En esto se convertirá el mundo. El mapa del mundo cambia. Armas con virus. Zombis. Rusia

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El Señor te bendiga, amado pueblo de Jesucristo. Le damos la gloria al Señor por una nueva oportunidad de escuchar lo que Él quiere hablar a las naciones en el día de hoy.

Hijitos, dice el Señor, ustedes ven cómo se están agitando las aguas en estos días turbulentos. Están en tiempos difíciles.

¿Están meditando en eso? ¿Se han preguntado si quizás tienen que tomar ciertas decisiones acerca de su futuro? ¿Se han preguntado qué ocurriría si las guerras que hoy los pueblos de Occidente observan en Oriente se dieran donde ustedes viven? ¿Se han preguntado cómo sería si vieran de cerca algunas de las cosas que hoy les toca ver desde lejos?

El mundo hoy es un campo de batalla, dice el Padre, y el terreno que ustedes están pisando está minado. Es un terreno peligroso. Es como cuando un soldado va caminando muy despacio, apoyando primero la punta de un pie y después la punta del otro, con temor y temblor de tan solo apoyar los talones, porque está consciente del peligro del lugar por donde transita.

Hijitos, así está el mundo hoy. En cualquier momento pueden explotar nuevas bombas. En cualquier momento pueden oírse noticias peores que las que están escuchando hoy. Y ustedes tienen que caminar como un soldado que apoya la punta del pie en la tierra para ver si todo está bien, si es seguro, antes de pisar ese terreno peligroso con el otro pie.

Hijitos, están sonando las alarmas por todo el mundo en lo espiritual, dice el Señor, como cuando suenan las alarmas en Israel cuando se lanzan ataques contra su territorio.

Noelia: El Señor me hace saber que muchos de ustedes están soñando con alarmas que suenan, e incluso están despertando con el sonido de una alarma. Pero no son alarmas en lo físico, sino alarmas que el Señor está haciendo sonar a través de un sueño o de una visión. Algunos de ustedes escuchan esas alarmas cuando están entre despiertos y dormidos, e incluso cuando están despiertos.

Algunos de ustedes han escuchado sonidos de trompetas, pero nadie estaba tocando una trompeta. Otros han escuchado golpes en sus puertas, pero cuando fueron a revisar, no había nadie del otro lado.

Algunos de ustedes se han despertado últimamente escuchando alarmas de distintos tipos, como alarmas de policía, de bomberos o de ataque aéreo. Otros han escuchado el sonido de uno de esos teléfonos antiguos, cuando en su casa no hay ningún teléfono que suene de esa manera.

Es porque el Señor los está llamando a despertar y a prepararse, utilizando distintos tipos de alarmas para llamarles la atención y decirles que estamos en días de alerta roja. Es el Señor quien está haciendo sonar la alarma en ustedes.

Hijitos, estoy haciendo sonar la alarma entre mi pueblo, para que se prepare como un ejército que va a ser atacado.

Noelia: En los tiempos bíblicos, cuando los israelitas eran atacados por el enemigo, se unían para hacerle frente, contraatacar y vencerlo. Estaban organizados y preparados para la guerra. Tenían atalayas que avisaban cuando el enemigo estaba cerca, y también personas que iban a espiar los lugares donde estaban los enemigos, para luego volver y avisarle al pueblo dónde estaba acampando el enemigo, qué tan cerca estaba y si eran muchos o pocos.

El mensaje del Señor para su Israel espiritual hoy es que te prepares y estés listo, porque estás en un tiempo de guerra. No hay tiempo para entretenerse. No hay tiempo para cerrar los ojos y dormir como cuando uno está de vacaciones.

Velen, dice el Señor. Velen, velen, velen y estén despiertos, porque vienen las bombas.

Hijitos, aunque han escuchado una y otra vez este tipo de palabras proféticas, muchos de ustedes todavía no logran entender y dimensionar en qué tiempo están caminando.

Hijitos, el ladrón está a la vuelta de sus casas, cada vez más cerca, y ustedes todavía siguen sentados a la mesa de sus cocinas, tomando un té, tomando un café y pensando en cualquier otra cosa, menos en qué tienen que hacer para defenderse de esos ataques que ya están a la vuelta de la esquina. Están entretenidos con cualquier otra cosa, en vez de pensar en qué tienen que hacer para defenderse cuando ese ladrón ya esté detrás de sus puertas.

Están en tiempos peligrosos y no lo han discernido. No lo han aceptado y no han hecho nada al respecto, dice el Señor.

Hijitos, les hablo porque los amo. Les hablo por misericordia. Les hablo porque quiero salvarlos de las flechas que está enviando el campamento enemigo. Muchos de ustedes son blancos expuestos, y si esas flechas se dirigieran hacia donde ustedes están, encontrarían una rendija por donde entrar.

Noelia: El Señor me muestra que en las armaduras antiguas, como las cotas de malla, había pequeños agujeros y hendiduras por donde podía entrar una flecha.

[1 Reyes 22:34] Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo él a su cochero: Da la vuelta, y sácame del campo, pues estoy herido.

Algunos de ustedes tienen junturas en la armadura, o no la tienen bien colocada, y no se están percatando, dice el Señor.

Noelia: Veo a alguien que se pone la armadura de un guerrero, pero se la pone así nomás. Se deja el casco medio torcido, las botas flojas, y toma cualquier espada, no la adecuada para pelear. No tiene cuidado de elegir exactamente lo que necesita, no se fija en los detalles, y ni siquiera se ajusta bien el cinto que sostiene la armadura.

Esta visión significa que algunos de ustedes no están siendo diligentes ante este llamado de alerta que el Señor está haciendo en estos últimos tiempos, que son tiempos de guerra. Mientras tanto, el enemigo sí es diligente: está probando todo tipo de armas para ver por dónde puede entrar, y cada vez está más cerca de ti. Por eso, si no cambias esa actitud liviana en la defensa y en el ataque, las armas que el diablo te está enviando te van a alcanzar.

Hijitos, sean diligentes, dice el Señor. Sean inteligentes. Vigilen. Están en tiempos de guerra.

¿No ven que las naciones se están armando? ¿No ven que no hay paz? Los líderes de las naciones hablan de paz, pero no es eso lo que quieren, dice el Señor. En sus corazones no hay más que revancha, venganza y codicia de poder, de dominio y de colonización.

Hijitos, hay naciones que van por la fuerza a tomar territorios que dicen que les pertenecían, dice el Señor. Y el diablo avanza y coloniza de la misma manera, pero ustedes ni siquiera defienden su tierra prometida.

Hijitos, no se descuiden, dice Dios. Ustedes están bajando el escudo de la fe. No se están defendiendo a través de la fe. Están siendo débiles. Se están descuidando en la oración, en el ayuno, en el clamor, en las vigilias.

Nuevamente, este es un llamado de alerta, dice el Señor. Esta es una alerta roja para los míos. Despiértense y únanse. Formen grupos de oración, de vigilia y de ayuno.

Hijitos, vienen golpes fuertes, y ustedes están como Israel el 7 de octubre de 2023, cuando fue avasallado y el enemigo entró como las aguas.

Estaban dormidos, confiados en sí mismos, y descuidaron sus fronteras. En el parlamento discutían asuntos que no eran los más importantes en ese momento. La población estaba dividida, los gobernantes aún más, y el enemigo aprovechó sus debilidades.

El enemigo sabe dónde están las debilidades y entra por ahí. Es como cuando una casa tiene goteras: el agua empieza a entrar de a poco, gota a gota, y si uno no arregla esos agujeros, el problema crece hasta que la casa queda inundada.

Hijitos, dice el Señor, ustedes critican a Israel y sus debilidades, diciendo: «¿Cómo puede ser que les haya pasado eso con las defensas que tienen?». Sin embargo, ustedes están igual o peor, porque están dormidos en lo espiritual. De hecho, muchos de ustedes sueñan que viene el enemigo y ustedes están durmiendo, porque así están espiritualmente.

Hijitos, los llamo a despertar, dice el Señor.

Ustedes interceden por Netanyahu e interceden por Israel para que despierte y para que los judíos se conviertan. Sin embargo, no hacen primero lo suyo. Son como el que quiere sacar la viga del ojo ajeno, mientras ustedes mismos la tienen en sus propios ojos.

Hipócritas, háganse cargo primero de lo suyo, y después hablen de las debilidades del otro, dice el Señor. Aprendan primero a formar un escudo de protección sobre sus vidas y sus casas. Aprendan a crear una verdadera defensa contra los ataques del enemigo, para poder resistir, defenderse y atacar. Y después hablen de los demás.

Me molesta la reacción de un pueblo hipócrita que se hace el que se las sabe todas, incluso en el área de la guerra, dice el Señor. Sin embargo, cuando el enemigo lanza una sola flecha, ya logra llegar hasta donde ustedes están.

Hijitos, dice el Señor, ustedes son aún más fáciles de atacar que el país de Israel, porque no tienen ningún domo de fe que los proteja. Son fáciles de tirar al piso, fáciles de frustrar, fáciles de convencer de que no sirven para nada. El enemigo fácilmente les hace creer que no hay ningún Dios con ustedes.

Ustedes no defienden su santidad, no defienden sus límites, no defienden sus hogares, sus congregaciones y sus grupos de oración, dice el Señor. Cuando hay un problema, se acuestan a dormir, en vez de reforzar la oración y el ayuno, en vez de hacer cadenas de petición por los problemas que tienen.

El enemigo avanza como ríos de agua, tal como avanzó en Israel, y deja marcas que después son imposibles de borrar, dice Dios, como las que quedaron en Israel después del ataque del 7 de octubre, porque no hay manera de borrar las marcas de un alma que fue violada de semejante manera. Ellos tenían los escudos abajo. No confiaban en mí; confiaban en sus propios métodos de defensa, y así se dejaron prácticamente violar por el enemigo.

Israel se queja, dice el Señor, pero no me pone primero. Y lo mismo hace mi iglesia.

Hijitos, dice el Señor, hagan lo que tengan que hacer para estar despiertos. Los estoy llamando a velar, pero ustedes son como mis discípulos en el jardín de Getsemaní, a quienes les pedí que velaran conmigo y no fueron capaces de velar ni una hora. Ustedes no son distintos de ellos.

No hablen de los demás si ustedes primero no van a hacer lo que tienen que hacer, dice el Padre. Mi pueblo se llena la boca diciendo qué buenos que son y qué bien que hacen las cosas, pero la mayoría son guerreros inútiles, que ni siquiera saben cómo ponerse la armadura.

Hijitos, escuchen mi voz, dice el Señor. Tengo que hablarles de distintas maneras para que quizás escuchen a través de alguna de ellas.

Son tiempos peligrosos. Las naciones están rabiosas. Tienen sed de matanza. Algunos líderes, presidentes, primeros ministros y demás, simplemente tienen sed de guerra. Otros están aburridos y quieren que pase algo. Dicen: «El mundo está muy tranquilo. Vamos a sacudirlo un poco».

Hasta ese nivel llega la maldad de sus corazones, dice el Señor. Ustedes no saben quiénes son los que los gobiernan. Muchas de las cabezas que están en los países del mundo tienen como sus dioses a Mamón y a distintas potestades que gobiernan en las profundidades del infierno, dice el Señor. La mayoría de las cabezas que gobiernan el mundo están dirigidas por el enemigo.

Ustedes están viviendo en un lugar donde gobierna el enemigo. Por eso la Biblia se refiere a Satanás como el príncipe de este mundo. Ustedes viven en esta tierra, dice el Señor, y el príncipe de esta tierra es el enemigo. Sin embargo, viven como si no estuvieran en terreno enemigo.

[Juan 14:30] No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

Hijitos, muchos de ustedes tienen que humillarse, arrodillarse delante de mí y reconocer que no saben nada, porque están arrogantes, soberbios, orgullosos y piensan que saben todas las cosas, dice el Señor.

Noelia: Veo a muchos hermanos opinando de política, de Israel, de las naciones, de las guerras y de lo que pasa en el mundo como si fueran sabios. Y dentro de muchos de ellos veo una serpiente de orgullo. Quieren ser vistos; quieren que los demás piensen que saben muchas cosas, que están al tanto de lo que acontece en la tierra y que ya saben qué pasos van a dar los líderes mundiales.

Y veo a Dios escuchándolo todo desde su trono, indignado.

En vez de estar ayudando al pobre, al necesitado, al enfermo, al encarcelado, al hambriento y al huérfano; en vez de estar evangelizando y aprovechando los disturbios que hay en la tierra para traer más almas a mi Reino, dice el Señor, estas personas son como los fariseos. Se llenan la boca hablando de lo que no saben.

Arrepiéntanse, dice el Señor, porque no quiero un pueblo que me honre de palabra, sino con obras que muestren su fe. Quiero un pueblo que tenga su mirada, su enfoque, su vista y su interés puestos en lo mío, porque estas cosas están escritas y se van a dar.

Todo el mundo sabe que el mundo se viene abajo, incluso los incrédulos, los que no conocen la Biblia. Hasta las canciones hablan de que, en algún momento, el mundo va a dejar de ser, el mundo va a pasar. Todos hablan del fin, incluso de un reloj profético que ya casi llega a las doce, porque lo saben, lo perciben, lo sienten. Sacan cuentas y entienden naturalmente que va a llegar un punto en que las cosas ya no van a funcionar más, porque el hombre va contra el mismo hombre.

Todo el mundo ve con sus propios ojos lo que está sucediendo, e incluso los inconversos piensan: «¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo aprovechar el tiempo antes de que todo se venga abajo?». Hasta los inconversos hacen planes y dicen: «¿Qué puedo hacer? ¿Cómo disfruto la vida hasta que todo se venga abajo? Porque en cualquier momento los bancos pueden quebrar. En cualquier momento puede caer un asteroide sobre la tierra y se termina todo».

Hasta los inconversos saben que hay un tiempo limitado para la vida del mundo. Entonces sacan sus cuentas, como pueden, y piensan qué hacer para aprovechar el tiempo en lo que a ellos les interesa, dice el Señor.

Pero los míos, los que lo tienen todo escrito, los que deberían saber en qué tiempo están, los que deberían estar más armados en términos espirituales, los que deberían contar con más sabiduría celestial y estar más activos, redimiendo el tiempo para trabajar para mí, son los más distraídos.

Noelia: El Señor me muestra que algunos de ustedes reaccionan cuando viene alguien que no es parte del pueblo de Dios y les dice algo sobre lo que está pasando. Ustedes dicen: «¡Wow! Hasta esta persona se da cuenta de lo que va a venir, de lo que está pasando, y sabe lo que está escrito sobre estos tiempos, aunque nunca lo ha leído».

Aun escuchando, aun leyendo, aun viendo, algunos de ustedes están tan dormidos que hasta les hace falta que venga una persona de afuera y les hable de estos asuntos para que reaccionen. El Señor utiliza hasta esos medios para decirles: «Hijitos, miren. Se viene la hecatombe mundial y no están preparados».

¡Reaccionen! Los llamo, dice el Señor. Los llamo a despertar, y si no se despiertan con un llamado suave, entonces los voy a despertar como cuando una madre tiene que darle una cachetada suave a su hijo para que despierte, porque no hay otra forma de que abra los ojos.

Los voy a sacudir como cuando un padre tiene que sacudir a su hijo adolescente porque está tan profundamente dormido que no reacciona cuando lo llama, no reacciona cuando le prende la luz, no reacciona cuando suena la alarma del teléfono. No escucha nada y no siente nada. Entonces tiene que sacudirle un poco el cuerpo o tirarle un poco de agua en la cara para que abra los ojos y se dé cuenta de que tiene que levantarse.

No esperen a que haya noticias de guerra en su país. No esperen a escuchar que un volcán entró en erupción en su país. No esperen despertarse una mañana y que les digan que quebraron todos los bancos y que ya no hay posibilidad de sacar el dinero que tenían ahorrado ahí, porque eso es lo que va a pasar.

Eso es lo que ellos están preparando: la hora, el día, el mes y el año para quitarles todos los ahorros que tienen guardados. Por eso todo está dirigido hacia lo digital, porque así es más fácil robárselos, es más fácil vaciar sus cuentas. Porque ¿cómo se recupera lo que no se ve?

Hijitos, dice el Señor, ¿no ven que ustedes son ese sapo que están cocinando dentro de la olla? ¿No se dan cuenta? El fuego va subiendo, y el sapo se queda ahí porque se acostumbró a esa agua que se iba calentando de a poquito, e incluso hasta le gustó cuando estaba tibia. Pero cuando se dé cuenta de que lo están cocinando, ya no va a tener posibilidad de escaparse.

Estoy llamando por muchas bocas, dice el Señor. Estoy alertando a través de sueños, visiones y profecías, incluso a través de las noticias, aunque gran parte de ellas son falsas. Estoy utilizando los medios televisivos para sacudir a algunos de ustedes cuando escuchan de vez en cuando, para que quizás se cree una alerta dentro de ustedes, algún tipo de temor que los lleve a reaccionar, a prepararse, a moverse, a velar.

Hijitos, reaccionen, dice el Señor. ¡Reaccionen!

Noelia: Ahora veo a Putin, el presidente de Rusia, y el Señor me hace saber que él ya tiene todo preparado desde hace muchos años. Ya estudió cómo podría reaccionar Ucrania cuando él la ataque. Ya estudió qué decisiones podrían tomar la OTAN y Estados Unidos en ese caso.

Veo una mesa de estrategia con un gran mapa del mundo, y el Señor me revela que Putin viene estudiando desde hace años, junto con sus sabios y expertos en distintas áreas, qué pasos tomar según la reacción de sus enemigos. Es un hombre preparado, un hombre que no da puntada sin hilo, como se dice en Argentina.

Veo cuadernos y archivos secretos, y el Señor me revela que Putin estudió cada decisión que tomaron los presidentes de Estados Unidos cuando estaban en guerra. Estudió cómo reaccionaban, qué decidían, cuántos soldados enviaban, qué pasaba si el país enemigo hacía A o hacía B. Putin lo anotó todo y lo tiene todo guardado en su mente, que es como un contenedor enorme.

En otra visión veo a Putin reunido con Xi Jinping, el presidente de China, tomando algo. Esto representa que son grandes amigos y que comparten el mismo sentir respecto a la situación geopolítica. Aunque desconfían el uno del otro, los dos son igual de zorros.

Esa es la palabra que escucho: «zorros». Son zorros que saben moverse sin delatarse a primera vista, y desde hace muchos años vienen tejiendo conexiones que no están declaradas públicamente.

Hijitos, dice el Señor, les hablo esto porque ustedes no saben lo que se viene, y tampoco quieren saberlo. Y cuando se los hago saber, no quieren escucharlo ni creerlo. Y más allá de eso, tampoco quieren hacer nada al respecto.

Por eso, muchas cosas que van a venir los van a tomar desprevenidos, pero no porque Yo no se los haya avisado, sino porque ustedes no hicieron nada con esos avisos.

Hijitos, reaccionen, dice el Padre. Estoy haciendo sonar la alerta. Los misiles ya están apuntando a distintos países y solo falta apretar un botón. No hay mucho más que hacer. Ya está todo listo para la Tercera Guerra Mundial.

Ya está todo listo. Ellos ya tienen las armas apuntando, y mienten cuando dicen que han detenido la fabricación de cierto tipo de armas, como las nucleares. No se ha frenado nada, o al menos no como se le ha dicho al mundo. Hay fábricas subterráneas donde los científicos han estado trabajando las veinticuatro horas del día, haciendo turnos, para desarrollar armas más avanzadas que las de los demás.

Noelia: Escucho las palabras «carrera armamentista», y el Señor me hace saber que ellos quieren ver quién tiene las armas más poderosas, más eficaces, más destructivas, más rápidas, más hipersónicas, las más difíciles de detectar en el cielo, en el mar y en la tierra.

Veo que algunas de esas armas están cargadas con virus o venenos mortales, y cuando caen, esos virus y venenos se esparcen. Y escucho la palabra «radiación».

Hijitos, dice el Señor, tomen conciencia de que están en un mundo donde la ciencia ha avanzado. Estos son los tiempos profetizados por Daniel.

[Daniel 12:4] Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.

Noelia: Hace ya varios meses profeticé que habría éxodos en muchos países y que la gente se iba a ir, tratando de buscar dónde vivir, como sucedió en la segunda guerra mundial.

El Señor me muestra que la gente no va a saber dónde apoyar el pie. Va a salir de un país que va a estar en guerra y va a ir a otro donde habrá una plaga, o a otro donde habrá tanta inflación que va a ser imposible comprar lo básico.

El Señor me muestra que la gente se va a mover como pájaros que migran constantemente, sin encontrar dónde posar el pie, como la paloma que Noé envió.

[Génesis 8:8-9] Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca.

Así como le pasó a esa paloma, lo mismo va a pasar con la gente. Muchos van a salir de sus países cuando entren en guerra, pensando que van a encontrar refugio en otro lugar. Pero va a haber tanto desbarate en todos los países que van a tener que volver, porque aun con la guerra estaban mejor en su propia tierra.

El Señor dice que tenemos que estar preparados para cualquier cosa, incluso para vivir como nómadas, como personas que literalmente no tienen dónde sentar la planta de sus pies. El mundo va a entrar en un tiempo donde la gente no va a poder establecerse en un solo lugar.

Los cristianos tampoco van a poder vivir estables, y van a tener que escapar de un lado a otro, no solo por causa de las guerras y los desastres naturales, sino también por la persecución.

Hijitos, tengan esperanza, dice el Señor, porque estoy trabajando en sus corazones y los estoy alimentando, como alguien que alimenta a los pájaros con pan. Los estoy alimentando con mi palabra, los estoy sosteniendo, pero tienen que ser sabios y escuchar el llamado y las alertas.

Prepárense en todo sentido, primeramente en lo espiritual. Pónganse a cuentas conmigo y detecten si hay alguna entrada por donde el enemigo pueda llegar. Hijitos, entiendan lo que les estoy hablando.

Noelia: El Señor me dice que Él les está hablando, pero muchos no entienden, y me trae a la mente este pasaje:

[Job 33:14-15] En una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende. Por sueño, en visión nocturna, cuando el sueño cae sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho.

El Espíritu Santo los está dirigiendo, mostrándoles en qué áreas están débiles y necesitan fortalecerse, y guiándolos en las decisiones que deben tomar en sus vidas: si deben mudarse de país o no, si deben edificar o no, si deben vender o no, si deben ahorrar o no, o dónde invertir su dinero.

A muchos de ustedes el Señor les está diciendo, de distintas maneras, lo que tienen que hacer, pero no le prestan atención. Son como alumnos que van a la escuela, pero no le prestan atención al maestro ni toman notas.

Sean diligentes y entiendan que están en un tiempo peligroso, especialmente para los cristianos, dice el Señor.

Noelia: Veo otra vez la cara de Putin, y el Señor me hace saber que ese hombre no tiene miedo de enfrentarse al mundo entero, si fuera necesario, porque se siente invencible. Y me viene a la mente la imagen de Iron Man dentro de su traje robótico.

Putin se cree elegido para cambiar el mapa del mundo y está convencido de que ha llegado el momento de hacerlo. Ahora se siente fuerte y cree que lo que está pasando en Israel y en el mundo juega a su favor. Por eso está moviendo sus fichas en el tablero de ajedrez.

El Señor me hace saber que Putin quiere la expansión de Rusia. Quiere un imperio ruso. Quiere que Rusia sea la nación de las naciones de la tierra. Y veo el territorio de Rusia marcado en oro, como dorado.

Putin quiere conquistar lo que considera que le fue robado a Rusia y ampliar su territorio de acuerdo con un mapa de la nueva Rusia, como él se la imagina, trazado por los cartógrafos que forman parte de su grupo de científicos y especialistas.

Ahora veo a Rusia como un oso que viene a despedazar el mapa del mundo. Ese oso tiene algunas lanzas clavadas en la espalda, pero no ha perdido su fuerza.

El Señor le dice a su pueblo que prepare su corazón para escuchar noticias difíciles. Las fichas del ajedrez se van a seguir moviendo, y gobernantes como Putin van a ir al extremo para lograr lo que quieren, tomando decisiones radicales que van a desestabilizar al mundo.

El mundo ya no va a ser como es ahora. El mapa y la economía mundial van a cambiar. Algunos países se van a expandir, otros se van a dividir y otros van a desaparecer.

Preparen sus corazones para eso, dice el Señor.

Noelia: Estamos en tiempos de colonialismo, tiempos de hambre de expansión territorial y de recuperación de territorios, tiempos en los que países van a desaparecer del mapa, y la gente va a ir de aquí para allá tratando de acomodarse a todo esto. Algunos van a perder su identidad nacional cuando sus países desaparezcan, y van a tener que encontrar una nueva nacionalidad.

Y en medio de todos estos cambios vamos a estar nosotros, los hijos de Dios. El Señor está advirtiendo porque los que estén débiles y no tengan la fortaleza para atravesar estos sacudones violentos no van a poder resistir. Van a caer de la fe o van a salir más perjudicados de lo necesario.

El mundo se va a los extremos. Los blancos son más blancos, los negros son más negros y los grises van desapareciendo. La iglesia no puede seguir estando tibia. Tiene que decidirse a ser total, porque los que no lo sean y no se adapten a estos tiempos extremos no van a resistir, o les va a costar mucho hacerlo.

El Señor dice que tenemos que ser adaptables, entrenados para adaptarnos a todo: a tener una casa o no, a quedarnos en nuestro país natal o irnos, a permanecer estables en un lugar o viajar constantemente, a tener abundancia o pasar necesidad, a tener ahorros o no tener nada guardado. Es muy importante no estar atados a nada ni a nadie, porque vamos a tener que sobrevivir en tiempos extremos.

Una de las claves es luchar contra el miedo, porque el miedo es el arma número uno que el diablo usa contra nosotros. El diablo va a seguir intentando atacarnos por ese lado para desestabilizarnos, confundirnos y paralizarnos, porque no puede hacerlo de otra manera si no estamos en pecados voluntarios.

Muchos de ustedes tienen sueños cargados de miedo, y de esta manera el Señor les está mostrando que esa puede ser una debilidad en sus vidas, una puerta por donde el diablo los puede atacar. Lleven esto delante del Señor y digan: «Señor, cuando escucho noticias que me dan miedo, mi corazón tiembla, pero no de una manera que me lleva a prepararme, sino de una manera que me paraliza. Ayúdame a luchar contra este miedo. Ayúdame a renunciar a él, a divorciarme de él y a fortalecerme. ¿Qué tengo que hacer?».

El Señor está refinando a su pueblo, haciendo crecer en fe a los suyos y renovándolos en el entendimiento de lo que significa ser hijos de Dios y seguidores de Jesús.

En la Biblia no se ve a un seguidor de Jesús entretenido, tranquilo, cómodo, dormido en los laureles. En la Biblia, los seguidores de Jesús enfrentaban pruebas y aflicciones; eran traicionados y perseguidos; vivían tiempos de escasez y estaban entrenados para todo, como dijo Pablo.

[2 Corintios 6:4-5] Nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos.

[Filipenses 4:12] Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

En todo esto, el Señor le va a abrir los ojos a su pueblo dormido para prepararlo, de modo que cuando Él venga ya esté listo y pueda ser levantado a donde Él está.

Hijitos, prepárense, dice el Señor. Preparen sus corazones y resistan, porque estoy con ustedes hasta el fin. No los dejo, no los he dejado y no los voy a dejar, pero tienen que creer en mí, porque su fe va a ser probada.

Salgan de la comodidad. Sean agradecidos por lo que hoy tienen, porque mañana quizás ya no lo van a tener. Sean agradecidos por el sol que hoy sale donde ustedes están, porque mañana van a encontrar terrenos oscurecidos. El sol se va a oscurecer por causa de las sustancias de esas armas que van a tirar al aire, y el aire de los países se va a contaminar.

Así como en Hiroshima quedó una radiación que nunca más se fue y la ciudad quedó afectada para siempre, eso va a pasar en distintos lugares de la tierra. El hombre tiene sed de destrucción y va a lanzar bombas que van a destruir ciudades y dejar cráteres en algunos lugares.

Hijitos, el mundo puede cambiar de un momento para otro. El lugar donde ustedes viven hoy, mañana puede dejar de ser como es, y ustedes siguen quejándose porque les falta el detallito en sus cosas, o porque la comida no está caliente como les gustaría.

Hijitos, valoren lo que tienen, porque va a haber lugares donde la comida ya no se va a poder comer por causa de la radiación, de la contaminación, del envenenamiento.

Noelia: Me vienen a la mente esas películas postapocalípticas como Mad Max, donde todo queda destruido, desierto y desolado; donde no hay qué comer, y la gente roba y se mata para conseguir algo de comida. Así va a ser el mundo en los tiempos extremos que vienen.

Progresivamente, el mundo va a ser así, dice el Señor. Hoy ustedes se quejan y no van a la iglesia porque las sillas de sus congregaciones están flojas, pero cuando estén en situaciones donde les falte todo, se van a acordar de esa silla que tenía una pata floja.

Hijitos, dice el Señor, tomen conciencia de hacia dónde va el mundo y gocen de lo que tienen ahora. Alaben mientras puedan alabar y lean sus Biblias mientras tienen tiempo y libertad, porque se las van a quitar.

Les van a quitar las Biblias, las guitarras y los teclados, para que no eleven cánticos a mi trono. Los van a encarcelar y los van a matar, dice el Señor. Todo lo que está escrito se va a cumplir, y ustedes piensan que falta mucho.

Prepárense, dice el Señor. Séanme fieles hasta la muerte. Escudriñen la Palabra para ver si lo que digo está ahí o no, y lo van a encontrar claramente en más de un lugar.

Estos son esos tiempos mencionados en la Biblia. Por eso levanto tantos atalayas y tantas bocas que les recuerdan que estos son esos tiempos. Miren los periódicos para entender lo que se está forjando, lo que se está armando, no para crecer en miedo, sino para que quizás eso les ayude a recapacitar y a no seguir durmiendo, dice el Señor.

Los amo, hijitos. Ustedes son míos. Pero muchos se van a quedar en el camino por no haberse preparado espiritualmente, por haber jugado con las cosas del Reino, por ser tibios y no calientes, por no creer lo que estaba escrito que iba a venir, por venderse.

Muchos van a caer y van a quedar atrás, dice el Señor. No sean ustedes uno de esos. Recuerden el premio que tienen por delante, porque todo esto que estoy describiendo será como un suspiro comparado con la gloria venidera.

Concéntrense en el trofeo final, en la vida eterna, en una eternidad junto conmigo en paz, en amor, en tranquilidad, en gozo, en alegría, en unidad. Resistan, y resistan hasta el final, dice el Señor.

Noelia: El Señor me muestra que va a llegar un momento en que va a ser como en las películas de zombis, y vamos a tener que cerrar y trabar las puertas de la casa. Era ciencia ficción, pero ya no lo va a ser, porque las cosas que vienen van a provocar esas reacciones en los hombres.

Veo vasos llenos de legiones de demonios. El nivel de llenura demoníaca, combinado con las nuevas enfermedades mentales que vienen, va a provocar que las personas se muevan como zombis. Va a ser como en las películas.

Así que caigan a la realidad y sean la luz del mundo mientras estas cosas se desarrollan, dice el Señor, hoy y no mañana. Ámenme de verdad y pasen por cada prueba honrando mi nombre. Muéstrenme en ustedes, pase lo que pase, venga lo que venga, y los voy a ayudar a ser fieles.

Los amo, dice el Señor. Los amo, pero lean la Biblia, porque ahí está escrita la vida de un verdadero creyente, de un verdadero cristiano. Ahí van a encontrar todo lo que estoy diciendo.

Noelia: Escucho la palabra «Apocalipsis», y el Señor dice que estudiemos el libro de Apocalipsis en concordancia con otros libros de la Biblia que se refieren a los tiempos postreros, porque están a punto de pasar cosas que están escritas ahí.

Muchos de ustedes no tienen ni idea del libro de Apocalipsis. No lo conocen y no lo leen. Otros no lo entienden. Otros no le dan importancia y siempre lo dejan para después, diciendo: «Esto no es para ahora».

Sin embargo, el Señor dice que leamos este libro y que oremos sobre estas cosas. Amén.