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Hijitos, prepárense de verdad, porque el mundo se sacude debajo de sus pies, dice Dios. De hecho, voy a conmover todo lo que pueda ser conmovido, y nada de lo que pueda ser sacudido va a quedar sin sacudirse.

Amados míos, a través de mis bocas proféticas de estos últimos días, que una y otra vez hacen sonar la trompeta para llamarles la atención y así se alisten para lo que viene, ya les anuncié que muchas cabezas de reyes serían cortadas en estos últimos tiempos.

Hijitos, dice el Señor, Yo vengo anunciando a través de mis profetas que habría cambio de reyes, que mi hacha pasaría por muchos árboles y serían talados, y aun viendo que lo que vengo advirtiendo desde años atrás se desarrolla delante de sus ojos, muchos de ustedes no creen que estoy hablando.

Y a veces, aun los que están en el mundo, los que no me pertenecen, dice el Señor, sienten una alerta más fuerte que ustedes cuando hablo a través de señales en los cielos.

Noelia: El Señor me hace saber que una de estas señales es el eclipse lunar total que viene justamente esta noche, al que llaman «luna de sangre».

Hasta los que están en el mundo, los que no entienden de símbolos, de sueños, de visiones, de profecías y no conocen lo que está escrito sobre estos tiempos postreros, hasta ellos a veces se sienten más alertados que mis propios hijos cuando ven que los astros se estremecen, dice el Señor.

Ellos sí levantan la vista y se asustan cuando ven que la luna se torna roja como sangre. Pero ustedes son como malcriados, que cuando tienen todo servido en bandeja, más cómodos se comportan y menos reaccionan.

Hijitos, dice el Señor, esta luna de sangre, que va a ser visible en gran parte del mundo, es un llamado de atención, un aviso profético de la sangre que se va a derramar en los próximos días, meses y años.

Amados míos, dice el Señor, Yo también anuncié a través de este ministerio que Yo planté para las naciones que no vendría la paz al mundo, sino la guerra. Yo mismo les advertí que no era tiempo de paz, sino de espada desenvainada, y no me creyeron, hijitos.

Van a tener que reaccionar realmente si quieren resistir lo que falta por venir: nación contra nación, reino contra reino, rey contra rey, mientras la tierra se sigue estremeciendo, los socavones siguen tragando autos, casas y a sus moradores, mientras los volcanes siguen escupiendo lava, mientras los tsunamis golpean las costas, incluso costas que nunca habían sido golpeadas, mientras los huracanes aumentan su intensidad, mientras el mar se levanta sobre las costas de distintos continentes.

¿No están viendo lo grave que está la situación mundial? Les dije que ellos tenían armas escondidas que ustedes no conocían, dice Dios, y cuando escuchaban mis palabras a través de mi sierva (Noelia), creyeron que era ciencia ficción, que ella estaba inventando, que ella estaba exagerando.

Les dije que ellos estaban haciendo armas de destrucción masiva que aún no habían sido usadas, y que los graneros de armamentos se estaban llenando de municiones. Hace años que lo vengo anunciando, dice Dios, pero como la visión se tardaba, muchos de ustedes fueron incrédulos.

Amados de mi alma, comprados por precio de sangre, esa luna roja, ese eclipse total, anuncia destrucción, anuncia muerte, anuncia desolación. También les dije anteriormente que los magnates de la tierra no solamente ya tienen sus dedos sobre los botones rojos de las bombas nucleares, sino que están llenos de anhelos por apretarlos.

Esto no va a frenar. La guerra recién comienza y no va a parar. Y ustedes, que están tan cómodos en el otro extremo del mundo, piensan que no les va a afectar porque están seguros, porque no están en Medio Oriente.

Incautos, ignorantes, ¿no he dicho que velen para ser dignos de escapar de todo lo que viene? Es un mundo globalizado, dice Dios, donde todo tiene que ver con todo, donde todo está conectado con todo, y aunque ustedes no quieran, forman parte del sistema.

Lo que viene va a afectar a los bancos, va a afectar sus bolsillos, va a afectar las alacenas, dice el Señor. Las tierras van a quedar infértiles por causa de lo que se va a lanzar por los aires. Donde caigan estas bombas nucleares, la tierra va a quedar inerte, imposible de volver a habitar, y el hombre seguirá corriendo de aquí para allá, sin encontrar descanso. Escapará de una región a otra, de un país a otro, tratando de encontrar reposo para su cabeza, pero no lo va a hallar.

Ustedes tienen que prepararse para todo. Ya es tarde y no lo han hecho, porque han sido superficiales, dice el Señor. No han sido reales. Han vivido como en una burbuja hasta ahora.

Muchos de ustedes no creen que se van a lanzar bombas nucleares en este tiempo porque piensan que el hombre ha mejorado su ética, cuando en realidad la ha empeorado. La ciencia lo vuelve peor, como ya les conté, dice el Señor.

Se van a usar máscaras de gas. Va a volver la radiación. El aire va a quemar a los que estén cerca, y se van a ver afectados kilómetros a la redonda donde estas cosas exploten. Esto es lo que viene, dice el Señor. Niños y niños y niños muertos, decapitados y desmembrados por estas cosas. Madres que se quedan sin sus hijos. El varón es menguado por causa de las guerras.

Noelia: El Señor me revela que por causa de tanta guerra va a haber más mujeres que varones en el mundo. El varón va a ser diezmado en las guerras.

No se confíen, dice el Señor, porque lo que pasa allá en Medio Oriente afecta a todo el mundo, como cuando uno tira una piedra en el agua y se forman ondas expansivas. Ustedes no están exentos. Esto no va a parar.

Viene hambre, falta de producción, cierre de muchas fábricas de alimentos, escasez de muchos productos, inclusive un freno en la producción del dinero, dice Dios. No es bueno lo que viene, y ya se ha desatado. Y lo que se hizo pensando que era para bien, en realidad traerá mal.

Noelia: Veo al país de Israel sacudiéndose. La tierra es zarandeada y la población disminuye. Mientras los judíos siguen regresando a su tierra, muchos mueren por causa de las guerras y de los conflictos constantes. Veo bombas que siguen cayendo sobre Israel.

No hay paz, no hay descanso, dice el Señor. Todo se acelera y continúa su curso, preparando el escenario final de la apostasía del hombre, para que después se concrete la vuelta de Jesús.

Hijitos, dice el Señor, ¿cómo se preparan ustedes? Ustedes tienen que estar en mí, porque la tormenta viene sobre las dos casas, y solo va a resistir la que esté fundada sobre la Roca. Tienen que prepararse con víveres, aquellos que pueden. Tienen que reservar agua, medicinas, elementos de primeros auxilios, Biblias, elementos para alumbrar. Deben tener cosas esenciales en su alacena, como también esa mochila de supervivencia.

Nadie está exento de lo que viene, dice el Señor. Mis hijos van a ser probados en la fe. Mis hijos van a ser movilizados para salir de la vida vana en la que están. Mis hijos van a abrir los ojos por el sacudimiento en el que van a verse involucrados.

Amigos míos, he dicho un tiempo atrás que viene lo peor y no lo mejor. No le crean a los profetas que hablan de buenas noticias para este tiempo. Ahora viene lo peor.

Oren, intercedan, ayunen, fortalézcanse en la comunión entre ustedes. Sean justos, hagan justicia a los necesitados y a los solitarios. Evangelicen, compartan las buenas noticias, la oportunidad de salvación para los que no me conocen, dice el Señor. Abran sus bocas, actívense, cumplan con lo que tienen que hacer. No hay tiempo que perder. No hay tiempo que esperar.

Esto no va a parar, dice el Señor. Esto no se va a detener, sino que recién empieza.

Miren a Francia, dice el Señor, porque Napoleón sale a relucir y quiere ser visto, reconocido y recordado también como un gran estratega.

Noelia: El Señor está hablando de Macron.

Hijitos, intervengan en los asuntos espirituales a través de la oración. Presten atención a sus sueños, porque ahí les estoy mostrando lo que ahora les digo. No todo es como lo ven sus ojos.

Trump está debilitado y le queda poco tiempo, y él lo sabe, dice Dios. Por eso está apurado.

Ustedes tienen que orar para que cada pieza del rompecabezas profético final se coloque en el tiempo exacto donde tenga que ir, dice el Señor. Es por la oración de mis hijos, es por la intervención a través del clamor y del ayuno, que todo lo que va a darse se va a dar.

Intervienen en las cosas espirituales a través de la oración, del clamor y del sacrificio del ayuno. Actívense y tomen estas cosas en serio, dice el Señor, porque viene más caos mundial.

Israel se defiende, pero su sistema Cúpula de Hierro no es suficiente. Oren por la niña de mis ojos.

No sean livianos, y entiendan en qué tiempos están. Estudien las Escrituras. Lean lo que está escrito para este tiempo. Reúnanse y pídanme revelación para entender cómo, cuándo, dónde y qué hacer. Preparen a sus niños. Límpiense de toda mancha en sus vestiduras.

Si verdaderamente me aman, háganme caso, dice Jesús. Estoy a la puerta y llamo, no solo al que quiere conocerme, sino también al que hace rato que no escucha mi voz. Y si no siguen la guía del Espíritu Santo, dice el Señor, se van a equivocar fácilmente. Van a ir a un país donde no tienen que estar, o van a salir de donde están fuera de mis tiempos.

Es peligroso, amados míos. No hagan lo que a ustedes les parezca, dice el Señor, sino lo que Yo les indico, porque Yo sé cómo guardarlos. Pero si van por la carne y no por el Espíritu, van a perecer o van a sufrir innecesariamente.

Los quiero guardar de lo que viene, dice el Señor, y ciertamente tengo a los míos en mi mano. Pero si los míos no tienen una brújula y no saben cómo seguirla, si no conocen la guía del Espíritu Santo en sus vidas, van a estar tanto o más perdidos que los que nunca me conocieron.

Presten atención a las señales en el cielo y en la tierra. Velen de madrugada. Estén preparados para todo y sueltos de todo, dice el Señor, porque algunos de ustedes van a tener que salir corriendo del lugar donde ahora están. Va a haber emergencias y van a tener que salir o entrar rápidamente. No va a haber tiempo para nada, y si están anclados a esos lugares, entonces lo que viene a arrasar esas tierras también les va a llegar a ustedes.

Sean sabios y ajusten sus brújulas, dice el Señor. Aprendan a escuchar mi voz por sueños, por profecía, por visiones. Abran sus ojos, abran sus oídos, préstenme atención, respondan a mi llamado.

Los estoy alertando para que después no puedan decir que no les avisé, para que después no me digan que no los amé. Soy Yo el que habla, el Dios que todavía es el Dios de Israel: el Dios de Abraham, que vive, el Dios de Isaac, que está vivo, el Dios de Jacob, que habita cerca mío.

Despierten a sus espíritus, dice el Señor. Lávense la cara para despertarse. Repítanse los pasajes bíblicos que necesiten cuando se les olviden. Grábenselos. Si ahora tienen tanta tecnología, ¿por qué no la usan para su conveniencia en vez de para su distracción y perdición?

Utilicen los audios, la mensajería, las redes sociales y todo lo que tienen para ponerse a cuentas conmigo y para invitar a otros a que lo hagan. Salven almas, porque la muerte viene a muchos, y quiero que se vayan para arriba y no para abajo, dice el Señor.

Viene mortandad, muerte en masas, muerte de grupos. Pero ¿qué van a hacer ustedes mientras todo esto acontece?

Hijitos, los amo, dice el Señor, y por eso les hablo. Los amo tanto, y por eso tengo que hablarles de esta manera: con toda verdad, sin mentiras, sin rodeos, sin vueltas, yendo directamente al punto que deben saber, directamente a lo que necesitan escuchar.

Prepárense para lo peor y no para lo mejor, dice el Señor.

Noelia: Veo las bolsas quebrándose en Estados Unidos y escucho: «Quiebre de mercados». La gente se va a volver loca por el petróleo, y los metales van a seguir prevaleciendo, dice el Señor.

Mientras todo avanza, todo también vuelve para atrás, dice el Señor. Cuanto más sabe el hombre, más maldito se vuelve.

Quédense como niños, dice el Señor: inocentes de corazón, en su manera de pensar, pero rápidos para prepararse, veloces para responder, inteligentes para levantar una torre donde resguardarse, abiertos a cambios permanentes en este tiempo.

No se cierren, no se cristalicen, no se inmovilicen, dice el Señor. Manténganse flexibles, porque esa flexibilidad es la que va a salvar a muchos en estos tiempos postreros, para que cuando les diga: «Levántate de donde estás y vete a este otro lado», estén dispuestos; para que cuando les diga que dejen la casa en la que estaban y viajen a otro lado de manera urgente, lo puedan hacer sin perder tiempo.

Estén listos en todo momento, como un soldado que sabe que puede perderlo todo al llamado de su general a la guerra.

Oren sobre esto, que ahora los está sacudiendo tanto, dice el Señor, y pónganlo por obra. Háganse libres de todo lo que hoy los mantiene arraigados. Suelten lo que tienen en sus manos, es decir, todo apego del corazón. Renuncien a expectativas acerca de su futuro, porque muchas cosas no van a ser como ustedes se lo imaginan.

Si verdaderamente siguen mi guía, dice el Señor, muchas de las cosas que ahora están imaginando para ustedes mismos no se van a dar, porque Yo sé mejor lo que les conviene. Y hay cosas que ustedes están imaginando para sus propias vidas que no los van a ayudar a salvarse de lo que viene y a prepararse para resistir hasta el final.

Tienen que renunciar a muchas de esas cosas en su corazón para estar completamente libres, dice el Señor, como una hoja llevada por el viento de un lado a otro, de acuerdo a la dirección en la que sopla mi boca. No se resistan al Espíritu Santo y no endurezcan su corazón ante lo que Él les pida. Confíen en mí, que Yo los voy a poner a salvo, dice el Señor.

Pero si no me obedecen, si son tercos como una mula que se planta en el lugar, si siguen pensando solamente en tener más riqueza, como el rico insensato al que vinieron a pedir su alma cuando él estaba pensando en agrandar sus graneros; si ponen su mira en las cosas terrenales y no en las espirituales; si no entienden que los míos tienen que seguirme a mí y no a ellos mismos, entonces no hay garantía de seguridad, dice el Señor.

Amados míos, viene más guerra. La guerra se intensifica. Hay más fichas que se mueven en este tablero de ajedrez. Hay más actores que entran en acción. Todos quieren ser el mejor. Todos quieren ganar el trono del poderío mundial. Cada uno quiere su porción de la torta. Esto no va a parar.

¿Qué van a hacer ustedes mientras todo esto acontece? ¿Me van a seguir amando o van a renunciar a mí? pregunta Jesús.

He aquí que he hablado nuevamente para que reaccionen, amados míos, para alertarlos de que no es la paz lo que viene al mundo, sino la guerra total.

Noelia: El Señor dice que tengan paz y que guarden sus corazones del miedo. Lo que Él habló es para que ustedes se fortalezcan en la fe y se entreguen más a Él, porque Él sabe lo que hace.

El Señor dice que confíen en Él, que no le den lugar a la desesperación, que se dejen llevar por el Espíritu Santo, y van a ver su gloria. Él dice que lo alaben, porque se cumplen las Escrituras y las profecías actuales, y nuestra redención está cerca.

¡Gloria a Dios por lo bueno y gloria a Dios por lo malo! El Señor dice que así tenemos que hablar.

Tengan fe, dice Jesús. Los amo con amor eterno y estoy con ustedes hasta el fin.

Amén.