Marchen y no frenen, aunque vean cosas terribles


El Señor te bendiga, Pueblo Santo. Hoy es 7 de junio del 2024 y estoy aquí nuevamente para profetizar a las naciones lo que nuestro amado Padre Celestial quiere decir para estos días, lo que el Dios de Israel quiera hablar a los suyos. Para transmitir a tu corazón las palabras de vida que este Padre amoroso, pero también severo, quiere hablarte.

Padre Celestial, te damos las gracias, por este momento, por una nueva oportunidad de recibir tu Palabra, de escuchar lo que tengas para decir, de ponernos al tanto de lo que estás pensando, de hacernos saber tu voluntad perfecta y agradable. Señor, porque Tú siempre buscas el bien de los tuyos y no el mal, porque tus pensamientos no son como los nuestros, sino que son más altos. Estamos aquí para conocerlos. Amén.

Yo (Noelia) escucho la voz del Señor en este momento que le habla a su nación santa, a su iglesia, a los nacidos de nuevo en Cristo Jesús, que han creído en el Hijo de Dios, que se entregó por ellos, en muerte de cruz, resucitando al tercer día, quien está sentado a la derecha de la gloria de la majestad del Padre, bajo cuyos pies serán colocados todos sus enemigos.

El Señor te dice, hijito, marcha adelante, sigue caminando, no te detengas, porque vas a ver a tu derecha y a tu izquierda cómo las bombas explotan, vas a ver, a tu derecha y a tu izquierda, cómo los líderes de las naciones se siguen levantando unos contra otros, porque vas a ver a la derecha y a la izquierda, cómo nuevas pestes surgen alrededor de todo el mundo, vas a ver muerte, vas a ver hambre, vas a ver destrucción, no vas a ver otra cosa sino lo que está escrito en mi Palabra.

Estos son estos tiempos donde vas a ver que nación se levanta contra nación y reino contra reino, que los líderes son como bestias encarnizadas unas contra otras, no vas a ver paz, no vas a ver menos pecado sino más. Prepara tu corazón, para que mientras vas caminando por en medio del Mar Rojo vayas viendo todas estas cosas a tu alrededor, vas a sentir por momentos que el Faraón te viene persiguiendo.

Pero también vas a ver maravillas y así como los hebreos que al salir de Egipto, pasando por el mar seco, veían a su derecha y a su izquierda las aguas como muro, que se levantaron milagrosamente para que pudieran llegar a la Tierra prometida donde Dios los quería llevar, así como ellos vieron milagros mientras salían de esa esclavitud. Así también vas a ver a tu derecha y a tu izquierda milagros, maravillas, señales y vas a ver mi mano extendida.

[Éxodo 14:21-22] Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.

Dice el Señor, mientras vas caminando a través de ese Mar Rojo viendo cómo el mundo se viene abajo; porque hijitos, es un tiempo de depresión, de exterminio, de mortandad en donde la muerte llegará a la humanidad de distintas maneras, no solamente a través de las guerras sino del hambre que se convertirá en hambruna, de la escasez, de la falta de agua, a través de las enfermedades que se están agravando y que se van a agravar aún más.

Sus ojos van a ver cosas que nunca habían visto antes en lo que es enfermedades. Las cosas se van a seguir agravando y hasta las bestias van a levantarse en un nivel mayor en contra del hombre que peca.

Dice el Señor, hijitos, los terremotos, los tornados, los huracanes, las inundaciones, el clima, que se vuelve loco, todo esto van a verlo, mientras pasan por el Mar Rojo. Pero quiero decirles hoy, que marchen. Hijitos, marchen, como cuando le dije a Moisés:

[Éxodo 14:15] ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.

Dice el Señor, diles que marchen, diles que no se detengan, diles que no duden, diles que no están solos, diles que aunque vean todas estas cosas, difíciles de creer, difíciles de procesar, difíciles de digerir, difíciles de superar. Diles que marchen, porque si se quedan quietos, el mar se vendrá contra ellos.

El pueblo de los hebreos nunca dejó de caminar, inclusive mientras se quejaban, ellos seguían caminando, porque Moisés, el líder que los iba guiando, los incentivaba, los alentaba, los guiaba a seguir caminando, a seguir marchando. Y ustedes tienen a un Líder mejor que Moisés. Ustedes tienen a la Cabeza de Moisés. Ustedes tienen al Pastor de Moisés. Ustedes tienen al Dios de Moisés como su guía, como el que los lleva, como el que los saca de la esclavitud para llevarlos a la libertad.

Dice el Señor, pero, hijitos, mientras van caminando en esta transición, que en esta visión representa la vida en la Tierra, en estos últimos días; mientras van marchando no se detengan.

A veces los va a atacar la incredulidad. A veces se van a sentir débiles. A veces van a ser tentados de quejarse o de murmurar contra Mí, no entendiendo algunas cosas. A veces sus rodillas se van a doblar y se van a caer mientras van marchando. Pero vuélvanse a levantar y sigan caminando. Hijitos, no hay otra opción, que seguir marchando. En estos últimos días, el que no marche se va a quedar. El que no marche no va a poder resistir.

Dice el Señor, el que se quede quieto, no siguiendo la corriente de mi Espíritu, no va a poder soportar todas estas cosas que se vienen. Porque solamente estando en actividad espiritual, van a poder resistir estos últimos tiempos de prueba.

Hijitos, hay un pueblo que está pasando por el Mar Rojo en este tiempo. Y mientras va pasando por este Mar Rojo, donde Yo mismo, lo estoy llevando por allí, con milagros, con maravillas, con señales y con mano extendida. Asimismo, a veces mi pueblo no entiende, mi pueblo no cree que soy Yo el que lo está haciendo pasar por ese Mar Rojo, con maravillas, señales y prodigios, con mano fuerte, con mano poderosa.

Mi pueblo no cree que no está solo. Mi pueblo no sabe reconocer las señales que pongo en el camino para que sigan marchando. Mi pueblo es incrédulo y tiene que arrepentirse, de no creerme. Aunque les doy de comer, para beber, les doy el calzado que necesitan sus pies, les doy todo lo que necesitan para llegar a su meta, mi pueblo no cree que Yo lo estoy haciendo.

Dice el Señor, mi pueblo tiene que arrepentirse, comenzar a abrir los ojos y ver que está marchando. Pero aquellos que se queden atrás y se queden quietos, no están teniendo en cuenta que el faraón viene detrás. Por eso una de las claves para tener la victoria en estos tiempos finales y poder perseverar hasta el final, es nunca parar de marchar.

Hoy me dijo el Señor, diles que marchen, diles que no se queden quietos, porque la quietud los puede matar, los puede aniquilar, los puede volver un blanco fácil para el enemigo que está corriendo detrás de ellos. Diles que marchen y que no tengan miedo, aunque sus ojos van a ver cosas tan fuertes.

Hijitos, vienen noticias fuertes entre las naciones, porque se ha desencadenado una serie de eventos que estaban profetizados para este tiempo. Todo lo que sus oídos van a escuchar, todo lo que sus ojos van a ver, es exactamente lo que tiene que pasar. Tengan fe, porque todo esto ya fue avisado y alertado.

Dice el Señor, vengo preparando sus corazones, vengo preparando sus pies para poder resistir este camino, vengo preparando sus manos para que tengan fuerza. Los vengo entrenando, para que sean capaces de pasar por este Mar Rojo, pero muchos no me creen y la incredulidad les puede jugar en contra.

Hijitos, ustedes no van solos, aunque sus ojos no vean la compañía que Yo envío, no quiere decir que esa compañía no exista, porque dice la Biblia:

[Éxodo 19:20] Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel se apartó, e iba en pos de ellos, y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, e iba entre el campamento de los Egipcios y el campamento de Israel, y era nube y tinieblas para ellos. Y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.

Dice el Señor, hijitos, ustedes van a sentir que el enemigo les pisa los pies, que los rodea, que los alcanza, pero están olvidando que quien los rodea soy Yo, que quien va delante de ustedes soy Yo, que quien guarda sus espaldas soy Yo. Hijitos, no se olviden de que tengo mano extendida, mano poderosa, para proteger a mi pueblo, para que pase por ese Mar Rojo.

Hijitos, marchen, marchen como alguien que está determinado a llegar al final. Marchen como un nadador que se ha determinado en romper un récord, de llegar a una costa que parecía inalcanzable. Marchen como alguien que está dispuesto a morir si fuera necesario para cumplir su objetivo.

Marchen como una columna que es inquebrantable, marchen determinados, porque ustedes tienen el poder de decidir lo que quieren hacer. Ustedes tienen la posibilidad de elegir si se quieren quedar quietos o si quieren marchar. Pero sean inteligentes, porque si se quedan quietos, el enemigo los va a alcanzar. Porque el enemigo no se detiene, con más razón mi pueblo no tiene que frenar.

Dice el Señor, hijitos, mientras marchen, unan sus manos los unos con otros. Mientras marchen, no quieran ir solos, no llegar solos a la costa que está por delante. Mientras marchen, ayuden a los más débiles a que también alcancen la meta. Sean solidarios con el que está marchando al lado suyo. No se olviden de que muchos necesitan de su ayuda. No se olviden de que muchos necesitan de su ejemplo.

Hijitos, mi Espíritu está con ustedes mientras van marchando. Hijitos, la Paloma blanca va delante de ustedes mientras van marchando. Tienen una guía, que los lleva a la otra ribera. Hijitos, tengan fe y no se queden quietos. No se estanquen, no se dejen intimidar, porque sé que cuando ustedes miran atrás y ven que el Faraón con todo su gran ejército los persigue, es intimidante.

[Hebreos 3:12] Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo.

Dice el Señor, les puede llegar a provocar dudas, los puede confundir, los puede amedrentar, pero ahí es donde su fe tiene que salir a pasearse y mostrarse más fuerte que nunca. Hijitos, es la fe lo que los va a llevar a la otra ribera. Es la fe, la que, si ustedes lo permiten, va a ir creciendo mientras van marchando por este Mar Rojo.

Dice el Señor, adelante, hijos, adelante, sigan, sigan, no se distraigan; yo (Noelia) veo que dentro del pueblo hebreo que iba pasando en medio del Mar Rojo, sobre tierra seca, con las aguas como muro, algunos se distraían mientras caminaban y la distracción los llevaba a quedarse quietos y eso los colocaba en una posición peligrosa, donde fácilmente los egipcios en cualquier momento los alcanzarían.

Dice el Señor, así es mi pueblo ahora. Algunos, mientras van marchando, se distraen y el enemigo aprovecha para golpearlos y si fuera posible, hacerlos caer para que ya no sigan avanzando, para que cuando el mar se cierre, también los aplaste a ellos.

Hijitos, sean astutos para guardar sus vidas, sean inteligentes para guardar su salvación. No ignoren la actividad demoníaca, sean conscientes, de que ellos no se detienen. Por lo tanto, si el enemigo no se detiene, ustedes tampoco lo deben hacer.

Hijitos, le estoy hablando a un pueblo que entiende que está saliendo de Egipto para ir a tomar la Tierra prometida, pero antes tiene que pasar por este Mar Rojo, donde su fe y resistencia es probada, donde se ve realmente quiénes son los que me creen, los que creen a mi Palabra cuando les digo que marchen y quiénes no.

Dice el Señor, ahí en esos momentos difíciles, es donde se muestra la cara de cada cual, es donde se muestra no lo que hablan, sino lo que son en realidad. Porque no son las palabras que dicen, sino lo que realmente tienen en el corazón, sino lo que hacen es lo que realmente muestra lo que hay en esos corazones.

Porque es fácil hablar, pero es difícil hacer. Es fácil prometer, pero es difícil concretar. Hijitos, denme sus vidas, quiero todo de ustedes. La entrega es otra de las cosas que los ayudará a seguir marchando hasta el final. Entregarse a Mí, va a ser lo que les ayude a terminar de pasar por ese Mar Rojo, porque soy Yo quien los está esperando del otro lado del mar. Soy Yo, quien los espera en la otra orilla.

Dice el Señor, recuerden que no van a un lugar vano, que no van a un lugar vacío, que no van sin saber a dónde tienen que llegar. Recuerden el objetivo. Recuerden que los estoy esperando del otro lado de la orilla. El Señor asemeja al Mar Rojo como nuestra vida en esta tierra, en estos últimos días, en donde estamos pasando por estas pruebas, donde el enemigo nos viene persiguiendo, para matarnos si fuera posible o para esclavizarnos nuevamente, una vez que ya salimos del mundo. Pero el Señor también nos acompaña y va con nosotros en ese paso por el Mar Rojo y la Tierra prometida del otro lado, que representa la vida eterna.

Dice el Señor, mientras estemos en esta vida, con los pies en este mundo, caminando y viviendo en estos últimos días, no nos detengamos, no desaceleremos la marcha, mantengamos un ritmo estable, porque si los hebreos no hubieran mantenido un ritmo estable cuando salieron de Egipto para cruzar en ese Mar Rojo, los Egipcios los hubieran alcanzado, los hubieran eliminado, pero fue clave para que los hebreos tengan la victoria mientras pasaban por el Mar Rojo, sigan adelante con un ritmo saludable.

El Señor me está mostrando que a veces muchos de ustedes frenan la marcha, caminan en las cosas espirituales por un tiempo y después se quedan en pausa, a veces van avanzando pero después se estancan, y esto le favorece al enemigo porque el Faraón no desacelera la marcha, al contrario, va lo más rápido que puede para ver si los puede alcanzar.

Hijitos, no frenen y aprendan a ser constantes, a ser perseverantes por más que el cuerpo les duela, por más que estén llorando, por más que les cueste, por más que a veces hasta se olviden de por qué están marchando, ustedes sigan, es la clave para la victoria, ustedes sigan. No pongan el freno, sino que pisen el acelerador y no muevan el pie de ahí.

Yo (Noelia) veo como ejemplo que a veces ustedes no solamente frenan un poco, sino que van marchando bien en las cosas espirituales y de repente ponen el freno de mano, dando frenazos muy peligrosos, porque cuando uno conduce un auto tiene que saber cómo frenar, porque si no lo hace a tiempo puede ser muy inseguro, puede derivar en un accidente, incluso en la muerte del conductor o de los acompañantes.

Pero algunos de ustedes no solamente a veces marchan hacia la meta en las cosas espirituales, que es tener la victoria en esta vida, resistir hasta el final para obtener esa corona de la vida y entrar en esa vida eterna. Algunos no solamente frenan un poco, sino que ponen el freno de mano, de golpe, lastimándose ustedes mismos, y abriéndole la puerta del auto al enemigo para que entre a atacar, a devorar, a destruirlos.

Dice el Señor, la inconstancia en muchos de ustedes, el doble ánimo, el detenerse a refrescarse demasiadas veces, el entretenimiento, la distracción, les está jugando en contra, cuando en estos últimos tiempos tendrían que estar marchando con más constancia que nunca.

Imagínense si Israel se hubiera detenido a tomar un descanso mientras cruzaban el Mar Rojo, teniendo de ambos lados las murallas de agua, siendo consciente de lo que el Señor estaba haciendo en sus vidas, a través de estos milagros, y viendo a lo lejos que venía el enemigo persiguiéndolos.

Dice el Señor, imagínense, si los hebreos, se hubieran detenido porque estaban cansados, a tomar un refresco en el camino, a jugar juegos de mesa, a distraerse mirando cualquier cosa, a tener charlas vanas, el enemigo los hubiera eliminado en cuestión de horas. Ustedes son así, a veces. Saben que estoy obrando milagrosamente en sus vidas, saben, que el enemigo está detrás de ustedes noche y día, así como los Egipcios estaban detrás de los hebreos noche y día, y no solamente un por un momento del día.

Ustedes lo saben y aun así se quedan quietos, se distraen, se relajan más de lo necesario, y no estamos hablando de que no se puede descansar, o tener tiempos de recuperación. Estamos hablando de un desbalance, de una inconstancia, de una indeterminación que te puede llevar a no terminar con este camino hasta cruzar ese Mar Rojo y encontrarte con tu Salvador del otro lado de la orilla.

Hijitos, el mundo no se va a detener, y el que se detenga y no se acomode a los tiempos que se van acercando está en peligro de caer y de ya no poder levantarse, porque los golpes que vienen son mayores que los anteriores, ya que todas las cosas se van a los extremos, porque los poderes que se manifiestan en la Tierra se van a ir duplicando, tanto los poderes de arriba como los de abajo.

Y el que no se ubique y se acomode a estos tiempos está en grave peligro de caer. Los que se queden atrás, el Faraón los va a alcanzar, y no es lo que quiero para ustedes, por lo tanto, marchen, hijitos, marchen y no se detengan, marchen como un ejército que está siendo perseguido. El ritmo lo voy marcando Yo y no deben preocuparse mientras vayan marchando. Pero si Yo les voy marcando el ritmo, y ustedes no lo van siguiendo, entonces sí tienen que preocuparse. No porque Yo les quiera hacer daño, sino porque el enemigo de las almas va por ustedes. Hijitos, comprendan, que estoy con ustedes en todo momento, pero hay una parte que tienen que hacer ustedes.

Dice el Señor, porque Yo no tomaré sus piernas con mis manos para hacerlos caminar. Hay una voluntad que tienen que aplicar. Hay una decisión que tienen que sostener. Son ustedes los que tienen que levantar el escudo de la fe. Son ustedes los que tienen que usar la espada del Espíritu. Son ustedes, los que tienen que decidir, determinarse, pase lo que pase, venga lo que venga, cueste lo que cueste, sabiendo por fe y no por vista lo que les espera al otro lado de la orilla, que es la libertad, la redención, la restauración de todas las cosas que ahora están caídas.

Hijitos, tengan fe en mí. Porque si Moisés pudo sacar a ese pueblo terco, duro de cerviz, si Moisés pudo con ellos, ¿cuánto más Yo voy a poder? Confíen que voy a terminar esta obra en ustedes, que no van a pasar por ese proceso en vano.

Todo tiene una razón de ser, hijitos. No tienen que entenderlo todo, sino simplemente saber que Yo estoy detrás de ese proceso. Hijitos, ustedes son míos. Si Yo amé tanto a ese pueblo que lo saqué de Egipto de esa manera prodigiosa, aun siendo ellos malos, ¿cuánto más voy a sacar a los míos, a los redimidos por la sangre del Cordero inmolado?

Hijitos, hoy vengo a hablarles a sus piernas para que marchen. Hoy le hablo a tus pies para que se muevan. Hoy reanimo la circulación de la sangre, para que se mueva en esos dedos, para que se active en el poder de mi Espíritu Santo, y que ya no se detengan.

Hijitos, hoy vengo a ungirlos de la cabeza a los pies, para que sean un pueblo que camine en el poder de Dios, para ser aptos de llegar a resistir hasta el final. Aquí estoy, para darles de comer en sus manos, para que no tengan hambre mientras cruzan por ese mar. Aquí estoy, para darles de beber de esta palabra de vida, para que tengan ganas de marchar.

Hijitos, coman, beban y sigan adelante. Porque aunque todavía no puedan visualizar y ver el objetivo con sus ojos físicos, eso no quiere decir que no esté ahí. Ustedes tienen que aprender a seguir adelante sin que sus ojos estén viendo todavía el objetivo final, sino creyéndome, que igualmente estoy diciendo que está ahí.

Dice el Señor, ustedes son míos, y no van solos. Pero son ustedes los que tienen que decidir marchar. Todos los que ahora estén quietos, ¡muévanse!, todos los que sean como una rueda inactiva, ¡actívense!, en el poder de mi Espíritu. Todos los que estén apagados, ¡enciéndanse!, con esta palabra de vida, todos los dormidos, ¡arriba! ¡A marchar! Porque vienen problemas, vienen conflictos.

Escucho la palabra «acusaciones». Yo (Noelia) veo al país de Israel y todos los dedos que le apuntan, todo el mundo acusa a Israel. El acusador se ha levantado contra Israel, y todas las lenguas alrededor están disfrutando de este momento para hablar mal contra él. Los pueblos se confabulan contra Israel, haciendo temblar esta copa, a través de murmuraciones, conjeturas, a través de los planes escondidos que tienen en sus corazones las naciones vecinas, que solamente quieren verlo desaparecer.

Dice el Señor, Israel es el blanco, es el centro, es la copa que ahora tiembla, derramando de su vino, sobre su propia tierra, para que los perros de afuera vengan a beber.

Oren por Israel, no le suelten la mano como lo están haciendo muchas naciones, aprovechando este momento de debilidad. No le suelten la mano ni se dejen convencer ustedes también porque el adversario miente contra él, acusándolo de crímenes de guerra, de crueldad. No le suelten la mano, porque en esta situación que envuelve al país de Israel, la Iglesia de Dios está siendo probada para ver como reacciona ante esta situación.

Recuerden que Dios está escuchando lo que murmuran contra Israel, está anotando el nombre de quienes hablan mal contra Israel. Yo (Noelia) veo ángeles enviados por el Señor, exclusivamente para anotar quiénes son los que interceden por Israel y quiénes no, quiénes son los que piden por Israel y quiénes no, quiénes son los que murmuran contra Israel y quiénes no, y luego van al Padre y llevan estas anotaciones para informarle.

El Señor dice, hay del que se levante contra la niña de mis ojos. Porque por más que ahora está siendo afligida, no deja de ser la niña de mis ojos. Por más que ahora, tiembla y está pasando por un terremoto espiritual, no quiere decir que Yo la haya abandonado. No se confundan, hijitos, comenzando ustedes también a murmurar. Porque el que murmura contra Israel, murmura contra Mí. El que habla mal de Israel se mete Conmigo.

Tengan cuidado hijitos, y no se dejen llevar por conversaciones mundanas de gente que se mueve, influenciada por espíritus de antisemitismo. Israel, la Tierra deseada. La Tierra que vio nacer al Mesías. La Tierra que lo vio morir. La Tierra donde Él resucitó. La Tierra que fue pisada por los pies del Salvador. La Tierra que se prepara para volver a ser pisada por el mismo Mesías, que regresará para juzgar a las naciones.

Hijitos, tengan cuidado como hablan del Monte de Sion.

Yo (Noelia) hoy imparto el temor de Dios sobre Israel en el nombre de Jesús.

Hijitos, sean sabios, porque lo que está haciendo el diablo en este tiempo, donde Israel está en guerra contra sus enemigos, es hablarles mal de mi Israel físico a mi Israel espiritual, a mis hijos nacidos de nuevo. Muchos se están dejando convencer, pensando que lo que les habla el diablo es verdad.

Dice el Señor, intercedan por él. No bajen los brazos. Yo (Noelia) veo a Israel mientras estaba en batalla, y cuando Moisés levantaba los brazos, entonces el pueblo ganaba la guerra. Pero cuando Moisés se cansaba y bajaba los brazos, Israel perdía. Entonces Hur y Aarón sostenían los brazos de Moisés para que nunca baje los brazos, y entonces Israel gane esa batalla.

[Éxodo 17:10-12] E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.

Dice el Señor que sostengamos a Israel a través de nuestras oraciones, así como Aarón y Hur sostenían los brazos de Moisés para que Israel gane la batalla. Nuestras oraciones son el sustento de Israel, y no son en vano. Algunos de ustedes comenzaron a orar por Israel, pero después cortaron esa oración. Algunos de ustedes estuvieron unos meses intercediendo, luego se cansaron y dejaron de orar. El Señor llama nuevamente a volver a levantarle los brazos a Moisés, en el sentido de seguir intercediendo por esta nación, a la cual también perteneció Moisés.

Yo (Noelia) estoy sabiendo ahora que quienes oremos por Israel, esa oración la estamos haciendo al mismo tiempo por nosotros mismos. Porque nosotros estamos injertados en ese olivo y cuando oramos por Israel, oramos también por nosotros. Cuando nosotros le levantamos la mano a ese Moisés que en esta visión representa a Israel, nos la estamos levantando a nosotros mismos, porque nosotros pertenecemos a ese olivo debido a que estamos injertados en él.

Dice el Señor que seamos sabios y entendamos que lo que hagamos para Israel es como si lo hiciéramos por nosotros, aunque no lo entendamos así. Espiritualmente es así. Porque la salvación viene de los judíos, del pueblo al cual el Señor le entregó esa Tierra para siempre.

Yo (Noelia) bendigo a todo aquel que escucha ahora y coloco una bandera de Israel en el corazón de todo aquel que tenga fe de creer que esta palabra viene de Dios.

Yo (Noelia) entro en la casa espiritual de cada uno de ustedes, los que me abran la puerta, para colocar esta bandera en sus corazones, en el Nombre de Jesús. Yo imparto este amor en las entrañas que el Señor colocó en mí acerca de esa Tierra, en el Nombre de Jesús. Yo pongo una semilla para interceder desde el vientre para Israel, en el Nombre de Jesús. Yo ahora coloco ideas creativas para que intercedan por él. Inspiración de lo alto y entendimiento sobre lo que Israel significa para el Señor en primer lugar, para nosotros en segundo lugar y para el mundo en tercer lugar.

El centro espiritual de todo lo que existe, el ombligo del mundo, el centro desde donde todo nació y donde todo va a terminar.

Yo (Noelia) veo a Jesús suspendido en el aire. Veo a Yeshúa, nuestro amado Salvador, suspendido en el aire, llamando a un ejército a orar por Israel. El Señor hace señas desde el aire y dice, hijitos, hay pueblos que están convocando a soldados para que se unan porque se necesita un ejército más grande que pueda resistir a los ataques de los enemigos.

Dice el Señor, Yo hoy llamo, a más soldados para que se unan en este ejército de intercesión por Israel. Yo hoy convoco a esta armada de oración por Israel, ¿cuántos son los que se quieren alistar en este ejército espiritual? ¿Cuántos me van a decir que sí? Pero no por un tiempo, sino permanentemente. Hoy convoco a un ejército a que se aliste en estas filas para pertenecer a esta intercesión específica por Israel.

Serán claves sus oraciones en estos últimos días, donde se verán cosas terribles en y alrededor de esa Tierra, porque se preparan las naciones circundantes para atacarla. Se unen los pueblos en contra de la Tierra que vio nacer a mi Ungido. Se prepara el escenario, para la guerra final.

Respondan a ese llamado. No se queden dormidos. Activen las oraciones por esa Tierra. Así que marchen, hijitos. Marchen en lo espiritual y marchen en la intercesión. Marchen, marchen, marchen y no dejen de marchar. No se olviden que voy con ustedes como columna de fuego de noche y de nube de día. Los voy llevando, no tengan miedo, pero no dejen de marchar. Amén.

Yo (Noelia) corto toda brujería contra tus pies ahora en el Nombre de Jesús. Quiebro todo hechizo de congelamiento, de enfriamiento, para que te quedes quieto como una estalactita. Yo ahora te caliento en el Espíritu Santo de Dios. Convoco el fuego del Cielo sobre tu cabeza, sobre tu cuerpo, sobre tus piernas y tus pies, para que te vuelvas a calentar como antes.

Le hablo a tu Espíritu para que te despiertes ahora. Despiérta espíritu. Yo (Noelia) coloco una protección en tu mente para que mientras vayas marchando, los dardos del enemigo no te alcancen. Imparto fuerza y determinación. Imparto visión de lo que ahora no estás viendo pero que igualmente está ahí, para que sepas por qué estás marchando. Los que iban lentos aceleran la marcha ahora. Aceleran ahora la marcha.

En el Nombre de Jesús, quito toda piedra de tropiezo delante de tus pies que estaba colocada para que caigas, y así el enemigo pueda alcanzarte, patearte y matarte si fuera necesario. Quito esas piedras de tropiezo ahora de tu camino. Quito toda soga que el enemigo colocó para que tropieces. Le hablo a todo pie cansado para que siga adelante, para impartirle fuerza que viene de lo alto. En el Nombre de Jesús, desato todo pie atado por brujería.

Porque veo distintos tipos de situaciones en este Mar Rojo por donde vamos pasando. Algunos de ustedes estaban congelados. Otros estaban hechizados para no avanzar. Imparto un espíritu determinado a los que estaban detenidos por causa del doble ánimo. En el Nombre de Jesús te digo que avances. Avanza, adelántate y alcanza a tus compañeros.

Todos los que estaban más atrás, en este momento se alinean espiritualmente y alcanzan sobrenaturalmente a los que estaban marchando en el ritmo de Dios. Yo te ordeno ahora que sigas adelante. Te aliento. En el Nombre de Jesús vas a poder, lo vas a lograr, el enemigo no te va a alcanzar. No te va a alcanzar como el Faraón no pudo alcanzar con todo su carruaje, poder y ejército, a los hijos de Dios.

Dice el Señor, porque estás hecho para vencer. Estás hecho para llegar. Estás hecho para ver mi gloria. No estás hecho para fracasar. Llegar te va a costar sudar. Van a salir lágrimas de tus ojos. Vas a sentir a veces que no das más. Pero en esos momentos es donde más me voy a glorificar. Porque mis fuerzas se muestran en tu debilidad. Eres mío. Estás hecho, para llegar al otro lado de la orilla. Sigue avanzando. No te detengas.

Dice el Señor, resiste. Resiste a los ataques. No escuches las voces de los egipcios que van detrás tuyo, porque mienten. Son ellos los que van a ser aplastados y no tú. Sigue, hijito, sigue adelante.

El que se había caído se levanta ahora en el poder del Espíritu Santo de Dios. Al que se le habían caído las armas, yo (Noelia) ahora se las levantó y se las colocó en la mano de nuevo. En el nombre de Jesús. Quito toda nube mental de confusión que te nublaba la vista y no te permitía ver hacia dónde ibas. Esa nube que no te permitía ver que el Ángel del Señor iba delante tuyo.

Dice el Señor, voy con ustedes, créanme. Imparto fe ahora. En el nombre de Jesús, lleno tu vaso. Arriba, avanza, te dice el Señor. Enciendo en fuego a los que se sentían apagados. Vas a sentir el calor del fuego del Espíritu Santo en este momento que yo estoy impartiendo.

Dice el Señor, imparto esperanza. Imparto esperanza porque tu vida ya está escrita para llegar. Solamente tienes que seguir esas pisadas. No le creas a lo que te habla el enemigo. No le creas cuando te miente que no vas a poder. Porque Yo soy el que te hizo y no él. Avanza, avanza, muévete, muévete.

Yo (Noelia) veo ruedas que ahora se mueven, como las ruedas que veía Ezequiel en el Espíritu. Porque el Espíritu estaba en las ruedas, dice la Biblia. Yo ahora activo esas ruedas en el Nombre de Jesús para que se muevan, muévete, muévete, muévete. Pero no como alguien que va en silla de ruedas. Sino como alguien, que va en auto de carreras. Adelante. Adelante, te dice el Señor.

[Ezequiel 1:19] Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.

Dice el Señor, sígueme, sígueme, porque no es Moisés el que te lleva. Es alguien mayor, que soy Yo. Sigue mis pisadas que voy adelante tuyo. Yo soy el Líder de los líderes, el General del ejército. El Señor de los ejércitos de mi armada.

Yo (Noelia) veo a Jesús ahora que imparte armas espirituales a los suyos mientras van pasando por este Mar Rojo. El Señor les imparte armas espirituales para defenderse.

Dice el Señor, defiéndete mientras vas pasando. Actívate en las cosas espirituales. No te apagues, no te quedes quieto, no dejes de comer. Ve alabándome mientras vas por el Mar Rojo, alábame, alábame. Alábame, porque el enemigo te persigue. Sí, pero la victoria está delante tuyo. Alábame como si ya la hubieras obtenido.

Oh, hijitos, avancen, avancen y avancen. Hoy los lleno de entusiasmo. Hoy los lleno de motivación. Hoy les recuerdo, que si ellos pudieron llegar, ustedes aún más. Porque más Grande es el que va con ustedes que mi siervo Moisés.

Dice el Padre, adelante sin dudar y sin frenar. En el poderoso Nombre de Cristo Jesús. Amén.

Muy bien, hasta aquí esta transmisión. Amén. La gloria y la honra sean para Él siempre. Saludos desde Argentina y el Señor los bendiga.

Grábense este mensaje en sus corazones, en las puertas, en las ventanas, en las paredes. Porque el Señor no nos abandona y no nos va a abandonar. Estaré con ustedes hasta el fin del mundo, dijo el Señor. Él es fiel y no es hijo de hombre para arrepentirse ni para mentir. Sino que Él cumplirá lo que dijo hasta el último día de nuestras vidas. Si nosotros decidimos seguir marchando para seguirlo y obtener esa vida eterna.

[Mateo 28:20] enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.