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Bendiciones en el precioso nombre de Cristo Jesús. El Espíritu de Dios quiere ministrar hoy a algunos de ustedes que se sienten perdidos, que sienten que han perdido la dirección, que sienten que están en un lugar donde no tienen que estar o que no tienen paz acerca de ciertas decisiones que han tomado.

La Biblia dice:

[Romanos 8:14] Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

Mientras oraba en mi cuarto secreto, tenía algunas visiones donde veía a algunos hermanos y hermanas preguntándose en sus corazones: «¿Estaré bien donde estoy? ¿Estará bien la dirección que he tomado? Hay ciertas decisiones que me hacen ruido y no estoy del todo convencido de que el rumbo que he elegido es del todo correcto. No siento la paz del Espíritu de Dios».

Específicamente a ellos quiere ministrarles el Señor hoy, y les dice a todos los que se sienten así:

Tranquilos, hijitos. Calmen las tormentas de sus espíritus. Siéntense a escuchar con tranquilidad y confianza lo que les voy a hablar, sabiendo que tienen un Padre bueno que se encarga de sus hijos. Cuando pierden el camino, cuando pierden la dirección, cuando pierden su norte, voy y los busco para reubicarlos donde tienen que estar.

Hijitos, siéntense y tranquilícense, dice el Señor, y tengan paz a través de estas palabras que les hablo por mi sierva Noelia, porque les hablo desde el amor y no desde la condenación, porque les hablo para salvarlos de muchos errores y de las consecuencias que estos pueden acarrear si no corrigen sus pasos y sus caminos.

Algunos de ustedes se han desviado un poco del camino por donde tenían que caminar, dice el Señor, pero hoy estoy aquí, hablándoles para arreglar esas brújulas que ahora tienen sus agujas sueltas y no están marcando bien la dirección.

[Salmos 143:10] Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

Algunos de ustedes no tienen paz, por más que están orando, por más que me están buscando, por más que están leyendo la Palabra, por más que se congregan, por más que están cumpliendo con los deberes cristianos, y sienten que son como una pieza del rompecabezas que no está donde debería estar, dice el Señor.

Esto es así porque, cuando uno de mis hijos se desvía del camino por el que tiene que caminar, cuando se desvía de la dirección adonde Yo quiero que vaya para que cumpla con su destino profético, la paz se retira de su espíritu, como una señal de que se perdió.

Por eso muchos de ustedes se estaban preguntando todos estos días atrás: «¿Qué me pasa? ¿Por qué no me siento bien después de haber tomado tal o cual decisión? ¿Será esto lo que Dios quería que haga? ¿Será este el lugar al que verdaderamente el Señor me llamó a mudarme? ¿Será este el trabajo donde tengo que estar?».

Noelia: El Espíritu de Dios quiere enseñarte hoy que una de las señales para saber si uno está donde Dios quiere que esté es la paz. Si no estás en pecado voluntario, si tus manos están limpias y tus vestiduras blancas, si estás haciendo lo bueno y no lo malo, pero aun así no hay paz en tu vida, una de las razones puede ser que te has desviado de tu destino profético individual.

El Espíritu Santo me dice que esta es una de las maneras en las que Él se comunica con los suyos: a través de la presencia de la paz o a través de la ausencia de la paz. Y una de las maneras en las que ustedes pueden saber si están haciendo lo que Dios quiere que hagan es si hay paz en ustedes o si esa paz se ha retirado de ustedes.

El Espíritu de Dios los invita a preguntarse desde cuándo perdieron esa paz, y les habla a aquellos que se han desviado del camino.

Pregúntate en tu corazón desde qué momento se retiró de tu vida la paz que antes podías experimentar, dice el Señor. ¿Fue después de tomar una decisión específica? ¿Fue desde el momento en que lo decidiste en tu corazón, aun cuando todavía no lo habías llevado a cabo?

[Isaías 32:17] El efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.

Noelia: El Espíritu me muestra ahora que, aun cuando todavía no hemos concretado ciertas cosas que pensamos hacer, si ya decidimos en nuestro corazón que las vamos a hacer, el Espíritu Santo inmediatamente nos quita la paz como una señal de que vamos a desviarnos de la voluntad de Dios. Su manifestación en nosotros mengua en el mismo momento en que tomamos una decisión que nos desvía del camino que Dios nos ha marcado.

El Señor me revela que, para algunos de ustedes, esta palabra es una respuesta, como si Dios les estuviera hablando en la cara.

Otros tomaron una decisión y la llevaron a cabo, e inmediatamente las puertas comenzaron a cerrarse. Algunos se mudaron de ciudad y las puertas empezaron a cerrarse. No encontraron trabajo, no se solucionaron los problemas de vivienda y comenzaron a aparecer nuevos problemas. Las conexiones con otras personas empezaron a cortarse, y les está costando relacionarse con gente nueva.

Es como si dieran un paso adelante y se encontraran con una pared, como si dieran un paso hacia la izquierda y se encontraran con otra pared, y lo mismo hacia la derecha. Todos los caminos están cerrados, y ustedes se sienten literalmente en un callejón sin salida.

Algunos de ustedes soñaron que se encontraban en un callejón sin salida y, en algunos casos, Dios también les mostró en el sueño, de manera directa o simbólica, qué tenían que hacer para salir de ahí.

Como una de las facetas de este ministerio es edificar a la iglesia en todo lo que tiene que ver con sueños, visiones y su interpretación, lo que hace el Señor cuando doy un mensaje profético es relacionar lo que estoy diciendo con lo que ustedes están soñando o recibiendo en visión.

El Espíritu me muestra ahora otro sueño típico que indica que te desviaste del camino: vas manejando y, de repente, el auto se detiene y no puedes avanzar, o la carretera se corta y tienes que volver atrás. Y Dios te dice que prestes atención a tus sueños si tienes dudas acerca de si estás alineado con su plan para tu vida, porque Él puede confirmarte a través de ellos si estás bien o si te desviaste.

Y me viene a la mente el ejemplo de Labán, donde vemos que Dios puede utilizar los sueños para rescatar a alguien de desviarse de su voluntad o de hacer algo que no le agrada.

[Génesis 31:24] Vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.

De la misma manera, Dios habla a sus hijos en este tiempo para guardarlos de cometer errores que puedan afectar no solo su presente y su futuro, sino también la vida de sus familiares.

Si tienes este tipo de sueños, llévalos a Dios en oración, porque puede ser el Señor mostrándote que perdiste el norte, que tu brújula no está bien ajustada o que tu GPS te marcó un camino equivocado. Dios quiere salvarte de esos errores y hacerte volver al camino que tiene para ti, para que tengas éxito en el propósito de tu vida y se cumpla lo que Él quiere hacer.

Algunos de ustedes se sienten estancados. Sienten que no pueden avanzar en su propósito. Sienten que todo está quieto, que no se mueve nada. La gloria de Dios no se ve en su vida. Y el Señor me hace saber que, en algunos casos, esto pasa porque tomaron decisiones fuera de la voluntad de Dios. Tomaron un camino que Dios no les marcó.

La mayoría de ustedes no lo hicieron a propósito, sino que simplemente se equivocaron. Pero a otros Dios les marcó que no vayan por ese camino, y lo hicieron igual.

Dios me dice que algunos de ustedes sí lo consultaron y buscaron su voluntad, oraron y estuvieron atentos, pero simplemente no esperaron el tiempo que tenían que esperar hasta que Dios les marque la dirección, y se adelantaron.

Muchas veces, la causa de este error es la ansiedad: no querer esperar más, querer que las cosas cambien ahora. Este es un problema que muchos de ustedes tienen que resolver: querer adelantarse, no querer esperar, no tener paciencia.

[Salmos 27:14] Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.

Dios me muestra ahora que muchos de nosotros somos muy inquietos y queremos todo de inmediato. A veces estamos pasando por situaciones que nos gustaría ver cambiar, pero no tenemos la paciencia para esperar a que Dios se mueva en ese asunto, a que Él resuelva esas situaciones y a que sea Él quien abra los caminos, y no nosotros a la fuerza, porque eso tampoco se puede hacer. La Biblia dice:

[Isaías 28:16] Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

Este es el versículo más importante de este mensaje, porque, para muchos de nosotros, el problema está en querer adelantarnos.

El Señor me muestra que el mensaje de hoy va a salvar a muchos de ustedes de hacer cambios drásticos en sus vidas antes de tiempo: casarse, mudarse o entrar en un ministerio antes de que Dios los ponga ahí. Este mensaje llega justo a tiempo para muchos de ustedes.

La ansiedad no es un problema solamente de los inconversos, sino también de muchos de nosotros, y tenemos que tomar las riendas en este asunto.

Veo un caballo que quiere correr más rápido de lo que debe correr, y el Señor dice que primero tenemos que tomar conciencia de esto, porque puede llevarnos a cometer errores que a veces son fatales o necesitan años para corregirse.

El Señor me dice que la iglesia tiene que tomar las riendas de ese caballo que quiere correr desenfrenadamente por el campo.

Los errores que algunos de ustedes cometieron han sido por adelantarse, por estar fuera del tiempo de Dios, por tener desajustado el reloj profético en sus espíritus y, en algunos casos, también por rebeldía, por querer ir adonde quieren ir y en el tiempo en que quieren ir.

Cuando una persona es ansiosa, muchas veces el Señor permite que tenga que esperar más. Cuanto más quiere adelantarse, más se extienden los procesos, no para hacerle mal o para llevarle la contra, sino para sanarla, enseñarle a esperar y ayudarla a cultivar la paciencia.

Aunque Dios puede hacer lo que quiere, normalmente la paciencia no cae del cielo de un día para otro. Hay que cultivarla, regarla y esperar a que crezca. Y muchos de nosotros no estamos dispuestos a esperar con paciencia el tiempo necesario hasta ver el fruto.

Muchos de ustedes se han salido del camino de Dios por ignorancia y ahora están sufriendo las consecuencias, ya sea por haberse apresurado y haber creído que no había otra solución, o por no haber confiado en Dios cuando les dijo que esperaran un poco más.

Pero otros se desviaron a propósito y ahora están peor que los primeros. Aunque Dios les había dicho que no lo hagan, ustedes desobedecieron, y no solo perdieron la paz, sino que también sienten el redargüir del Espíritu Santo. Se sienten como Jonás cuando desobedeció al Señor y tuvo que arrepentirse y pedirle una nueva oportunidad para obedecerle.

Cuando ustedes se desvían de la voluntad del Señor y del camino que Él quiere que caminen, la paz se retira hasta cierto punto si lo hacen por ignorancia. Pero, si lo hacen voluntariamente, como Jonás, la paz puede retirarse por completo, y entonces se sienten como si el Señor ya no estuviera con ustedes, aunque Él siempre busca redirigirlos, corregirlos y hacerlos volver al camino recto.

Hijitos, no se preocupen, dice el Señor. No se preocupen.

Noelia: El Señor quiere que se calmen, y veo que el diablo quiere hacerlos sentirse más culpables de lo que deberían. Pero la Biblia dice:

[1 Juan 1:9] Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

La solución es que se arrepientan de haberse desviado, de haber tomado decisiones fuera de la voluntad del Señor, de haber supuesto cuál era su voluntad para ustedes y de haber querido avanzar aun cuando todas las señales indicaban que ese no era el camino.

El Señor dice que se arrepientan aquellos que sí supieron por el Espíritu Santo que no debían ir por ese camino y aun así fueron, porque fueron tercos y testarudos, empeñados en hacer lo que querían en su corazón y en tomar decisiones que el Espíritu Santo ya les había indicado que no debían tomar.

Arrepiéntanse y pidan perdón, cualquiera sea el nivel de desobediencia, cualquiera sea el nivel de desvío, porque Dios quiere ayudarlos a volver al camino correcto.

El Señor me revela que otra de las razones por las cuales algunos de ustedes se desviaron es que pidieron palabras proféticas o señales a Dios y recibieron mensajes que no venían de Él, pero los aceptaron porque eran lo que ustedes querían escuchar.

Eso pasa a veces cuando uno le pregunta a Dios: «¿Tengo que hacer o dejar de hacer ciertas cosas? ¿Tengo que tomar esta decisión o no? ¿Tengo que ir para allá o para acá?». Si esa persona ama más su propia voluntad que la voluntad de Dios para su vida y está totalmente decidida a recibir un sí del Señor, va a terminar escuchando solo lo que confirme ese sí, aunque no venga del Señor.

Esto pasa muchas veces con hermanos que buscan demasiadas señales, que buscan confirmaciones donde no deben y que piden palabras proféticas cuando el Espíritu Santo nunca se los indicó, hasta llegar a interpretar cualquier cosa que ven durante el día como una respuesta a lo que le preguntaron al Señor, aunque no venga de Él.

Cuando uno desea demasiado algo, tiene que tener más cuidado que nunca con lo que recibe como respuesta, supuestamente de parte de Dios, porque el corazón es engañoso más que todas las cosas.

[Jeremías 17:9] Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Me viene a la mente el ejemplo del profeta Micaías en 1 Reyes 22. El rey de Israel les preguntó a cuatrocientos profetas si tenía que ir a la guerra, y ellos le dijeron que sí, que era lo que el rey quería escuchar. Pero después vino Micaías y le dijo que no.

El Señor dice que muchos de ustedes son como ese rey, que consultaba a los profetas porque sabía que esos falsos profetas le dirían lo que él quería escuchar. Pero cuando viene un profeta verdadero y les dice lo que Dios realmente quiere decirles, ustedes no lo aceptan y lo tachan de falso profeta.

Nuestro corazón nos engaña cuando deseamos demasiado algo, cuando queremos seguirnos a nosotros mismos en vez de cargar nuestra cruz para seguir a Jesús, y entonces busca señales donde no las hay.

Es lícito pedirle señales a Dios, como hizo Gedeón. Es lícito buscar confirmación e incluso es recomendable cuando el Espíritu Santo nos da luz verde para hacerlo. Pero a veces nos va a dar luz roja y nos va a decir: «Ya no busques más señales, porque ya te respondí. Ya no busques más confirmaciones, porque ya te mostré cuál es mi voluntad».

Tenemos que tener la precaución de sujetarnos para no ser como Balaam, a quien Dios primero le dijo que no haga tal cosa, pero él siguió insistiendo hasta recibir una respuesta contraria y terminó como todos sabemos. Hasta eso puede pasar cuando un corazón no está libre de su propia voluntad.

Dios te está enseñando hoy que, por más revelación que tengas, por más cercanía con Él, por más Palabra que conozcas, por más comunión que tengas con los hermanos y por más deberes cristianos que cumplas, si en tu corazón hay idolatría hacia ti mismo y pones tus propios deseos y tu propia voluntad por encima de la voluntad del Señor, entonces estás en peligro de cometer el mismo error.

El Señor te invita a escudriñar tu corazón para que te fijes si no estás deseando demasiado ciertas cosas. Hay deseos que sí vienen de Dios, pero hay otros que no vienen de Él, y muchas veces el Señor te va a llamar a tomar una decisión que no era la que esperabas. Muchas veces te va a indicar un camino que no era el que creías que tenías que tomar.

El Señor envió a Jonás a Nínive, que era el último lugar adonde Jonás quería ir en ese momento, en parte para probar su obediencia y en parte para revelar lo que había en su corazón, algo de lo que quizás ni él mismo se había dado cuenta hasta entonces.

El Señor hace este tipo de cosas para que, al probar nuestra obediencia, veamos quiénes somos en realidad. Y hoy te invita a escudriñar tu corazón para ver hasta qué punto estás queriendo lo que quieres.

Tal vez eres tú el que quiere mudarse de país, aunque Dios nunca te habló de eso. Tal vez eres tú el que está viendo señales por todos lados, señales que Dios nunca envió. Y a veces es el enemigo quien te da sueños falsos para llevarte a casarte con la persona que tú quieres.

Hay sueños mentirosos y hay sueños que vienen de nuestro propio corazón, que reflejan lo que queremos ver y las decisiones que queremos tomar. Y Dios puede probarnos para ver qué hacemos cuando soñamos con lo que queremos hacer.

Esto muchas veces pasa cuando alguien está enamorado de otra persona y quiere sí o sí casarse con ella. Una de las maneras en que se recibe una dirección falsa es a través de los sueños, porque idolatrar el matrimonio es un pecado. Poner la propia voluntad por encima de la voluntad de Dios es una forma de idolatría hacia uno mismo.

Por eso el Señor te está hablando de esto en este mensaje. Es muy importante que renuncies a toda idolatría en tu corazón y que ores sobre lo que Dios está hablando hoy. porque en estos tiempos finales, en estos tiempos tan peligrosos y llenos de engaño, no podemos darnos el lujo de equivocarnos de camino.

Tomar decisiones que nos desvíen del camino del Señor puede salirnos muy caro e incluso puede llevarnos a quedar fuera de su protección. Una de las cosas que garantizan la protección de Dios sobre nuestras vidas es hacer su voluntad y no la nuestra, obedecer a Dios y no endurecer el corazón, responder al llamado del Espíritu Santo, que nos está hablando y marcando la dirección en la que debemos ir.

Y en estos últimos tiempos, cuanto más desobedientes sean los hijos de Dios, mayores van a ser las consecuencias de esos desvíos, especialmente para aquellos que saben seguir la guía del Espíritu Santo. A medida que avancen los últimos días y se intensifiquen los dolores de parto, también se van a intensificar las consecuencias de salirse del camino. Volver no va a ser imposible, pero sí nos va a costar más que antes.

Algunos de ustedes tomaron decisiones apresuradas y se desviaron del camino, mientras que otros no se movieron cuando Dios los llamó. No avanzaron cuando Él les dijo que avancen. No fueron valientes para tomar esa tierra prometida que Dios quería darles. Y así también se desviaron o se quedaron atrás.

Pero hoy Dios los está llamando y les está dando una nueva oportunidad para reubicarse en el mapa profético de sus vidas y retomar el proceso de cumplir el propósito que, hasta ahora, había quedado en pausa.

Hijitos, le hablo a un pueblo rebelde, dice Dios, porque mi pueblo, el Israel espiritual, no es tan distinto del Israel carnal. Se pierde de la misma manera: se desvía, no escucha mi voz, no sigue mis instrucciones, no obedece mi guía. Y no es que Yo no los guíe, no es que no active para ustedes el semáforo del Espíritu Santo, indicándoles si deben esperar o avanzar, sino que muchas veces son ustedes los que se hacen los ciegos.

Hoy estoy aquí porque los amo, dice el Señor. Estoy aquí para advertirles que ajusten sus pasos y que vuelvan a aquel momento en el que se desviaron. No pierdan tiempo, porque no hay tiempo que perder.

Las cosas se van a agitar y se van a agudizar más y más. Los problemas en el mundo no van a cesar. El mundo se va a seguir sacudiendo mientras ustedes aún tienen los pies apoyados en él. La mentira va a crecer como un cáncer en un cuerpo. Las pruebas van a aumentar, porque los estoy refinando.

Piensen dos veces antes de avanzar, dice el Señor. Si tienen dudas, si no tienen la marca de mi paz, frenen si pueden discernir que el semáforo del Espíritu Santo está en rojo y no en verde. Esperen si aún no he respondido, porque a todo aquel que golpea se le abre, y todo aquel que busca encuentra.

Pero los tiempos son míos y no de ustedes, dice Dios. Ustedes no saben con claridad por dónde tienen que ir. No ven el panorama profético completo de sus vidas. No tienen en sus manos el mapa del tiempo y del espacio. Solo Yo lo tengo, y lo voy mostrando pedacito a pedacito. Voy revelando en parte, y ustedes van conociendo de a poco.

Es por fe y no por vista, dice Dios, y muchos de ustedes quieren ver para tomar decisiones, en vez de creer. Esperen si no sienten paz. Esperen si no he dado el okay para que avancen. Deténganse si ven que absolutamente nada funciona.

Cuando ustedes avanzan para hacer mi voluntad, el diablo pone piedras de tropiezo para obstaculizarlos, dice Dios, y muchas veces estas son como vallas que ustedes tienen que ir saltando. Pero cuando están fuera de mi voluntad, las cosas simplemente no avanzan o empeoran. Ustedes sienten que están retrocediendo. Se sienten trabados, como si tuvieran los pies atados. Los caminos no conducen a nada. No hay fruto en el árbol.

Son muchas las señales que doy cuando una persona no está haciendo mi voluntad, dice el Señor, y ustedes tienen que aprender a distinguir cuándo es el diablo el que quiere generar tropiezo en lo que están haciendo y cuándo soy Yo el que les está poniendo un freno.

Mi pueblo perece por falta de conocimiento, dice el Señor. Peca yendo para otro lado, en vez de ir al lugar al que lo envié. Es rebelde, construye su propio camino y pierde tiempo. Pero hoy lo llamo a arrepentirse y a volver a las huellas que Yo dejo marcadas en la arena.

Amigos míos, dice el Señor, un gran porcentaje de la iglesia está donde no tiene que estar. Un gran número de los que han nacido de nuevo no están buscando la guía del Espíritu de Dios. Es un remanente muy pequeño el que sabe escuchar mi voz y el que quiere hacer mi voluntad y no la suya. Son pocos los que verdaderamente me siguen.

Y para empeorar la situación, además de que no toman su cruz para seguirme a mí, dice Jesús, cuando enfrentan las consecuencias de esa rebelión, de esa autosuficiencia, de esa independencia de mí, me echan la culpa a mí.

Yo no soy el que los castiga, dice el Señor. Es el diablo el que se aprovecha de ese desvío. Yo los ayudo y muchas veces los guardo de esos errores para que no paguen más de la cuenta, pero no se dan cuenta, o no quieren saber y reconocer, que muchas de las cosas malas que les están pasando a los que están perdidos en su dirección son por las decisiones que tomaron sin consultarme a mí.

Los amo, dice el Señor, pero tienen que ser astutos, inteligentes y rápidos para captar la dirección que les marco, para ver las flechas que pongo en sus vidas diariamente. Y si tienen algo en duda, tienen que pesarlo antes de avanzar.

No se apresuren, no sean afanosos, no quieran hacer las cosas a su manera, porque van a pagar un alto precio que no quiero que paguen. Búsquenme a mí en una intimidad real, dice el Señor. Pídanme que responda y no se muevan de ese cuarto secreto hasta recibir dirección. Y si se han equivocado, pídanme que los ayude a retroceder al momento en que se perdieron, para que podamos seguir caminando juntos ese trayecto que los lleva a buen puerto.

Amigos míos, hoy estoy aquí por amor y los quiero corregir, no para entristecerlos, no para que se sientan frustrados, sino para rescatarlos de ese error, para que, poniéndose a cuentas conmigo, se redireccionen y vean mi gloria en sus vidas.

Noelia: Una de las razones por las cuales no ven la gloria de Dios ni la manifestación de su poder en sus vidas es porque están fuera de la voluntad del Señor. Un camino desviado es un camino oscuro, donde la gloria de Dios no se manifiesta. Es un camino apagado, aburrido, monótono. Se siente como si faltara vida, como si uno estuviera solo, aunque el Señor sigue observándonos y llamándonos para corregirnos y ayudarnos a reubicarnos.

Muchos de ustedes dicen: «Señor, ¿qué pasa? ¿Por qué ya no siento tu presencia? ¿Por qué siento como si no estuvieras conmigo? ¿Por qué ya no te escucho como antes? ¿Por qué tengo la sensación de estar lejos de ti?». Ese sentir es correcto, pero no porque Él se ha alejado, sino porque ustedes se desviaron del camino que Él quería para sus vidas.

Aún estoy aquí, llamándolos a volver, dice el Señor.

Noelia: Veo a Jesús de pie en un camino iluminado, llamándolos a volver sin miedo, porque algunos de ustedes necesitan regresar al punto donde se desviaron para retomar el camino correcto.

No piensen que van a perder tiempo. El tiempo lo están perdiendo ahora, mientras siguen desviados. Pero si se arrepienten, si vuelven al punto donde se apartaron y retoman el camino correcto, el Señor va a redimir ese tiempo perdido y va a acelerar su avance.

Los tiempos son míos, dice el Señor, y Yo me voy a encargar de corregir todos los asuntos que se hayan torcido por causa de ese desvío. Ustedes no se preocupen por el resto, porque Yo me voy a encargar. Únicamente ocúpense de hacer mi voluntad y de volver al punto donde se perdieron.

Noelia: El Señor me dice que algunos de ustedes tienen que ayunar para retomar la dirección o para que el Señor les confirme si donde están, lo que están haciendo o lo que decidieron es acorde a su voluntad. Algunos están bien, pero tienen que ayunar para que las dudas mengüen.

A algunos de ustedes Dios les está hablando a través de pasajes bíblicos, trayéndoles regularmente cierto pasaje o versículo para responder esas dudas que tienen.

Y están aquellos que están como Jonás y se sienten como en el infierno. Se sienten en condenación. La paz se fue por completo. No sienten la presencia del Espíritu de ninguna manera. Sus sueños son un caos y muestran el estado espiritual en el que están.

Estos verdaderamente tienen que arrepentirse y buscar a Dios, poner de su parte para arreglar su relación con el Señor, porque eso ya es otro nivel. Desviarse a propósito es otro nivel, y lo que se experimenta también es otro nivel.

Pero la respuesta siempre es la misma: arrepentirnos, confesar nuestros pecados, y el Señor es fiel y justo para perdonarnos. Y una vez que hicimos esto, recibimos el perdón y la paz de Dios.

El Señor me dice que hay muchos que se mudaron de ciudad y la están pasando mal por haberse adelantado o por haberse ido adonde Dios no los mandó.

Señor, dales soluciones a los que te aman, pero se perdieron por ignorancia, por falta de búsqueda de tu Espíritu Santo, por no saber seguir tu guía, por no tener una relación fuerte contigo, por ser livianos y superficiales, por seguir otras voces o por dejarse llevar por los engaños de su propio corazón. Te pedimos por ellos, Señor, porque también son tus hijos, aunque ahora estén como ovejas perdidas.

Padre de la gloria, te pedimos señales para aquellos que no saben entenderte y escucharte fácilmente. Abre canales de comunicación en sus vidas. Dales un sí claro y un no claro con respecto a los caminos que han tomado, para que sepan cuáles vienen de ti y cuáles no.

Señor, ayuda a los que necesitan arrepentirse. Llama al arrepentimiento a los Jonás de estos tiempos, a los que se fueron a propósito por otro camino, pensando que podían escapar de ti. Ayúdalos a volver, Señor, porque todavía hay oportunidad, como la hubo para Jonás.

Señor, coloca una brújula en tu iglesia en estos días, porque gran parte de ella no está donde tiene que estar y no está haciendo lo que Tú quieres que haga. Ayuda a todo aquel a quien le cuesta tomar su cruz para seguirte. Reencamina a los perdidos, Señor.

Abre los caminos que tengan que estar abiertos y cierra los que tengan que estar cerrados, porque Tú abres y nadie cierra, y si Tú cierras, nadie abre. En muchos casos hay caminos cerrados porque Tú mismo los cerraste, porque no son los caminos por donde quieres que andemos.

Señor, te pedimos que se aclare el horizonte y que marques la dirección para cada uno de nosotros. Marca el norte para muchos que están desviados y ajusta su reloj profético.

Para los que sí saben lo que tienen que hacer, pero lo están haciendo fuera de tiempo —demasiado lento, demasiado rápido o esperando más de la cuenta—, te pedimos convicción. Y para los que ya recibieron respuesta de tu parte, Señor, te pedimos certeza y firmeza para obedecer tu dirección.

Gracias, Señor. Toda la gloria y toda la honra son para ti, el que guía a los suyos. En el nombre de Jesús. Amén.

Dios me dice que muchos de ustedes tienen que buscarlo a Él y dejar de buscar respuestas en las prédicas. Muchos están cayendo en una actitud casi esotérica y dicen: «Señor, si Tú quieres que yo haga esto, haz que tal persona hable de eso». Después prenden la computadora, ponen cualquier video y toman como respuesta cualquier cosa que salga de la boca del predicador.

Disciernan y tengan cuidado. Busquen primero a Dios, y solo después la confirmación a través de señales o de profecía. Amén.