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Hijitos, mi venida se acerca, dice el Señor. El tiempo se acelera, las profecías se cumplen y se acerca el tiempo de que se abra el telón y vean con sus propios ojos la manifestación del hijo del mal, de aquel que se va a hacer llamar rey. Pero no será un rey de arriba, sino de abajo.
Hijitos, dice el Señor, la manifestación del Anticristo se acerca. Se coloca esta ficha maestra del ajedrez mundial en el tablero y hace temblar a las naciones para desestabilizar todo lo que haya quedado estable hasta ese momento.
Tienen que entender que antes de mi venida, él ya estará en función, dice Jesús porque en parte para eso vengo: para destruir a ese inicuo con el aliento de mi boca y poner bajo mis pies a todos mis enemigos, que hasta ese momento creyeron haber obtenido la victoria. Voy a pisar a la serpiente, pero no antes de que levante la cabeza.
Amados míos, prepárense, dice el Señor. Prepárense para lo que viene. Hoy los llamo a creer, a abrir sus ojos y a esperarlo a él antes que a mí, porque mi iglesia está engañada y ha creído las mentiras que le han predicado durante tanto tiempo. No voy a venir sin que antes se manifieste la apostasía en su máximo nivel y aparezca el hombre de pecado.
Hijitos, Yo sé que estas palabras los sacuden, dice el Señor, pero tengo que advertirles que lean lo que está escrito, que lo entiendan y que no lo tergiversen para acomodarlo a lo que les gustaría que suceda.
Amados, él está a punto de aparecer en la escena mundial. Será un gran dominador, un gran orador, un gran hechicero, un gran encantador. Las masas caerán de rodillas ante él, y engañará a muchos por no estar preparados en mí. Engañará a todos los que no quisieron creer y a todos los que eligieron la mentira, a todos los que no amaron la verdad.
[2 Tesalonicenses 2:8-12] Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
Irá por ellos y los atrapará, como cuando alguien enlaza un caballo con una soga para después domarlo, dice el Señor. Será muy fácil caer en sus redes de manipulación y control porque, al igual que un mago, hipnotizará a las masas.
Oh, amados míos, dice el Señor, hoy estoy aquí entre ustedes para advertirles que se preparen, porque viene un gran engaño en los cielos. Este imitador ilusionará a las gentes, proyectando cosas en los cielos para que crean este engaño.
Hijos, el hombre avanza, la ciencia se desarrolla y no siempre es utilizada para el bien, sino para el mal, y puede ser un arma de ilusión para las masas, dice Jesús. Les estoy diciendo que abran bien sus ojos, porque viene engaño al mundo.
Muchos creerán lo que se va a proyectar en el cielo. Creerán en esta mentira y dirán: «Vino el Señor a buscarnos». Pero no crean, dice Jesús, porque antes de que Yo venga habrá una falsa aparición.
Ya está todo planeado, porque el diablo conoce mis planes mejor que los míos, dice el Señor. El diablo es astuto y hace trucos para que, si fuera posible, los míos caigan en esas trampas.
Pidan discernimiento, dice el Señor. No sean ilusos. No se dejen engañar. Sean como alguien que asiste a un show de magia pero es consciente de que lo que ve no es real, sino una ilusión y nada más.
Ellos tienen sus trucos mágicos, dice el Señor, y están planeando una estrategia para engañar a las naciones y decir: «Yeshua ya ha venido», y, creyendo que te quedaste, te caigas de la fe.
Pero amados, lean Mateo 24, dice el Señor, lean la Revelación de Juan, lean los libros del Viejo Pacto. Hay señales nombradas allí, señales que acontecerán antes de que Yo vuelva, dice el Señor.
Aún falta que se cumplan muchas cosas, hijitos. La gran señal es Israel, amados. Miren a Israel, lean las Escrituras y entiendan, dice el Señor, porque primero tiene que cumplirse lo que está escrito sobre él.
Oh, amados míos, crean mi anuncio. Prepárense para cuando Yo vuelva, pero prepárense más para lo que vendrá antes de mi vuelta. Espérenme con ansias, dice Jesús, porque estoy a la puerta. Ciertamente estoy a la vuelta de la esquina, pero no voy a venir antes de tiempo, antes de que se cumplan todas las cosas que están escritas para este tiempo.
Muchos de ustedes están ignorantes de lo que va a pasar, o les han enseñado mal, dice el Señor. Lean nuevamente y entiendan. Pidan al Espíritu Santo por unción de revelación para entender lo que está escrito acerca de estos tiempos.
Van a ver cosas sobrenaturales antes de que Yo venga, dice el Señor, y también van a ver cosas naturales. Van a ver cosas en la tierra, cosas en el cielo, cosas en el mar y también en lo espiritual. Sus ojos van a presenciar manifestaciones del reino terrenal y del reino espiritual, dice el Señor, y si no se preparan, se van a asustar. El diablo los va a amedrentar.
No caigan en el engaño, porque viene un falso arrebatamiento y una falsa manifestación de naves extraterrestres y aliens que el mundo tanto espera.
Ustedes ciertamente me esperan a mí como Salvador, dice Jesús, pero el mundo espera a ellos como salvadores. Porque todos necesitan un salvador, y el que no me conoce a mí o no quiere creer en mí buscará a alguien más para reemplazarme.
Amados, dice el Señor, esto ya está estipulado: el día, el mes y el año para realizar este truco mágico. Ustedes están avisados. Prueben todas las cosas. Examinen todo lo que ven, porque no todo lo que ven es real. Algunas cosas son simplemente ilusiones, dice el Señor. No sean ingenuos, no sean incautos y disciernan.
Prepárense para la apostasía del fin de los tiempos, donde muchos apostatarán de la fe. Ministros que nadie se imaginaba van a caer de la fe y van a pasar al bando del enemigo, dice el Señor.
Muchos que eran como llama de fuego se van a enfriar por no perseverar en la oración, en la súplica, en el ayuno y en la intimidad con el Espíritu de Dios. El que no tiene intimidad con el Espíritu de Dios busca intimidad con cualquier otro espíritu, porque el hombre es espiritual y busca suplir lo que le falta con lo que sea.
Por eso saldrán espíritus engañadores en este fin de los tiempos y engañarán a muchos, que van a creer en el engaño porque lo desearon, porque lo buscaron, porque me negaron a mí, al Santo de Israel, dice el Señor, porque no resistieron las pruebas, porque fueron blandos en la fe, porque se dejaron estar, porque negociaron con el Evangelio, porque fueron comprados por dinero, porque amaron más los placeres de este mundo que a mí, porque no entendieron que tenían que llevar una cruz y negarse a sí mismos para poder seguirme.
Les advierto hoy del engaño que va a venir, dice el Señor. Les aviso una vez más que lo que van a ver no va a ser siempre lo que sus ojos están viendo.
Yo vengo con poder y gloria, dice Jesús, pero antes de eso, Satanás viene con poder y gloria también, porque para limpiar una casa, primero tiene que estar sucia. Para que cada cual muestre su verdadera cara, primero tiene que conocer la maldad.
Y el diablo viene a desplegar sus encantos sobre la tierra, para seducir y ver si aún las columnas firmes que tengo en la tierra y que me representan van a caer. El diablo viene con lazo, con soga, con cadena, a amarrar a muchos que creyeron estar firmes pero se descuidaron.
No sean ustedes de esos, dice el Señor. Párense firmes sobre la Roca. Resistan todo viento, toda marea, toda tempestad, porque van a ser probados, y de esta manera se va a ir separando el trigo de la cizaña.
Solo de esta manera se van a manifestar los verdaderos adoradores. De esta manera, todo aquel que tenía una careta será expuesto. De esta manera, todo el que decía profesar una fe en mí, pero solo eran palabras vacías, saldrá a la luz.
Voy a separar las aguas: los que son míos de los que no lo son, los que solo dicen que son míos de los que de verdad lo son.
Pregúntense a cuál de estos dos grupos pertenecen ustedes, dice el Señor, y no compren todo lo que les vendan así nomás. Pesen primero todo lo que escuchen, todo lo que sientan, todo lo que vean. Vayan y pregúntenme en el cuarto secreto:
«Señor, ¿esto es tuyo? ¿Esto viene de ti? Señor, revélame, no me dejes engañar. Señor, abre mis ojos para ver las trampas escondidas en mi camino. Señor, guárdame del engaño venidero. Oh Señor, ayúdame a reconocer las obras de Satanás en este tiempo. Padre, abre el telón delante de mis ojos para ver lo que hay detrás de él.»
Esta tiene que ser su oración en este tiempo de imitación, de fraude, de estafa.
Velen, dice el Señor. Velen para no caer. Velen para mantenerse en pie. Velen mientras me esperan. Y no desesperen, porque vengo pronto por mi pueblo, por los que no estaban ciegos, por los que sí amaron la verdad, por los que, a pesar del dolor, decidieron resistir hasta el final por amor a mí.
Velen, dice Jesús. Mantengan sus velas encendidas y sus lámparas llenas de aceite, para que no les falte cuando tengan que alumbrar en medio de tanta oscuridad. Sean inteligentes y ármense con las armas de la luz, dice el Señor. Rescaten a las almas perdidas. Prediquen el evangelio.
El tiempo corre. Las cosas se van a dar muy rápido, una detrás de la otra. Y cuando llegue el momento, no va a haber tiempo de hacer lo que ahora pueden hacer.
Abran sus bocas. Vuelvan a las sendas antiguas. Alábenme. Canten salmos, himnos de adoración. Oren por los enfermos para que sanen. Ordénenle a los demonios que salgan de la gente.
Pídanme más, dice el Señor, para que derrame de mi poder sobre ustedes como vasos vacíos y los llene. Porque quiero manifestar mi gloria sobre la tierra y quiero que los míos se den a conocer antes de que Yo vuelva. Porque vengo por los encendidos, no por los apagados. Vengo por los comprometidos, no por los distanciados. Vengo por los decididos, no por los dudosos.
Y cuando venga, dice el Señor, voy a posar mis ojos sobre las vestiduras de todos para revisar con ojo crítico y agudo quiénes son los que tienen manchados sus vestidos y quiénes son los que están impecables porque se guardaron para mí. Voy a revisar como cuando un escáner pasa por un objeto buscando defectos o algo que no debe estar.
Ustedes van a pasar por esa revisión final en mi venida, como cuando alguien pasa por un aeropuerto internacional y debe entrar en ese aparato que los escanea. Ustedes van a pasar por esa prueba final, dice el Señor, porque nada inmundo entrará en mi reino, porque solo lo impecable va a habitar junto con mi santidad.
Es posible lograrlo, hijitos, porque Yo obtuve la victoria primero. Por lo tanto, ustedes solo tienen que creer en mí y tener fe de que Yo voy a terminar esa obra que empecé. Los voy a ayudar, dice el Señor, pero tengan fe, porque sin fe es imposible agradar a Dios.
Voy a revisar y voy a separar los cabritos de las ovejas, dice el Señor. Voy a separar los inocentes de los culpables. Voy a separar los limpios de los que se ensuciaron. Voy a elegir a los que practicaron un evangelio real, no a los que practicaron un evangelio artificial. Porque hay un evangelio caro, no fácil de pagar, dice el Señor, y hay un evangelio barato, fácil de vivir, que solo quiere obtener pero no dar.
Voy a elegir, dice el Señor. Mis ojos van a recorrer la tierra antes de arrebatarlos, para solo llevarme a los justos en ese momento. Amén.
Noelia: El Señor me decía que lo alaben, que vuelvan a cantarle, que vuelvan a danzarle, que vuelvan a tomar esos instrumentos que antes tocaban para Él, que vuelvan al primer amor en ese sentido, que no se olviden de la alabanza.
El Señor quiere que toquen instrumentos, que recuerden el poder de la alabanza genuina, que se dejen llevar por su Espíritu, que sean originales y auténticos en alabanza y adoración. Jesús espera que levanten manos santas, orando en todo tiempo, con fe, con esperanza y dedicación.
El Señor dice que salgan de la superficialidad y se metan en esas profundidades que a Él le agradan. Él espera escuchar la alabanza de su pueblo, pero hay muchas voces calladas, muchos cantores mudos, y los demonios están contentos porque han cerrado sus bocas, sus cuerdas vocales ya no vibran y sus pulmones no exhalan el aire para que salgan esas notas.
Vuelvan a la alabanza, vuelvan a reunirse con otros hermanos y a dejarse llevar por el Espíritu de Dios, dice el Señor. Y tal vez formen grupos de alabanza. Pero no se estructuren en esto, porque hay distintas formas de adorar y de alabar.
Noelia: Dios espera que su pueblo se active en esta área, porque esto va a ser una de las armas que tendremos que usar en la guerra tremenda de los últimos días. La adoración nos va a salvar de muchas cosas.