Hijitos, caminen en poder
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Dios quiere hablarle a su pueblo para que no esté en tinieblas y sepa lo que ha de venir, para que no se sienta como alguien que está en un cuarto con la luz apagada, sino como alguien que ha sido avisado y puede prepararse.
Hijitos, tengan presente que Yo estoy en todas las cosas y que mi mano se mueve en todas las áreas de la vida del hombre, incluso en aspectos donde muchos piensan que no me muevo. Sin embargo, ahí estoy Yo. Si subieran al cielo, ahí estoy Yo. Si bajaran a las profundidades de la tierra, también podrían encontrarme. Si fueran al espacio, también allí habito Yo, dice el Señor.
No hay lugar donde Yo no esté presente. Todo lo creado habita en Mí. Yo soy el Padre eterno. Yo soy el Dios de Israel: el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob. Yo soy el Dios de los vivos, dice el Señor, y ellos habitan en Mí por causa de la fe en el Mesías.
[Mateo 22:32] Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
Hijitos, tengan esperanza, dice el Señor, porque estoy moviendo mi mano fuerte y extendida sobre el mundo para que mi plan perfecto preparado desde antes de la fundación del mundo se cumpla. No hay cosas que sucedan al azar.
Noelia: El Señor aclara esto porque algunos de ustedes piensan que hay cosas que suceden al azar, cuando en realidad el Señor está presente en todo el espacio y en todo el tiempo.
Dios lo abarca todo y tiene facultades que van más allá de nuestra limitada comprensión, pues somos vasos de barro, creados uno por uno por su propia mano y hechos en detalle como obra perfecta de su inteligencia.
Hijitos, pregunta el Señor, ¿cómo pueden pensar que hay cosas en las que Yo no estoy? ¿Cómo pueden pensar que si se cae un vaso y se rompe, Yo no lo sé? ¿Cómo pueden pensar que hay cosas que les suceden a sus hijos de las cuales Yo no estoy enterado? Eso es porque aún no han conocido las profundidades de mi ser y el alcance de mi poder.
Hijitos, aún no han entendido cómo soy Yo, dice el Señor. Por eso les hablo y les hablo: para que quizás puedan dimensionar a quién se dirigen cuando oran y recapacitar sobre la autoridad que me caracteriza. Porque cuando ustedes hablan al Rey de reyes, no siempre son conscientes de a quién se están dirigiendo.
Sí, soy un Dios amoroso, dice el Señor. Soy un Dios comprensivo y paciente. Soy un Dios que sabe esperar al que se equivoca. Soy un Dios que no se cansa de que te caigas cientos de veces y vuelvas a levantarte.
Yo no soy de los que abandonan a sus amigos la primera vez que fallan, dice el Señor, y mis pensamientos no son como los pensamientos de ustedes. Van mucho más allá y son mucho más altos que los de ustedes. Superan toda sabiduría que pueda tener un hombre.
Cuando ustedes se hacen una pregunta en el corazón, Yo ya la conozco y a veces tengo preparada la respuesta antes de que me la pidan, dice el Señor. Pero muchas veces no me creen, y es la fe la que abre las puertas de los cielos para que esas respuestas bajen y ustedes puedan adueñarse de ellas.
Muchas veces ustedes oran, me piden cosas y hacen preguntas, y en algunos casos Yo envío la respuesta de inmediato. Pero cuando ese sobre baja y está cerca de ustedes, dejan entrar la incredulidad, la duda o los miedos, o no se sienten dignos de recibir esas respuestas, y ese sobre que ya estaba por llegar a sus manos se encuentra con una pared espiritual y vuelve al cielo.
Tienen que entender cómo son las cosas espirituales, dice el Señor, porque ahora están en un tiempo profundamente espiritual, donde detrás de lo que sus ojos carnales pueden ver se mueven constantemente entidades espirituales del bien y del mal y suceden muchas cosas.
No se trata solamente de lo que se ve, dice el Señor. No se trata solo de lo que sus ojos físicos pueden ver y de lo que sus manos pueden tocar. Hay mucho más detrás de eso. Hay todo un mundo espiritual que se superpone a esta dimensión física.
Pero mis hijos muchas veces lo olvidan, dice el Señor, porque son carnales, y los carnales no entienden las cosas espirituales. Para ellos son una locura. Por eso tengo que recordarles a los Míos que están sucediendo cosas que no pueden ver en lo físico. Pero eso no significa que no estén sucediendo.
Hijitos, recuerden que Yo soy espíritu. Por lo tanto, que ustedes no pueden verme no quiere decir que Yo no esté ahí. Lo espiritual se eleva por encima de lo material, dice el Señor, y al ser Yo espíritu, tengo capacidades de las cuales ustedes a veces se olvidan.
Por ejemplo, cuando ustedes oran, que no pueden verme parado al lado suyo no significa que no pueda escucharlos, dice el Señor. Estoy ahí, sin necesidad de presentarme de forma material, porque mi Espíritu está en todo lugar y en todo tiempo, y todo lo que existe está en Mí.
Por lo tanto, hijitos, los llamo hoy a que lean en las Escrituras de qué se trata el mundo espiritual, a que pongan sus ojos arriba y no abajo, a que se concentren más en las cosas celestiales que en las cosas materiales, a que recuerden cuáles son las capacidades de este Dios eterno al que dicen que sirven.
Si ustedes no tienen esto presente constantemente, es fácil que su fe sea robada, y la fe es la que mueve cosas en el mundo espiritual, que después provocan cambios en el mundo material. Por eso dice la Palabra que es por fe y no por vista.
[2 Corintios 5:7] Porque por fe andamos, no por vista.
Hijitos, fortalézcanse en esta palabra que les doy hoy, dice el Señor, para que cuando sus ojos físicos vean lo que viene sobre el mundo —que es muy fuerte y va a afectar todos los aspectos de la vida del hombre— estén cimentados, arraigados y fortalecidos en lo que no se puede ver y no les falte la fe para entender que lo que les espera es mucho mayor que lo que se ve y que esta tribulación será solo algo momentáneo que, comparado con lo que les espera en la eternidad, no significa absolutamente nada.
[Romanos 8:18] Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
Hay una dimensión que ustedes desconocen, una dimensión vastísima y llena de cosas que ni siquiera se imaginan.
Noelia: El Espíritu me revela que Jesús tuvo que limitar lo que les habló a sus discípulos porque no eran capaces de comprender esa revelación. Si les hubiera contado en qué consiste el mundo espiritual, no lo habrían creído y habrían rechazado al Mesías, porque eran carnales y su mente no estaba preparada para entender lo que el Señor les habría dicho.
[Juan 3:12] Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
Hijitos, dice Dios, esas cosas de las que Jesús no habló en ese momento las dejé reservadas para que cuando haya un pueblo entendido y preparado en las cosas espirituales, pueda revelárselas y darle de ese pan que los discípulos que caminaron con Jesús no tuvieron la oportunidad de comer.
Este es el tiempo donde voy a abrir los ojos a un pueblo que es espiritual y no carnal, dice el Señor, a un pueblo que tiene sed de que sus ojos se abran y de recibir revelaciones de los misterios de los cielos. Este es el tiempo donde se desbloquean profecías bíblicas que no se podían entender hasta ahora porque estaban selladas.
Por eso nacieron tantas doctrinas erróneas: los hombres quisieron interpretar sin revelación santa profecías que nadie podía entender porque estaban selladas. No fueron escritas para ser entendidas en tiempos pasados, sino en estos tiempos.
Por eso les estoy abriendo los ojos a los Míos, dice el Señor, porque ha llegado el tiempo en que se van a cumplir muchas profecías escritas hace miles de años y que los ángeles esperaron con paciencia para verlas cumplirse.
Los Míos se van a maravillar y van a decir: «¡Aleluya! Alabado sea el Señor de las alturas, que cumple lo que dijo. Alabado sea el Señor, porque se cumple lo que estaba escrito».
Prepárense y preparen sus corazones, dice el Señor. Manténganse en oración, movidos por el Espíritu Santo y caminando de una manera más espiritual que carnal, para ser aptos para recibir estas revelaciones, porque el hombre natural no entiende las cosas del Espíritu.
Tienen que ser espirituales para recibir lo que les quiero revelar para estos días y poder digerir esos misterios escondidos, guardados y sellados para ser revelados y entregados en estos últimos días.
Pero el que sigue en la carne, el que es más carnal que espiritual, el que no desarrolla los sentidos espirituales, el que no tiene una vida íntima con el Espíritu Santo, no va a poder recibir este pan celestial que estoy repartiendo en este tiempo.
Así que, hijitos, dice el Señor, prepárense y entiendan que hay todo un mundo espiritual detrás de lo que sus ojos pueden ver. No se obsesionen con estas cosas, pero mantengan un equilibrio, con los pies en la tierra y la mirada al cielo.
Muchos de ustedes están demasiado inclinados hacia la carnalidad. Solo se fijan en lo físico. Solo creen lo que sus ojos ven, lo que sus oídos escuchan, lo que sus manos tocan, lo que sienten en el cuerpo. Eso es lo que toman en cuenta para guiarse en estos días. Sin embargo, esa vida física debe estar fundamentada en una vida espiritual.
Abran caminos a través de la oración, dice el Señor. Practiquen las cosas espirituales. Ayunen para estar más en el espíritu y menos en la carne. Dedíquense a servir a las almas en lo espiritual. Intercedan y operen juntos en los dones espirituales, y sus ojos se van a maravillar.
Pero si no le dan lugar al Espíritu de Dios, aunque habita en todos lados, no va a poder moverse y manifestarse en poder para que ustedes vean señales, prodigios, milagros, sanidades y las cosas que sus corazones desean.
Noelia: Estoy viendo a los apóstoles reunidos, orando y ayunando juntos, buscando a Dios y hablando sobre las cosas espirituales. El Espíritu Santo venía y se manifestaba en esas reuniones, y ellos hablaban en lenguas, profetizaban, oraban por los enfermos, buscaban a Dios y le pedían que se manifieste en sus vidas con poder y gloria.
Ellos anhelaban la manifestación del poder de Dios a través de los dones del Espíritu Santo, lo que era normal entre ellos, pero tenían discernimiento para saber qué venía de Dios y qué no. Ellos también conocían bien las Escrituras y aplicaban lo que el Señor les decía. Pero hoy en día solo un remanente camina de esa manera.
Ahora veo en una visión una torta grande, que representa la Iglesia del Señor Jesucristo, y de esa torta se saca una sola porción, que representa a los que caminan en el poder del Espíritu Santo, conocen las cosas espirituales y se mueven en ellas.
El resto de la torta son los que no conocen las cosas espirituales, los que no creen en el mover de Dios, los que no le dan lugar a la manifestación del Espíritu de Dios a través de los dones espirituales, los que dicen que los profetas y los apóstoles ya no existen, los que condenan a los que se mueven por el Espíritu, los que rechazan los sueños, las visiones y las profecías. Muchos de ellos hasta ven la Biblia como un libro de fábulas y cuentos.
El Espíritu me dice que si esa torta tuviera ocho porciones, solo una sería el remanente que está vivo en las cosas espirituales. El resto es como un árbol seco.
Hijitos, dice el Señor, no permitan que estas cosas les pasen. Muévanse en las cosas espirituales. Crean lo que está escrito. Anhelen los dones espirituales nombrados en 1 Corintios 12.
Hablen en lenguas, porque una de las cosas que sucede cuando uno habla en lenguas es que habla misterios por el Espíritu. Anhelen poder interpretar las lenguas. Anhelen profetizar para edificarse unos a otros.
Es clave en estos tiempos que crean en la profecía y la practiquen, porque todos pueden profetizar, uno por uno, mientras los demás juzgan.
[1 Corintios 14:31] Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
Es necesario que me den lugar para que Yo pueda hablar a través de cada uno de ustedes en estos días, para que puedan entender lo que sucede en sus vidas, en sus congregaciones, en sus naciones y en el mundo en general.
Tiene que haber un resurgir profético, dice el Señor, porque no es que Yo no quiera hablarles a los que forman las otras siete porciones de la torta, sino que ellos me cierran la puerta.
No es que Yo quiera hablarles solamente a una porción pequeña de los que son Míos, dice el Señor. Quisiera que todos pudieran profetizar, pero no lo creen, no tienen fe y dudan. Comen el pan de incredulidad de aquellos líderes a quienes no les conviene que ustedes profeticen, porque sus pecados y sus obras muertas quedarían expuestos.
Yo quiero hablar a través de tu boca, dice el Señor. Yo mismo quiero enseñarte directamente, a través de mi Espíritu que puse en ti.
Crean y denle lugar al Espíritu, que quiere moverse con poder en sus vidas, renovar sus ambientes y traer dirección y confirmación para que lleven fruto abundante.
Si ustedes no le dan lugar a la manifestación y a la guía del Espíritu Santo en sus vidas, los frutos que van a llevar serán frutos para la carne, no frutos eternos. Serán frutos para los hombres, no para Mí, dice el Señor. Lo que van a hacer serán obras muertas, sin vida, porque no estarán hechas bajo mi guía.
Si realmente quieren ver milagros en sus vidas y tener testimonios fuertes, tienen que darme lugar. Sin embargo, si siguen solamente la guía de hombres que no están guiados por mi Espíritu, no van a ver los milagros que están escritos y no van a tener testimonios de obras vivas. Esa es una vida muy seca y aburrida.
Busquen la manifestación del Espíritu Santo y pidan discernimiento, dice el Señor, porque el hecho de que existan manifestaciones del poder del diablo no quiere decir que todo venga de él.
No subestimen las cosas celestiales solo porque existan las infernales. Simplemente separen las aguas. Desechen lo malo y quédense con lo bueno, con lo verdadero, con lo que edifica, con lo que levanta, con lo que sana, con lo que restaura, con lo que trae salvación.
Crean, porque en este tiempo el Espíritu de Dios está buscando corazones abiertos y vasos disponibles para derramarse en ellos, para poder manifestarme en sus vidas, dice el Señor.
Si quieres ser uno de ellos, primero tienes que creer que quiero hacerlo, y que quiero hacerlo a través tuyo tanto como a través de tu hermano. Ábrete como una flor dispuesta a recibir el sol, dice el Señor. No te cierres.
Vengan a Mí, hijitos. Vengan a beber de la fuente de la vida, de la fuente de poder. Déjenme moverme a través de ustedes y glorificar mi nombre a través de sus bocas. Déjenme limpiarlos mientras esto sucede, para que estos vasos útiles queden transparentes y el agua derramada en ellos se mantenga cristalina.
Avancen en las cosas espirituales y no duden, hijitos. Practíquenlas por fe. Pídanme que los asombre. Pídanme que que sea Yo mismo quien les abra los ojos a estas cosas y les muestre lo que se mueve detrás de lo que pueden ver. Y recuerden que no les voy a dar una carga mayor de la que puedan llevar.
Noelia: Este ha sido un regalo de fe. Estoy viendo un pedacito de pan, que representa un impulso de fe que muchos de ustedes necesitaban en este momento.
El Espíritu les dice que estudien en la Biblia la manifestación del poder de Dios: de qué maneras se manifestaba, qué milagros acontecían y qué dones espirituales otorga el Espíritu Santo.
Lean sobre los ángeles, los principados y todas las cosas espirituales mencionadas en la Biblia, porque no son solo letras escritas en papel, sino realidades que existen en el mundo espiritual.
Vengan a Mí con toda duda que tengan, dice el Señor, porque Yo soy el Señor de las respuestas.
Noelia: Pero estas respuestas el Señor las va a dar en el cuarto secreto, cuando lo busques a solas en oración, concentrado en entender lo que Él te quiere mostrar y hablar. Es ahí, en la montaña de tu intimidad, donde el Señor te va a responder lo que le estás preguntando.
Hay una parte que tienes que hacer tú. El Señor quiere relacionarse contigo en un ida y vuelta, con preguntas y respuestas: una pregunta tuya y una respuesta de Dios, y también una pregunta de parte de Dios y una respuesta de tu parte.
Podemos ver en la Biblia cómo el Señor les hacía preguntas a sus siervos. Por ejemplo, le preguntaba a Jeremías: «¿Qué ves, Jeremías?». Jeremías le respondía y el Señor le volvía a preguntar.
[Jeremías 1:11-12] La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.
El Señor también hace preguntas a sus hijos porque quiere una comunicación que no sea de un solo lado. Hablar con Dios no es un monólogo, sino un diálogo. Esto es lo que el Espíritu me inspira a decir ahora, para que ustedes busquen en su intimidad esa comunicación de doble vía y la desarrollen más y más.
Entiendan que hoy el Señor les habla de la misma manera a sus siervos y a todo aquel que lo busque, porque el Espíritu de Dios habita adentro tuyo y quiere hablarte y guiarte. Pero tienes que creerle y darle lugar.
Señor, derrama de tus dones ahora sobre tu pueblo. Entrega en este momento piedras preciosas a todo aquel que hoy abrió su corazón para recibir y creyó que el Espíritu Santo sigue entregando a la Iglesia todos los dones mencionados en 1 Corintios 12.
Reparte don de profecía, Padre. Reparte don de ciencia. Reparte don de sabiduría. Reparte lenguas dadas por el Espíritu Santo y distintos géneros de lenguas. Reparte interpretación de lenguas, Padre. Reparte sanidades. Reparte milagros. Reparte discernimiento de espíritus. Reparte cada don a cada uno. Reparte fe, en el nombre de Jesús.
Equipa a tu Iglesia ahora, Señor. A todo aquel que sabía que tenía el don de profecía pero no lo usaba, te pido que le impartas denuedo y valentía, y que eches fuera toda incredulidad, toda duda y todo miedo satánico que frena a los Tuyos, Señor. Porque ¿qué es más hermoso que escuchar tu voz, que nos hables, que nos dirijas, que nos corrijas? Es hermoso no estar ciegos y no estar sordos. Gracias por hablar a tu pueblo, Padre.
Veo ahora gente que empieza a hablar en lenguas, gente que ha sido desbloqueada para que el don profético empiece a fluir. El don ya estaba ahí, pero estaba detenido por causa de la incredulidad.
Aceptamos ahora la manifestación de tu Espíritu Santo en nosotros, Señor. La Iglesia de los últimos días es una Iglesia de poder, una Iglesia fundamentada en la Palabra, pero que también se mueve en el poder de Dios.
[1 Corintios 4:19-20] Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos. Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
Ambas cosas son importantes, y es necesario mantener un equilibrio.
Gracias, Señor, por este impulso. Gracias por la valentía y por la sabiduría que estás impartiendo ahora a tus hijos para que sepan cómo usar estos dones espirituales.
Ahora escucho la palabra «justicia» y veo una balanza y un martillo que golpea.
Es justo que mis hijos caminen en poder y no solo hablen, dice el Señor. Es justo que incluso se manifiesten con un poder mayor que el de los hijos del diablo, que sí creen en sanidades, milagros y poderes espirituales. Y es justo que los Míos cumplan mi Palabra y hagan obras mayores.
Créanlo, hijitos, dice el Señor, porque esto es para los últimos días y lo van a necesitar. Denle espacio en sus reuniones al mover del Espíritu Santo y a la manifestación de estos dones.
No tengan miedo. Pesen todo acorde a la Palabra, pero no me pongan freno, dice el Señor.
Avancen con poder, destruyendo las obras de las tinieblas. Echen fuera demonios. Impartan el poder que les doy, porque Jesús dijo que cuando reciban al Espíritu Santo, recibirán poder y me serán testigos hasta los confines de la tierra.
No sean como los que hablan sin saber de qué hablan. Si aprenden a caminar en las cosas espirituales, van a ser mis testigos de verdad porque van a experimentarme en sus vidas. No van a hablar como aquellos que no saben, que no conocen, que nunca experimentaron.
Tengo mucho preparado para ustedes, pero tienen que abrirme la puerta de la fe y defender lo que les doy con la espada del Espíritu. Y cuando viene alguien que los quiere frenar para que sean como un cadáver sin vida, defiendan con las Escrituras los dones espirituales que les he dado.
No permitan que el diablo les robe lo que les he dado. Anhelen avanzar de nivel, porque hay distintos niveles de profecía, distintos niveles de lenguas y de interpretación de lenguas, distintos niveles de discernimiento de espíritus, distintos niveles de ciencia, de sabiduría, de fe, de sanidades, de milagros.
Hay distintos niveles. Algunos de ustedes están en la base de la escalera, pero quiero que suban, dice el Señor. Es por fe, es por obediencia, es por práctica y es con oración que se sube esa escalera. No frenen. Soy Yo el que los envío, dice el Señor.
Noelia: Veo que muchos de ustedes están interesados en estas palabras proféticas porque están desesperados por nadar en una pileta espiritual cristalina y pueden ver que a través de estas palabras se manifiesta el poder de Dios. Pueden ver que son palabras vivas y no muertas. Pueden discernir que es el Espíritu de Dios quien les habla.
Muchos de ustedes están desesperados por comer este pan fresco, este maná sobrenatural que viene del cielo, porque no tienen otro lugar donde alimentarse y todas las otras fuentes en su vida están secas. Pero el Señor quiere que ustedes mismos se conviertan en una fuente para dar de beber a otros, y está cavando pozos de aguas espirituales en sus hogares para que tengan una fuente permanente de la cual beber y también invitar a otros a beber de esas aguas.
Tengan fe y avancen, dice el Señor, fundamentados en la Escritura, que no dice que los apóstoles se reunían solo para leer la Palabra y luego se iban a sus casas. Había señales, prodigios y manifestaciones del poder de Dios en las calles, en las casas y en las sinagogas.
No era únicamente la Palabra. Era la Palabra y el poder de Dios, que juntos completan la obra de Dios.
Amén.