ser blanco o negro, porque este es un tiempo extremo, un tiempo sin medias tintas.
El Señor también me decía que muchas islas van a desaparecer, en parte porque el nivel del mar va a aumentar por el deshielo de los glaciares y por los cambios geográficos que vienen al mundo.
Con respecto a Groenlandia, el Señor me la mostraba en una visión como un pedazo de tierra del cual tiraban dos brazos: uno del lado este y otro del lado oeste. También vi una guerra en Groenlandia o por Groenlandia, que se va a dar no solamente por su ubicación estratégica y por los recursos que van a ser descubiertos, sino también por el agua.
Veía que a medida que el hielo se derretía, se iban descubriendo recursos naturales importantísimos, y entonces los buitres de alrededor venían por ellos.
El Señor me decía que estos países no tienen misericordia y que tenemos que orar por los que viven en Groenlandia, porque los quieren eliminar. Lo único que los magnates del mundo van a querer es que sus naciones sobrevivan a las catástrofes mundiales que vienen y que se queden con el poder mundial. Y para ellos, eliminar a un puñado de gente es un pequeño sacrificio para que sobrevivan muchos más.
[Juan 11:50] Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.
El Señor me mostraba que Putin es uno de los que piensan de esta manera. Para él es preferible que mueran unos pocos miles de personas que viven en Groenlandia si así puede quedarse con la isla. Putin lo ve como un pequeño sacrificio que hay que hacer para que la «gran Rusia» resurja.
El Señor me decía que a Groenlandia no le conviene independizarse porque si lo hiciera sería un blanco muy fácil.
El Señor me insistía en que tenemos que interceder por la conversión de los nativos de Groenlandia, porque allí el cristianismo tiene muy poca presencia. También tenemos que interceder por las regiones que van a ser especialmente sensibles en estos últimos tiempos, y por las guerras que van a seguir viniendo.
La situación en España también se va a complicar, y este eclipse que ha oscurecido gran parte del país también es una señal para ella, pero hoy no voy a hablar de eso.
Vamos a cerrar con una oración.
Amado Padre celestial, gracias por tus revelaciones. Gracias por hablar con tanta claridad, Señor. Gracias por mostrarles a tus hijos lo que estás haciendo y lo que vas a hacer. Gracias por impartir misericordia ahora en los corazones intercesores, Padre.
El Señor me hace saber ahora que muchos de ustedes están sintiendo dolor por todo lo que he hablado en este mensaje, pero es un dolor bueno, porque está conectado con la misericordia y la empatía hacia los que están sufriendo en estos lugares del mundo donde explotan bombas, donde los hombres se están matando, donde hay catástrofes, donde la gente pierde a sus seres queridos y donde el sufrimiento va creciendo en los corazones.
El Señor dice que usemos ese dolor y esa empatía para interceder, para que muchos conozcan al Señor y tengan esperanza y vida eterna, aunque quizás tengan que partir de este mundo.
El Señor dice que no nos dejemos dominar por el miedo, que entendamos que hay un plan profético que se tiene que cumplir de principio a fin, que Él sabe lo que hace, que tiene a sus hijos en su mano y que los escucha.
No tengan miedo, hijitos, dice el Señor, porque todo lo que estoy anunciando tiene que acontecer para que, llegado el momento, existan un nuevo cielo y una nueva tierra. Todo lo que ustedes ven ahora tiene que ser destruido para reemplazarlo por algo nuevo, mejor y eterno.
Resistan hasta el final, dice el Señor. Resistan y ganen entendimiento a través del estudio y la meditación de la Escritura. Mi mano aún se mueve sobre el mundo, salvando, llamando, concediendo arrepentimiento.
Oren por los nativos de Groenlandia, dice el Señor. Ellos se sienten indefensos y ya tienen miedo, porque saben que hay gigantes que quieren atacarlos. Oren por ellos, porque tienen razón para sentirse así.
Intercedan por los nativos. Intercedan por los aborígenes, dice Dios, para que quizás algunos de ellos se conviertan a Mí. Todo es posible para Mí.
Noelia: Estoy viendo mucha sangre derramándose en Groenlandia. Estoy viendo hielo mezclado con sangre, y Dios me dice que se va a derramar sangre.
Dios dice que así como en el pasado hubo lugares que fueron conquistados y sus habitantes eliminados, de la misma manera va a suceder en Groenlandia, que por su ubicación estratégica es un lugar de paso y de conexión codiciado por varias potencias mundiales.
Van a tironear de ella desde distintos lados, dice Dios, como queriendo partirla.
Oren por esto, dice el Señor, y oren también por otras islas que les voy a revelar, por las que voy a llamar a la intercesión, porque los colonizadores del mundo se están preparando para conquistar lo que piensan que debe pertenecerles, sabiendo que en algunos casos tienen más fuerza que los lugares que quieren conquistar.
Va a haber abuso de poder, dice el Señor, y el más fuerte va a usar su fuerza contra el más débil.
Tengo un plan para los últimos días, dice Dios. A algunas cosas les pongo un freno, pero otras las acelero.
Muchos de mis hijos van a pasar por situaciones difíciles para que su fe sea probada, dice el Señor. Van a ver cosas terribles para que sus corazones sean refinados, pero están en mi mano.
Resistan la prueba de los últimos días. Yo les doy lo que necesitan y estoy con ustedes, dice el Señor. No lo duden ni por un momento.
Pero deben caminar en santidad. Deben cerrar toda puerta de pecado al enemigo. Deben fortalecerse espiritualmente a través de la oración, la adoración y el ayuno, velando y estando alertas, cuidando lo que les di, intercediendo y manteniéndose activos, no pasivos.
Los amo, dice el Señor. Por eso pongo luz sobre lo que viene. Y mientras el mundo se sumerge en la oscuridad —y los eclipses solares también son una señal de esa oscuridad—, sobre mi pueblo coloco luz a través de la palabra de revelación que les doy.
Noelia: Veo a alguien que está en su casa, de noche, y enciende una vela. Esta visión representa que debemos velar, estar despiertos y escuchar las alertas proféticas para cada país en particular, porque el Señor está anunciando por palabra profética dónde van a ocurrir terremotos, tornados y otros desastres naturales.
El clima va a cambiar. Entiendan que no hay lugares exentos del juicio de Dios y que en las ciudades van a empezar a verse cosas que antes no se veían.
Tengan esperanza, dice el Señor, pero también hagan lo que tengan que hacer y escuchen mi voz.
Amén.